Sin mí, nada funcionaba

26 May

Kibbe Nayye (Cordero tártaro). Foto en flickr de feministjulie. Algunos derechos reservados.

Los platos más picantes de la cocina tártara arranca con una cita sobre las palabrotas y maldiciones en tártaro que está cargada de simbolismo sobre lo que nos vamos a encontrar en esta novela: las siguientes palabras no están por tanto pensadas para uso propio, sino simplemente para la comprensión de una situación. Diccionario tártaro (alusión directa, ya desde el título también, a este pueblo que es el origen tanto de la autora como de la protagonista y cuya idiosincrasia, adivinamos, configura la personalidad de Rosalinda). Comprensión de una situación: toda una invitación a comprender a la mujer que es el alma de esta historia. ¿Alguna opinión diferente por vuestra parte sobre esta cita?

La acción comienza en 1978 en algún lugar de Rusia. Rosalinda, mujer de mediana edad pero que se conserva todavía muy bien, nos narra la historia. Ella es un dechado de saber estar y de manejarse en el mundo, no así su hija única, Sulfia, que no se le parece en nada, (no escatima adjetivos negativos para describirla), y que se acaba de quedar embarazada con 17 años porque una noche había soñado con un hombre. No hay padre, no se sabe qué ha pasado. Ambas y su marido, Kalgánov, viven en un piso comunal (propio de la época soviética) con “la bruja” de Klavdia, una supuesta comadrona a la que Rosalinda pide inmediatamente ayuda para hacer que Sulfia aborte. Después de diversos intentos, a cual más delirante, Sulfia aborta pero meses después, cuando ya es demasiado tarde, comprueban que abortó un feto pero que había otro. Así que nace una niña a la que Rosalinda pone el nombre de su abuela: Aminat, otro nombre, como todos, tártaro y, por tanto, de origen árabe, aunque todas tienen versiones rusos de sus nombres que Rosalinda se niega a utilizar. Aminat, una niña que no para de gritar, se parece, como no, a su abuela, y ésta lo toma como una señal para dedicarse en cuerpo y alma a ella. Mi nieta Aminat tenía suerte. No había heredado ni la flema ni la fealdad de su madre. Tenía mis ojos, profundamente negros y almendrados, rizos negros un poco ondulados, nariz tierna y una cara con una expresión muy inteligente. A cualquier persona se el ve desde el nacimiento si es lista o no. En el caso de Sulfia también lo vi desde el primer momento y no me equivoqué. Probablemente se debía a que Sulfia había sido engendrada por mi marido en la cama y Aminat por un extraño en sueños. Pero Aminat es una niña problemática que va a dar mucha guerra.

Toda la narración está plagada de humor negro, situaciones hilarantes y delirantes, numerosas alusiones a la situación de escasez y corrupción de la URSS como al ocultamiento de las raíces tártaras de la familia con lo que sacamos en conclusión que no estaba muy bien visto en la antigua Unión Soviética proceder de otros pueblos con costumbres que les alejaran de la uniformización soviética, algo que Kalgánov, también tártaro pero un comunista convencido, abraza con absoluta entrega. Una cosa que me ha llamado la atención es que las vidas de los personajes de la novela son muy diferentes a las de los países occidentales: la relación entre hombres y mujeres y los papeles de ambos en la sociedad, el peso de la tradición, el estilo de vida… Es como si vivieran unos treinta años por detrás. En los ochenta los punkis, el poder de la música, las drogas arrasaban en Europa así como sistemas políticamente democráticos, mientras que el conglomerado de pueblos que era la URSS se venia abajo con sus escaseces, corrupción, falta de libertades… ¿Qué opináis?

Sulfia huye de la casa paterna llevándose a la niña y Rosalinda acaba encontrándolas en una situación lamentable: el cuarto era pequeño y sucio. Aminat estaba sentada en la cuna y se me quedó mirando. La carita y todo su cuerpo estaban llenos de manchas verdosas. Tenía varicela. Rosalinda se vuelva a encargar de la niña y Sulfia no se atreve a aparecer por la casa. Rosalinda cura siempre con remedios naturales, de origen tártaro suponemos, que resultan ser muy efectivos. Aminat pasa cinco años con su abuela, siendo “exquisitamente” educada como no podía ser de otra manera. Pero Sulfia, sorprendentemente, se casa con un físico, Sergéy, y se vuelve a llevar a la niña, y Rosalinda, finalmente, se da por vencida en lo que respecta a recuperar a su nieta pero busca la reconciliación (nos volvimos una familia civilizada) en una comida en la que las delicias tártaras (que nunca ha sabido cocinar pues se crió en un orfanato) son las protagonistas. Y lo consigue. Rosalinda siempre se sale con la suya. Va a casa de la pareja y cuida de Aminat y de todo tipo de labores. Porque Rosalinda, aunque se pregunta en un momento dado si es una mujer mala, no lo es en absoluto. ¿Qué opináis vosotros? Yo creo que es buena, intervencionista como dice Yago (o manipuladora según se vea), pero buena, con una energía arrolladora, tanta, que su marido la abandona por otra mujer. Ella, en vez de sentirse triste o despechada se siente liberada y se lanza al “mercado” de los hombres, otra parte de la novela muy divertida, porque ella es una mujer guapa, atractiva, que se conserva muy bien y que vuelve locos a los hombres, faltaría más. Además, con el abandono del marido, consigue que su hija comience a quererla por primera vez. Pero Sergéy abandona también a Sulfia por otra y ésta cae en una depresión profunda por lo que es de nuevo Rosalinda, ya liberada de tener que cocinarle continuamente al inútil de su marido que se pasaba el día comiendo, la que se ocupa de todo: de la hija, de la nieta, de la casa, de conseguir comida… Aminat tiene ya siete años en los rasgos de su cara se había fijado cierta dureza, y si se le miraba a los ojos, uno podía sentir miedo, se escapa de casa, vagabundea por el barrio, saca malas notas, se porta mal en clase… pero Rosa pone remedio y consigue también levantar a Sulfia de la cama.

Sulfia conoce a un nuevo hombre, esta vez un judío, Rosenbaum y se queda embarazada casi al momento. Rosalinda vuelve a hacer de maestra de ceremonias en las presentaciones de ambas familias. Nace una nueva niña, el nuevo bebé era claramente Rosenbaum. Tenía incluso la misma calva que su padre […] Este bebé no era mi niña, sino la de todos. Era muy fea. Los Rosenbaum en pleno deciden emigrar a Israel buscando una nueva vida y cuando Rosalinda, horrorizada, se entera de que, obvio, se van a llevar a Aminat, no se le ocurre otra cosa, vistas las nulas posibilidades de impedirlo, que suicidarse: sin Aminat estaba sola y mi vida no tenía sentido. Y ahí detenemos nuestra lectura. ¿Qué pasará con Rosalinda?

Plazos
Es hora de vuestros comentarios sobre esta primera parte. Espero que sean numerosos. También podéis comentar sobre los personajes principales, el papel que cada uno tiene en la historia, o el porqué Rosalinda no puede vivir sin Aminat. Mientras, continuaremos leyendo a lo largo de una semana a partir del capítulo “Otra vez a solas” (Pág. 153) hasta el final de la novela.

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7 comentarios to “Sin mí, nada funcionaba”

  1. Luisa 26 de mayo de 2014 a 22:36 #

    Hola a todos, me fascina el personaje de Rosalinda, es un auténtico “bulebule”. Me he reído muchas veces con sus ocurrencias, su falta de modestia , sus triquiñuelas y su altísima autoestima, pero al mismo tiempo también me afecta ese trasfondo triste, amargo, aciago y lamentable que subyace en la lectura tanto en los personajes, en unos mas que en otros, como en las situaciones y vivencias.
    La riqueza del personaje hace que unas veces te rías, otras la critiques, otras te escandalices y otras te parezca incluso tierna. No me gustaría nada tener a una madre como ella porque este tipo de personas eclipsan y anulan a su entorno, dominan a todo y a todos a su alrededor y la relación que establecen con los demás es asfixiante. Me imagino que eso será lo que le ocurra en el futuro con su nieta.
    Lo comprobaremos.

  2. Marta 27 de mayo de 2014 a 8:45 #

    Hola a todos:
    coincido con Luisa totalmente. Me ha hecho reír, me ha preocupado, me ha indignado pero, en general, a Rosalinda no me gustaría tenerla muy cerca. No hay una pizca de autocrítica, ni de empatía con su hija ni su marido. Es una apisonadora, una fuerza de la naturaleza arrolladora a la que no le preocupa mucho lo que pueda asolar.
    ¿Si es mala? Pues no lo se, lo que no es para nada es considerada con los sentimientos de los que la rodean.
    Otro tema interesante es situarse en la Rusia actual, vista desde dentro. El marido que parece tener una situación privilegiada por pertenecer a un sindicato, la escasez de alimentos, el racionamiento…Me está gustando leer una novela de la Rusia actual, y lo que está muy bien conseguido es este personaje, que no deja indiferente a nadie.
    Buena lectura.

  3. fjbarral 29 de mayo de 2014 a 0:09 #

    Coincido en las primeras apreciaciones sobre el carácter de Rosalinda, parece una mujer hecha a sobrevivir que se centra en lo necesario para salir adelante ella misma y los suyos. En cuanto a si es buena o mala, cabría preguntarse se si malo un tigre … depende para quien, en todo caso como es está en su naturaleza. En este caso nuestra protagonista hace lo que considera necesario y para ello no duda en imponerse a los demás, se siente a asumir la dirección de la vida de los demás o al menos de los de su entorno.
    La novela comienza con el nacimiento de su nieta y se va desarrollano con su crecimiento, por lo que aún escrita en primera persona por Rosalinda se intuye que una de las principales protagonistas en Aminat. En la novela importa mucho lo que no se cuenta, los comportamientos de las demás personas que quedan ocultos a lo que conoce o quiere conocer Rosalinda. Y en ésto creo que está bastante conseguida la narración ya que nos permite conocer lo que piensa la narradora y desconoce lo de los demás salvo los actos que le afectan. También está muy conseguido la complicidad entre la joven abuela y nieta, en cuento a los nombre tártaros, mientras que los demás lo reconvierten al ruso en un intento de adaptarse y normalizar sus vidas, pero a costa de perder su identidad. Rosalinda, asi pretende sobrevivir pero siendo ella misma y establece una ferrea diferencia entro su interior y la relación exterior con los demás que en varios momentos indica diciendo que no hay que dejar que conozcan tus sentimientos o que se sepa lo que te ocurre. Hace lo que considera que debe sin acritud y con un sentido muy práctico, sobre todo por encima de quien sea.
    Su hija se siente anulada, ya que Rosalinda se ha sentido desilusinada con ella. No ha sabido apreciar nada en ella y siente más adelante que quizás no le ha dado tareas ni responsabilidad para desarrollar su carácter. Con su nieta ha sido diferente, la ha sentido más parecida a ella, la ha valorado y le esta permitiendo congraciarse en cierta medida con su hija.

  4. Yago 31 de mayo de 2014 a 3:29 #

    Buenos días, tardes o noches…

    pues después de una novela políticamente comprometida y a poco de haber terminado de leer un relato entorno al sentido y balance de la vida del ser humano nos encontramos ahora con una novela relajante y simpática.

    Está, en mi opinión, claro que el eje de la obra es Rosalinda. Una mujer luchadora y brava que interfiere en aquéllos que la rodean en ocasiones como ya comenté por necesidad de éstos dado que son incapaces de gobernar sus vidas, en ocasiones por necesidad propia…Rosalinda también es egoísta.

    Aquí es donde he mantenido una pequeña lucha interior sobre el personaje hasta llegar a leer el instante en que Sergei abandona a Sulfia, y Rosalinda cariñosamente comenta : “…no estaba nada acostumbrada a beber alcohol. Pensaría que reduciría así el dolor del alma, sin saber que nunca se debe beber cuando se está triste, porque el alcohol lo engrandece todo, tanto las desgracias como las alegrías”. Creo que esto está dicho por una madre preocupada por una hija…personalmente creo que es auténtica poesía.

    La abuela intenta ejercer de madre con su nieta, tal vez para compensar su ineptitud en la educación de Sulfia. Sería igualmente interesante conocer más la infancia de Rosalinda (la carencia de padres, orfandad,…) para entender quizás mejor su comportamiento, pero la escritora no parece querer profundizar en la psicología de los personajes y telegrafía las escenas que se van sucediendo a gran velocidad.

    Para finalizar destaco una inquietud sobre Rosalinda…¿será Rosalinda tan hermosa y atractiva como ella dice ser?.

    Bromas aparte, un saludo.

  5. Isolda 31 de mayo de 2014 a 17:05 #

    Buenas tardes. Me he pasado un ameno rato con esta lectura. Me he reído, algo que siempre agradezco. La vivacidad, el descaro y la ironía de Rosalinda me parecen características de una persona que ha salido adelante, como ha podido, ella misma. Sin embargo, yo también albergo mis serias dudas sobre varias de las peripecias narradas por ella. Nos convence? se justifica? se perdona?

  6. Lore 31 de mayo de 2014 a 17:37 #

    Hola a tod@s, estoy de acuerdo con todo lo que he leído de vuestros comentarios, a parte de la narradora “protagonista” me sorprende la agilidad de la novela, en cada pequeño capítulo pasa algo crucial o no pero que aporta algo a la historia que le da mucho movimiento al libro. La verdad es que me sigue sorprendiendo y a veces me doy cuenta de que me quedo con los ojos como platos, con la severidad de Rosalinda, parece que el fin siempre justifica los medios, y hasta el momento más tierno cuando Amina le va a enseñar los gatitos recién nacidos que ella llega arrolladora… es tremenda.
    El personaje desconcierta y es como si estuvieras esperando que en cualquier momento llegue a ser dulce, lo acabara siendo??.

    También piensas a veces que hay demasiada inventiva como si la historia se pasara de vueltas con tantas vicisitudes pero en definitiva esta resultando una lectura muy entretenida, fresca y ágil, fácil de leer pero que da mucho que pensar. Feliz segunda parte…

  7. Susana 2 de junio de 2014 a 22:13 #

    La fuerza de Rosalinda inunda como un tsunami a todos los personajes de la novela. Arrolladora, entrometida, vanidosa y manipuladora, son adjetivos que se quedan cortos al definirla. Con su pincel nos obliga a dibujar cada escena de su vida, siguiendo su pulso. A través de él nos esboza el resto de los personajes, sus personalidades…casualmente todos son seres átonos que apenas se oponen a ella, dejándole hacer hasta que no soportan más y optan por a huida; tanto Sulfia, que “secuestra” a su nieta (que duro resulta sólo escribirlo) como Kalganov, que no tiene el valor para enfrentarse a ella y confesar su desamor.Resulta curioso que en el fondo, todos, de alguna forma, justificamos lo que ella hace “por amor”, al menos así tamiza ella bajos sus ojos su comportamiento, convirtiéndolo así en menos malo, e incluso comprensible. Parece que el fin justifica los medios, pero…¿no resulta torticero que su idea del bien acabe siendo impuesta a todos y cada uno de los componentes de su familia?. Ella decide como debe peinarse su nieta, como debe comportarse su hija para conseguir pareja e incluso le da instrucciones de la manera en la que debe sentir y amar… Quizá no exista mayor extorsión que aquella que se hace por el bien del otro. Quizá deberíamos reflexionar si no es desde la propia insatisfacción de su vida desde la que Rosalinda actúa intentando redimirse, prolongándose en cada uno de ellos, yendo incluso más allá, en el caso de Dieter, al no dudar en usar a Aminat, su nieta querida, como señuelo para conseguir su sueño de una vida mejor en Alemania.
    La narración resalta por ser ágil y transgresora, con su punto tragicómico, al hablar tan pronto de la pobreza social que les rodea como de los rifirrafes familiares, Ella sobresale como una diva y se sobrepone a todas las desgracias, la de tener un marido condescendiente, una hija poco agraciada y lela, una nieta contestataria en la que se ve reflejada y a la que condena con sus artimañas a un “no futuro”.
    Lástima que el pulso de la novela va perdiendo fuelle según se acerca el desenlace..aún a 100 páginas del final, la trama se va desvaneciendo estirada en un sinsentido, las distintas aventuras amorosas de su hija…qué sabemos de su primer amor, de su posterior marido que emigró a Israel…la última vuelta de tuerca con Dieter parece traída con alfileres …¿dónde nos quiere llevar la autora?Veremos….

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