Archivo | 0:18

Sabía que me había ganado todo eso

2 Jun

Foto en flickr de ben matthews. Algunos derechos reservados.

¿Cómo iba a morir Rosalinda? Milagrosamente se salva de su intento de suicidio y consigue así que Sulfia y Aminat no emigren a Israel con su nueva familia sino que se queden con ella cuidándola en su recuperación. Las consecuencias son muy dolorosas para la hija y la nieta. Han renunciado a una nueva vida y a la nueva niña, Lena, que había tenido Sulfia y con la que Aminat estaba entusiasmada. Se rompe una familia y ambas están muy tristes. No le perdonan a Rosalinda su acción. Aminat se vuelve arisca y rehúye a su abuela a la que deja de querer. Rosalinda continúa consiguiendo lo que quiere pero esta vez las secuelas serán duraderas y se abre una herida que no se cerrará.

La decadencia de la familia va pareja con la del país. El rublo se desploma y la escasez de alimentos es cada vez más difícil de soportar. Rosalinda se recupera y, como siempre, consigue provisiones dentro de las escasas posibilidades: mientras afuera la economía se colapsaba, yo me preocupaba de que mi familia no pasara hambre. Aminat vagabundea sola por las calles y no le interesan mucho los estudios. Rosenbaum le pide el divorcio a Sulfia y ésta estalla y saca fuera todo el dolor que tiene dentro: La Sulfia tranquila y fea y de mirada amargada, tiró la taza al suelo y empezó a gritar. Me gritó que no me volviera a meter en su vida, pues ya la había destrozado, y esta vez para siempre, rompiéndole el corazón, robándole a su pequeña hija y quitándole a su familia; le había machacado su futuro, atándola a mí, y de paso también a Aminat. Pero Rosalinda no pierde los nervios ni se considera, por supuesto, culpable de nada. La gran buscadora de soluciones busca una nueva: tienes que encontrar a un extranjero, Sulfia. Y, por arte de magia, éste aparece encarnado en un alemán solitario que viaja recopilando recetas de cocina de los pueblos más antiguos. En coma, producto de una paliza con robo incluido, está al cuidado de Sulfia en el hospital. Rosalinda convence a la débil Sulfia de que Dieter, el alemán, es la solución a todos sus problemas. Debe conquistarlo y marcharse las tres con él a Alemania a empezar una nueva vida lejos de la escasez y el derrumbamiento de la URSS. Por supuesto lo consigue. Pero a Dieter quien verdaderamente le interesa es Aminat que ya tiene doce años. Rosalinda al darse cuenta no se amilana sino que lo utiliza a su favor. Hasta ahí puede llegar la incombustible Rosa. Oculta a Sulfia este importante dato, consiguiendo que ésta se interese por el alemán, y alienta en Dieter su interés por Aminat pero teniendo siempre controlada la situación. Dieter es un pedófilo débil, incapaz de hacer nada que no llegue más lejos que rondar a la niña, y para que a Aminat no le pase nada ahí esta su abuela vigilante. El fin justifica los medios. Y el fin es largarse a la Europa próspera. No hay límites ni barreras para Rosalinda.

Y comienzan una nueva vida en Alemania con “el idiota extranjero” pero Sulfia tiene que volver a Rusia a resolver unos asuntos. Algo temporal que posteriormente se convertirá en definitivo al caer gravemente enfermo Kalgánov del que la buena de Sulfia se ocupará aunque en una corta visita se casará con Dieter.

Pero Sulfia también está enferma: su cuerpo destruía desde dentro algunos órganos. Las cosas se van poniendo mal para todos incluida Aminat que cada vez es más asocial. No tiene amigos en Alemania y apenas habla a su abuela. Ésta se convierte en señora de la limpieza (me pareció que la expresión tenía algo de nobleza) que es el único trabajo al que puede acceder (muy divertido el pasaje en el que Rosalinda va por primera vez a una casa creyendo que la van a contratar como pedagoga). Lo hace con dignidad y tan bien que pronto consigue muchas casas y empieza a ganar dinero. Motivo de reflexión es la opinión de Rosalinda sobre la vida de estos occidentales a los que no entiende: me daba un poco de pena la gente para la que limpiaba. Eran como niños: no eran capaces de ocuparse de sí mismos. Sin mí se hubieran visto obligados a meterse en una bañera que no desaguaba porque el desagüe estaba taponado por un montón de pelos.

Aminat, ya en la pubertad, ha engordado y se le ha llenado la cara de granos fruto de los dulces que le da Dieter y fruto, también, de su triste situación en un país extranjero alejada de su madre. Aminat odia cada vez más a su abuela a la que culpa de que su madre esté enferma y lejos de ella. Según Rosalinda, ésta se está convirtiendo en una segunda Sulfia.

A mí parecer la novela decae un poco a partir de aquí y sólo logra alzarse de nuevo hacia el final de la historia. Se suceden una serie de situaciones sobre la vida en Alemania que carecen del suficiente interés. Es como si la autora quisiera alargar la historia y no sabe cómo. ¿Qué opináis vosotros? Todo se basa en la capacidad continua de superación de Rosalinda, inasequible al desaliento, y la transformación de Aminat en una persona cada vez más desconocida a los ojos de su abuela.

Será a partir de la muerte de Sulfia que la novela coge nuevos vuelos pues con esta muerte Rosalinda toca fondo, depresión y enfermedad incluida, y se va operando una transformación en ella que la convierte en más humana. Por primera vez valora a su hija, ya muerta, dándose cuenta de lo buena y dulce que era (Sulfia era una flor en medio del vendaval). Hay un guiño al realismo mágico en la relación que Rosalinda establece con el fantasma de su hija, que la acompaña a todas partes y la guía y aconseja. Cesa de solucionar la vida a los demás y, por primera vez, se deja cuidar por un inglés, John Taylor, que se convertirá en su ángel de la guarda.

Aminat con dieciocho años desaparece un día para no volver jamás. Con el tiempo se convertirá en una cantante famosa de lo que Rosalinda, que vive ya con John, se enterará a través de la televisión. Han pasado nueve años y la novela termina con la formación de una nueva y peculiar familia: Rosalinda, John, Kalgánov y la otra hija de Sulfia, Lena, que aparece en Alemania ya con dieciocho años a conocer a la otra parte de su familia. El final es acorde a toda la historia: un punto de locura y un mucho de exaltación de la vida.

Plazos
Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte y sobre toda la novela en general. A lo largo de una semana comentaremos las visicitudes y la personalidad de este peculiar trío de mujeres así como todo aquello que se os ocurra sobre esta original novela escrita a caballo entre dos mundos.