Nada humano me es ajeno

5 Nov

Foto en flickr de idlphoto. Algunos derechos reservados.

Este breve libro, 126 páginas divididas en veintidós cortos capítulos, contiene una hermosa historia plena de emoción tal como habéis coincidido todos en vuestros comentarios. Es, a la vez, una historia bella y triste narrada por el autor con un estilo que sugiere más que cuenta y que posee la dureza justa sin necesidad de profundizar en el horror. El libro, como ya hemos dicho, no especifica ni el tiempo ni el espacio con la intención, como apunta el autor, de universalizar la experiencia narrada. Es una fábula sobre la amistad, la bondad, la esperanza, la soledad, la vejez, el exilio y la lucha por preservar la identidad.

Como supongo que ya habéis leído el libro, más que comentar su argumento, por otro lado muy simple, voy a analizar los diferentes temas que aborda.

La nieta del señor Linh comienza con una hermosa dedicatoria a todos los señores Linh de la tierra y a sus nietas como símbolo de aquellos que emigran por necesidad. Un homenaje a los desheredados de la tierra. A los que les toca la peor parte: las guerras, el hambre, el desarraigo…

La novela se centra en el señor Linh, tanto en sus nuevas sensaciones al llegar a su destino, tan ajeno al lugar donde ha vivido siempre, como en los numerosos recuerdos que le asaltan de la tierra donde nació y en la que fue feliz hasta que la guerra llegó y destruyó esa felicidad acabando con todos sus seres queridos excepto su pequeña nieta con la que, una vez perdido todo, decide marcharse muy lejos para darle a la niña una nueva oportunidad de vida. Las partes en las que desgrana sus recuerdos son las más poéticas describiéndonos un auténtico paraíso no exento, quizá, de idealización. La ciudad a la que llega y el país que ha dejado atrás no pueden ser más opuestos. Linh vivía en una aldea de una sola calle, eran doce familias que se conocían y hablaban de todo conviviendo en paz. En el rostro de su nieta (el único vínculo que posee con su pasado) ve paisajes, mañanas luminosas, el lento y apacible paso de los búfalos por los arrozales, las alargadas sombras de los enormes banianos a la entrada de su aldea, la bruma azulada que desciende por las colinas al atardecer como un chal deslizándose por unos hombros... Por el contrario, en la ciudad a la que acaba de llegar no conoce a nadie, ni tampoco su lengua, hace mucho frío, no huele a nada y decenas de personas caminan deprisa y sin mirarse.

Linh llega con una ligera maleta que sólo contiene ropa usada, una fotografía casi borrada por el sol y un saquito de tela en el que el anciano ha metido un puñado de tierra. Eso es todo lo que le queda de su vida anterior, eso y, por encima de todo, su preciosa nieta Sang Diu, su mañana dulce. Para calmarla, le canta una canción muy antigua, una melodía que han cantado durante generaciones todas las mujeres de su familia y que habla, al igual que el nombre de la pequeña, de la mañana que siempre vuelve con su luz. La canción simboliza la esperanza en el futuro en el que siempre habrá un nuevo día en el que la niña también será madre y su sangre se perpetuará. Pareciera que el viejo Linh la canta no sólo para calmar a Sang Diu sino también para él mismo, para, que cada vez que la oiga, pueda volver a su pasado donde un día fue feliz. La existencia de la niña salva a Linh en esa ciudad desconocida. Ella simboliza a la vez el mañana y la identidad del anciano.

Bark y Linh, dos ancianos solitarios, establecen, por encima de todas las diferencias y barreras, una amistad poco común, llamativa, increíble pero también necesaria y esperanzadora. Bark hace lo que no hace nadie en nuestro mundo, es la sonrisa de ese desconocido que todos agradecemos cuando nos encontramos en una situación difícil. Ambos se escuchan (aunque no conozcan sus respectivas lenguas), se apoyan, comparten, se emocionan. Bark le lleva a conocer la ciudad, le guarece del frío en un cálido café, le lleva a comer un día cosas deliciosas regalándole un vestido precioso para su nieta. Bark le da todo y, a la vez, le cuenta muchas cosas de su vida que Linh escucha atentamente entendiéndolas sólo por el tono de su voz. Un tono triste, melancólico herido. Bark simboliza lo importante que es tener a alguien a tu lado cuando te encuentras en un ambiente hostil, desconocido, frío. La fuerza de su amistad hace que ese lugar frío se convierta en algo cálido, cercano, amable. Ambos han perdido cosas muy valiosas, son ya viejos, están solos, pero mantienen la fuerza y la esperanza.

Bark comprende lo duro que debe de ser perder todas tus referencias, tu familia, tus raíces. El choque, el rechazo que se suele producir en la mayoría de los habitantes de occidente ante la llegada del “otro”. El miedo que produce el “otro”, el desconocido, no se produce en Bark. Este hombre es todo bondad y Linh lo percibe perfectamente. Y así se produce el milagro, un milagro a través del cual el autor nos da una lección necesaria de lo que tendríamos que hacer todos los que vivimos en este lado del mundo.

El señor Linh simboliza, entre otras cosas, la necesidad de no sucumbir ante las circunstancias adversas. Cuando es encerrado en un asilo y le separan de su amigo, Linh, gracias a su fuerza, su coraje, su tesón, se escapará y recorrerá, cargado con la niña, una ciudad que no conoce a la búsqueda de su único amigo y, contra todo pronóstico, lo acabará encontrando. Es el poder de la amistad el que ha logrado de nuevo otro milagro. Incluso el sueño que tiene Linh en el asilo, cuando lo drogan para que no escape, un sueño, que simboliza la preparación ante la muerte, en el que ambos están juntos en la tierra de Linh y después de visitar su aldea y su casa le conduce a un bosque maravilloso en el que se encuentra una fuente que no es una fuente normal. A ella acuden aquellos que van a morir. Tienen que ir solos y beber de esa agua y en cuanto lo hace, su memoria se aligera: no conserva más que los momentos hermosos y las horas felices, todo lo agradable y dichoso. Los demás recuerdos, los que duelen, los que hieren, los que rajan el alma y la devoran, todos esos desaparecen, se diluyen en el agua como una gota de tinta en el océano […] Bueno, ahora ya sabe adónde tenemos que venir cuando sintamos acercarse la muerte. Incluso ese sueño, al final de la novela, descubriremos que también lo ha tenido Bark, así de unidos están, así de fuerte es su amistad.

Y la existencia de Sang Diu es el lazo de unión entre ambos. La niña revitaliza sus almas. La cuidan, la miman. Es el futuro, el que ellos ya no van a vivir. La niña, su existencia, cierra el ciclo. La canción cobra su pleno significado a pesar de lo que vamos a descubrir.

Y así llegamos al final, final esplendoroso, de La nieta del señor Linh. A la sorpresa final que nos tiene preparada el autor. Sang Diu es una muñeca. La novela está plagada de señales, de pistas empezando por lo que narra en el primer capítulo, la muerte de su hijo y su nuera en los arrozales: también vio el cuerpo de su hijo y el de su nuera, y un poco más lejos a la niña, envuelta en sus pañales, con los ojos muy abiertos e ilesa, y a su lado una muñeca, su muñeca, tan grande como ella, pero decapitada por un trozo de metralla. La niña tenía diez días. Es tal el dolor del abuelo, tal su desgarramiento que, en ese preciso momento, para poder sobrevivir y aferrarse a algo que dé sentido a su vida, coge a la muñeca y la convierte en la nieta: El señor Linh recogió a la niña. Y se fue. Decidió irse para siempre. Por la niña. El señor Linh es como Don Quijote, sólo ve lo que le gustaría que fuera, lo que su mente le deja ver. Necesita a esa niña para poder vivir. Esta verdad revelada al final de la novela le otorga una mayor complejidad y profundidad al personaje del señor Linh.

Cuando llegamos a esta revelación entendemos bastantes cosas que no acababan de cuadrar en la novela. Esa niña tan silenciosa, que nunca llora, a la que se le cae el arroz de la comisura de los labios cuando su abuelo la da de comer, esas miradas de burla de sus compatriotas y de la gente que le mira por la calle, la indiferencia del médico que no se ofrece a examinar a la niña, el hecho de que pueda ir con su abuelo al asilo… Pero sólo Bark le sigue el juego desde el principio e incluso le regala un vestido. Ha entendido que su amigo Linh tiene que tener una razón muy poderosa para hacer lo que está haciendo y lo respeta.

No sé si alguno de vosotros se ha dado cuenta mientras leía el libro, si os parece que está logrado este final, si os ha sorprendido… En realidad el autor no oculta nada. Si volvemos a leer la novela, cosa que yo he hecho, vemos que todo encaja desde el principio y le da una nueva dimensión a la lectura. Son dos lecturas distintas e interesantes de hacer. Y yo me he emocionado tanto al descubrirlo, así como ante ese reencuentro con susto-accidente incluido pero que termina bien: es el comienzo de una primavera muy hermosa. A veces las historias, la vida, tienen que terminar bien. Y estos dos ancianos se lo merecen con creces.

El anciano mira a su amigo y le sonríe. Estrecha la hermosa muñeca entre sus delgados brazos, la estrecha como si su vida dependiera de ello, la estrecha como estrecharía a su nieta, silenciosa, tranquila y eterna, una hija del alba y de oriente.
Su única nieta.
La nieta del señor Linh.

Plazos
Es hora de vuestros comentarios sobre esta maravillosa historia. Hay muchos aspectos que comentar, tanto sobre lo que yo he dejado escrito aquí como sobre lo que no he tenido tiempo de comentar, como el papel de los compatriotas de Linh o el relato de la guerra en la que Bark participó en el país de Linh o sobre la vejez y su papel en la novela… Para comentar sobre todo lo que queráis disponéis de, más o menos, una semana.

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16 comentarios to “Nada humano me es ajeno”

  1. carmelaeneslovenia 6 de noviembre de 2014 a 1:30 #

    A mí me venía constantemente a la cabeza esta reflexión de Sábato:
    “Cuando somos sensibles, cuando nuestros poros no están cubiertos de las implacables capas, la cercanía con la presencia humana nos sacude, nos alienta, comprendemos que es el otro el que siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es porque otros nos han ido salvando la vida, incesantemente”.

    Creo que entre la muñeca y el señor Bark han salvado la vida del señor Linh.

    Una vida que prometía haber terminado entre los cuerpos muertos de su familia ha podido continuar y de ese modo “salvarse”, volver a encontrar un cabo al que asirse y a través del cual reconectarse con el mundo.

  2. jose vicente 6 de noviembre de 2014 a 14:04 #

    Una hermosa fábula donde nos narra el desarraigo que produce la guerra. El exilio su significado, en personas que no entienden de política ni de fronteras su filosofía de vida, la única que entienden es como dice mi madre “Estar ao quente e ter algo aforrado” lo único que desean es vivir sencillamente, sin complicaciones.
    La amistad de un extranjero, que no entiende su legua pero si su corazón, a su lado se siente útil, alguien con quien compartir un paquete de tabaco un café ese extranjero le hace sentirse no solo amado sino como un igual.

  3. Luisa 6 de noviembre de 2014 a 18:59 #

    Estoy de acuerdo con Chus, lo releí en cuanto lo terminé y la experiencia fue muy interesante porque es otra novela diferente. La primera lectura es la historia de un refugiado de guerra, que además es un anciano y que además huye de su país con un recién nacido en brazos. Este detalle para mi es crucial, ya solo viendo la foto de ambos me emociono. La segunda lectura es la historia de un refugiado de guerra, de un anciano que sufre un trastorno mental, posiblemente por su incapacidad para asumir su dramática y cruel realidad al huir de su país.
    Aunque el decorado del fondo es el mismo, la empatía es diferente. Pasaría lo mismo en cualquier esquina de nuestras ciudades donde hay personas pidiendo limosna. En una de ellas un anciano con un bebé en brazos y en la otra un anciano demente que habla con una bolsa llena de periódicos que lleva en el regazo. ¿Nos conmueve igual? Aquí se podría debatir sobre lo que se agrava la penuria y la injusticia cuando afecta a la infancia y por otro lado la frecuente incomprensión, distanciamiento y, muchas veces, miedo hacia los problemas de índole mental.
    Y como contraposición, el personaje del Sr. Bark también da un giro, gana en ternura, en generosidad, en grandeza. No es lo mismo compadecerse del Sr. Lihn que cuida y vive para su pequeña nieta que seguirle la corriente a un desconocido con un trastorno mental haciéndolo sentirse comprendido, buscando su compañía y añorándolo cuando desaparece.

  4. rosario 7 de noviembre de 2014 a 0:18 #

    lo lei y me parecio una novela excelente, el dolor de la perdida de todo lo que amaba nuestro personaje principal, su familia su casa, su pueblo su vida fueron destruidos de un plumaso. y las descripciones que hace el autor sobre el pueblo uno realmente logra verlo, sentirlo y sufrir junto con el señor Linh la perdida. YO vivo en Uruguay un pais de aluvion nuestra cultura es la del emigrado fusionada, recibimos emigrantes europeos que son nuestros abuelos, en mi caso un querido viejo anarquista que vivio toda su vida divido entre el amor a su patria y el dolor de la perdida, el exiliado vive con el alma partida en dos y creo que el autor logra captar eso a la perfeccion, cuando refiere a que extraña los olores es increible. Linh representa a los desplazados a los mas pobres, expuestos siempre a la incomprension y aferrandose a la imagen de su nieta porque esta representaba para si el futuro, la prologancion de su familia, la esperanza Mantener viva a su nieta en forma desesperada es una forma de aferrarse a al esperanza de que aun hay un futuro que esperar. Me parecio maravillosa la relacion con Barck, creo que el representa lo mejor de estos paises de acogida, quien dentro de su propia tristeza se arrepienten de su contribucion a la miseria de estos pueblos pobres , cuando llora y pide perdon por su aporte a la i nvasion de la patria del señor Linh es una de las escenas mas conmovedoras, ojala todos pudieramos perdir perdon por nuestras contribuciones a las miserias de los otros. Bark quiere representar lo mejor de todos nosotros. una obra maravillosa

  5. Kelly 8 de noviembre de 2014 a 12:05 #

    Hola a todos,
    Como a la mayoría de vosotros la obra me ha parecido sobre todo tierna y conmovedora, intenta a través de la situación sacar lo mejor de nosotros mismos.
    Lo que más me ha llamado la atención es que desde un principio no hay ninguna referencia ni a lugares ni a fechas, lo que supongo que quiere producirnos una sensación de vacío más profundo todavía del que la situación tiene en sí, además de , como dice Chus, universalizar la situación, y quizás actualizarla, pues desgraciadamente puede decirse que ningún continente se salva actualmente de situaciones como estas.
    La niña desde el principio me sorprende, por su actitud tan callada, sumisa, durmiente,… tan insólita en un bebe; de hecho en un principio he pensado si estaría muerta, aunque me extrañaba que nadie intentase sacarla de su lado si esto fuera así.
    Me gusta la referencia a los olores y la música como símbolo de identificación con todo lo que conocemos y nos es familiar.
    El tema principal, creo que es la soledad y la memoria, de hecho los dos protagonistas están únicamente unidos por su soledad y sus recuerdos, su añoranza del pasado perdido y la ausencia de futuro, viven sólo para el recuerdo.
    Interesante taambién cómo a pesar de la barrera del idioma y las costumbres logran entenderse, ya que el lenguaje de la nostalgia, la tristeza, la melancolía , es universal y puede transmitirse igualmente por medio de los gestos, las miradas, el tono de voz,etc…
    Entiendo que la hostilidad de sus compañeros de residencia se funda más en el temor general a la enfermedad mental, como dice Luisa, quizá si no tuviese la muñeca reaccionarían de un forma más humana, tiende a pensarse que un enfermo mental “no entiende o no siente”, cuando aunque algo no funcione, las sensaciones y sentimiento pueden estar intactos, como en éste caso.
    Entiendo que la novela, es un canto a la esperanza y por ello trufada de milagros por todas parte: el personaje de Bark, también que se reencuentren en la gran ciudad conocer la ciudad, que salga bien del accidente..y como demuestran también las expresiones de la página final del libro:
    “el calor de la mano”, “le dan ganas de abrazar a todo el mundo”,” “puede que la vida también sea esto”…”De vez en cuando un milagro, oro risas, y de nuevo la esperanza…”Es el comienzo de una primavera muy hermosa”.
    Precioso.

  6. jose vicente 11 de noviembre de 2014 a 13:18 #

    Hola amigos, después de leer el comentario de Kelly me di cuenta de que se me quedara algo en el tintero,y es la soledad,.La soledad de todos los personajes de esta hermosa novela, y de la vida en general, por que en realidad todos nosotros estamos solos con nuestros pensamientos y nuestra vida. en realidad como pasa en la novela lo único que nos une es el amor la solidaridad y el respeto hacia los demás fue eso lo que unio a Bart y al Sr Linh y eso es lo único que nos da esperanza.
    Un saludo

  7. Susana 11 de noviembre de 2014 a 16:14 #

    Como los demás compañeros he disfrutado de esta lectura, saboreando cada frase, dejando que ese sentimiento tan puro de los personajes me llegara hasta dentro. La soledad, como dice Jose Vicente, es el hilo invisible que sujeta la trama, la del abuelo que abandona su país, arrasado y huérfano, sin seres a los que abrazar ni a los que esperar, en busca de un futuro, al que se agarra como a la muñeca a la que trata como si estuviera viva, a Bark, el hombre del banco, con quién entabla una relación a través de la corriente de emociones que comparten, sin saberlo, apenas sostenida por los silencios y los gestos, que trascienden las palabras. La comunicación es mucho más que un idioma, la novela nos muestra que por encima de ella dos personas anónimas pueden establecer un vínculo tan fuerte, tan de verdad como éste. Lo deja claro en la página 60 cuando dice “gracias al Sr Bark el nuevo país tiene un rostro, una forma de andar, un peso, un cansancio y una sonrisa, y también un olor, el del humo de los cigarrillos. Sin saberlo el hombre gordo le ha dado todo eso”. El valor de la acogida, promesa de un mañana mejor, que hace que el Sr Linh despierte con la ilusión del encuentro con su amigo.
    La narración desborda esperanza dentro de la desoladora realidad de sus protagonistas, ambos desahuciados emocionales que en su desgracia se encuentran aliviando la existencia del otro. Me ha encantado el mensaje, su sencilla pero emocionante redacción….un placer de lectura.

  8. Lore 11 de noviembre de 2014 a 23:43 #

    Hola, el libro me ha parecido muy sensible, reflexivo y muy entrañable. De fácil lectura, frases cortas, muy ágil y ameno que me enganchó desde la primera página hasta la última. El tema de la niña muñeca, me sorprendió mucho, aunque tengo que reconocer que me tuvo extrañada toda la novela porque en demasiadas ocasiones la situaban dormida pero nunca imagine que fuera una muñeca. También es entrañable y demuestra una gran empatía la relación que mantienen los personajes principales, solitarios al final de sus días por circunstancias distintas pero sin familia, por eso creo que hasta les sobran las palabras para entenderse. La verdad es que si practicas esa empatía con el Sr. Linh se te ponen los pelos de punta solo al pensar en que tengas que abandonar ,ahora mismo y obligado por las circunstancias todo lo que conoces desde que naciste creo quede que todos nos aferraríamos a una muñeca y a lo que hiciera falta para anclarse a un recuerdo que te permitiera salir a flote. También me pareció muy buena la redacción al final de la novela cuando ocurre el accidente de coche te mantiene en tensión, devorando el libro para saber que ocurre. En definitiva una lectura sorprendente y muy recomendable. Gracias Chus por este pequeño tesoro

    • jose vicente 12 de noviembre de 2014 a 21:03 #

      hola amigos, Por lo que estoy leyendo a todo el mundo parece que le sorprendió que la pequeña Sang Diu al final de la novela se convirtiera en una hermosa muñeca, tengo que reconocer que a mi también me sorprendió, pero también tengo que reconocer que me sorprendió más la actitud de Bark al acercarse y ponerse a hablar con el Sr Linh, me imagino la escena en un parque parecerían dos locos, yo sinceramente creo que no lo haría. Hoy venía en el autobus de Ferrol y vi a un chico que traía un perrito en una mochila, una Sr se acercó y le hizo unos mimos al perrito, y sentado en mi asiento se me pasó por la cabeza la historia del Sr Linh, se me ocurrió pensar que es más fácil hoy en día acercarse a un animal (me refiero a un perrito, un gato o algún animal de compañía) que a un extranjero, y si este extranjero abraza a una muñeca, esta super abrigado, sentado en un banco del parque y pensandolo mejor, no debe de oler muy bien en definitiva, que el Sr Bark no solo es un pedazo de pan yo creo que un santo, Así deberíamos hacer todos pero no se hacer, por miedo, por fobia o por lo que sea, Esa es la lección de humanidad que me dio Sr Bark sólo por eso valió la pena leer este fantástico libro.
      Un saludo

  9. Gloria 12 de noviembre de 2014 a 20:56 #

    Me siento completamente identificada con los comentarios de tod@s,especialmente con Luisa. El distinto enfoque que nos aporta una segunda lectura tras saber que se trata de una muñeca y no una niñita a lo que se agarra el Sr. Linh. Refuerza la potencia del personaje del Sr. Bark hasta lo sublime; ante un exiliado y con problemas mentales, doblemente estigmatizado, encontrar un ser humano que se implique y ofrezca su amistad de esa manera te reconcilia con el género humano.Añadiría también que se trata de un anciano, el trato y el valor social que se da en nuestra sociedad a los mayores, que en muchos casos se consideran una carga, y su soledad son otro elemento de reflexión, no voy a hablar de estigma, pero son invisibles.
    Creo que este libro también nos refleja todo lo que conlleva la incomprensión del otro, la indiferencia y la prisa. Estamos demasiado ocupados para abrirnos a los demás y para tratar de comprenderlos, cuando no coincide con nuestros intereses, son simplemente distintos o nos pueden causar alguna incomodidad. Hace algún tiempo leí en la prensa, creo que era NY, como la gente esquivaba a una persona tirada en el suelo sin preocuparse de averiguar lo que le estaba sucediendo y así permaneció durante bastante tiempo antes de que alguien actuase. Nos deshumanizamos por momentos.

    Menos mal que nos quedan los voluntarios, las ONGs, el valor que la solidaridad tiene para no pocas personas y la acción colectiva ante la injusticia.

  10. Sonia Aldao 14 de noviembre de 2014 a 1:02 #

    Hola a todos,
    estoy de acuerdo con Chus también. Hay dos novelas. La primera la lees relajada, sintiendo poco a poco. La segunda, cuando sabes que la niña es una muñeca, es mucho más intensa. Los personajes son más intensos, los hechos, las emociones… En la primera lectura me ha llamado mucho la atención la necesidad de aferrarnos de los humanos. Necesitamos nuestra tierra, nuestra patria, nuestras gentes. Nos sentimos vacíos cuando los perdemos, no somos nadie. Pero también nos aferramos a nuestra sangre (la nieta y el recuerdo de los que ya no están) y a nuestras buenas experiencias (familiaridad con los habitantes de la aldea, amistad con el señor Bark…). Y esto es lo que nos hace seguir vivos, es lo que nos mantiene fuertes. Y cuando algo falla en nuestra vida, -cuando perdemos nuestros vínculos de sangre, por ejemplo- algo falla también en nuestro interior, como es el caso del protagonista de esta novela. La perdida de sus raíces y de su sangre le hace humanizar y dar vida a una muñeca.
    Es un poco una crítica a Occidente, las sociedades tan desarrolladas, que nos despojan de nuestra persona y vivencias personales, pretende que vivamos todos con la misma bata, el mismo pijama y sin mirarnos a los ojos frente a los valores de sociedades no tan desarrolladas pero que sí mantienen la esencia social humana. Es la crítica a la poca humanización de la gran ciudad frente al valor de las relaciones humanas en los pueblos o sitios más pequeños. La novela es genial y da para mucho. Gracias por proponer la lectura de este libro.

  11. fjbarral 14 de noviembre de 2014 a 1:27 #

    Hola a todos. Esta semana se me ha planteado algo cargada de trabajo, por lo que terminé la lectura (relectura, porque ya lo había leido) tarde y no he encontrado ocasión para comentar.
    Por los comentarios se puede comprobar que este libro se ha sentido cercano. La palabra tierno y sensible, parece que son las que más se acercan. Por mi parte lo he encontrado demasiado dirigido, presentando situaciones que nos llevarían a la sensibilidad adecuada, excesivamente reiterativo en cuanto a la nieta, dirigido a la sorpresa. Y creo que eso lo pierde, porque no profundiza en las situaciones que plantea o más bien que nos muestra, ya que en todo el relato va intentanto que surja el sentimiento.
    El señor Bark se acerca al anciano porque con la pérdida de su esposa se encuentra desplazado de lo cotidiano en la ciudad, en la que todos corren, están ocupados y no tienen tiempo para los demás. Así es un desplazado como el Sr. Linh, pero en un sentido más psíquico, pese a que quién se encuentra transtornado es éste ultimo, aunque su sentimiento de desplazamiento en más físico.
    La nieta representa la continuidad de su familia, de su forma de vida, de su especie … la forma en que se roza a la inmortalidad, pasando de generación en generación, y que en su caso se ha roto. Lo que no es capaz de afrontar.
    Creo que ha abusado de las frases cortas, lo que ha producido una sensación de prisa, de superficialidad que no le viene bien a la obra. Mejor ha estado el enfrentar su situación con los recuerdos de la aldea. Creo que el relato no nos comunica sentimientos sino que intenta que salgan los que tengamos presentandonos determinadas situaciones lo que produce a veces sensación de vacio.

  12. saevor 14 de noviembre de 2014 a 11:47 #

    Pues igual yo he sido diferente a la hora de leer la novela, porque tuve la sensación de que en realidad Sang Diu era una muñeca desde muy pronto en la novela (el que el señor Lihn comente que se topó con su nieta junto a la muñeca que le recordaba a ella, y tal y como le trataba todo el mundo, fueron pistas clave para mí). Eso quizá hizo que la leyese esperando el momento en que eso se hiciese patente (ya el internamiento del anciano no hizo sino dar la razón a esa intuición), e hizo que leerla casi fuese más angustioso en algunos momentos. Eso no hace que la novela me parezca menos bonita, al contrario, le da al personaje de Lihn más indefensión ante lo que le pasa, hace ver a Bark como alguien mucho más humano y cercano que el resto de la gente que rodean al señor Lihn…
    En definitiva, es una novela muy hermosa, humana, que te hace ver las cosas desde una perspectiva totalmente diferente a lo habitual.

  13. Isolda 14 de noviembre de 2014 a 15:37 #

    Hola a todos. La lectura en general me ha gustado, aunque he disfrutado más de unas partes que de otras. Los pasajes que más me conmovieron, fueron aquellos que me hicieron sentir como si me cobijara la soledad. Para los que vivimos fuera, sabemos que “la condición de ciudadano del mundo” aún se vislumbra como una utopía. Forjarás nuevos lazos y construirás tu historia, pero siempre llevarás contigo ese pequeño saco de tierra del Sr. Linh.

  14. Mónica 20 de noviembre de 2014 a 13:51 #

    Con una sintaxis simple, directa y nominalista el autor narra una historia en principio también simple, pero al mismo tiempo conmovedora, tierna y maravillosa. Pienso que a veces las cosas más sencillas nos transmiten más que cualquier estructura ornamentada y barroca. Este librito es una muestra de ello.
    Cuántas veces conversamos con los demás sin entendernos… Pues el Sr. Linh y el Sr. Bark superan los límites lingüísticos. Y como una medicina para curar la soledad se encuentran acompañados y arropados en convesaciones donde lo que menos importa es la lengua.
    Ciertamente el libro tiene las dos lecturas: cuando pensamos en la nieta como ser humano y cuando sabemos que es una muñeca. Son dos lecturas que nos hacen situarnos en perspectivas diferentes de una misma realidad.
    Llegará un día en que todos seamos ancianos con todas las consecuencias que ello conlleva. Llegará un día que a lo mejor seremos un poco el Sr. Linh, con alguna caracteristica de aquí u otra semejanza de allá…

  15. Glo 15 de septiembre de 2017 a 5:05 #

    A medida que me acercaba al final, se apoderó de mí, el miedo. El miedo a que finalmente le quitaran a la nieta, porque aunque la esperanza que también crecía en mí, como en el señor Linh, a verla desarrollarse, me preguntaba cómo alguien no se había hecho cargo de una niña que comía de lo que su abuelo trituraba en su boca, y no leche, la savia de la vida. Y no sé qué me aterrorizó más, si el hecho de creer que el señor Linh hubiera muerto o el enterarme de una manera atroz que Sang Diu fuera una muñeca. Lo cierto es que pude empatizar con él en el dolor, en el hecho terrible de que su hijo hubiera muerto en una guerra cruel, y no sé si porque conozco los hermosos arrozales de China, no me costó demasiado entender que alguien que ha vivido toda su vida allį, extrañe tanto su tierra y viva de su recuerdo. El señor Linh me conmovió por su lucidez, porque sabe más que nadie en el mundo que la soledad es peor que la muerte y que para sobrevivir necesitamos del amor, de poder estrechar contra nuestro cuerpo a quien amamos aunque sepamos en el fondo de nuestro corazón que jamás podrá retribuirnos.

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