Sabía que me había ganado todo eso

2 Jun

Foto en flickr de ben matthews. Algunos derechos reservados.

¿Cómo iba a morir Rosalinda? Milagrosamente se salva de su intento de suicidio y consigue así que Sulfia y Aminat no emigren a Israel con su nueva familia sino que se queden con ella cuidándola en su recuperación. Las consecuencias son muy dolorosas para la hija y la nieta. Han renunciado a una nueva vida y a la nueva niña, Lena, que había tenido Sulfia y con la que Aminat estaba entusiasmada. Se rompe una familia y ambas están muy tristes. No le perdonan a Rosalinda su acción. Aminat se vuelve arisca y rehúye a su abuela a la que deja de querer. Rosalinda continúa consiguiendo lo que quiere pero esta vez las secuelas serán duraderas y se abre una herida que no se cerrará.

La decadencia de la familia va pareja con la del país. El rublo se desploma y la escasez de alimentos es cada vez más difícil de soportar. Rosalinda se recupera y, como siempre, consigue provisiones dentro de las escasas posibilidades: mientras afuera la economía se colapsaba, yo me preocupaba de que mi familia no pasara hambre. Aminat vagabundea sola por las calles y no le interesan mucho los estudios. Rosenbaum le pide el divorcio a Sulfia y ésta estalla y saca fuera todo el dolor que tiene dentro: La Sulfia tranquila y fea y de mirada amargada, tiró la taza al suelo y empezó a gritar. Me gritó que no me volviera a meter en su vida, pues ya la había destrozado, y esta vez para siempre, rompiéndole el corazón, robándole a su pequeña hija y quitándole a su familia; le había machacado su futuro, atándola a mí, y de paso también a Aminat. Pero Rosalinda no pierde los nervios ni se considera, por supuesto, culpable de nada. La gran buscadora de soluciones busca una nueva: tienes que encontrar a un extranjero, Sulfia. Y, por arte de magia, éste aparece encarnado en un alemán solitario que viaja recopilando recetas de cocina de los pueblos más antiguos. En coma, producto de una paliza con robo incluido, está al cuidado de Sulfia en el hospital. Rosalinda convence a la débil Sulfia de que Dieter, el alemán, es la solución a todos sus problemas. Debe conquistarlo y marcharse las tres con él a Alemania a empezar una nueva vida lejos de la escasez y el derrumbamiento de la URSS. Por supuesto lo consigue. Pero a Dieter quien verdaderamente le interesa es Aminat que ya tiene doce años. Rosalinda al darse cuenta no se amilana sino que lo utiliza a su favor. Hasta ahí puede llegar la incombustible Rosa. Oculta a Sulfia este importante dato, consiguiendo que ésta se interese por el alemán, y alienta en Dieter su interés por Aminat pero teniendo siempre controlada la situación. Dieter es un pedófilo débil, incapaz de hacer nada que no llegue más lejos que rondar a la niña, y para que a Aminat no le pase nada ahí esta su abuela vigilante. El fin justifica los medios. Y el fin es largarse a la Europa próspera. No hay límites ni barreras para Rosalinda.

Y comienzan una nueva vida en Alemania con “el idiota extranjero” pero Sulfia tiene que volver a Rusia a resolver unos asuntos. Algo temporal que posteriormente se convertirá en definitivo al caer gravemente enfermo Kalgánov del que la buena de Sulfia se ocupará aunque en una corta visita se casará con Dieter.

Pero Sulfia también está enferma: su cuerpo destruía desde dentro algunos órganos. Las cosas se van poniendo mal para todos incluida Aminat que cada vez es más asocial. No tiene amigos en Alemania y apenas habla a su abuela. Ésta se convierte en señora de la limpieza (me pareció que la expresión tenía algo de nobleza) que es el único trabajo al que puede acceder (muy divertido el pasaje en el que Rosalinda va por primera vez a una casa creyendo que la van a contratar como pedagoga). Lo hace con dignidad y tan bien que pronto consigue muchas casas y empieza a ganar dinero. Motivo de reflexión es la opinión de Rosalinda sobre la vida de estos occidentales a los que no entiende: me daba un poco de pena la gente para la que limpiaba. Eran como niños: no eran capaces de ocuparse de sí mismos. Sin mí se hubieran visto obligados a meterse en una bañera que no desaguaba porque el desagüe estaba taponado por un montón de pelos.

Aminat, ya en la pubertad, ha engordado y se le ha llenado la cara de granos fruto de los dulces que le da Dieter y fruto, también, de su triste situación en un país extranjero alejada de su madre. Aminat odia cada vez más a su abuela a la que culpa de que su madre esté enferma y lejos de ella. Según Rosalinda, ésta se está convirtiendo en una segunda Sulfia.

A mí parecer la novela decae un poco a partir de aquí y sólo logra alzarse de nuevo hacia el final de la historia. Se suceden una serie de situaciones sobre la vida en Alemania que carecen del suficiente interés. Es como si la autora quisiera alargar la historia y no sabe cómo. ¿Qué opináis vosotros? Todo se basa en la capacidad continua de superación de Rosalinda, inasequible al desaliento, y la transformación de Aminat en una persona cada vez más desconocida a los ojos de su abuela.

Será a partir de la muerte de Sulfia que la novela coge nuevos vuelos pues con esta muerte Rosalinda toca fondo, depresión y enfermedad incluida, y se va operando una transformación en ella que la convierte en más humana. Por primera vez valora a su hija, ya muerta, dándose cuenta de lo buena y dulce que era (Sulfia era una flor en medio del vendaval). Hay un guiño al realismo mágico en la relación que Rosalinda establece con el fantasma de su hija, que la acompaña a todas partes y la guía y aconseja. Cesa de solucionar la vida a los demás y, por primera vez, se deja cuidar por un inglés, John Taylor, que se convertirá en su ángel de la guarda.

Aminat con dieciocho años desaparece un día para no volver jamás. Con el tiempo se convertirá en una cantante famosa de lo que Rosalinda, que vive ya con John, se enterará a través de la televisión. Han pasado nueve años y la novela termina con la formación de una nueva y peculiar familia: Rosalinda, John, Kalgánov y la otra hija de Sulfia, Lena, que aparece en Alemania ya con dieciocho años a conocer a la otra parte de su familia. El final es acorde a toda la historia: un punto de locura y un mucho de exaltación de la vida.

Plazos
Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte y sobre toda la novela en general. A lo largo de una semana comentaremos las visicitudes y la personalidad de este peculiar trío de mujeres así como todo aquello que se os ocurra sobre esta original novela escrita a caballo entre dos mundos.

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13 comentarios to “Sabía que me había ganado todo eso”

  1. fjbarral 4 de junio de 2014 a 23:43 #

    Terminé el libro ayer … y me ha sorprendido bastante la última parte. No esperaba que Rosalinda con toda su fuerza y empuje, pudiera caer en la desesperación, incluso ante la pérdida de su hija, al enfrentar que todo lo que había hecho porque pensó que era lo mejor y que ejecutó pese a todos, no había servido para nada más que extender, pese a sus encantos, entre los demás el desánimo y cierta adversión en los más cercanos. Su nieta, que representó su objetivo de realización y verdadero impulso finalmente siente que ha sido utilizada que no se le ha dejado desarrollarse por si misma, especialmente en el terreno afectivo. Y es que Rosalinda percibe el mundo de forma hostil y lo plantea como una batalla contra todos los que quieren aprovecharse. No es egoista y que lucha también por el binestar de los demás que le importan, aunque lo hace pese a ellos, y como le dice su nieta respecto de sus esperanzas de que sea una médica renombrada: que aplique sus esperanzas a ella misma.
    Y es que incluso el estilo de escritura cambia, con frases más largas y menos tajantes, en la última parte del libro. Sigue dejando aspectos sin detallar, lo que es apropiado por narrarse en primera persona y dado que ella solo conoce lo que piense o le afecte según lo vea. Y esos aspectos constituyen silencios que nos permiten apreciar como las situaciones exteriores intentar irrumpir en la trama y de hecho consiguen matizar lo que ocurre … como en el caso extrañarse de que los amigos de su hija hayan pagado el entierro, algunas cosas que dice convencida y observa con extrañeza que le hablan como si esté loca o no se diera cuenta de lo que les ocurren en realidad a los demás.
    Mi valoración sobre la lectura es buena, ya que aunque se trata de una novela que creo no pretende ser un clásico, trata temas actuales como la comunicación entre diferentes culturas, sobre la diversidad, el respeto a las ideas y, lo que puede ser más importante, los sentimientos de los demás, en contra de tomar la vida como una batalla pese a vivir en un mundo hostil, y muchas cosas más que son abordadas con un estilo literario ágil y ameno.
    PD.- en cuanto a la imagen de la taza me gusta y parece muy oportuna, por la forma de corazón del asa y su reflejo, y por el humo que se observa y que nos hace pensar en la calidez de los sentimientos. 🙂

  2. Kelly 5 de junio de 2014 a 20:38 #

    Hola a todos,
    Como dice Chus :”no hay límites ni barreras para Rosalinda”, con su energía incombustible es capaz de reinventar sus vidas una y otra vez, y todas las que sea necesario… utilizando todos los medios a su alcance, en su caso el fin siempre justifica los medios, de hecho a veces da miedo, como cuando advierte que los intereses de Dieter se dirigen a la niña y no a la madre… ¡qué valor!, se juega el todo por el todo, eso sí siempre con el control de la situación en sus manos…
    Es ademirable su fortaleza para seguis adelante con todas sus fuerzas y luchando contra viento y marea, aunque en un estado de necesidad como el que nos deja ver que pasaban en su país: sin comida, sin medicinas,… supongo que esto es lo que sucede a diario en nuestras fronteras, vienen desesperados por la necesidad y sin mada que perder, pensando que esto es la Tierra Prome

  3. Kelly 5 de junio de 2014 a 20:56 #

    (Perdón por la interrupción y por las erratas, Pinché mal…)
    Prometida… y luego se dan cuenta que aquí no atamos los perros con longanizas…

    Continúa con el humor de la primera parte, como cuando va a sus clases de esquí, aprende a montar en bici, la primera clase de conducir, o cuando se presenta como pedagoga y era para asistenta, pero con su increíble energía, aprende, se adapta y acaba sacando partido de todo lo que se le pone por delante, como dice fj.barral para ella cada día es una batalla y ella siempre mira hacia delante…además con el interés de “brillar en todo lo que hace”….
    Al final me parece que afloja la intensidad de la novela y encuentro que acaba de una manera un poco extraña, desde que muere Sulfia, y la abandona Aminat, que parece que opera un cambio en el carácter de Rosalinda, resulta todo como ajeno a la personalidad que le habíamos conocido.
    De hecho es tanto el cambio, que llegué a pensar que con la depresión se había trastornado y todo el final estaba sólo en su mente…porque la extraña relación con el maravilloso John…que le admite al ex marido, a la nieta… en casa…
    El que ella tan luchadora toda la vida no vaya a la búsqueda de Aminat ahora que puede localizarla… me resulta difícil de creer en un personaje como ella.
    En cualquier caso, después de tanta batalla y sufrimiento ha perdido a lo que más quería, pero por fin ha encontrado a alguien que la aprecia como es y le da el bienestar económico que le había faltado toda su vida y por fin puede descansar.
    Supongo que el mensaje es optimista, el que lucha consigue lo que desea aunque no sea exactamente como lo hubiera querido…
    ¿Por qué la próxima no leemos una de Banville aprovechando la ocasión?. Yo sólo he leído el Copérnico y tengo gana de conocerlo mejor.
    Saludos

  4. Marta (one) 5 de junio de 2014 a 22:39 #

    La novela me capturó desde el principio. Cada una de las protagonistas con su personalidad me hizo sentir una infrecuente pero cálida familiaridad. El fondo de la historia me pareció un canto a la libertad, a vivir sin miedo, a avanzar por la vida sin corazas, con descaro y atrevimiento. Rosalinda, con su implacable temperamento, es uno de los mejores personajes que me he encontrado en los últimos tiempos. Una mujer fuerte, compleja, con ideas muy claras y manipuladora, capaz darle la vuelta a cualquier situación para conseguir su objetivo. Me encantó su extraordinaria seguridad en sí misma, nunca se plantea que pueda haberse equivocado. Va directa a la yugular!!!
    Con un ritmo muy ágil, una prosa cuidada y mucho sarcasmo nos sitúan perfectamente en la época y en el lugar.
    A pesar de que en el fondo la historia es triste, malos tratos, muertes, fracasos y abandonos, pobreza…hay muchos momentos de humor, que descolocan porque se trata de humor negro. No puedo evitar reírme pero luego pienso que con lo que está pasando en la historia no me debería reír, pero es inevitable. Original y divertida. Una novela deliciosa. Muchas gracias Chus.

  5. Luisa 5 de junio de 2014 a 23:45 #

    Hola a todos. Al igual que Chus yo también creo que la lectura pierde fuerza después de su asentamiento en Alemania con la salvedad de algunos fragmentos muy reveladores e interesantes de la diferencia cultural, económica y social de la vida en ambos países.
    La última parte de la novela, a partir de la muerte de Sulfia, entra en una especie de nebulosa que se corresponde con la falta de lucidez y claridad en el pensamiento de nuestra narradora. A partir de ahí no sabemos lo que es real y lo que es pura imaginación o la alucinación de una mente atormentada, enferma y llena de tinieblas. Hay algún pasaje donde Rosalinda incluso reconoce alguna especie de trastorno mental que le impide recordar, similar a una demencia senil o enfermedad de alzheimer. Yo creo que esto explica el surrealismo final de la vida de esta nueva y curiosa familia así como al desenlace del personaje de Aminat.
    Resumiendo, me encantó al principio, muy original, pero el final lo encontré algo decepcionante, desequilibrado y con sensación de trabajo incompleto.
    Hasta pronto.

  6. fjbarral 6 de junio de 2014 a 12:16 #

    En primer lugar apoyo la propuesta de Kelly de leer algo de Banville, si hay disponibiliad de ejemplares.
    En cuanto a no comprender las razones que llevan a Rocalinda en la última parte a hacer lo que hace, hay que indicar que tampoco lo sabiamos en la primera parte, por lo menos totalmente. La primera parte es más positiva y arrolladora, mientras que la segunda se muestra más negativa y pasiva … pero en ambas se aprecia el caracter propio de Rosalinda que sólo cuenta con lo que considera sus propias impresiones, no contempla las opiniones de los demás (salvo en algún caso de Aminat), siempre con su impulso de subsistir y mejorar, una forma de vida de supervivencia que cuando pierde a su hija se agota. Podríamos decir que Rosalinda vive sólo en su mundo y no considera ninguna información de retorno sobre cómo funciona éste a su alrededor, desde la perspectiva de los demás. Esto se nos muestra en la forma que la novela está escrita: primera persona, frases cortas y asertivas, contando sólo con la opinión de la nerradora. Así, los pequeños incisos que nos llegan sobre los efectos perjudicales de las “bienintencionadas” acciones de Rosalinda, nos llegan como silencios o incongruencias en la historia, que no son suficientes para ahondar en esas consecuencias pero sí nos permiten saber que están ahí.
    No considero que en la parte final se pierda fuerza, sino que al adoptar Rosalinda el papel de su hija Sulfia, sigue narrando en primera persona pero siendo otra, lo que nos permite conocer cómo lo huviera visto su hija, y sirviendo de contrapunto a ella misma. Creo que la primera parte de la lectura es simpática y nos resulta agradable, pero adquiere su verdadero significado gracias a la última parte. Y no la veo como una novela alegre en sus formas pero no en su fondo, ya que resulta que Rosalinda tenía razón, era con su impulso y obligándose como podían sobrevivir en las circunstancias que les tocaron vivir, pero esa razón no era suficiente para pasar sobre las vidas de los demás. Así, Sulfia fallece por cuidar a su padre cuando quizás no huviera sido imprescindible ni obligado ya que tenía a su propia hija y estaba casada, y Aminat aborda una vida de cantante finjiendo menor edad y cayendo en relaciones que le crean cargas que no sabe si podrá sacar adelante. El caso es que finalmente Rosalinda ha perdido el interés por luchar por mejorar y mantener el espíritu de los demás por lo que se deja llevar sólo por su pena, eso sí, frente a todo el mundo.
    También me ha gustado el que haya utilizado en las palabras, nombre y gastronomía, los tártaros, un pueblo dentro de un país, con lo que conlleva de respeto de las constumbres de las personas tanto individualmente como colectivamente, en una sociedad que pretende más bien unificar la forma de vida en vez de asegurar la convivencia en las diferencias.

  7. fjbarral 6 de junio de 2014 a 12:39 #

    Y continuamdo con lo étnico y en la acción de la poesía, algo sobre un poeta tártaro, Musá Dzhalil, prisionero durante la segunda guerra mundial que murió en un campo de concentración (http://circulodepoesia.com/2014/04/un-poeta-tartaro-musa-dzhalil/), y del que tras algunas notas biográficas he seleccionado una de sus poesías … que espero que os guste: 🙂

    Los cuadernos de Moabit, están conformados por dos cuadernos pequeños que contienen los poemas de Musá Dzhalil. El primero de estos cuadernos contiene 62 poemas y dos fragmentos; el segundo está compuesto por 50 poemas, 20 de ellos son los que evidentemente eran considerados con más importancia por el poeta, por lo que se repiten en ambos cuadernos. De esta manera el ciclo de Moabit consiste en 92 poemas y dos fragmentos.
    El primer cuaderno fue extraído de la cárcel de Moabit por un ex prisionero militar soviético de nombre Gabbás Shariyaov. Quién más tarde lo entregaría a otro prisionero militar de nombre Nigmat Teregúlov en el campo Le-Piui en Francia.
    En marzo de 1946 Nigmát Teregúlov llega a Kazán y entrega los cuadernos de Musá Dzhalil, a la viuda de Abdulla Alish, R. Túlpánova, que a su vez los entrega al presidente de la Unión de escritores de Tataria, A. Erikey.
    El cuaderno de Musá Dzhalil fue escrito en trozos de papel y con caracteres árabes, no obstante, en la portada puede leerse a lápiz, escrito en alemán (para no llamar la atención de los prisioneros de Hitler) “El diccionario de las palabras y oraciones alemanas, turcas y rusas. Musá Dzhalil 1943-1944”.
    En la última página el poeta dejó la siguiente voluntad: “Para el amigo que sabe leer en tártaro y para quien lea este cuaderno”
    Musá Dzhalil nació en 1906. Tuvo dos residencias, una en Kazán y otra en Moscú. Es considerado como uno de los grandes poetas en su patria.
    En 1942, lucho en el frente y fue tomado como prisionero. Durante su estancia en prisión sufrió todo tipo de horrores, después fue conducido hacia Berlín en donde fue acusado de haber participado en la organización secreta que se encargaba de divulgar propaganda soviética y de nuevo fue encarcelado y condenado a pena de muerte. A su muerte el dejó 116 poemas escritos en la prisión.
    “Si este librito de poemas llegara a tus manos, cuídalo, guárdalo y después de la guerra informa de ellos en Kazán; sácalos a la luz como poemas del poeta muerto del pueblo tártaro. Ésta es mi voluntad”. Musá Dzhalil, diciembre de 1943.

    POETA

    El poeta no durmió toda la noche,
    Escribía poemas
    Derramando una lágrima tras otra;
    Chillaba la tormenta detrás de la ventana,
    Y la casa temblaba, abrazada por la tempestad.

    Se estrelló el viento abriendo las ventanas
    Hizo volar las hojas de papel
    Aulló furiosamente y se marchó con intensidad
    Rompiendo el corazón con melancolía

    Van las olas como montañas por el río
    Partiendo el roble, los relámpagos.
    Se está silenciando el trueno y
    En el silencio desesperante
    Se está arrastrando el frío hacía el pueblo

    En el cuarto del poeta, hasta el amanecer
    Se juntaron las nubes de la tormenta
    Y vivos relámpagos en consonancia
    llenaron las blancas hojas

    En la hora del amanecer el poeta enmudeció, se levantó
    Rompió y quemó sus obras
    abandonó la mesa. Se silenció el viento.
    El amanecer enrojeció cariñosamente en la lejanía
    ¿Qué dirían todos esos poemas que compuso el poeta por la noche?
    ¿Qué agitaba este corazón?
    ¿Después de reflejar qué sentimientos se fue
    Acariciado por el rojo amanecer?

    Que de él cuente, interrumpiendo su sueño tardío,
    El nudo de la tormenta,
    El limpio rayo del amanecer nacido por la tempestad
    Y la nube de fuego en el cielo.

    (Musá Dzhalil, Octubre 1942)

  8. Ciberclub de lectura 9 de junio de 2014 a 0:28 #

    Muchas gracias por vuestros comentarios. Son enriquecedores como siempre y variados.
    Me parece interesante lo que dice Francisco sobre el punto de vista de la novela. Sólo conocemos el de Rosalinda por lo que quedan fuera todo lo que puedan pensar los demás personajes. ¿Qué pensará Aminat realmente? ¿Qué le hizo irse y comenzar una carrera como cantante? El personaje de Aminat me parece tan interesante como para escribir una novela sobre ella: su infancia extraña entre personas tan diferentes, la influencia de su abuela, su amor por su madre, su adolescencia problemática ya en Alemania y, sobre todo, su futuro como cantante… ¿cómo habrá llegado hasta ahí? ¿qué le deparará el futuro?
    Y Sulfia también. Es cierto que nos llama la atención que hayan ido tantos amigos a su entierro. Debía ser muy querida por lo buena que era. ¿Qué pensaría realmente de su madre?
    Y John, ¿qué relación tiene realmente con Rosalinda? ¿Y Dieter? Pero es la autora la que ha escogido esta primera persona narradora porque es Rosalinda la verdadera protagonista y, con su personalidad arrolladora y manipuladora, todo tiene que pasar por su filtro. Y es su “filtro” el que conocemos. No es casual.
    Yo creo que al final Rosalinda está cansada de la vida tan difícil que ha llevado en la que no ha parado ni un momento. Energia por todos los poros. Y esto unido a la muerte de su hija le hace tocar fondo. La relación con John la humaniza. Por fin alguien que cuida de ella… y perder a Aminat, aunque la llene de tristeza, hace que se quite una carga que ella misma se había puesto… y saber de ella por la televisión parece que la llega. Yo creo que ha comprendido que tiene que dejarla vivir y no volver a inmiscuirse en su vida.
    El final da paz pero queda la incógnita de si Rosalinda no se hará cargo del restaurante turco en el que paran a tomar algo y que está en venta. Y asi volveria a empezar de nuevo su infatigable proceder. Queda abierto.

  9. Ciberclub de lectura 9 de junio de 2014 a 0:31 #

    Respecto a lo de leer a Banville, ¡me encantaría!, pero por ahora no hay ningún libro de él en nuestros fondos. Propondré la compra de alguno de sus libros. Gracias por la sugerencia.

  10. Yago. 9 de junio de 2014 a 1:03 #

    Buenos días, tardes o noches,…hay quien dice que errar es humano y tiene razón. No es que yo ya no lo supiera, pero cuando algo me recuerda mi humanidad soy feliz.
    En mi último comentario sobre esta obra, creo que también ha sido el único, “defendí” el comportamiento de Rosalinda así como sus razonamientos tanto cuando éstos solo le influían a ella como cuando influía y condicionaba la vida de sus prójimos. Es decir, casi siempre.
    Pensé que Rosalinda era intervencionista…es decir, intervenía en las vidas ajenas por incapacidad de terceros para regir sus propios futuros. Finalizada la novela (hace siete días aproximadamente), me desdigo y rectifico mi opinión sobre esta mujer. Rosalinda con el transcurrir de los capítulos se va mostrando como un ser descaradamente egoísta que “sí interviene en la vida de los demás”…pero exclusivamente por el bien de ella misma aunque en ciertas ocasiones ese egoísmo beneficie “colateralmente” a terceras personas.
    Rosalinda sacrifica la vida de su hija en más de una ocasión y por diversas razones y, de hecho, no la deja ni descansar en paz. Esto último lo digo literalmente -D.E.P.-, y es que aún estando Sulfia muerta su madre se sirve de su memoria para continuar alimentando el egoísmo que la invade durante toda la novela. Cuando su hija se casa con un hombre judío y parece tener ya un norte y un sentido de vida Rosalinda no duda en destruir el matrimonio, la unidad familiar, el futuro de esas gentes e incluso separa a dos hermanas, Acepta vivir con “el alemán” aún y cuando al final casi de la novela nos da a enterder que quizás existía el riesgo de que Dietrich viera en Amina algo más que a una niña…y considera que su nieta ha tenido éxito al ver a ésta ser la protagonista de un concurso musical al estilo de O.T.
    Sobre el personaje destacar igualmente cómo defiende su lengua y tradiciones contra la intromisión de la lengua rusa en sus vidas, pero sin embargo después no quiere que la nieta hable otro idioma que no sea el alemán considerando la lengua rusa o las costumbres tártaras como algo que borrar.
    En cuanto a la autora, pienso que le falta mucho camino por recorrer y está dando todavía sus primeros pasos (creo que ésta es su segunda novela). Por instantes es una obra llena de sarcasmo, ironía…en ocasionas es una obra de crítica social y politica de la URSS y de Rusia posteriormente e incluso instantes metafísicos (las conversaciones de Rosalinda con la hija muerta). El ritmo de la novela es convulso e irregular…hay capítulos que no aportan nada y parecen hechos para aumentar el tamaño del libro sencillamente y otros capítulos que presentan temas interesantes pero que son telegrafiados por la autora en un par de párrafos…una lástima.
    Un apunte final que pienso muestra la falta de cierta programación por parte de la autora sería cuando Rosalinda comenta que la familia política de Sulfia – la familia judía- habla muy bajo y tal vez sería yidish…ciertamente éste es un idioma/dialecto del centro y este de europa pero desgraciadamente está a punto de desaparecer…menos de tres millones de personas lo conocen y lo hablan…me cuesta creer que la protagonista diera con gente que lo hablara, pero nos movemos en la ficción.
    Invitaría a quien se anime, a leer la obra de Isaac Bashevis Singer escritor judío y premio Nobel. Este no era un escritor judío que conociera el yidish pero escribiera en inglés, francés o hebreo. Era un escritor judío cuya obra está escrita en yidish…una auténtica rareza. Su vida fue muy peculiar y todo ello (experiencia y entorno cultural) se dejan notar en su creación.

    un saludo.

  11. Ciberclub de lectura 9 de junio de 2014 a 1:39 #

    Me olvidaba de agradecer a Francisco que nos haya dado a conocer la obra del poeta tártaro Musá Dzhalil. Muy interesante y además el poema que transcribes es muy bueno. Gracias por tu indagación en la red y tu aportación sobre la literatura de este pueblo tan desconocido para nosotros.
    Y gracias por tu comentario sobre la foto… La escogí por la cantidad de tés que se toman, ya en paz, al final de la novela John y Rosalinda, y el corazón, pues claro, es el corazón que parece haber crecido en Rosalinda gracias sobre todo a ese inglés tan especial.

    • fjbarral 9 de junio de 2014 a 22:52 #

      Gracias a tí, Chus, por acercarnos lecturas tan interesantes que no sólo destacan por su estilo literario sino por tratar temas que descubren aspectos de la vida y nos hacen recapacitar. Yo cuento entre las mejores muchas de las que nos has propuesto. 🙂

  12. Lore 12 de junio de 2014 a 22:37 #

    Hola a tod@s, yo lo acabe esta semana, sigo también alucinada con Rosalinda y su arrolladora personalidad, tan segura de si misma que muchas veces me parecía imposible. Lo que más me sorprendió de esta segunda parte es el cambio visión que tiene Rosalinda a raíz de la muerte de Sulfia, de ser una persona fea, sin fuerzas, como un cero a la izquierda, a ser su confidente y acompañarla macabramente a todas partes, creo que al final se siente culpable de la vida que no le dejo vivir a su hija y nieta, una se murió y la otra la abandono.

    Al final te quedas con ganas de saber que será de la vida de Rosalinda cuando parece que llegado a encontrar la estabilidad que tanto busco.

    Perfecta elección para reflexionar lo importante que es como salir a flote no intentado arrasar con los de ti alrededor.

    Muchas gracias Chus por escogerlo es el típico libro que difícilmente escogería en una biblioteca/librería y me ha encantado leerlo, ameno, fácil de leer pero con mucha reflexión.

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