Ya nadie me llevará al sur

14 Mar

Perifèria urbana. Foto en flickr de Joan Sorolla Creative Commons site. Algunos derechos reservados.

La resaca posterior al festín con sus amigos le va a producir a Carvalho hondas reflexiones y remordimientos (aún no todo está perdido) sobre su desnortada vida: Nunca más. Nunca más. ¿Para qué? Se bebe esperando el clic que abre la puerta siempre cerrada. Pero, a la vez, no deja de darle vueltas en la cabeza el caso y lo que acaba de descubrir en el posible significado de los fragmentos literarios. Una corazonada le conduce a un mapa: con un dedo señaló la zona donde habían encontrado el cadáver de Stuart Pedrell. La mirada viajó hacia el otro extremo de la ciudad. El barrio de San Magín. Un hombre muere apuñalado y a sus asesinos se les ocurre descontextualizarlo. Hay que llevarlo a la otra punta de la ciudad, pero también a un marco en el que su muerte tenga sentido, tenga paisaje humano y urbano adecuado. ¿Fuiste a los mares del Sur en metro?

El desencanto de Pedrell ante ese mítico Sur le ha llevado al barrio de San Magín que en los años cincuenta sus socios y él construyeron para el proletariado inmigrante. Un barrio para unas diez o doce mil personas a las afueras de la ciudad símbolo de la especulación reinante en aquellos tiempos. Hacerse rico con muy poca inversión y construir con materiales baratos un lugar falto total de servicios asistenciales: el criminal vuelve al lugar del crimen ¿Por qué? Tú te fuiste a San Magín a ver tu obra de cerca, a ver cómo vivían tus canacos en las cabañas que les habías preparado. ¿Un viaje de exploración? ¿Tal vez de búsqueda de la autenticidad popular? ¿Investigabas usos y costumbres charnegas? ¿La caída de la “d” en posición intervocálica? Stuart Pedrell, ¿qué coño fuiste a buscar a San Magín? […] Seguramente fuiste en metro para una mayor identidad entre forma y fondo del largo viaje a los mares del Sur. Y luego dicen que la poesía es imposible en el siglo XX. Y la aventura.

Nos podemos preguntar por qué Carvalho lo averigua cuando nada apunta a tal viaje. Quizá una corazonada de buen investigador privado, de un hombre conocedor de la vida y de los hombres y los resortes que les mueven. ¿Dónde podía estar ese Sur al que Pedrell quería huir? Pues parece que muy cerca. Y hasta ese otro mundo se va el detective siguiendo su corazonada. De los palacios a las cabañas. Abandonamos a la clase alta y nos vamos a conocer cómo vive la clase obrera. Y nos vamos en metro, lo que le permite a Carvalho, a través de la observación de lo que le rodea, hacer reflexiones sobre este mundo que le despierta solidaridad y miedo. El miedo a ser todos víctimas de un mediocre y fatal viaje de la pobreza a la nada. El lenguaje que Montalbán utiliza en sus descripciones de algo tan prosaico y feo como un barrio obrero es brillante y poético. Un gran homenaje a los desfavorecidos a través de su prosa, a esos desfavorecidos a los que el autor nunca abandonó. De ahí su solidaridad. Y no olvidemos que el propio autor procedía del mismo lugar. Conciencia de clase se llama.

Carvalho recorre las calles enseñando una foto de Pedrell a todo el que encuentra sin mucho resultado: aunque me cueste dos semanas de búsqueda, se decía, pero pensaba que en cuanto llegara la noche huiría de San Magín y volvería a coger el hilo lógico en busca de otra salida. Duda pero continúa hasta llegar a la sede de Comisiones Obreras (¿otra corazonada?) y allí el recepcionista sí que le reconoce: venía a reuniones. Discutía poco. A veces intervenía en público […] Un hombre muy educado. Muy prudente. No hablaba para no ofender. Stuart Pedrell vivió un año en ese barrio con una identidad nueva: Antonio Porqueres, de profesión contable en unos almacenes de vidrio. El recepcionista le da datos, sobre todo el nombre de una mujer, obrera de la SEAT y muy radical, que le acompañaba: Ana Briongos.

Carvalho se entrevista con el encargado del almacén de vidrios que le da más datos. Todos lo que le conocieron en el barrio le veían diferente: no era hombre para este trabajo ni para este barrio, por eso nadie se extrañó cuando desapareció. A continuación visita al encargado de obras del barrio, Vila, que nunca conoció a Pedrell personalmente porque ni se acercó por las obras. A petición de Pedrell, Vila busca trabajo y alojamiento para un amigo suyo de la infancia, Antonio Porqueres. Le pide discreción y tampoco llegó nunca a verlo. Stuart Pedrell lo organizó bien: para mí una petición del señor Stuart era una orden. Le dejé las llaves en la portería. No sé siquiera si ese señor sigue viviendo en el piso. Carvalho consigue que le deje las llaves del piso donde vivió ese año Pedrell. Todo lo que allí encuentra es bastante deprimente y lúgubre. La única huella del paso del empresario por ese piso es una buena cantidad de libros (cuyos títulos el autor enumera y califica: más que seleccionados, parecían muestras de una sed intelectual que a Carvalho le parecía enfermiza), un mapa del Pacífico (¿querría todavía ir a los mares del Sur?), y notas políticas de la época. Carvalho decide quedarse a dormir allí, quizá para sentir lo que sintió el empresario y poder acercarse al enigma de porqué se fue a ese barrio obrero. El detective saca conclusiones, claves, sobre lo averiguado hasta ese momento: Le bastaba recorrer unos kilómetros para recuperar todo lo que había sido durante cincuenta años y, en cambio, permaneció en aquella oscuridad, noche tras noche, interpretando el papel de un Gauguin manipulado por un autor fanático del realismo socialista, un autor cabrón dispuesto a castigarlo por todos los pecados de clase dominante que había cometido. Y ese autor era él mismo. Incapaz de sacar el lenguaje de sí, él mismo se había convertido en lenguaje. Vivía la novela que no podía escribir o la película que no podía dirigir. Pero ¿para qué público? ¿Quién tenía que aplaudir o silbar al final de la interpretación? Él mismo. Es un sufrido narcisista, había dicho el marqués Munt. Mucha capacidad de desprecio se necesitaba para aguantar noches y noches esa soledad anónima, una soledad de amnésico. […] Le costaba comprender cómo un hombre puede falsificar su papel sólo para sí. Parece que Stuart Pedrell con su “huida” al Sur personifada en el barrio de San Magín buscaba una especie de redención por el pecado de pertenecer a la clase social dominante.

Por fin aparece en escena Ana Briongos, la última amante de Stuart Pedrell, muy diferente a las anteriores: clase obrera, joven también pero baqueteada por la vida, militante desde adolescente conoce las cárceles del franquismo. Ana es la única que siente dolor ante la muerte del empresario, la única que manifiesta sentimientos pero es fuerte y madura para su edad. Acepta una cita para más tarde. Mientras, Carvalho vuelve a su mundo. Barrio Chino versus San Magín. El detective se permite una reflexión sobre la diferencia entre ambas miserias: la fea pobreza del Barrio Chino tenía pátina de historia. No se parecía en nada a la fea pobreza prefabricada por especuladores prefabricados prefabricadores de barrios prefabricados. Es preferible que la pobreza sea sórdida y no mediocre. En San Magín no había borrachos derrumbados ante los portales, sorbiendo el hilillo de pequeño calor que salía de escaleras terribles. Pero no era un logro del progreso, sino todo lo contrario. Los habitantes de San Magín no podían autodestruirse hasta que no pagaran todas las letras que debían por comprar su agujero en aquella ciudad nueva para una vida nueva. Sabias palabras.

De nuevo un paseo por la clase alta: cita con la viuda que quiere saber cómo va la investigación y la hija Yes, que persiste en tener algo con él. Carvalho le deja las cosas claras: mientras dure la investigación podrán verse alguna vez pero no debe esperar nada de él una vez termine. Yes opina que a su padre le mataron ellos. Mi madre, Planas, el marqués, Lita Vilardell… Estaba muerto de asco, como lo estoy yo. También visita a Charo lo que aprovecha el autor para hablarnos de su relación tan peculiar.

Volvemos a Ana Briongos que le habla al detective sobre su relación con Antonio Porqueres-Stuart Pedrell. Me contó que era viudo y había residido mucho tiempo en el extranjero. Estaba cansado y quería sobrevivir, simplemente sobrevivir, observar, participar en la nueva etapa del país. Ana está embarazada pero ella siente que el hijo por venir es sólo suyo. Carvalho le informa de la verdadera identidad de su amante y de cómo fue su muerte. Quiere saber de su entorno para encontrar una explicación a la muerte de Pedrell pero Ana no le quiere contar nada, así que el detective se informa vía Vila sobre la familia de la chica. Carvalho piensa que la respuesta tiene que estar en el entorno de Ana, porque si no ¿quién, y por qué, puede haber matado al empresario? Así se entera de que la chica tiene un hermanastro, Pedro Larios, que es un pequeño delincuente desde muy joven. Carvalho va atando cabos cuando visita a los padres de Ana y comienza a entender el papel que ocupa este hermano que nunca fue aceptado por la madre (fruto de un desliz del padre) y se convirtió en un inadaptado de reformatorio en reformatorio pero que, a la vez, quiere mucho a sus hermanos. Los padres no confiesan, tienen miedo: tenéis miedo. No sé si es ese miedo preventivo que tenemos todos los que no tuvimos nunca dónde caernos vivos, pero tenéis miedo.

También tienen miedo los socios de Stuart cuando se enteran, por Vila, de que Carvalho ha estado husmeando en San Magín: en estos momentos cualquier relación entre la muerte de Stuart y nuestros negocios nos perjudicaría […] Si hay que encontrar algo encuéntrelo en cualquier parte menos en San Magín. Planas tiene miedo pues ahora se ha convertido en vicepresidente de la Confederación de Empresarios y, a la vez, algunos periodistas están investigando sobre el escándalo inmobiliario que esconde la construcción de San Magín. Munt habla claro: Yo utilicé mi influencia con el presidente del área metropolitana para conseguir permisos casi imposibles. Un caso claro de especulación que no oculto ni del que me avergüenzo. Todo el milagro económico del régimen franquista ha sido un bluf. Todos nos hemos dedicado a especular con lo único que en realidad teníamos: el suelo. Le ofrecen a Carvalho que presene un informe verosímil a la viuda y el doble de dinero para que no hable de más. El detective no acepta. Va a hacer su trabajo hasta el final. Es una cuestión de ética profesional pues Carvalho sabe que nada de la investigación va a manchar la reputación de los empresarios. A esas alturas ya sabe que Stuart viviendo en San Magín sólo intentó limpiar su culpa de clase y que el crimen es cosa de navajeros de poca monta. Pero estos hombres de negocios tienen miedo de que su status se vaya al garete. Tienen mucho que perder y por perder pierden hasta los papeles entre ellos. Hay una crítica muy fuerte por parte del autor a esa clase social que se enriqueció con el franquismo sin ningún escrúpulo.

De fondo a la historia hay menciones a las próximas elecciones municipales, a la situación de la incipiente democracia, todo ello le sirve a Carvalho (Montalbán) para criticar la situación: en ningún programa electoral se prometía derribar lo que el franquismo había construido. Es el primer cambio político que respeta las ruinas. Y se permite soñar un cambio tanto en lo general como en lo particular. Todos sus seres queridos serían felices y él volvería a amar la rutina de investigar, ahorrar, comer, recorrer las Ramblas dos o tres veces al día, de noche vengarse inútilmente de la cultura que le había aislado de la vida. ¿Cómo amaríamos si no hubiéramos aprendido en los libros cómo se ama? ¿Cómo sufriríamos? Sin duda sufriríamos menos. Me gustaría ir a un balneario lleno de convalecientes y encontrarme a Yes entre ellos. Empezar un amor… Carvalho es a fin de cuentas un sentimental de tomo y lomo, ¿no creéis?

El detective va cara a un final que su sentido de la justicia le exige: un encuentro con Pedro Larios para que éste le confiese la verdad. Ana intenta terciar y promete contarle todo lo ocurrido pero es el hermano, según el detective, el que tiene que hablar. Es inevitable la pelea entre el detective y Pedro y sus compinches. Gana Carvalho, claro, y el chico habla: quería limpiar la mancha de su hermana embarazada y sólo quiso darle un susto a Antonio-Suart. El detective descubre que no fueron ellos quienes le mataron sino que le dejaron herido, muy herido pero no muerto, tirado en la calle: Stuart Pedrell había tratado de descubrir la otra cara de la luna. Había encontrado unos indígenas endurecidos, la misma dureza que Gauguin encontraría en las Marquesas, cuando los indígenas hubieran asimilado del todo que el mundo es un mercado global en el que hasta ellos están en perpetua venta. Sabias palabras de nuevo.

Fue el propio Pedrell el que busca ayuda en su antigua amante, Lita Vilardell, amante en ese momento del abogado Viladecans (todo queda en casa), pero llega tan malherido que muere antes de que puedan ayudarle. Ambos deciden entonces tirar el cadáver en un descampado y asunto terminado. Fin del viaje al mítico Sur.

La viuda, que en ningún momento ha querido un escándalo ni saber quién fue el asesino sino sólo defender su patrimonio, acepta el informe de Carvalho. El crimen queda impune y la mujer se va de viaje ¡a los mares del Sur!, con la conciencia tranquila una vez sabido todo lo que pasó y que, sobre todo, nada va a cambiar en su vida perfecta y millonaria. Ante la invitación de que le acompañe al viaje y su negativa (tengo obligaciones: una perra de meses y dos personas que de momento me necesitan o creen que me necesitan), Carvalho le contesta: Quisiera llegar a un lugar del que no quisiera regresar. Ese lugar lo busca todo el mundo. Yo también. Hay quien tiene léxico para expresar esa necesidad y hay quien tiene dinero para satisfacerla. Pero millones y millones de personas quieren ir al sur.

La novela termina con el asesinato de Bleda, seguramente a manos de Pedro, y con un Carvalho roto llorando y sabiendo con total certeza que, aunque quisiera cambiar, no va a poder conseguirlo nunca. Siempre habrá algo (¿él mismo?) que trunque su intento de felicidad en esta vida.

Plazos
Dedicaremos toda una semana a los comentarios sobre esta segunda parte y sobre la novela en general. Yo creo que hay mucho de lo que opinar, reflexionar… ¡Espero vuestros comentarios!

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24 comentarios to “Ya nadie me llevará al sur”

  1. Marta 15 de marzo de 2015 a 0:30 #

    He de decir que al final la novela me enganchó y me gustó. El personaje de Carvalho es sorprendente en muchos aspectos. Cuando le proponen no investigar más y pagarle por ello se niega cuando lo más sencillo sería aceptar y coger el dinero que le ofrecen. Pero su integridad como profesional le impide aceptar el “soborno”. Todo el que le conoce queda en cierto modo prendado de él, incluso la rica viuda de Stuart Pedrell le propone irse con ella a los mares del Sur.
    Está claro que conoce la naturaleza humana porque enseguida va tirando del hilo para ir comprendiendo lo qué sucedió realmente con el empresario. Tiene su parte de héroe cuando se enfrenta con Pedro Larios para conseguir que le cuente lo qué había sucedido y que él ya sospechaba
    Es una ventana para conocer la España de esa época, con su consiguiente crítica.
    El balance de la lectura es positivo. Me alegro de haberlo leído y reconozco que no lo hubiera hecho de no haber sido por el club de lectura. Gracias

  2. Lore 15 de marzo de 2015 a 12:58 #

    Hola, tengo que decir que me ha enganchado hasta el final no he podido dejar de leer hasta que se resolvió el misterio. Me sorprende en muchos aspectos el personaje de Carballo, como hace lo contrario de lo que quizás le supones por su forma de comportarse, bebedor, comedor, mujeriego, en cambio recto, justo y valiente. Me sorprende también su éxito con las mujeres, Charo, Yes e incluso la super viuda. Impresionante lo que narra en muchas ocasiones y que repite varias veces durante el libro sobre la construcción del barrio de San Magin y la especulación, hoy en día se puede decir que es por desgracia la de muchos barrios de España, te das cuenta que aquello solo fue el principio, la continuidad y apogeo vino en plena democracia. Da una visión muy clara de las clases sociales y de las dos Españas. Sin embargo me queda la pregunta de porque Pedrell eligió el barrio que había creado para irse y escapar de su vida?, porque crearse otra entidad?. El personaje de Ana Briongos también impresionante a esa familia no le faltaba de nada secretos, peleas, reproches, cariño que tristeza. Muy bueno me pareció también como incluye casi al final la búsqueda de la mujer del panadero, un pequeño encargo que le hicieron en una parte del libro y que cuando lo resuelve, en mi caso al menos, me sonaba de algo pero no lo situaba, me centre tanto en la historia y su resolución que tuve que buscar el trozo de la visita del panadero para refrescar la memoria, muy bueno el giro. Triste e injusta es la muerte de Bleda, ninguno de los dos, ni su dueño ni el animal, la merecen. En definitiva me ha sorprendido, enganchado, nunca leyera nada de Montalbán, y si no es por la propuesta de Chus creo que por iniciativa propia por ahora no se me habría ocurrido, muchas gracias por ello y por tus acertados y trabajados comentarios, hasta el próximo.

  3. B 15 de marzo de 2015 a 13:41 #

    Me ha encantado este resumen comentado. Tenía que decirlo.

    Hacía bastante que no leía a Carvalho pero volver siempre es estupendo. La úiltima que había releído es: “Asesinato en el Cominté Central” y es mucho más farragosa que ésta.

    Es increíble que esta novela publicada en 1979 nos hable de la especulación en la construcción en nuestro país y hace cuatro días cuando nos creíamos europeos y desarrollados seguíamos aprovechando “lo único” que paerece que tenemos, suelo para construír.

    Claro que a mí no se me olcurre creerme que uno de estos especuladores de hoy día tenga esas lecturas de cabecera, ni la más mínima conciencia, ni vaya a buscarla a unos mares del Sur en un barrio de clase pobre (ahora ya no sé si sería obrera) con conciencia.

    Esta novela me recuerda siempre a “El sueño eterno”, lo cual es divertido por la referencia que hace el escritor al congreso o conferencia de literatos sobre la novela negra. Fue un momento genial.

    Además de todo lo que se ha coemntado ya, me encatnan esos pequeños toques que le dan ritmo, aroma que definen tanto a los personajes: “Todas se llaman así. Todos mis clientes se llaman Popó, Pelí, Peni, Chochó, Fifí, el cansancio es elegante y nada cansa tanto como pronunciar un nombre completo”.

    “Pidió la receta de las berenjenas para darse una vez más cuenta de que si la guerra de los treinta años no hubiera sentenciado la hegemonía de Francias en Europa, la cocina francesa a estas horas parecería la hegemonía de las cocinas de España. Su único patriotismo era gastronómico”.

    Una curiosidad tontuna, ¿quién se supone que se insinüa que es el motorista misterioso?” Quizá no es nada pero parece que es algo que un lector debe reconocer pero yo en esos años tenía diez o por ahí.

    B.

  4. Julia 15 de marzo de 2015 a 13:53 #

    Muy bueno el apunte del motorista. Tenemos un celebre aristócrata, motorista, mujeriego, que en los años en que trascurre la novela debería andar por Barcelona. Otro guiño de Vazquez Montalbán.

  5. Kelly 15 de marzo de 2015 a 15:17 #

    Hola a todos,
    Como ya había comentado en la primera parte, continúa predominando el carácter desencantado y cínico del protagonista, un hombre que lo ha visto y vivido todo, y que por ello no tiene ninguna esperanza, ni en sí mismo ni tampoco en los demás.
    Todo ello unido a la crisis de la edad, que le lleva a no esperar nada más que dejar pagadas sus deudas y enterrar a a sus muertos…lo que parece coincidir con la crisis que estaba pasando también la víctima del asesinato. Con la diferencia que él tiene que continuar con su anodina vida, mientras que los que tienen medios pueden elegir, irse a los Mares del Sur o intentar una nueva vida ficticia, como nueva experiencia y como nuevo inicio, que parece que fue el caso.
    Me llama la atención, la relación con los libros y la quema de libros en su casa, que según él es “u na venganza contra la cultura, que le había aislado de la vida real”, supongo que con su personalidad, vivía mucho más tranquilo antes de haber conocido la literatura y los mundos que le ofrece, cuando a diario y con su sórdida vida tenga que vivir en una realidad totalmente diferente, donde “tratar de huir de la propia edad o de la condición social lleva a la tragedia. Es contra natura.” Yo sin embargo creo que los libros y una mayor cultura es una forma de que la gente que vive así pueda ver más allá y entender mejor el mundo que les rodea, además de intentar mejorar ellos y los que les rodean….
    si esto no es así nada cambiará o lo hará para peor.
    Continúa identificándose con la clase social más baja, como el barrio chino, las prostitutas, incluso de la hija de los Briones dice” “pertenece a la clase social que tiene la razón y la escupe a todo el mundo”….
    Hay ciertas historias que me resultan increíbles y como metidas a la fuerza en la novela, como su impresionante éxito con la viuda y la hija ,o la aventura de la panadera, que no les encuentro el sentido.
    Creo que los personajes son demasiado estereotipados: el policía fascista, la conflictiva obrera roja, el delincuente de barrio, la viuda rica y caprichosa, los especuladores sin escrúpulos, la estúpida e inútil hija de millonarios, etc….Tanto ellos como el tema mismo de las tramas urbanísticas, resultan demasiado manidos en la novela negra. Quizás también porque se le notan los años, me resulta un poco trasnochada.
    La conclusión, creo que sería que en realidad todos estamos hartos de unas vidas tan mediocres, sin sentido ni finalidad alguna, con un vacío total de valores verdaderos y sólo deseamos una huida desesperada hacia cualquier parte : “Quisiera llegar a un lugar del que no quisiera regresar”….
    Saludos.

    • berta 21 de marzo de 2015 a 23:52 #

      gracias Kelly, estoy en muchascosasde acuerdo contigo, por ejemplo la quema d libros de carvalho es un ataque a la cultura, la cultura, sea cine, literatura , musica, ideaspoliticas es fuente de valores, algo positivo, que no denigra la dignidad humana.

  6. Ciberclub de lectura 15 de marzo de 2015 a 20:52 #

    Julia, no caigo quién es el motorista… ¿nos lo puedes desvelar? 🙂

    Respecto a la historia, secundaria, del panadero, la obvié porque ya me estaba alargando mucho y pensé, como así ha sido, que alguno os ocupariais de ella. Gracias Lore. Quizá está un poco metida con calzador pero es el punto humorístico que se agradece en tan densa novela. El autor se ve que se lo pasa bien tanto en la descripción de los personajes protagonistas de ella: el panadero, la mujer, el amante… como en lo grotesco de la situación. Es como un divertimento. Porque en el resto de la novela lo que hay es ironía,mucha, y, a veces, directamente sarcasmo. Y mucho poso de tristeza y mucha poesía y mucha realidad de esa que no queremos ver.

    Otra cosa que no comenté fue el perfil “facha” y nostálgico del franquismo de algunos de los personajes secundarios que no pertenecen a la clase alta: en el barrio de San Magín (el bodeguero, Vila, el portero…) y en el Barrio Chino (Bromuro, su confidente). Les hace hablar y decir lo que piensan largo y tendido sobre la nueva democracia, nos muestra un panorama de nostálgicos que, aún viviendo mal, no ven con buenos ojos los nuevos tiempos. Y está bien que lo haga, pues era así y sigue siendo así: muchas personas que pertenecen a las clases más bajas y que no por ello son de izquierdas (como Ana Briongos, o el recepcionista de Comisiones Obreras, que sirven de contrapunto y a los que también hace hablar claro y alto). Esas dos Españas que sen dan en todas las clases sociales de este país. La novela, en este sentido, es un retrato social amplio de lo que era este país entonces. Insisto en que deja hablar a los personajes para mostrarnos ese fresco social. Y, la verdad, yo pienso que la situación no ha cambiado tanto. Resalto que la novela resiste muy bien el paso del tiempo y pienso que es por un lado porque habla de temas esenciales y eternos y por otro porque este país y sus habitantes siguen de alguna manera siendo los mismos. ¿Qué opináis?

    • Julia 16 de marzo de 2015 a 9:27 #

      Se dice, se comenta en los mentideros de la villa que, un rey de este nuestro reino, se escapaba de sus guardaespaldas, en una Harley, oculto en cuero y casco negro, para visitar a sus amantes y disfrutar de juergas hasta altas horas, con la mas alta burguesía en las villas de Madrid, Barcelona y Mallorca.
      ¿ Ya os suena más?
      Más datos, está recientemente jubilado, abdicando en su hijo, nuevo rey de estas tierras.

      • Ciberclub de lectura 16 de marzo de 2015 a 10:30 #

        Ahhhh! 🙂

      • B 16 de marzo de 2015 a 14:45 #

        Sí, sí. No se me había ocurrido.

        B

  7. Luisa 15 de marzo de 2015 a 21:27 #

    Hola a todos nuevamente. Montalbán se autodefinía como periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo y culé. Practicamente todo esto, de una u otra forma, lo encontramos en la novela.

    Cuando empecé a leer pensé que se trataba de una novela policíaca, había un cadáver, un detective, un misterio que resolver. No suelo leer ese tipo de novelas.

    Después esa trama es eclipsada por la fotografía de la Barcelona de 1979 tomada desde diferentes ópticas, desde una clase social alta, la burguesía catalana a otra clase baja, la de los suburbios obreros, localizada en un barrio construido al abrigo de la especulación. El autor se vale de una serie de personajes, quizás como dice Kelly bastante esteriotipados, que muchos no influyen en esa trama policial pero si nos muestran el panorama político y social que desea Montalbán. Estoy de acuerdo con Chus que no siempre se correlaciona posición económico-social con tendencia política.

    Pienso que el mensaje mas relevante del libro es la imposibilidad de la felicidad en cualquier parte de la escalera social. Carvalho es un hombre desencantado con la vida, posiblemente en el que influya la edad y que, en este sentido creo que su resentimiento contra lo intelectual podría enmarcarse en la relación cultura y felicidad, la eterna discusión desde Kant a Freud. Si la cultura interfiere en la felicidad, y si lo hace, en que sentido. Pienso que podríamos debatirlo.

    Desde un punto de vista personal, mi percepción de esa época fue diametralmente opuesta. Aunque no en Barcelona, yo también viví esa etapa post franquista, era muy joven, empezaba la universidad y todo aquello era nuevo e ilusionante, la dictadura había terminado y corría aire fresco, algunas veces de manera embriagadora. Era posible acceder a la Universidad desde una familia humilde, como era mi caso, gracias a becas y a un gran esfuerzo familiar, pero era nuestro ascensor social. Lo que para Carvalho era decrepitud, decadencia y pesimismo para mi era esperanza.

  8. Roberto Goni 17 de marzo de 2015 a 5:02 #

    Hola a todos. Tengo que reconocer que no había leído nada de Montalbán antes. Quizá porque la novela negra no es un género que me atraiga a priori, pero admito que he disfrutado la lectura. Los Mares del Sur es mucho más que una novela negra y Carvalho más que un simple detective. He disfrutado especialmente con las descripciones plagadas de adjetivos, que extraen la poesía de entornos aparentemente sórdidos. También he disfrutado con ese afán gastronómico del protagonista y con su carácter entre borde, sentimental o burlón que lo hacen simpático. Me han encantado los pasajes que transcurren en el barrio de San Magín, una especie de laberinto de hipotecas en el que vive atrapada una masa de inmigrantes. Tantos barrios de este tipo podemos conocer todos nosotros.

    Cuando empecé a leer la novela tuve la sensación de que me encontraba ante una novela trasnochada. Esos macarras que dicen ¨demasié¨, uf, no sé me costaba verle el realismo. Pero es ésta una de esas novelas que a lo largo de la trama se levanta a sí misma y he de admitir que sí que coincido con más de uno es que sí que creo que la historia aguanta el paso de tiempo. No sólo eso sino que lamentablemente a través de ella nos damos cuenta de que no han cambiado muchas cosas en España (corrupción, especulación, las dos Españas, clasismo, inmigración, insatisfacción personal).

    He disfrutado reconociendo a algunos de esos personajes tan estereotipados, pero a la vez tan reconocibles en aquellos tiempos (yo era un chaval por aquel entonces pero sí que recuerdo a personas que cuadran perfectamente en esos roles). Me han gustado los personajes secundarios, aunque sí, es verdad que quizá algunos de ellos sean demasiado tópicos. Pero creo que sirven para el fin de presentarnos una fotografía, con un encuadre determinado, con un punto de vista particular, el de Moltalbán, sobre la España de la Transición.

    Leeré más novelas de Manuel Vázquez Montalbán, gracias al club… Ya está mereciendo la pena estar aquí.

    Un abrazo.

  9. jose vicente 18 de marzo de 2015 a 20:38 #

    Hola amigos: A mi lo que más me extraño de esta novela, es que Vazquiez Montalvan, nos cuenta que Stuart Pedrell un constructor que sueña con irse a los mares del Sur, culto, refinado decide de pronto cambiarse por un contable Antonio Porqueres, decide vivir como un trabajador, va al sindicato y se echa una novia rojilla Antonia Briongos, y no nos da una explicacion plausible de porque, me explico si es por amor. o por depresión o por algo que se le pasó por la cabeza y de la noche a al mañana decide desaparecer irse a San Magín y hacer la vida de un proletario,
    No quiero decir que me parezca increible, porque no estoy en la cabeza del autor y se que esto es una novela, lo que digo es que me parece un poco absurdo, que un rico con querida, coches deportivo, casas de lujo decida una cosa así.
    Por lo demás la segunda parte me gustó un poco más que la primera, aunque toda la ironia que decis que hay en la novela no la acabo de encajar,
    De todas las novelas que llevo leyendo en este club de lectura esta para mi es la menos interesante.
    Un saludo.

  10. fjbarral 20 de marzo de 2015 a 15:36 #

    La lectura de esta novela (todavía no la he terminado por falta de tiempo), me ha producido unas sensaciones curiosas y algo enfrentadas. Por una parte, no se puede negar que en sus descripciones certeras y detalladas no sólo nos sumerge en el personaje o lugar, sino que nos lleva a sentir la luz, los sonidos y las impresiones más profundas. En la primera parte el detective va investigando a quienes tuvieron relación con el difunto, lo que aprovecha el autor para presentaros a diversos personajes y opiniones. Sin embargo este detalle y profundización en los personajes-ideas (de ahí quizás la sensación de estereotipos que nos deja) hace que podamos seguir la historia con agilidad, no permite que la acción se desarrolle. Por lo que me deja la sensación de una historia con islas de detalle pero sin la necesaria integración. Queda pues, como un mosaico que el autor va construyendo y que visto con la suficiente lejanía nos permitirá descubrir la historia resumida, quizás más verdadera, de (y me adelanto quizás en exceso, antes de haberlo leído) la insatisfacción por la vida que nos construimos. Esto tiene actualmente más vigencia si cabe, ya que nos dejamos arrastrar por una forma de vida impuesta, cada vez más férrea en una espiral de formación-trabajo, para consumir y obtener más dinero para consumir, de forma que somos ya (y cada vez más) campos de cultivo en los que las empresas y el tejido económico encuentran el dinero que quieren obtener.
    Carvalho es una persona desencantada, pero no del todo, ya que esa desafectación es en realidad producto de las ansias interiores que mantiene y su frustración es no poderlas desarrollar, el producto del choque entre la realidad (o lo que se puede considerar realidad social) y la idealización interior. Pero es que lo que al final nos sirve y donde en realidad estamos firmes es en nuestros ideales y esperanzas, lo único que es real para nosotros y a lo que no podemos dar la espalda porque se la estaríamos dando a nosotros mismo. El personaje de Carvalho nos muestra las consecuencias del desencanto y de esa especie de traición a uno mismo, y que de alguna forma condiciona el papel (o cómo sentimos) a los personajes y situaciones que nos presenta la novela: una historia más llana u objetiva, pero que se vuelve sentimiento al llevarnos a través del protagonista.

  11. Iria 21 de marzo de 2015 a 1:06 #

    Me he incorporado al club de lectura ya empezada la lectura de este libro, pero finalmente me dio tiempo a acabar de leerlo. Me gustó mucho, al final me ha enganchado y no he podido parar de leer hasta conocer el desenlace final, que es inesperado. En el libro se pueden ver las diferentes clases sociales y me sorprende que a finales de los años 70 el autor describe muchas situaciones que perfectamente podrían suceder. en la actualidad: la crisis económica, la especulación inmobiliaria, la crisis de valores…..

  12. María 21 de marzo de 2015 a 14:55 #

    Acabé el libro y de nuevo, he disfrutado mucho con su lectura.
    Me sorprende el exito que tiene Carvalho con las mujeres, como ya ha comentado alguién.
    Encontré un video que hace referencia al libro que hemos leido. Me parece interesante y lo comparto con vosotros.

    • Ciberclub de lectura 22 de marzo de 2015 a 1:19 #

      Gracias María por el enlace. Es muy interesante la mezcla de dramatización y opiniones de analistas sobre su obra. En la red hay muchísimos documentos sobre el autor, sobre el personaje Carvalho y sobre la obra en general de Montalbán. Yo os dejé enlaces en el primer post a entrevistas para conocer mejor a este grande. Para mí es un gran escritor, y no sólo por la serie Carvalho. Leed más de él: “El pianista” por ejemplo o su poesía. Merece la pena.

  13. Lui 22 de marzo de 2015 a 0:38 #

    Igualmente enganchada hasta el final en mi primera (y desde luego no última)aproximación a Carvalho. Además del desenlace del misterio del asesinato, que me ha encantado como me ha mantenido en suspense, me ha gustado mucho el retrato social que hace. Si en la primera parte nos acercaba a la clase alta barcelonesa de finales de los 70 en esta segunda hemos visto la otra cara de la moneda, la clase trabajadora, los barrios obreros, que también son protagonistas, y mucho de la historia. La verdad es que me apetece mucho conocer nuevos casos de Carvalho. Por cierto, como he leído en algún comentario, tampoco me explico su éxito con las mujeres

  14. Miranda 22 de marzo de 2015 a 6:45 #

    Primera novela de Montalbán que leo, no he podido terminar de leer el libro antes (se me hizo difícil conseguirlo en Panamá). Carvalho me parece bastante interesante me parece un hombre romántico que no quiere arriesgarse a encontrar ese lugar porqué sabe y teme que no querrá volver , y mucho menos tiene tiempo para esas cosas, se ha decidido a jugar el papel que se le a impuesto, así lo veo yo.Me parece bastante refrescante como el autor nos narra líneas sobre gastronomía. no quiero opinar sobre la realidad en España con el paso del tiempo si sigue siendo igual o no, no tengo mucho conocimiento sobre eso, pero me parece bastante impresionante la realidad que nos relata el autor, sobre las especulaciones inmobiliarias.
    Stuart Pedrel sigue siendo una incógnita, un hombre rico, pero infeliz e inconforme con su vida entrado en los años, busca hacerse una nueva vida y ¿porque no volver dónde todo empezó?, tratando de buscar consuelo ¿talvéz? redimirse en ese viaje que emprendió hacia Los Mares del Sur, un viaje sin retorno,y quedo aún con la duda ¿encontró lo que fue a buscar?, posiblemente terminó de perderse así mismo.

    Cuando luego Pepe se acuerda de la panadera tuve que determe un momento, se me había olvidado, estaba tan inmersa en en como se descubría todo que había olvidado a la mujer del panadero.

    Esta es la humilde opinión de una chica que encuentra placer al leer. Saludos desde Panamá.

    • Ciberclub de lectura 22 de marzo de 2015 a 13:56 #

      Buena pregunta Miranda: ¿Encontró Stuart Pedrell lo que fue a buscar a San Magín? ¿Encontró sus mares del Sur? Recordemos el verso de Salvatore Quasimodo hallado en su chaqueta: Ya nadie me llevará al sur. Quizá sólo encontró consuelo o a algo de sí mismo. Su muerte parece simbolizar que su sueño era imposible.
      ¿Qué opináis los demás?

  15. Angeles 23 de marzo de 2015 a 1:14 #

    Por fin acabé de leer la novela se me atascó un poco al principio por falta de tiempo, destacar los toques gastronòmicos especialmente la receta de berenjenas gratinadas que seguiré al pie de la letra debe ser una delicatessen bravo por Montalbán y por Carballo me gustó mucho el final de la novela cuando Carvalho se enfrenta a los navajeros y como resuelve el caso, también me gustó como libra a Nuria la mujer del panadero del falso etarra lástima lo de bleda, Stuart Pedrel encontró la muerte en su propia obra tal vez de alguna manera era lo que buscaba

  16. Roberto Goni 23 de marzo de 2015 a 16:37 #

    Una gozada la entrevista para el programa Epílogo. La he disfrutado y he descubierto un Montalbán diferente al que recordaba. Tengo que reconocer que tenía cierto prejuicio hacia su figura, demasiado politizada a mi juicio, pero ahora entiendo que tenía un sentido dentro de su trayectoria vital y cultural. Un tipo muy, muy interesante.

    • Ciberclub de lectura 23 de marzo de 2015 a 23:55 #

      Sí, Roberto, es interesantísima la entrevista de Epílogo. El que el entrevistado sepa que es una entrevista que van a publicar después de su muerte, creo yo que hace que sea más sincero. Además es larga, sí, pero es mucho mejor que así sea porque podemos conocer en profundidad al entrevistado. Ese programa (lastima que se haya terminado) era interesantísimo. Me parece una idea muy original. Son entrevistas de muy alta calidad. Me alegro que te haya hecho conocer mejor a Montalbán y hayas podido cambiar de opinión sobre él. Era un hombre muy culto, un intelectual, un escritor prolífico, un analista profundo de la realidad (creo que esto también se aprecia en el libro) y un hombre consecuente con sus ideas hasta el final, además de un gastrónomo de primera.
      Os animo a los demás a que la veáis. Merece mucho la pena. Y es un buen epílogo (valga la redundancia) al libro que hemos leído.

  17. rosario 27 de marzo de 2015 a 3:36 #

    hola como andan todos: hace dias he terminado el libro, pero como estoy de mudanza esto es un caos. debo de reconocer que me costo mucho empezar el libro y las primeras paginas pero le he ido tomando el gustito y creo que voy a extrañar a carbalho. Me ha gustado mucho, para los que no conocemos barcelona nos ha cuenta mucho de esa ciudad sobre su indiosincracia, su gente. la trama de stuart pedrell nos vincula con una clase pudiente que pese a tener todo lo que al parecer un hombre quisiera tener el estaba lejos del sur, se marcha en busca de la felicidad y nunca me ha terminado de quedar claro si ha encontrado lo que buscaba. creo que el monstruo mato a su creador, esos empresarios inmobiliarios, especualdores, que jugaron con la necesidad de la gente y les vendieron esos barrios que se describen en el libro. es sin duda una denuncia de montalban muy bien mezclada en su maravillosa obra. carbalho me hace acordar tanto a los amigos de mi padre, que han luchado tanto, leido tanto y creido tanto y ahora estan desnorteados, sin entender que ha pasado con sus ideales. es un libro precioso, aunque protesto por el final de bleda.

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