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Mi padre repetía que no sabemos quiénes somos hasta que las circunstancias nos ponen a prueba

4 Oct

Sarajevo, Bosnia. Foto en flickr de Kashklick. Algunos derechos reservados.

En esta segunda parte seguimos con los capítulos intercalados. Los pares, 8, 10 y 12, continúan con la “Galería de héroes” y los impares, 9 y 11, nos siguen narrando la historia de Ana a la que dejamos en Moscú aferrada a sus firmes convicciones nacionalistas.

El capítulo 8 está dedicado a Radovan Karadzic, presidente de la República de Srpska, sobre el que Francisco nos acaba de comunicar una reciente noticia publicada en prensa cuyo titular es: “Karadzic fue el “motor” de la limpieza étnica en Bosnia, según el TPIY (Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia)”. Todavía está su juicio pendiente en el que este genocida luchará por evitar la cadena perpetua. Así de recientes son los hechos que estamos leyendo por los que los culpables todavía están siendo juzgados.

La historia de Karadzic comienza en 2005 convertido en Dragan Dabic, un excéntrico experto en terapias alternativas (que florecieron junto al nacionalismo cuando el comunismo desapareció). Es hilarante que el criminal de guerra más buscado en el mundo es esos momentos se haya convertido en un cantamañanas y pueda vivir sin problemas en el marco de la nueva Serbia. Pero así fue esta guerra y los responsables de tal masacre tardaron bastantes años en ser detenidos, amparados por gran cantidad de serbios, y por el propio gobierno, que todavía continuaban creyendo en ellos. Pueblerino hortera, fanfarrón, simpático, soplón en los tiempos de Tito, vago, ególatra, mentiroso, mediocre, tramposo, cobarde… los calificativos que despliega, siempre con ironía, el narrador son de este calibre. Convertido en psiquiatra y poeta bohemio, no descolló en ninguno de estos campos, lo único que le movía era el dinero. Intentó ganarlo, de manera fallida, por varios medios hasta que descubrió la política donde sí le fue bien para conseguir su propósito. Y como corrían vientos nacionalistas a principios de los noventa se unió a Milosevic y acabó convertido en un fanático nacionalista serbio consiguiendo en 1992 ser presidente de la recién constituida República de Srpska. En este capítulo se nos narra los orígenes de la guerra de Bosnia y quienes eran los bosniacos. Esta guerra duró tres años y no lograron ganarla los serbios a pesar del cerco de Sarajevo y la cantidad de matanzas que realizaron en su intento de exterminar a los bosnios. Karadzic, como ahora sabemos, fue el motor de esta limpieza étnica. Y los que le rodeaban, de los que también nos habla el narrador, eran incluso peor que él, y, curiosamente, todos procedían de medios académicos e intelectuales. ¿No os parece increíble?

A medida que avanza esta “Galería de héroes”, el narrador se va desvelando cada vez más: nace en 1970 en Sarajevo de padre judío y madre serbia con antepasados procedentes de las otras etnias: croatas y musulmanes. Un buen ejemplo de lo que eran entonces los Balcanes (sobre todo la ciudad de Sarajevo), donde todos estaban mezclados y aparentemente convivían en paz. Predomina la figura de su padre, un profesor intelectual cuyo escepticismo hereda su hijo. Hay numerosas reflexiones de este padre sobre las cuestiones más esenciales que mueven al ser humano: la verdad, el bien, el mal, la existencia de Dios… todas vistas desde un relativismo individualista y descreído. El hijo es un fiel reflejo del padre. Me gustaría comentar estas reflexiones pero la novela está tan llena de información y acontecimientos que es imposible extenderse tanto. Si queréis, en los comentarios lo podéis hacer vosotros. El narrador nos da una clave de unos de los posibles orígenes del conflicto cuando nos cuenta que en Sarajevo y en casi todas las ciudades de Bosnia-Herzegovina, la población más culta y acomodada era la musulmana […] y eso causaba cierto resentimiento en los rudos aldeanos serbios o croatas de las montañas. ¿No os recuerda a la situación de los judíos en la Alemania nazi o la de los armenios en Turquía? La historia se repite.

El siguiente “héroe” de la galería es Ratko Mladic. El capítulo tiene un brillante arranque que nos mantiene expectantes pues nos habla de dos generales opuestos que acaban convirtiéndose en el mismo: Mladic. Las dos caras de la misma moneda. Doble personalidad (¿esquizofrenia?): bueno que hace el bien, malo que hace el mal. La misma dicotomía a la que tendrá que enfrentarse su hija cuando descubra quien es verdaderamente su padre. Destaco una serie de significativas frases de este hombre: allí donde un soldado serbio haya derramado su sangre, es tierra serbia. / ¡Cuántos hay! Va a ser un banquete. La sangre nos llegará hasta las rodillas. / Cada vez que veo a un enemigo muerto, me dan ganas de volver a matarlo. / Que trabajen los francotiradores. ¡A por ellos! ¡Qué disparen a la carne, sólo a la carne! / Prefiero que el enemigo me tema a que me coja cariño. Sin comentarios. Para que conozcáis más a este personaje, os recomiendo que leáis, si no lo habéis hecho aún, el artículo del que os puse el enlace en el post inicial en el que Clara Usón asiste al juicio de Mladic en La Haya.

Mladic provenía de un pueblo muy pobre de Bosnia-Herzegovina lleno de resentimiento hacia los ustachas y los chetniks, pertenecía a una familia campesina y desde niño tuvo que trabajar. Era responsable, valiente y decidido, un niño aplicado que se convirtió en un militar seguro de sí mismo y en padre y esposo ejemplar. Ratko Mladic perdió la guerra pero si hubiera ganado la guerra de Bosnia, la historia oficial se hubiera encargado de borrar o negar ciertos crímenes, ciertos abusos, procurando que en sus retratos, estatuas y biografías sólo fuera resaltado el perfil bueno; el otro, el del asesino, habría permanecido para siempre en la penumbra.

Y, por fin, llegamos al capítulo 12 en el que se nos va desvelar quién es el narrador: el último bogomil. Con la ironía que le caracteriza nos va a hablar de sí mismo como héroe. Aunque no sabremos exactamente porqué hasta la tercera parte, nos adelanta algo: cuando veo un héroe, echo a correr. En cierta ocasión, las circunstancias de la vida me pusieron a prueba y para mi disgusto me comporté como un héroe, por eso me incluyo aquí. Este descubrimiento es clave en la estructura de la novela pues por fin aparece uno de los personajes más relevantes de La hija del Este, que cobrará importancia a partir de aquí. Personaje de ficción (del que la autora dice que se basó para su creación en muchas de las personas que conoció cuando estuvo allí documentándose para lo novela), Danilo Papo es un joven, amigo de Ana, Petar, Marko… Enamorado de Ana pero sin conseguir ser correspondido, se convierte en amigo íntimo de ella. Mezcla de razas, de Sarajevo pero que termina viviendo en Belgrado con su madre cuando sus padres se separan, antinacionalista, escéptico, irónico, el chistoso oficial, un payaso, un bufón que a todos hace reír. En medio de este capítulo se nos habla de quienes son los bogomiles y cómo visita con su padre las tumbas bogomilas, algo que hacen a escondidas y que les une. Es una hermosa historia y son asimismo hermosísimos los epitafios, algunos de los cuales se reproducen, que encuentran en esta tumbas. ¡Eran unos sabios! Los bogomilos no creían en Dios, ni en el más allá, afirma el padre cuando se encuentran con este epitafio: El Cielo existe sólo para que puedas arrojarte con más facilidad a la nada, creyendo que accedes a la eternidad.

Después de este paréntesis poético, Danilo nos cuenta cómo conoció a Ana y cómo se hicieron amigos. Ella le habla de su padre como un ser maravilloso por lo que, cuando Danilo lo conoce, creyéndose que se va a encontrar con un hombre único, con lo que se encuentra realmente es con “una bestia”. También nos habla de cómo su cuñado, el de Danilo, se convierte en un político ultranacionalista, paradigma de los trepas, lo que utiliza, con ironía y burla, para descalificar a esta clase política ascendente y depredadora. Danilo es un escéptico como todos sus amigos y, por eso, se salvan de la fiebre de patriotismo que impera en Belgrado. No tiene bandera, no quiere identificarse como nada. Es un extranjero en su propia tierra, no es “nada” porque es mezcla de todo. También nos habla de cómo durante la guerra serbocroata hay un éxodo de los serbios de Belgrado porque los que van a la guerra son los de los pueblos, los habitantes de la Serbia profunda. Él aprovecha para ir a todas las manifestaciones en contra de la guerra y pasárselo bien. A pesar de que su madre le dice que se vaya, él todavía no quiere irse porque, a su edad, está ávido de emociones. Visita a su padre alguna vez en Sarajevo. A pesar de que Danilo le intenta convencer para que escape de allí, el padre piensa que no va a pasar nada porque en Sarajevo todas las etnias están emparentadas y se llevan muy bien. Conoce a la nueva novia de su padre, Aída, y se enamora de ella, viviendo un episodio cómico de intento de seducción que acaba fatal y con un alejamiento de su padre por su sentimiento de culpa. Finalmente Aída deja a su padre y éste se hunde más en el alcohol, pero cuando finalmente empieza la guerra de Bosnia, el padre se involucra en trabajos con la comunidad judía aunque sigue pensando que no va a pasar nada. El capítulo termina con la ascensión a general de Ratko Mladic ya que va a dirigir las tropas serbias en la guerra de Bosnia.

Los dos capítulos impares de esta parte, 9 y 11, se ocupan de Ana Mladic. En ellos van a ocurrir cosas claves que serán el principio del fin de Ana. Ésta va al encuentro con Sasha en un intento de seducirlo. El interés es mutuo y ambos, durante una comida, se van conociendo. Sasha le habla de la coincidencia de su nombre con el de Ana Karenina de Tolstoi. Discuten sobre el sentido del suicidio. Ana piensa que quien se suicida es un cobarde que no quiere enfrentarse a sus problemas. Sasha no opina igual. El periodista la invita a su casa con la intención clara de acostarse con ella. Ana, presa de fantasías adolescentes, siente que se está enamorando pero lo que encuentra en su casa no es el amor sino a dos extranjeros amigos de Sasha, un fotógrafo canadiense y una periodista bosnia que le hablan de la guerra de los Balcanes. Hablan claro. Le enseñan fotos, insultan a Mladic de una manera contundente llamándolo asesino. Le cuentan todo lo que está pasando. Ana, que se ha hecho pasar por andorrana, disimula pero está espantada. Finalmente el fotógrafo le quiere enseñar un vídeo donde se ve quien es verdaderamente Mladic. Ante las protestas de Sasha, que ve cómo se aleja su plan de seducción, Ana se sorprende a sí misma diciendo que quiere verlo. Es, quizás, el primer síntoma del cambio que se va a operar en ella. Cuando se quedan solos, Ana le confiesa a Sasha quién es realmente y le dice que Mladic es un gran héroe serbio. Pero Ana ha reconocido la voz de su padre aunque se resiste a creer lo que ha visto y oído. Es imposible que, en un principio, Ana lo crea pues toda su vida, toda la estructura que la sostiene se caería en pedazos (que es lo que va a pasar más adelante). Para evitarlo recuerda todo lo bueno que ha hecho su padre y todo lo vivido con él (todo mentiras por ella creídas). Es su último intento de agarrarse a algo.

Sasha queda horrorizado y ella recuerda cómo todos los que la rodean la desprecian u odian o evitan, le hacen el vacío en la facultad… ¿y por qué? Por quien es su padre. Ana es una joven superingenua que creer a pies juntillas en su padre y que incluso cuando un día su madre y ella le visitan en el frente, terminan ayudándole a cargar los morteros que matarán a los “terroristas musulmanes”. Ana cree estar haciendo una gran labor y no piensa, ni por un momento, en las víctimas de esas bombas. Más tarde sí lo hará.

Al final del capítulo 11, Ana, para terminar con todos sus sueños, asiste, sin ser vista, a una conversación de sus amigos sobre ella y su padre. La acusan de chetnik, de saber quién es realmente su padre y de cómo ambos enviaron al frente a Dragan, su exnovio, para vengarse de él. Más decepciones, más verdades insoportables… pero Ana sigue en sus trece: “mi padre es un héroe”.

Plazos
Me he extendido muchísimo pero es que la novela es densa y está llena de información y acontecimientos. Es la hora de vuestros comentarios. Espero que sean numerosos y comentéis lo que yo no he podido, o lo que queráis, claro. A lo largo de una semana más o menos comentaremos esta parte y continuaremos con la lectura que irá desde el capítulo 13 (pág. 299) hasta el final de la novela.