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Se empieza entonando canciones folclóricas y se termina empuñando un kalashnikov

26 Sep

Antes de pasar a comentar esta primera parte de La hija del Este, quería hacer una alusión a la foto de portada y a las citas que encabezan la novela. La foto claramente es de Ratko Mladic y su hija Ana. Es muy significativa esta foto. En ella se ve a un joven y apuesto Mladic que mira al infinito con satisfacción y serenidad. Entre sus brazos está la pequeña Ana que sonríe a la cámara tímida y también contenta. La viva imagen de la familia (en este caso el padre y la hija) feliz. Suponemos que son buenos tiempos, todavía falta mucho para la guerra. No es casual que se haya escogido esta foto en la que se muestra la unión de los dos protagonistas de la novela así como la cara humana del genocida Mladic. A lo largo de la lectura iremos conociendo la estrecha relación que mantenían y la cara más amable, de padre amantísimo y hombre alegre y bueno, del general. Pienso que la autora quiere recalcar la parte humana de todos los asesinos que, aunque nos cueste aceptar, existe. La dicotomía bien-mal que se da en el ser humano. En la foto no podemos vislumbrar ni por asomo las atrocidades que cometería unos años después este hombre de mirada y gesto amable. ¿Qué opináis vosotros?

Respecto a las citas ambas son también muy significativas. Por un lado, la del filósofo marxista Hegel que dice una verdad como un templo y que podremos comprobar cómo se cumple, una vez más, en la parte histórica de esta novela. Y por otro lado, una cita de Ratko Mladic que muestra a las claras lo que realmente hizo este hombre: matar y matar, y no sólo en el frente de batalla, como única manera de intentar conseguir un nuevo estado, el serbio, llegando a lo que ha sido calificado como un auténtico genocidio. ¿Qué opináis de ellas?

La novela posee un buen comienzo, muy original y actual, que nos pone sobre la pista de la historia que vamos a leer. Un vídeo colgado en Youtube en el que se nos muestra primero a la familia feliz en dos momentos: en el de la guerra (1993) y en una escena familiar campestre, para pasar después a la visión de una esquela seguida de un féretro ante el que los padres destrozados lloran a su hija muerta. El capítulo introductorio termina con estas palabras: en el vídeo, un fundido en negro separa el plano que muestra a la chica risueña de la escena de su velatorio; dura menos de un segundo esa pantalla oscura, pero encierra un enigma y, quizá, una explicación. Esta frase contiene el quid de esta novela: ¿por qué una chica tan alegre y feliz se suicidó? Es lo que, leyendo, vamos a intentar averiguar. Y el verdadero motivo que movió a Clara Usón a escribir La hija del Este. Pero para ello es necesario indagar también en la historia real del país, actualmente países, en el que se desarrolla la historia personal de la novela: la antigua Yugoslavia que Tito creó después de la Segunda Guerra Mundial logrando unificar y logrando que vivieran en paz durante más de cuarenta años pueblos muy diferentes: los serbios, los croatas y los bosnios. Y que, una vez desaparecido Tito, se despedazaron los unos a los otros en una cruenta guerra civil hasta conseguir la precaria paz que disfrutan hoy en día desmembrados en seis países.

Antes de seguir quiero dejar un apunte. Es respecto al narrador. Desde el primer momento nos preguntamos: ¿quién narra esta historia? Como ya os dije, lo comprobaremos hacia la mitad de la novela, pero, este capítulo introductorio está narrado, a mi parecer, por la propia autora, Clara Usón.

Esta primera parte comprende siete capítulos, de los cuales tres (los pares) son los denominados “Galería de héroes”. A través de ellos el narrador va a intentar explicarnos parte de la compleja historia de los Balcanes. Es la parte histórica y real de la novela. En realidad excepto los dos primeros capítulos, que nos hablan de los orígenes del pueblo serbio a través de la historia-leyenda del rey Lazar y la batalla de Kosovo contra los turcos acaecida en 1389, el resto de la “Galería de héroes” se centrará en las figuras de Slobodan Milosevic, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, claves para entender la guerra de los Balcanes, así como de alguien más, que por ahora no desvelaré, del que ya hablé en el post introductorio de la novela. Por supuesto hay muchas alusiones a la Yugoslavia comunista de Tito y a la terrible Segunda Guerra Mundial, en la que esta zona estuvo ocupada por los nazis y en la que se libró una cruenta batalla entre los partisanos, que eran comunistas, los nazis, los ustachas (croatas que apoyaron a los nazis) y los chetniks (serbios que primero se opusieron a la ocupación nazi para acabar finalmente apoyándolos).

En esta primera parte, además de la poética, aunque sanguinaria, leyenda de la batalla del rey Lazar contra los turcos que nos sirve para entender lo que va a pasar después, se nos cuenta la vida y milagros de Slobodan Milosevic: un niño obediente, empollón y patoso que pasó a ser denominado “el pequeño Lenin” en su juventud porque él era más comunista que nadie. Hizo carrera política y después, cuando comenzaron a soplar los vientos nacionalistas, se convirtió en un acérrimo defensor de la patria serbia. Un chaquetero ávido de poder cuya secreta pero firme ambición era ver su foto por todas partes y cualquier medio era aceptable si le ayudaba en la consecución de ese fin supremo, ser el nuevo mandamás. Y lo consiguió llegando a convertirse, en junio de 1989, en presidente de la República Serbia. A partir de ese momento sólo guerra, guerra y más guerra. El capítulo nos narra cómo se desarrollaron las de Eslovenia y la de Croacia dejándonos a las puertas de la de Bosnia. En este capítulo el narrador comienza a dar señales de quién es: un joven que vive en Belgrado todavía con sus padres y que se opone al nacionalismo: Serbia es pequeña, es un puto país de mierda, lleno de gilipollas nacionalistas como vosotros les increpa a una pandilla de patriotas serbios. Nos habla de sus amigos de por entonces, comienzo de los años noventa, y de su familia mientras nos desgrana la historia de Milosevic. Su lenguaje es coloquial y lleno de ironía tal como corresponde a un chico antinacionalista que vive en el hervidero patriótico en que se ha convertido Serbia. Hasta en el estilo en que están escritos estos capítulos la autora es cuidadosa.

Los capítulos impares (3, 5 y 7) nos van a contar la historia de Ana Mladic, una estudiante de medicina. Están narrados en 3ª persona desde el punto de vista de la propia Ana. Comienzan en marzo de 1994 cuando Ana, acompañada de un grupo de amigos, realiza un viaje de cinco días a Moscú. Quieren divertirse. El primer capítulo nos va presentando a los amigos, cada uno representa un arquetipo, que vierten críticas, no exentas de burla, al antiguo comunismo y a la guerra de Yugoslavia, en pleno apogeo. Nos muestra la situación actual de Rusia que se ha lanzado al capitalismo más feroz y está en manos de las mafias. Hay numerosas alusiones a la Serbia de esos momentos sometida a un embargo muy fuerte por parte de los países occidentales y a una alta inflación. Petar, el amigo más crítico, es un intelectual irónico al que Ana odia. Se nos presenta la idea de Ana de la guerra, idealizada, distorsionada, totalmente equivocada por influencia de su padre, al que adora y cree ciegamente. Tiene una bronca monumental con Petar sobre la guerra en la que Ana pierde el control. Se va furiosa y rememora su historia más reciente, sobre todo sus últimos amores (con dos hombres totalmente distintos), sus estudios y su familia. Ana, ya en el capítulo 5, harta de todo y con ganas de perder el control y transgredir las normas, algo que nunca hace ya que es una excelente alumna y una chica formal, se emborracha y en la noche moscovita conoce a un hombre que es muy amable con ella: Sasha, un fotógrafo de prensa ruso, que va a ser clave en esta historia. Ana amanece con resaca al día siguiente y se queda sola en el hotel pensando en su vida. Tiene muy presente a Dragan, su último novio aunque nunca estuvo enamorada de él. Dragan, un alocado joven bromista, despreocupado que sólo piensa en divertirse (y en hacer negocios sucios de pequeño contrabando), acaba en la guerra y muere en ella. Algo que también va a ser clave en esta historia.

Ana es una mujer con una gran ética, íntegra, buena, estudiosa, con un gran afán de autosuperación y voluntad. Pero equivocada. Aparece su padre como una presencia poderosísima. Su padre que todo lo hace bien y que la adora. Ella en el fondo lo que quiere es irse al frente de Bosnia a curar a los heridos serbios que luchan por su libertad ante los ataques de los asesinos bosnios. Eso es lo que piensa Ana. No quiere oír ni una palabra de sus amigos en contra de la guerra y de los serbios. Están equivocados. Y ahí la dejamos. En sus firmes convicciones tanto personales como políticas.

Plazos
Es la hora de vuestros comentarios sobre esta primera parte que está plagada de información y acontecimientos. Hay mucho de lo que hablar. De ahí mi extensión en el post. Y eso que me he dejado muchas cosas atrás que podréis comentar vosotros. A lo largo de una semana más o menos comentaremos esta parte y seguiremos con la lectura que irá desde el capítulo 8. Galería de héroes: Radovan Karadzic (pág. 150) hasta el final de capítulo 12. Galería de héroes: el último bogomil (pág. 298).