Archivo | enero, 2015

La niña que estaba predestinada a hacer grandes cosas

24 Ene

NYC-Brooklyn-Williamsburg: South 6th and Berry St. Foto en flickr de Wally Gobetz. Algunos derechos reservados.

El libro primero, que comprende cinco capítulos, nos sitúa en el tiempo, en el lugar y nos da a conocer a los personajes principales. Brooklyn, barrio de Williamsburg, un fin de semana en el verano de 1912. Francie Nolan, la protagonista, tiene once años. Su hermano Neeley, diez y sus padres Katie, veintinueve y Johnny, treinta y uno. Se casaron muy jóvenes, ella sólo tenía diecisiete y él, diecinueve y los hijos vinieron enseguida. Nada más empezar la narración, la autora nos presenta al árbol, el único árbol que sólo crece en las barriadas populares: el amigo de la gente pobre. Así sabemos ya desde el principio que los Nolan son pobres como casi todos los que viven en su barrio. A través de la minuciosa narración de los principales acontecimientos del fin de semana vamos sabiendo de sus vidas y sus personalidades, sobre todo de su lucha por conseguir dinero. El dinero, su ausencia, es muy importante en esta novela. La autora nos detalla cómo van consiguiendo cada dólar o cada centavo de dólar, cómo lo gastan y cómo ahorran (muy importante) también lo que pueden. El dinero se gasta casi exclusivamente en la comida (se habla mucho de lo que comen y de cómo lo consiguen) y en los gastos de la casa. Apenas queda nada para un capricho. Algún caramelo o dulce o deliciosos caprichos gratuitos como el de tirar el café en el fregadero: Francie tiene derecho a una taza de café en cada comida, como los demás; si prefiere tirarlo en vez de bebérselo, es asunto suyo. Creo que es bueno que la gente como nosotros derroche algo de vez en cuando para tener la sensación de poseer dinero y olvidar así las aflicciones de su continua falta de todo, afirma contundente Katie. Así de originales y maravillosos son los Nolan.

¡Oh, qué prodigioso era el sábado en Brooklyn! Este es el tono de casi toda la novela: positivo y remarcando lo que la vida tiene de placentera. Incluso un mal olor se convierte en una promesa de aventuras: se enorgullecía de ese olor. Para ella era el indicio de que cerca había un riachuelo que, aunque sucio, iba a un río que a su vez desembocaba en el mar. Ese olor nauseabundo le traía a la mente vapores que zarpaban hacia remotos mares y extrañas aventuras. Por eso le agradaba ese olor. Pura poesía. No hay que olvidar, tampoco, que el punto de vista es el de una niña de once años que va descubriendo la vida. Una niña, además, imaginativa y fantasiosa: Francie tenía una afición favorita: tejer conjeturas acerca de las personas que veía. También es sensible y cuando ve cosas que le afectan relacionadas con la pobreza que la rodea, se refugia en su casa donde siempre reina la comprensión y el afecto.

Los libros que lee Francie, ¡uno por día!, los consigue en la biblioteca. Los va leyendo en orden alfabético sin saltarse ni uno. La biblioteca es un lugar muy especial para la niña a pesar de la antipática bibliotecaria. Descubrir qué flores habrá en el florero del mostrador roza casi el éxtasis: la intensa emoción que le produjo esa belleza fue casi dolorosa. Lo recordaría toda la vida. Francie adora leer y sueña que cuando sea mayor tendrá una casa con un escritorio como el de la bibliotecaria, lleno de lápices y con las paredes repletas de libros. Llega el momento más codiciado en toda la semana: el ritual de la lectura en la escalera de incendios entre las ramas del árbol. Allí puede descubrir el mundo que el libro le brinda así como contemplar la vida que la rodea: estar allí fuera era como vivir en un árbol; nadie de arriba, ni de abajo, ni de enfrente podía verla; en cambio, ella lo veía todo a través de las hojas. No hay placer mayor para Francie: mientras leía en paz con el mundo, y tan feliz como sólo puede sentirse una niñita que tiene un buen libro y un bol lleno de caramelos y que además está sola en su casa, las hojas del árbol del cielo formaban sombras extrañas y la tarde declinaba. La autora consigue con su delicada prosa que podamos visualizar tan hermosa escena.

Francie tiene una relación muy especial con su padre. Le adora y él tiene predilección por su hija. La niña escucha atentamente sus quejas y sus historias. Ella sabe que es un borracho pero a la vez ¡es tan simpático, tan guapo y baila y canta tan bien! Son cómplices la “Prima Donna” y el atractivo padre. Este le dice con una sinceridad pasmosa: bebo porque soy un derrotado y porque tengo conciencia de ello. Bebo porque sé que no soy capaz de sobrellevar mis responsabilidades. No soy un hombre feliz. Tengo mujer e hijos y no soy un buen trabajador. Nunca quise tener familia. Pero se enamoró de Katie, una buena mujer. Cuando Francie le escucha sus quejas se le estruja el corazón, pero después se siente feliz cuando dice: sí, tu madre trabaja sin descanso; yo la amo y quiero a mis hijos. Pero Johnny tenía el presentimiento de que estaba derrochando la vida con demasiada rapidez. Luego se alegra y le promete a Francie que la llevará de viaje al lugar donde florecen los copos de algodón y la niña se derrite de amor. Johhny y los hombres en general en esta novela son mucho más débiles, irresponsables, despreocupados y torpes que las mujeres. También son alegres, cantarines, bohemios, intensos pero unos fracasados en la vida. Hay una oposición muy clara entre ambos géneros. ¿Qué opináis de esto?

El libro segundo comienza con un flashback a 1900 cuando Johnny conoció a Katie. Ésta se enamora perdidamente de él, se lo roba a una amiga y él cae rendido a sus pies. Se casan a los cuatro meses de haberse conocido. La autora nos presenta a la familia Rommely (de origen austriaco), la de Katie, y a la familia Nolan (de origen irlandés), la de Johnny. A sus padres y hermanos. Son muy buenas descripciones tanto físicas como de sus personalidades. Conociéndolos a ellos entendemos más del carácter de Katie y de Johnny: los Rommely generaban mujeres de fuerte personalidad. Los Nolan producían hombres débiles e ingeniosos. Todos los hermanos Nolan, incluido Johnny, van a morir, por diversos motivos, antes de llegar a los treinta y cinco años. En un hermoso párrafo (págs. 81-82) la autora nos describe cómo es Francie: una mezcla de los Nolan y los Rommely, pero también era todo lo que leía en los libros de la biblioteca; era la flor del florero marrón, era parte del árbol que crecía firmemente en el patio... Y lo más importante es que hay algo innato en ella y sólo en ella. Ese toque sobrenatural que Dios o su equivalente pone en todas las almas a quienes infunde vida.

Prosigue la vida de casados de Johnny y Katie. Al principio son muy felices. Ambos trabajan cuidando una escuela por las noches. Lo pasan muy bien, se ríen mucho, se cuentan historias, bailan, cantan… pero enseguida Katie se queda embarazada y Johnny comienza a sentirse cada vez más inquieto. En el momento del parto, Johnny, nervioso, va a buscar a su hermano, se emborrachan y se olvida de ir a trabajar. Pierde el empleo. Comienzan los problemas y el sufrimiento. Y Katie se hace aún más fuerte y, a la vez, más dura. Es consciente de que ella va a tener que llevar las riendas de esa familia y cuidar de todos. La madre de Katie, Mary, una mujer analfabeta pero muy sabia, la da sabios consejos para construir un futuro mejor para la hija que acaba de nacer: el secreto está en saber leer y escribir. Tú sabes leer. Todos los días debes leer a tu hija una página de algún libro; todos los días hasta que ella aprenda a leer. Entonces ella deberá leer todos los días. Ese es el secreto. Los libros que la madre le aconseja son la obra de Shakespeare (todo lo prodigioso de la vida se encuentra en ella) y la Biblia protestante (aunque ellos son católicos) porque su Biblia expresa mejor las bellezas de nuestro mundo y del más allá. Cada día tendrá que leer una página de cada uno a su hija aunque no entiendas lo que está escrito en ellos y aunque no sepas pronunciar bien las palabras. Y además contarle todas las leyendas que ella le contó porque la niña tiene que poseer algo muy valioso que se llama imaginación. Necesita crearse un mundo de fantasía todo suyo. Debe empezar por creer en las cosas que no son de este mundo; luego, cuando el mundo se haga demasiado duro para soportarlo, podrá refugiarse en su imaginación. Maravilloso. Después, continúa, ella de mayor descubrirá la verdad por sí misma. Al enseñar a tu hija no olvides que sufrir también es útil. Enriquece el carácter. ¡Qué abuela! Me rindo ante ella.

Johnny consigue ser camarero y cantante de café de vez en cuando. Pero Katie se vuelve a quedar embarazada y Johnny comienza a preocuparse cada vez más, se siente atrapado. Pensó que eran muy jóvenes y ya estaban derrotados. En cuanto escuchó la noticia salió para embriagarse. Neeley nace y la madre se da cuenta de que va a quererlo más que a Francie. Neeley es guapo y fuerte, igual que su padre, y Francie debilucha y frágil. Katie quiere convertirlo en el hombre que Johnny debería haber sido y se entrega de lleno a este niño pensando que Francie y Johnny ya se arreglarían de alguna forma. Los niños van creciendo y Katie se convirtió en una mujer capaz, firme y previsora. Amaba a su Johnny, pero aquella veneración de antes se había desvanecido. Amaba a su hija, sólo porque le inspiraba compasión. Más que amor, lo que sentía por ella era piedad y obligación. Duro, muy duro. Johnny y Francie percibían el cambio que se iba operando en Katie. A medida que el niño crecía en tamaño y hermosura, crecía en Johnny su debilidad e iba resbalando cada vez más cuesta abajo. Francie se dio cuenta de los sentimientos de su madre. Respondió con cierta aspereza hacia ella, y esa misma aspereza, paradójicamente, las acercó, hizo que se parecieran más. Johnny bebe cada vez más y trabaja cada vez menos: su vida había terminado antes de haber tenido ocasión de empezar. Estaba condenado, y nadie estaba más convencido de ello que el mismo Johnny Nolan. Katie, con diecinueve años, también se siente condenada pero no lo acepta, como Johnny: apartó sus sueños y abrazó la realidad.

Sissy merece un capítulo aparte. Francie está fascinada con su tía Sissy (y yo también), tiene treinta y cinco años y es la mayor de las hermanas Rommely. Es una mujer alegre, fuerte, algo loca y muy comprensiva. Siempre soluciona todos los problemas. A pesar de ser analfabeta posee una gran inteligencia natural. Le gustan mucho los hombres y el sexo y es, sobre todo, buenísima con los demás: Rebosaba ternura, y tenía muchas ganas de ofrecer a quien lo necesitara todo lo que poseía […] Deseaba dar felicidad a todo el mundo. Sissy se casa varias veces sin haberse divorciado previamente (¡!) y da luz a diez hijos que mueren al poco de nacer. Es como una maldición y ella vierte todo su amor en los demás pero sobre todo en Francie. Johnny opina de ella que era mala; pero era buena. Mala en cuanto a los hombres, pero buena porque allí donde aparecía había vida, alegría, bondad, ternura; se saboreaba la existencia. Sissy salva a Johnny de un «delirium tremens» y le da una lección a su hermana diciéndole que tiene que aceptar a Johnny, ya que lo escogió, tal como es.

Francie crece solitaria y soñadora. Echa de menos no tener amigas pero acepta las cosas tal como son. La vida continúa y la familia Nolan se las va arreglando como puede, cambian de casa varias veces, aprenden a tocar el piano (emotiva la historia de las señoritas Tynmore) y Francie y Neeley se preparan para ir al colegio. Los primeros días de escuela Francie sufre una desilusión enorme ante la crueldad de los otros niños y el desapego y dureza de las profesoras. La niña recibe su primera lección de realidad. Y ahí dejamos la lectura de esta primera parte. Con esa Francie saliendo del refugio que es su casa y enfrentándose a la dureza de la vida.

Plazos
Esta primera parte tiene muchas cosas muy interesantes que comentar. Espero que lo hagáis y que os esté gustando tanto la novela como a mí. Disponéis de una semana más o menos para comentarla, dar vuestra opinión, reflexionar sobre los hechos y los personajes… Al mismo tiempo seguiremos con la lectura que nos llevará desde el capítulo XX (pág. 167) hasta el final del capítulo XXXIX (pág. 344).

Los escritores Isaac Rosa y Marta Sanz conversarán sobre su obra literaria en A Coruña

21 Ene

Mañana miércoles 21 a las 18.30 h en el Salón de Actos de la Uned     de A Coruña los escritores Isaac Rosa y Marta Sanz conversarán sobre su obra literaria. El acto se enmarca dentro del ciclo «La creación literaria y sus autores: XI Encuentros con escritores».

Los que ya lleváis tiempo en el club recordaréis que leímos en su momento «La mano invisible» de Isaac Rosa. Una interesante reflexión sobre el mundo del trabajo. Para refrescaros sobre la obra podéis acceder a todo lo que comentamos sobre ella a través del blog. Isaac Rosa y Marta Sanz son dos escritores actuales de un alto nivel literario. Creo que merece la pena. Para los que no vivís en Coruña o no podáis asistir, el acto se podrá seguir por videoconferencia.

    

Un árbol crece en Brooklyn: retrato de familia en la América de inicios del siglo XX

17 Ene

Un árbol crece en Brooklyn, que tanto éxito tuvo cuando fue publicada en 1943 lo que la convirtió en un clásico norteamericano, es una novela costumbrista y descriptiva que nos narra la vida de la familia Nolan entre los años 1912 y 1917. Los Nolan, de raíces austriacas e irlandesas, viven en Brooklyn. Llegaron a América huyendo de la pobreza de sus vidas y buscando prosperidad pero el sueño americano que a tantas personas embaucó no parece haberles mejorado muchos sus vidas. Los Nolan son pobres y luchan día a día para poder conseguir lo básico. De esta lucha y sus vicisitudes diarias habla esta novela. Pero no es sombría ni dura, como lo podría ser Las cenizas de Ángela de Frank McCourt, con la que muchos la han emparentado por la similitud de lo que cuenta. Al contrario, Un árbol crece en Brooklyn posee un tono positivo y amable. Incluso en ocasiones se incide en la belleza o en situaciones de felicidad en medio de tantas penurias. Betty Smith dota de belleza los actos más cotidianos y corrientes. Claro que se narran hechos difíciles pero no lo pasamos mal mientras los leemos. En todos los personajes hay una intención de superación o, por lo menos, de disfrute y exaltación de la vida. Una vida de supervivencia que cobra pleno significado. Y en la que también, inevitablemente dadas las circunstancias, están presentes los sueños. Los sueños que necesitan hacerse realidad.

La novela nos narra la infancia y juventud de Francie Nolan, una niña solitaria, inteligente, ingeniosa, imaginativa, madura y fuerte, que no pierde nunca la esperanza, cuyo mayor placer es leer (sueña con ser escritora) sentada en las escaleras de emergencia de su casa a la sombra de un árbol. Ese árbol, que da título al libro, es un símbolo de todos aquellos que luchan contra múltiples obstáculos para sobrevivir y salir adelante: un árbol crece en Brooklyn. Algunos lo llaman el árbol del Cielo. Caiga donde caiga su semilla, de ella surge un árbol que lucha por crecer. Crece en solares delimitados por tablas entre montones de basura abandonada. Es el único árbol que crece en el cemento. Crece exuberante… sobrevive sin sol, sin agua, hasta sin tierra, en apariencia. Podríamos decir que es bello, si no fuera porque hay tantos de su misma especie. Ese árbol es la pequeña Francie.

La familia de Francie es peculiar. La componen su padre, Johnny, un hombre guapo, dulce y agradable que a todos cae bien, pero demasiado apegado a la botella. Johnny, débil pero bueno, es quizás el único personaje que poco hace por superar sus dificultades. Siente frustración ante la vida que le ha tocado vivir pero no lo dice, sólo lo piensa. Canta en los bares y es camarero a tiempo parcial y siente predilección por su “Prima Donna” que es como llama a su hija. La madre, Katie, trabaja de portera y limpiando casas. Es una mujer fuerte y decidida, de convicciones muy claras y mucho carácter. Es el verdadero soporte de la familia. A pesar del trabajo duro que realiza, conserva su elegancia natural y su belleza y delicadeza. Quiere a su marido y acepta, a veces a regañadientes, su condición de bebedor. Se enamoró de su porte y su simpatía y se lo robó a una amiga para casarse con él siendo ambos muy jóvenes. Katie lucha con uñas y dientes para que sus hijos puedan estudiar y no tengan la misma vida que sus padres. Completa la familia el hermano de Francie, Neeley, un año menor que ella y el niño de sus ojos de la madre. Además del núcleo familiar están las hermanas de Katie, Sissy y Evy, que los visitan con frecuencia, y la madre de éstas que es una buenísima mujer. Algo que queda claro a lo largo de la lectura es que son las mujeres de esta familia las que de verdad pisan fuerte en la vida y llevan las riendas de sus respectivas familias, algo que heredará Francie. Luego están los vecinos y algún personaje más, pero la novela se centra en la familia Nolan.

La columna vertebral de la novela son sus personajes. La autora se luce en la construcción que hace de estos. Sus descripciones, sus actos, sus personalidades es lo más destacado de Un árbol crece en Brooklyn. Y con ellos, sus vivencias que son descritas con detalle y con un estilo yo diría que de alta literatura. Así que, aunque el ritmo es lento, se recrea en las descripciones, y no es una novela de acción ni de grandes giros, nos sumergimos con deleite en lo que nos narra la autora: nos alegramos, nos entristecemos, nos enternecemos con lo que van viviendo los personajes. Podemos, incluso, visualizar las calles del Brooklyn de aquellos años plagadas de inmigrantes que luchan día a día por sobrevivir y en donde se mezclan los idiomas, las religiones, las diferentes costumbres, conviviendo todos en una aparente, ¿o real?, armonía. Para describir la novela se me ocurren adjetivos tales como entrañable, detallista, vívida, tierna, emotiva, positiva, vitalista, bella, sencilla, sensible, agridulce…

Un árbol crece en Brooklyn está dividida en cinco libros que, a su vez, están divididos en 56 capítulos. El relato comienza con Francie a los once años, nos pone en situación de cómo es su vida, pero pronto realiza una retrospectiva para relatar los comienzos de la familia, desde el noviazgo de Johnny y Katie, el posterior matrimonio, el nacimiento de los hijos y su infancia para retomar de nuevo la edad en la que comienza la novela y finalizar con una Francie recién cumplidos los diecisiete años. Aunque narrada en tercera persona omnisciente el punto de vista en casi toda la novela es el de Francie. Ella es la protagonista pero, en numerosas ocasiones, sabremos lo que pasa por la cabeza de Johnny o de Katie o de Sissy.

La novela es muy autobiográfica. Sabemos que Betty Smith vivió en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn, el mismo de Francie, que su familia era pobre, que sus padres se llamaban igual que los de la novela y que su madre limpiaba casas. También los trabajos que va realizando Francie a partir de los catorce años son similares a los realizados por la autora en la misma edad. Y Betty Smith se convirtió finalmente en escritora, el sueño de Francie. Pero cuando los periodistas le preguntaban si el libro era autobiográfico, ella contestaba que lo que ahí se contaba era su vida tal y como habría debido ser y no como realmente fue.

A la vez que sabemos de la vida de la familia Nolan vamos sabiendo también de las condiciones de vida de la sociedad obrera de aquella época en Nueva York. En esta novela el sueño americano cobra su sentido en la idea de que con el esfuerzo todo se puede conseguir. Y así es en el caso de la joven Francie. En aquellos tiempos la educación en América ya era gratuita y este es el camino que toma Francie para conseguir prosperar en la vida. Un mundo que no regala nada pero que deja las puertas abiertas para luchar por lo que se quiere llegar a ser. Y es importante recalcar la plasmación que esta novela realiza del cambio paulatino que se produce en el papel de la mujer en la sociedad. Cómo se va independizando a través de los estudios y de su incorporación en el mundo laboral. El mensaje principal del libro es que a través de la educación, la cultura, la valentía y el esfuerzo se puede escapar de la miseria y conseguir una vida más satisfactoria y plena.

La novela fue llevada al cine en 1945 por Elia Kazan con el título en español de Lazos humanos (en inglés mantuvo el mismo título de la novela). Fue la película con la que debutó el reconocido director de cine. Sería interesante poder verla una vez terminada la novela.

Plazos
Vamos a dividir la lectura en tres partes. La primera nos llevará hasta el final del capítulo XIX (pág.166). La leeremos a lo largo de más o menos una semana. Mientras la leéis, podéis ir dejando en este post vuestras impresiones iniciales sobre la lectura. En el siguiente post que publique será en el que analizaremos con más profundidad esta primera parte.

Comenzamos el año con UN ÁRBOL CRECE EN BROOKLYN de BETTY SMITH

8 Ene

Hola a todos de nuevo. Ya estamos de vuelta en este recién estrenado 2015 para anunciaros el libro con el que vamos a comenzar el año. Se trata de Un árbol crece en Brooklyn de la escritora estadounidense Betty Smith (1896-1972). Una novela que se convirtió en un auténtico best seller cuando fue reeditada en español en 2008. Originariamente publicada en 1943, nos narra la vida de la pequeña Francie Nolan y de su familia a principios del siglo XX. Una peculiar familia que malvive en un barrio de Brooklyn. A través de sus vivencias podremos acercarnos al sueño americano que arrastró a tantos inmigrantes europeos a la tierra prometida. En palabras del escritor Paul Auster: un libro bellísimo de una novelista maravillosa y olvidada.

A partir del viernes 9 podéis pasar a recoger vuestro ejemplar en la Biblioteca Fórum. Los que vivís fuera de Coruña disponéis de más o menos una semana para conseguir el libro editado por Lumen.

No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de Los desorientados. Gracias.

Nos encontraremos aquí en una semana para empezar a leer esta hermosa y emotiva novela.