A ti te sostiene tu propia fuerza, como a mí

12 Feb

Alianto (Ailanthus altissima) o árbol del cielo. Foto en flickr de Wendy Cutler. Algunos derechos reservados.

Comenzamos esta tercera y última parte de la novela con la llegada al mundo de Annie Laurie nacida el 28 de mayo de 1916 cinco meses después del fallecimiento de su padre Johnny. De nuevo las diferencias entre los hombres y las mujeres a través de las reflexiones que hace la autora sobre los dolores del parto. Frases como era lo único que las mujeres tenían en común: la certeza de los dolores que acompañan al parto / Los hombres se llevan el placer y las mujeres el sufrimiento / Parecen querer vengarse de Dios por haberlas hecho mujeres. Se percibe en la autora un sentimiento contradictorio y doloroso por su condición de ser mujer ¿no creéis? Según su punto de vista parece que las mujeres sólo pueden ser solidarias entre ellas en el dolor que se sufre en el parto (o sea en la peor parte). Yo percibo una gran individualidad en Betty Smith que transmite a sus protagonistas femeninas. Su concepción del universo femenino no está exenta de crítica.

El mundo cambia muy aprisa en aquellos años. A través de las conversaciones oídas al vuelo por Francie en el bar de McGarrity asistimos a los cambios y avances de la época: se avecina la ley seca, el voto de las mujeres, los automóviles e incluso los aviones. El cine ya es un hecho que desplaza al teatro, como el telégrafo, la electricidad en las casas, las máquinas y la inminencia de la entrada de EEUU en la I Guerra Mundial. Y Francie, apoyada en su escoba para escuchar, trataba de dar sentido a lo que oía y se esforzaba por entender un mundo que giraba en veloz confusión.

Francie termina su escuela primaria con una mala nota en inglés debido a su renuncia a escribir redacciones después de la crítica a su escritura por parte de la profesora (pero volverá a escribir). La joven Nolan tiene ya quince años y está convirtiéndose en una mujer con todo lo que eso conlleva: llora, se enternece con el recuerdo de su padre (¡papá! ¡papá! Esta invocación, que expresa su amor y su necesidad de él, aparecerá cada vez que Francie eche de menos a su padre y son muchas las veces), discute con su madre, echa de menos algo parecido a un abrazo, un entendimiento, una necesidad que no sea la de la familia: necesito a alguien a quien amar con otra clase de amor… Se da cuenta de que va a tenerse que poner a trabajar, y posponer sus estudios, como así ocurre primero en una fábrica y luego en una agencia de noticias como lectora en Nueva York (¡por fin logra cruzar el puente de Brooklyn!). Como es inteligente y despierta, gana un dinero que nunca imaginó ganar y sabe que ese dinero es necesario para proporcionar un mayor bienestar a su familia, y, en consecuencia, se sacrifica por ello: tengo miedo porque dependen de mi dinero […] ¡adiós instituto! ¡Adiós todos mis proyectos! Como siempre, es diligente también con el trabajo pero Francie no es feliz. Nueva York no le gusta (prefiere el misterio y el sueño que contiene su amado Brooklyn a ese hormiguero humano), el trabajo, aunque sea leer, con lo que tanto disfruta, no le llena (se sentía impelida hacia una norma de vida para la que ya no estaba capacitada)… Francie está viviendo la difícil adolescencia entrando de lleno en el mundo adulto del trabajo y la responsabilidad y está tan sola como siempre, más incluso ahora que comienza a despertarse al amor y hay algo que la aferra a su infancia feliz (¡Oh! Cómo desearía volver a ser niña, cuando todo era tan maravilloso), a su casa, a su barrio, a su padre al que tanto echa de menos (Si estuviese tu padre aquí… Te comprendería mucho mejor que yo)… No le gusta lo que descubre en el mundo exterior (como Alejandro Magno, Francie se afligía convencida de que no existían mundos nuevos para conquistar) y, a la vez, la renuncia a los estudios la han hecho perder, además de las promesas de un mundo mejor, algo que llenaba su vida (Yo deseo volver a estudiar más que cualquier otra cosa en mi vida).

Asimismo, Francie contempla cómo su familia se va transformando, distanciando unos de otros: Nuestra familia era como una taza fuerte. Entera y firme, sujetaba bien las cosas. Cuando murió papá apareció la primera grieta. Y la discusión de hoy producirá otra grieta. Pronto habrá tantas que la taza se romperá y sólo seremos pedazos, en vez de formar un conjunto homogéneo. No quiero que esto suceda, aunque sé que estoy produciendo una nueva grieta. Se distancia de su madre porque son iguales y chocan en lo mismo: Y esa es la raíz del mal. Somos demasiado parecidas para comprendernos mutuamente, ni siquiera nos comprendemos a nosotras mismas. Papá y yo éramos muy diferentes y nos entendíamos. Mamá comprende a Neeley porque es distinto. Ojalá fuera diferente, como Neeley. Pero no lo es y sufre por ello: en el fondo de sus corazones, cada una sabía que la amargura perduraría y jamás sería extirpada.

Y por fin entran en guerra el seis de abril de 1917 aunque ésta no va a afectar demasiado a la familia Nolan. Francie quiere recordar cada hecho importante de su vida para retenerlos siempre. ¡Está tan llena de vida! Y, a la vez, está tan sola… pero la vida gana siempre en ella, como transmite este maravilloso párrafo: Dios amado -suplicó-, permíteme ser algo cada minuto de cada hora de mi vida. Permíteme ser alegre. Permíteme ser triste. Que tenga frío. Que esté abrigada. Que tenga hambre, que tenga demasiado para comer. Permíteme andar andrajosa o bien vestida. Que sea sincera o falsa. Que sea franca o mentirosa. Honorable o pecadora. Pero permíteme soñar todo el tiempo para que no se malgaste la más mínima porción de vida.

Y Francie, finalmente, se las ingenia para volver a estudiar a través de unos cursos de verano en la Universidad que compagina con el trabajo. De nuevo es feliz, tanto que se marea: Mis abuelos nunca supieron leer ni escribir. Sus antepasados tampoco. La hermana de mi madre no sabe leer ni escribir. Mis padres no terminaron la escuela primaria. Yo no he ido al instituto. Sin embargo, yo, M. Frances K. Nolan, estoy en la universidad. ¿Oyes eso, Francie? ¡Estás en la Universidad! Pero, ¡caramba!, qué mareo. Se entrega de lleno a los estudios y además conoce a un chico, Ben Blake, que se convierte en su ángel de la guarda y del que cae totalmente enamorada, o eso cree ella (es el primer chico que conoce y ¡está tan deseosa de amar!). Ben es casi perfecto y a los diecinueve años ya tenía proyectada su vida por un camino sin desvíos. Quiere llegar a ser gobernador en una carrera profesional planificada al milímetro por lo que, aunque Francie le gusta, no tiene tiempo para las mujeres y así se lo hace saber. Al finalizar el verano, y los cursos, se despiden hasta el próximo verano: Pensaré en ti. Te escribiré cuando tenga un momento libre. – Había apenas media hora de viaje entre sus domicilios-. Si alguna vez me necesitas (siempre que no sea una bagatela, por supuesto), me escribes unas líneas y me las arreglaré para verte. Francie está triste: otra vez las noches solitarias. Francie paseaba por las calles de Brooklyn en aquellas hermosas noches de otoño y recordaba a Ben. Sí. Le necesitaba. Pero estaba segura de que él jamás iría si ella escribía: “me siento sola. Ven a pasear conmigo y a conversar”. En el ya firme esquema de su futuro, Ben no había incluido el capítulo soledad. Francie lo que más necesita es compañía, sentirse necesitada, compartir su soledad pero este chico, Ben, no sé, no me acaba de convencer en su extrema perfección y planificación de su vida. Es un poco sobrado y rechina un poco, ¿no creéis?

La tía Sissy por fin consigue tener un hijo propio y todo gracias a los avances también en la medicina. En vez de dar a luz ayudada por una comadrona, Sissy decide ir al hospital y ser atendida por un médico, judío para más señas, lo que escandaliza a sus hermanas, pero Sissy es una mujer moderna y sabe que el hospital es la mejor opción y los médicos judíos los más expertos. Será un niño y se llamará Stephen Aaron. Además, Sissy vuelve a sacar de un bajón, a través de su cariño y comprensión, a uno de los hombres de la familia, esta vez le toca el turno al tío Flittman que no sólo se recupera sino que además se convierte en una especie de hombre orquesta (ya sabemos: la vena artística de los maridos de las hermanas Rommely). La familia está feliz ya que todo va mejorando en sus vidas.

En la primavera de 1918, Francie, que ya tiene dieciséis años, se enamora perdidamente de un soldado que está a punto de partir hacia Europa. Lee Rhynor está de permiso unos días en Nueva York y tiene veintidós años. Está comprometido con una muchacha de Pensilvania pero le confiesa a Francie que no la quiere. Todo sucede muy deprisa, no hay tiempo, la guerra espera y quizás, con ella, la muerte. Se cuentan sus vidas y en la primera cita Lee la besa. Al día siguiente van a bailar y él le dice que la ama. Francie es inmensamente feliz y llega a una conclusión sobre lo que significa la felicidad: la gente siempre cree que la felicidad es algo que se pierde en la distancia, una cosa complicada y difícil de conseguir. Sin embargo, ¡qué pequeñas son las cosas que contribuyen a ella! Un lugar para refugiarse cuando llueve, una taza de café fuerte cuando una está abatida, un cigarrillo que alegre a los hombres, un libro para leer cuando una se encuentra sola, estar con alguien a quien se ama. Ésas son las cosas que hacen la felicidad. Francie también le confiesa su amor y, ante su requerimiento de boda, ella le promete me casaré contigo cuando regreses, Lee. Pero todo termina mal. El soldado va a su pueblo a despedirse de su madre y allí se casa con su prometida antes de ir a la guerra. Francie se entera de todo a través de una carta que le envía la ya esposa de Lee. Francie le había escrito previamente confesándole todo lo que sentía por él (él se lo había pedido). El tal Lee resulta ser un cobarde de tomo y lomo y Francie sufre su primera decepción amorosa ya que el amor que ha sentido por Lee, correspondido un par de días, sí es amor y no el que creyó sentir por Ben.

Desesperada se confiesa a su madre y Kate, de nuevo, hace gala, no sólo de su sensatez y su amor (ha llegado ya la hora en que no puedo evitar el sufrimiento a mis hijos […] Estaba dispuesta a matar a cualquiera que tratase de hacerles daño. Y ahora, en un brillante día de sol salen con toda su inocencia y tropiezan con el dolor que una daría su vida por ahorrarles) sino también de ser una mujer muy adelantada para su tiempo. Ya previamente le había dicho a su hija: La vida es demasiado corta. Si alguna vez te enamoras de un hombre, no pierdas el tiempo bajando la mirada y haciendo muecas. Dile con franqueza: “¡Te amo! ¿Por qué no nos casamos?”, lo cual es increíble para la época pero, incluso va más allá: hay dos verdades. Como madre te diré que habría sido terrible que te acostaras con un extraño, un hombre que conocías desde hacía sólo dieciocho horas. Te habrían podido pasar cosas horribles. Tu vida entera habría podido destruirse. Como madre, te digo la verdad. Pero, como mujer… te diré que habría sido maravilloso. Porque sólo una vez se quiere de esa manera. Francie se recupera relativamente pronto, la herida no parece ser demasiado grande y la conclusión a la que llega es que no quiere necesitar a nadie sino que alguien la necesita a ella.

Y llega el final feliz para todo el mundo gracias al matrimonio entre el señor McShane y Kate. Este hombre lleva mucho tiempo perdidamente enamorado de Kate y, una vez viudo, decide dar el paso. Kate acepta porque sabe que un hombre bueno. Pero además McShane tiene dinero y un futuro como político muy prometedor por lo cual, Francie podrá dejar de trabajar y estudiar en una Universidad. Su sueño. Pero a Francie siempre le ha parecido todo un sueño: Todo era efecto de los sueños. ¿O sería todo real y verdadero, y era ella, Francie, la soñadora? Francie irá a estudiar a Michigan y piensa que si persistía esa condición soñadora en Michigan, Francie sabría que la soñadora era ella. Ben ha vuelto a su vida, le ha ayudado a pasar con éxito los exámenes de ingreso a la universidad. Toda la familia piensa que es bueno que se aleje y se adapte a un nuevo ambiente. Es Ben el que ha elegido Michigan. Ahora, con veinte años, le ha regalado un anillo y le ha dicho que tendrán que pasar cinco años para que se puedan casar. Así ella podrá estar segura de sí misma. A Francie no le pesa gran cosa esperar ya que todavía piensa en Lee aunque sabe que Ben es un hombre decente, honorable y brillante […] Le gustaba Ben. Le gustaba muchísimo. Deseaba poder amarle. Si por lo menos él no estuviese siempre tan seguro de sí mismo. Si vacilara alguna vez, aunque sólo fuera una. Si la necesitara, aunque fuese sólo un poco. En fin, tenía cinco años para decidirse.

Kate y McShane se casan y después de la boda, Francie se va despidiendo de todo lo que ha sido su vida hasta entonces. Incluso va al baratillo de Charlie para comprarle, en un acto de justicia poética, todos los números de la tómbola. Francie se despide de su infancia en este acto simbólico. Sabe que su barrio desaparecerá más pronto o más tarde. Y también hay un recuerdo para su adorado padre (Papá… ¡Papá!). La novela termina casi como empezó: Francie se asoma a la ventana y observa a una chiquilla sentada en la escalera de incendios mientras lee y come caramelos. Pero, sobre todo, está el árbol. Lo habían cortado pero un nuevo árbol había nacido del tocón […] aquel árbol del patio que los hombres maltrataban, aquel árbol alrededor del cual habían prendido fogatas para quemar su tocón, aquél árbol aún vivía. ¡Vivía! Y no había nada que pudiese destruirlo. Adiós, Francie. A ti, tampoco nadie podrá destruirte.

Plazos
Terminada esta hermosa novela que es una gran lección de vida es la hora de vuestros comentarios sobre esta última parte y sobre la novela en general. Disponéis de una semana más o menos para ello. Yo creo que vamos a echar de menos a los Nolan ¿no os parece? Así que, prolonguemos algo más nuestra convivencia con ellos a través de todo aquello que queráis opinar, reflexionar…

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18 comentarios to “A ti te sostiene tu propia fuerza, como a mí”

  1. fjbarral 12 de febrero de 2015 a 16:29 #

    Un saludo a tod@s,
    La verdad es que me he atrasado y todavía lo estoy con esta agradable lectura, pero como tiene la característica de que se puede opinar (con la suficiente generalidad) desde los primeros momentos con esta obra, me es posible efectuar los siguiente comentarios.
    A mí, en la lectura, me marca sobre todo el estilo literario, y no por las florituras gramaticales, sino más bien por conseguir transmitir sentimientos, sensaciones e historias con el suficiente trasfondo. Para mí lo importante no es tanto esa historia sino la capacidad de comunicar además lo que no se puede narrar directamente: la sensación por un paisaje no se puede narrar pero a través de la narración se podría vislumbrar; no digamos ya si lo que se pretende es mostrar o conocer con más o menos detalle a las personas, su vida interior y las relaciones con su entorno. En este caso, de una forma sencilla, a través de las opiniones o fundamentalmente los hechos y formas de enfrentar la vida, esta novela consigue describir profundamente a los personajes con los importantes matices que los hacen diferentes, y con la suficiente realidad interior como para poder considerarlos más humanos, ni buenos ni malos, sino objetos de buenas o malas acciones (y también toda su gama intermedia), con una tremenda habilidad que me recuerda a Dickens (Charles) en su capacidad para definir personajes y construir historias sencillas de un profundo calado interior.
    La historia me parece que se mueve entre dos polos, la realidad miserable y austera que les ha tocado vivir y que afronta su madre (Katie) con afan de superación, y por otra parte la soñadora, el mundo interior comprensivo y bello, en el que se mueve su padre (tan alejado del mundo real), que reconoce que es un fracasado (no es capaz de vivir en el mundo real, de afrontarlo), no sólo por no poder cumplir sus espectativas sino por ser consciente de eso, y por eso bebe. Francie, la protagonista tiene más el caracter del padre aunque es lo suficiente realista como para ver las cosas a su alrededor. Aunque en una especie de mezcla consigue, como indicaba ya su abuela, dotar a la realidad de la suficiente dosis de magia como para poder soportarla sin tener que abandonarla.
    Me parece triste que los comportamientos que se describen en el colegio (en la enseñanza) se puedan seguir produciendo hoy en día, el peor comportamiento o al menos el más extraño es el de los iguales en desdicha que muy habitualmente se comportan de la forma más crítica e intransigente con sus iguales, quizás en una forma de creer que son mejores (es uno de los principales motivos creo yo del cotilleo: reducir a los demás para que quedemos por encima, por eso se da más entre iguales).
    En toda la novela se muestra es sentimiento trágico de sufrir injustamente penalidades (y más que describirlas con detalle, las apunta y nos muestra el sentir de los personajes), sin casi opciones de evilarlo, el afan de superación y mejora, si no en la propia, al menos en la vida de los hijos. Y en esto último reside la diferencia entre Europa y Norteamérica, en la posibilidad de mejorar frente al clasismo en la vieja tierra. Una tarea árdua pero sin duda alentadora. Creo que en el sentir de las gentes que crecieron e hicieron crecer esa nación, escapando del inmovilismo europeo con las esperanzas de mejorar, continúa vigente y los norteamericanos se consideran orgullosos árboles que tienen las raices en el lodo y el sufrimiento que le han trasmitido esas generaciones que se sacrificaron, con el orgullo de no defraudarlas, aunque ese mismo deseo de superación les lleva a una continua carrera de más poder y dinero, que ha impuesto a todo el mundo, sin tener en cuenta ya la humanidad y los motivos que lo propiciaron, y los problemas que ocasionan en un mundo con recursos necesariamente limitado como el nuestro. Se sacrifica a las personas y el medioambiente, sin saber muchas veces el por qué, sin objetivos reales, sólo por inercia de superación … y evitando la sociabilización y propiciando el logro personal, individual incluso dentro de un grupo.

  2. Kelly 13 de febrero de 2015 a 13:52 #

    Hola a todos,
    Continuamos con las vicisitudes de Francie, mientras va creciendo y haciéndose mujer, adolescencia de la que apenas puede disfrutar al tener que hacer frente a sus responsabilidades con la familia, debe mentir y comenzar a trabajar cuanto antes para traer dinero a casa y ayudar a su madre en su trabajo y con el nuevo bebé. Sigue con sus interesantes reflexiones sobre la vida y todo lo que le rodea. Al final acaba cruzando el puente y cambiando de trabajos y de ambiente, pero se da cuenta que en realidad todo funciona igual y se siente decepcionada.
    Sus deseos de estudiar se ven truncados por las necesidades familiares, además de la clara preferencia de la madre por el hermano en todos los sentidos, va a la graduación de él y no a la de ella, nunca ha leído los trabajos que le habían premiado en el colegio, ni se ocupa de ella, ya que según cree es tan fuerte como ella y logrará sus objetivos de un modo u otro, lo cual también vemos que es cierto.
    Comienza a sentir la necesidad de amar y ser amada; también de ser comprendida, de buscar su alma gemela, y como suele suceder en las primeras ocasiones, surgen los tropiezos, nuestros deseos y la falta de experiencia nos llevan a cometer errores y ver amor donde sólo hay necesidad y deseo o como en éste caso miedo a que sean sus últimos días de vida para un soldado que se va a la guerra.
    La madre sigue haciendo gala de su fortaleza interior y de su sinceridad, cuando le habla de las dos opciones que puede tomar ante el amor y la pasión, y lo que cada una de ellas conlleva. Aunque por ahora tuvo suerte de no haberse dejado llevar, pues luego comprueba que el chico solo necesitaba a alguien para esos días y a pesar de hacerle prometer su vida entera, él ya la tenía bien organizada en su pueblo.
    Aquí descubrimos también uno de los momento más terribles de la maternidad, cuando ya no puedes evitar el sufrimiento de tus hijos, después de haber estado intentándolo toda la vida y luchando por ello, llega el momento en que tienen que luchar sus propias batallas y nada se puede hacer más que consolarlos en las decepciones y recogerlos en las caídas.
    Vivimos la mejora de condiciones de la familia, los primeros sueldos, las primeras Navidades en que pueden comprar lo que desean y la satisfacción que les produce, a pesar de la falta del padre, al que poco a poco se va desvaneciendo en el recuerdo y la vida continúa.
    Encuentro un poco rocambolescas las historias de la tía Sissy, su marido de hombre orquesta, el engaño del primer hijo, también lo del espía alemán en la oficina,la historia de la pistola y el delincuente justo en su portal, etc….como metidos en la historia un poco a la fuerza, supongo que para sacarnos un poco de la monotonía que conlleva la vida de la familia y del barrio.
    Y por fin, como toda historia de sueños e imaginación, que a fin de cuentas creo que es de lo que se trata, todo acaba felizmente al casarse el señor MacShane y formar de nuevo una familia, con medios más que suficientes para qno pasar más penalidades, todos pueden estudiar en la Universidad, vivir en una gran casa y con un buen hombre para acompañar a su madre y criar al bebé…además ella encuentra al hombre perfecto para un futuro estable y cómodo, dejando atrás todo el sufrimiento y las necesidades de su infancia.
    Creo que es una historia de imaginación y ensoñación que supone un canto al la alegría de vivir y una oda a la esperanza de un mundo mejor, en el que con esfuerzo se consigue todo, y como metáfora nos queda el árbol del barrio que a pesar de todos los daños que sufre continúa allí en medio, creciendo y saliendo adelante.
    Como ya había dicho me recuerda mucho a “Qué bello es vivir ” de F.Capra, especialmente en la escena en que suben el árbol de Navidad por la escalera y todos los vecinos salen a cantar a pesar de su miseria.
    Saludos.

  3. jose vicente 13 de febrero de 2015 a 17:41 #

    Hola amigos; A la hora de comentar esta novela, se me ocurren un montón de temas, desde el alcoholismo y la negatividad de Johnny que se empeña en no vivir, las estrecheces por la que tiene que pasar la familia, la sociedad americana de principios de siglo que en muchos casos sigue igual hoy en día, el machismo de la sociedad, pero como este es un comentario totalmente subjetivo, me voy a centrar en Katie que para mi es el personaje más importante de la novela, porsupuesto después de Frances.
    La decisión que un día tomo Katie de casarse con Jonny fue el desarrollo de la novela, Si ella hubiera escogido una persona más trabajadora, mas sensata, más valiente, no tendría que pasar tantas necesidades y sus hijos hambre.Pero ella escogió a Johnny porque era guapo, alegre, divertido y porque era el novio de su amiga.
    Yo creo que acertó totalmente, se casó con quiso de verdad y nunca pensó en sus consecuencias, nunca se quejó, ni le echo la culpa a Jonny de su situación.
    Me gustaría también hacer un homenaje a todas esas madres que fueron madre, padre, educadora, cocinera, limpiadora, que se preocuparon por el bienestar de todos los que vivian en su casa que pasaron hambre por darle de comer a sus hijos.
    Me encantó el final, un final feliz y opitimista,
    post data. Madres en la situación de katie también las hubo en España, en Galicia y en otras muchas partes, y siempre su valor pasa desapercibido
    La novela me encantó.
    Un saludo

  4. Angeles 14 de febrero de 2015 a 2:55 #

    ¡Qué maravillosa novela!
    Fue un gran placer leerla, Katie se casa con Johnny por amor, el alcoholismo de Johnny llega a su grado máximo parece que sufre “delirium tremens” y que se deja morir por decirlo de algún modo no se acepta o no acepta la vida o siente que no es aceptado, le afecta mucho cuando lo echan del sindicato es el fin…
    Mujeres como katie las hubo, las hay y las habrá siempre creo que no es en una época o en una sociedad determinada simplemente a algunas mujeres la vida les toca así… admiro su orgullo no acepta la caridad, su tenacidad, ahorrar algo a pesar de las penurias, leer cada día a sus hijos la biblia y las obras de Shakespeare, los hermanos recitan de memoria las frases de los personajes, jugar cuando no tienen que cenar a que son exploradores en busca del Polo Norte, su clase a pesar de la pobreza se las ingenia para tomar clases de piano ella y los niños.
    !Qué Abuela Mary Rommely qué gran mujer cuánta sabiduría, ella es la base de todo, sus consejos son seguidos por Katie al pie de la letra, lo de la hucha, lo de la lectura lo de a ayuda de Johnny después de muerto, sus frases maravillosas: Cuando una mujer da a luz —le dijo— la muerte la toma de la mano un instante. ” Hay que mirarlo todo como si fuese la primera o la última vez. Así tu paso por la tierra estará repleto de dicha»
    Cuando el soldado decepciona a Francie tan cruelmente a través de una carta de su mujer busca apoyo en katie que me sorprende nuevamente -está claro que cree en el amor con mayúsculas-, con su frase: Hay dos verdades —empezó Katie—. Como madre te diré que habría sido terrible que te acostaras con un extraño, un hombre que conocías desde hacía sólo dieciocho horas. Te habrían podido pasar cosas horribles. Tu vida entera habría podido destruirse. Como madre, te digo la verdad. Pero, como mujer… te diré que habría sido maravilloso. Porque sólo una vez se quiere de esa manera…
    En cuanto a Francie me sorprende toda la novela cuando aprende a leer está a punto de desmayarse de la emoción se promete leer un libro al día el resto de su vida, es capaz de mentir para conseguir el pastel y la muñeca, su pasión por el teatro, su ansia de aprender accede a la universidad sin pasar por el instituto, hace cursos de corte y confección, su orgullo herido por los comentarios del médico o de la señora de la muñeca, sus oleadas de dolor cuando presencia el mal trato a Joanna y al bebé, se siente mal por no sonreirle y deja en el carrito lo que más quiere la revista con su redacción publicada y sobre todo por el episodio con la Gadner cuánta hipocresía, no se deja manipular y deja de escribir sus maravillosas redacciones. Unos personajes maravillosos, saludos

  5. Marta (one) 15 de febrero de 2015 a 23:49 #

    Hola,
    Acabo de leer este libro, me ha parecido una novela encantadora, costumbrista, llena de magia, de capacidad de lucha, de sacrificio, de vida, en definitiva. Su temática no puede ser más explícita: el sueño americano. Una novela que atrapa desde el principio.

  6. María 16 de febrero de 2015 a 13:19 #

    Hola a tod@s!

    Quiero comentar que la novela me gustó y disfruté mucho de su lectura.
    Los comentarios que se publican me parecen muy enriquecedores y me gustaría agregar una de mis impresiones, creo hasta ahora menos comentada.
    Me llama la atención el carácter y personalidad que demuestra tener la tía Sissy; en la escuela de Francie, con los maridos, después de los partos y muertes de los hijos recién nacidos….etc y algo para mí incomprensible es, que siga siendo analfabeta!!
    Quzás es la parte que no me cuadra, de mi proyección positivista (“fueron felices y comieron perdices”) para el futuro de los componentes de la familia Nolan.

    • jose vicente 16 de febrero de 2015 a 17:01 #

      ella sigue siendo analfabeta porque no necesita saber más, tiene quien le lea y quien le escriba las cartas y es lo único que necesita saber.
      Un saludo

    • Patricia 18 de febrero de 2015 a 23:21 #

      Xustamente iso ía comentar eu. Non me gusta ese final apresurado, a “sorte” chega de súpeto da man dun matrimonio. Gustaríame que fose Francie quen conseguise mudar de vida,igual que consegue grandes vitorias durante o resto da novela.

      Penso que é unha das miñas personaxes favoritas.

  7. Luisa 17 de febrero de 2015 a 14:13 #

    Hola a todos nuevamente. Terminé hoy la lectura y es difícil escribir un comentario por la gran cantidad de reflexiones y pensamientos que se pueden extraer de la novela y que muchos de vosotros ya habéis escrito. Esta lectura es un deleite en muchos aspectos, facilidad para comunicar sentimientos, descripciones sencillas y precisas de paisajes humanos, visualizar con claridad y sencillez un modo de vida lejano en el tiempo y en el espacio pero convulso en cuanto a los grandes cambios, profundos y muy apresurados.

    Estoy de acuerdo con Angeles; creo que la abuela Rommely , aunque personaje muy secundario, encarna la sabiduría de la vieja Europa, es la gran responsable de uno de los pilares del libro, que és como a través de la cultura y la educación son posibles los cambios desde las clases sociales mas desfavorecidas a una clase media donde se puede vivir con honra, autoestima y dignidad. Fjbarral dice que hay una gran diferencia entre Norteámerica y Europa en la mejora frente al clasismo. Es cierto, pero aquí también fue posible ese salto en las últimas décadas, hijos de familias muy humildes fueron capaces de ir a la universidad y abandonar las capas sociales mas bajas y creo que con más facilidad, muchas veces, que si viviéramos en los Estados Unidos.

    No estoy muy segura de que Katie quisiese más a su hijo Neelly que a Francie, creo que lo quería de forma diferente. Los padres que tienen varios hijos comentan que cada hijo es distinto y que por ello no deben ser tratados y educados de la misma manera. Y también coincido con José Vicente en que madres coraje (igual que padres) las ha habido y las hay en todas partes.

    También me pareció interesante cuando Francie llega a la conclusión de que la felicidad está en las pequeñas cosas. Es difícil discernir esto en la adolescencia, normalmente lo descubrimos con los años y la experiencia, aunque quizás ella tuviera más de la que corresponde a su edad.

    La novela no tiene grandes oscilaciones en cuanto a la intensidad dramática, sin embargo para mi hubo dos excepciones, en la muerte del padre y en el parto de Laurie, donde se crea gran expectación sobre que va a suceder y cómo. También hubo un momento muy emotivo, donde las lágrimas asomaron a mis ojos, que fue cuando en su graduación, su padre le envía un ramo de flores. Pienso que es la definición de la SENSIBILIDAD.

    Novela llena de belleza, sentimiento y grandes posibilidades de reflexión.

  8. Angeles 18 de febrero de 2015 a 1:33 #

    He visto la película de Elia Kazan y me pareció deliciosa omite algunas partes del libro pero otras están idénticas, con buenos actores y excelentes diálogos, la recomiendo a quien le gusten las películas en blanco y negro como a mi, saludos

  9. rosario 18 de febrero de 2015 a 20:57 #

    hola que libro tan maravilloso, sencillamente entrañable. Los Nolan se han metido en mi corazón, me han hecho reir,sufrir con sus vicisitudes. creo que la muerte de Jhonny,fue muy dolorosa, para toda la familia y para mi como lectora, cuando un ser querido se marcha y sobre todo un padre nos deja un agujero en el corazón. Y cada vez que Francie clama “Papa, Papa” se me partía el corazón, ta vez jhonny vivía en su mundo tratando de evadirse de la realidad pero ha dejado una huella en cada uno de los miembros de su familia. me parece maravilloso el pasaje de la autora cuando nos trasmite a través de francie esa idea que yo quiero compartir fervorosamente que las personas que fallecen no mueren se quedan entre nosotros ” Si la abuela Mary Rommely tenia razón, entonces en realidad,nadie se muere. Papa se ha ido, pero en cierto modo no deja de estar con nosotros. Esta en Neeley, que se le parece tanto, y en mama, que lo conoció tanto tiempo. Esta en su madre que le dio la vida y que vive aun. Tal vez algún día yo tenga un hijo que se le parezca, que tenga todas sus buenas cualidades, pero sin su alcoholismo. Ese hijo a su vez tendrá un hijo. Y ese hijo tendrá otro hijo. Puede ser que realmente no exista la muerte.” se retoma esa sabiduria de la abuela que me encanta es un personaje fantastico que ha comprendido que solo saldran de la pobreza y la desgracia por acumulacion, ella enseño a sus hijos todo lo que sabian e intento que fueran mejores que ella y eso le enseño a sus hijos y ahora vuelve con su sabidura, los que amamos nos marcan nos tocan el alma y dejan huella en nuestro ser por tanto nunca mueren se transforman en parte de nosotros. Es una historia de superacion, de coraje de lucha por ser mejor. sinceramente bellisima.

  10. Belén 19 de febrero de 2015 a 13:27 #

    Hola

    He leído el libro, mi primer libro en eeste club.

    Tengo poco que comentar pues ya está todo dicho y es una novela que encuentro clara y directa. .Demasiado a veces, en mi opinión, y no me ha dado mucho para comentar. Me alegro un montón de haberlo leído. Me gustaría saber si relamente refleja, no tanto esa realidad social con fidelidad, sino la mentalidad.

    No tengo claro si seré capaz de publicar este coementario proque ya lo intenté y no lo conseguí. También querría saber si hay manera de que me lleguen avisos por mail de nuevas publicaciones y de ocmnentarios.

    Un saludo

    B

  11. Marta (two) 19 de febrero de 2015 a 14:50 #

    Hola a todos:
    Hemos leído esta novela con mucho gusto. Parece increíble que el que una mujer de 14-15 años pudiese salir adelante teniendo en cuenta los humildes orígenes de los que provenía. Pero refleja tanto amor por su familia, por su barrio, por esa pobreza que pasaron, por la cultura y el poder redentor de la literatura…
    El papel de la madre es admirable, acepta, por amor, todas las crudezas que la vida le impone con una dignidad envidiable.
    Me hizo gracia al final del cuarto capítulo en que los dos hermanos, cuando empiezan a ver la salida del túnel, los ingresos seguros, la comida y la calefacción, se ríen y echan de menos “aquellos tiempos en los que lo pasaron tan mal”, y su “pobre” hermana nunca sabrá lo que “se ha perdido”. A veces pasarlo mal en la vida es más enriquecedor que tenerlo todo sin que cueste ganarlo, se valora mejor lo que se tiene.
    Muchas gracias por este libro, ha sido una delicia.

    Un saludo.

  12. fjbarral 19 de febrero de 2015 a 15:12 #

    Parece que hay unanimidad sobre la sensibilidad que nos transmite esta novela, aunque algunos podamos pensar que trata sus asuntos con demasiada distancia, sin embargo consigue que nos lleguen con gran intensidad: las penurias, sin prodigarse en situaciones, la miseria o la incultura. sólo he encontrado un par de situaciones en las que profundice en los problemas (cuando describe en su diario el alcoholismo del padre o cuando detalla las conversaciones que escucha en el bar) en las demás ocasiones los trata indirectamente o a través de los efectos sobre las personas, y de esta forma suave consigue hacernos llegar más lejos que si nos los planteara crudamente. Seguramente nuestra imaginación llega mucho más lejos de lo que nosotros podamos llagar a creer sin tener que definir nada (este es un logro fundamental de esta novela).
    La escritura orientada hacia la lectura debería tener las palabras y los hechos como recursos para activar sensaciones en los lectores, y además, sería conveniente contar con la suficiente profundidad no sólo de ahondar en los personajes o las situaciones, sino de interrelacionarlo y conseguir varios niveles de lectura perceptibles incluso aunque no profundicemos ya que intuimos la complejidad y favorece apreciar, incluso someramente, cierta densidad y cuerpo en la obra. Esta novela no profundiza excesivamente en los personajes, ni en las situaciones, podría pensarse demasiado plana, aséptica o falta de contenido, pero sin duda consigue hacernos aflorar los sentimientos para constituirse en una verdadera narración de sentimientos, verdadero objeto de la obra, más que de hechos o palabras, sobre el afán de superación de la especie (humana) sus deseos de mejorar y perdurar a través de las generaciones al modo de un árbol que para que llegue a tener una copa que se eleve sobre el suelo tiene que tener un tronco y beber de unas raíces que se hunden en la oscuridad, y que se puede aplicar en nuestra vida diaria observando los continuos ciclos de sacrificio y recompensa sobre los que vamos intentando montar nuestras vidas. Todo un ejemplo pues, esta obra con varias lecturas, en cuanto a sentimiento, superación, aceptación con motivos de las penalidades, desarrollo individual, necesidad de sociabilización, en un perfecto equilibrio que necesariamente creo que tiene que contar con algo de superficialidad para que nos llegue con ese calidoscopio de sensaciones tan amplio.
    Yo estoy convencido que Needy es el preferido de Katie, aunque quizás se exagere algo ya que la novela está contada desde la perspectiva de Francie, igual que no se detallan apenas atenciones del padre a su hermano, como queriendo reservárselo así para ella. Tiene magia en la forma como llega hasta ellos su padre muerto, de una forma verdadera, a través de las buenas acciones sembradas en los demás que a veces nos inciden. El caso de la constancia mostrada en la lectura diaria de la Biblia (no exenta de calidad ya que eligen una protestante siendo católicos) y de las obras completas Shakespeare, lo religioso y lo profano, lo invisible y lo visible, y que a falta de criterio se hace de forma secuencial. Para llegar a todo y para cultivar la necesidad de andar un camino para llegar a completar o poder observar hacia atrás todo lo que ya llevamos andado y cómo nos ha permitido elevarnos. Francie lee libros de la Biblioteca sacándolos por orden alfabético o pretende probar todos los refrescos yendo uno por uno sin saltarse los que pudiera pensar que no les gustan.
    Todo se relaciona con el aspecto mítico del árbol, el esfuerzo, la superación … de lo bueno y lo malo que necesitamos para vivir.

  13. Isolda 19 de febrero de 2015 a 18:45 #

    Hola a todos. El libro me ha emocionado. Ha sido una lectura sencilla y muy emotiva. Me gustó mucho como fue abordado la relación del padre con los hijos, esa necesidad de los chicos de recordar la alegría y las cosas buenas que les había dado. No hay reproches, sólo ecos de suaves canciones.
    Sin embargo, tal vez me sea más real la relación que había entre Francie y su madre, como dice esta última “lo único que entiende es que no la comprendo”.”Vendrá a verme intentará mejorar mi existencia y yo le corresponderé mostrándome mezquina con ella porque sabré que ella está por encima de mí”.

  14. Roberto Goni 23 de febrero de 2015 a 15:48 #

    Hola a todos. Soy Roberto y me acabo de incorporar al Club de Lectura y por eso no le he tomado todavía el ritmo. Vivo en Estados Unidos (en Tennessee) aunque soy de Pamplona y quizá por eso he disfrutado especialmente esta lectura (por lo de vivir en USA, no por lo de ser de Pamplona). Leer sobre las calles de Brooklyn a principios del siglo XX y pasear hoy por esas mismas calles supone reconocer una transformación tan enorme que realmente he disfrutado el paseo, a veces terrible, por esa parte de la historia americana tan fotografiada y reconocible, por otro lado.

    La novela me ha encantado, básicamente por todo lo que habéis comentado ya. La sensibilidad con que la autora reconoce los sentimientos y las impresiones de una niña, que es ella misma. El libro es una lección de vida, es sincero, costumbrista. Aunque se trate de la típica novela de iniciación, la verdad es que la autora ha conseguido que sea realista, reconocible, que nos creamos que es una niña la que reflexiona, la que analiza, la que disfruta a pesar de las penurias.

    Esta es una de esas novelas en las que el autor te fuerza a que te identifiques con los personajes, los acompañas durante tantas vicisitudes que realmente los sientes como parte de tu propia familia y no quieres que la novela termine.

    Además hay tantos temas tratados de forma tangencial en la novela (ya lo habéis comentado) que realmente esta historia se convierte en un fiel retrato de una época y de un grupo social, el de los emigrantes europeos en la América de principios del siglo XX. Nos encontramos, por ejemplo, con el tema de la discriminación social, siempre tan presente en Estados Unidos, el la discriminación de la mujer, el del matriarcado forzoso que asumieron muchas mujeres, el del desarraigo del emigrante que acaba por sentirse originario de ningún sitio, el de las tensiones pre-Guerra mundial. Y paralela a toda la historia, siempre encontramos la idea del Gran Sueño Americano, un anhelo convertido en realidad, el de que en Estados Unidos todo es posible si te esfuerzas lo suficiente (y tienes algo de suerte).

    Me ha gustado especialmente cómo trata la autora ese sutil equilibrio que normalmente se produce entre los más necesitados, ese equilibrio entre la ruindad de muchos comerciantes, vecinos y compañeros de desgracias y la solidaridad que en los momentos realmente difíciles surge de manera espontanea entre todos ellos.

    Un libro, en definitiva, que he disfrutado tanto por lo que cuenta como por cómo lo hace. El libro fluye en un estilo directo, aunque plagado de imágenes maravillosas, que siempre es de agradecer en historias con tanta carga costumbrista. Lo recomendaré. Ha sido un gran descubrimiento. Ahora buscaré la película.

    Un abrazo para todos (Prometo leer los siguientes libros con menos prisa).

    Roberto.

  15. fjbarral 24 de febrero de 2015 a 1:04 #

    Aunque cueste creerlo, acabo de terminar la novela. El final es de recapitulación. Y una vez que pasan la penalidades (y la infancia) parece que tiene menos cosas que contar o que ha gastado sus fuerzas en lo que ya ha contado. La novela me ha parecido muy intensa en su sencillez y me quedaría con la siguiente frase, que creo que resume toda la novela, ya que al final cuando se mejora su nivel de vida:
    “- Annie Laurie McShane. Jamás pasará por las penurias que pasamos nosotros, ¿verdad?
    – No. Pero tampoco se divertirá tanto como nosotros.”
    Por lo que citando también a Confucio, como forma de vida
    http://elpais.com/elpais/2015/02/05/estilo/1423149682_049505.html?rel=rosEP

  16. fjbarral 24 de febrero de 2015 a 16:10 #

    Hay muchas ideas oportunamente repartidas a lo largo de esta novela que además comienza un sábado con la niña y termina otro sábado, cerrando un ciclo, como mujer (porque en entornos difíciles se crece rápido y con 16 años ya tiene mentalidad más de mujer joven que de adolescente), y con una clara mentalidad de mujer ha escrito este libro ya que son esas las opiniones que cuenta, en las que se detiene.
    Es importante que ese mundo de dificultades que describe las mujeres se unen en los dolores del parto y el sobresalto por la posible muerte …
    Y así, también, en el final expone:
    ‘Los últimos momentos tienen la aspereza de la muerte. “Esto que veo ahora -pensó- no lo veré más así. ¡Oh! Con qué claridad se ven las cosas por última vez, como si las iluminara una luz resplandeciente. Y luego se aflige porque no supo apreciarlas cuando las veía todos los días”.
    ¿Qué era lo que había dicho la abuela Rommely? “Hay que mirarlo todo como si fuese la primera o la última vez. Así tu paso por la tierra estará repleto de dicha”.

    “Salió y observó detenidamente aquella pobre y pequeña biblioteca. Sabía que jamás volvería a verla. Todo cambia después de mirar cosas nuevas. Si en el futuro alguna vez volviese por allí lo vería todo distinto de como lo veía en ese momento. Y era justamente así como quería recordarlo.”

    Y que nos presenta dos ideas vitales interesantes: Aprovechar cada momento como si ya no fuera a volver y que efectivamente momentos que pudieran ser idénticos, son distintos por los cambios que la vida produce en nosotros. Y ambos ahondan en que cada instante de nuestra vida es único e irrepetible, y que en nuestras manos, en nuestro interés está aprovecharlos en su justa medida, ni sobrevalorándolos ni, mucho menos, infravalorándolos.

    La diferencia de mirar como si fuese la primera o la última vez está en el sentimiento de esperanza o de tristeza, sin embargo creo que es más intenso el segundo momento. La vida moderna nos intenta convencer que los momentos son repetibles y que tenemos tiempo, y eso nos hace no aprovechar los momentos y distraernos con pensamientos que vistos a la luz de lo temporal de la vida no aparecen tan importantes. Todo esto me recuerdan los libros de Carlos Castaneda sobre la enseñanzas del brujo Don Juán (él prefería llamarse ‘hombre de conocimiento’), en el le hacía ver la idea de tomar la muerte como maestra de la vida y la mejor consejera, ya que nos enseñaba a no darnos tanta importancia, a estar más pendientes del mundo a nuestro alrededor y a tomar cada acto de nuestra vida como si fuera nuestra última batalla en la tierra, lo que según él no sólo hacía que los apreciásemos mejor (lo cual es darnos una excesiva importancia a nosotros mismos) sino que le otorgaba un poder especial que permitía vivirlos más intensamente (y esto lo habremos cuando nos haya tocado vivir momentos especiales porque lo hemos sentido). Como muestra un párrafo:
    Mientras que la continuidad del hombre corriente -para quien los actos jamás son plenos sino que deben tener una continuidad, como su querido “yo” definido por su historia personal- le vuelve tímido, el sentimiento de la muerte hace eficaz al guerrero, como un lúcido hombre acosado. Y paradójicamente, el hombre que cree tener todo su tiempo es a menudo el grosero, ávido y libidinoso que el guerrero no debe ser; éste, si actúa con el sentimiento de la urgencia, jamás actúa con odio, y ciertamente rechaza comportarse como un cerdo so pretexto de que la vida le ha de faltar, como el hombre común sorprendido por una catástrofe inminente. El guerrero forja su paciencia, que es el arte de perseguir su objetivo sin proyectar nada de antemano, viviendo con plenitud el momento presente.” Y unas cuantas ideas más: http://articuloshqccll.blogspot.com.es/2011/03/las-ensenanzas-de-don-juan-la-muerte.html

Ahora te toca a ti

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