El aire fresco de la libertad le envolvía como las olas sobre los campos nevados

30 Mar

Foto en flickr de Amio Cajander. Algunos derechos reservados.

Veo que el libro no está suscitando mucho interés pues, en esta segunda parte. Sólo una persona, gracias, Rosario, por tus palabras tan interesantes, ha dejado un comentario. No sé si estáis leyéndolo o no. Dad señales de vida y decidnos el porqué de este silencio y si habéis dejado de leerlo podéis también comentar el motivo.

En la cita que abre el capítulo 14, Zhang Kou dice en una de sus baladas: ¿pero acaso no es peor esconderse detrás de unas puertas cerradas, rechazar las responsabilidades y dejar que sus subordinados exploten a los campesinos?. La revuelta, con todo motivo, está en marcha pero el iluso de Gao Yang va camino de la capital del Condado, feliz con su carga de ajo cosechado pensando en que su suerte va a cambiar para siempre. No sabe lo que le espera. Gao Yang es sumiso, se resigna a su suerte y la justifica: si todo el mundo estuviera en la cima, ¿quién iba a sujetar la base? Si todo el mundo fuera a la ciudad para divertirse, ¿quién se quedaría en casa plantando las cosechas? le dice a Cuarto Tío Fang, el padre de Jinju, mientras caminan: tú y yo estamos hechos de retales y tenemos suerte de seguir vivos. Cuarto Tío calla y finalmente le reprocha que sólo ve el lado bueno de las cosas. Llegando al puesto de compra del ajo de la capital se enfrentan con la absurda burocracia que termina por ser casi cómica. Hay humor en esta novela a pesar de lo terrible de los hechos. El humor siempre salva en los momentos más desesperados. Y después de tanta burocracia, la desilusión: el almacén ha suspendido la compra del ajo. Los campesinos estallan y Gao Yang quiere huir pero se ve, irremediablemente, envuelto en los disturbios. De vuelta ya a la aldea, Cuarto Tío es atropellado por un coche en el que va el secretario general del partido, y muere. Posteriormente, éste se le aparece en sueños a su mujer, Cuarta Tía, que sigue en la cárcel, y la conmina a que limpie su nombre y vengue su muerte. Hay algo de sobrenatural en esta escena que, insisto, me vuelve a recordar a Pedro Páramo más que a Cien años de soledad. ¿Qué opináis de estas similitudes entre literaturas tan lejanas en su cultura y en su forma?

La familia busca justicia pero, de nuevo, se topan de bruces con la corrupta clase política que pide sumisión y silencio bajo amenaza de represalias. Toda esta parte está narrada en primera persona desde el punto de vista de Cuarta Tía lo que hace más cercanos y verosímiles los hechos.

Los disturbios aumentan y Gao Yang se ve de nuevo envuelto en ellos: quería marcharse tranquilamente a casa, pero estaba atrapado por los carromatos y los agricultores. Estaba a punto de echarse a llorar. Gao Ma, en cambio participa activamente mientras piden la presencia del administrador del Condado para que les dé explicaciones. Como no sale, derriban el edificio: el pobre Gao Yang fue empujado por la multitud, incapaz de ofrecer resistencia. Por todo esto, Gao Yang acaba encarcelado, como ya hemos leído, y es interrogado.

Volvemos a Gao Ma que también está siendo interrogado. Hay un párrafo que explica, a mi parecer, el punto de vista del autor Mo Yan sobre la situación de la China comunista: -¿De verdad odias tanto al socialismo?-preguntó el policía. –Lo que odio no es el socialismo sino a vosotros. Para vosotros el socialismo no es más que una etiqueta, pero para mí es una formación social concreta, y no algo abstracto. Está encarnada en la posesión pública de los medios de producción y en un sistema de distribución. Desgraciadamente, también está encarnada en oficiales corruptos como vosotros. […] Odio a los oficiales como vosotros que, bajo la apariencia de estar abrazando la bandera del Partido Comunista, destruyen su reputación.

Hay un capítulo dedicado al nacimiento del segundo hijo, varón, de Gao Yang. En él se expone la situación que existe en China ante las “no bienvenidas” niñas. Tener una niña es visto como una desgracia. Los campesinos necesitamos tener hijos varones para que nos ayuden en los campos.

El rapsoda ciego, Zhang Kou, que ha sido también detenido, interrogado y torturado, se posiciona ante los hechos a través de sus baladas: Detenedme, si eso es lo que deseáis… Alguien me leyó en voz alta el Código Penal: los delincuentes ciegos reciben un tratamiento indulgente. No cerraré la boca porque me metas en la cárcel…/ Llamarme contrarrevolucionario es una mentira abominable: yo, Zhang Kou, siempre he sido un ciudadano respetuoso con la ley. El Partido Comunista, que nunca tuvo miedo de los diablos japoneses, ¿ahora no se atreve a escuchar a su propio pueblo?  Yo creo que Mo Yan también habla a través de la voz de Zhang Kou. El autor le dedica uno de los capítulos finales en el que sabremos de su triste destino: tortura y muerte. Pero Zhang Kou no callará hasta el final: puedes obligarme a comer mierda, pero no puedes hacer que mantenga la boca cerrada aunque quisiera. En mi interior hay cosas que se deben expresar. Yo, Zhang Kou, estoy unido para siempre a la gente del pueblo.

La crítica se acentúa a medida que avanzan los hechos: interrogatorios, juicio popular, sentencias… Gao Yang y Gao Ma acaban en un campo de trabajo. Yang le cuenta que los hermanos de Jinju han arreglado un matrimonio en el Inframundo entre el fantasma de Jinju y el también muerto, Cao Wen. Venden los restos de ésta por ochocientos yuan y Cuarta Tía, ya liberada, se ahorca al saberlo. Estos hechos harán que Gao Ma decida su destino yendo de voluntario a quitar la nieve del camino. Su intención es salir huyendo hacia la libertad que no es más que la muerte. El final de la novela, a pesar de lo trágico, es de una hermosura tal que no me resisto a transcribirlo: Gao Ma corría directo hacía el sol, casi cegado por su resplandor. El aire fresco de la libertad le envolvía como las olas sobre los campos nevados. Corría como un poseso, ajeno a todo lo que le rodeaba, totalmente decidido a tomarse la revancha. Se elevó en el aire como si cabalgara sobre las nubes y atravesara la niebla, hasta que se dio cuenta con sorpresa de que estaba tumbado sobre la helada nieve, boca abajo. Sintió que algo caliente y pegajoso salía a borbotones de su espalda. Con un dulce “Jinju” entre sus labios, enterró el rostro en la húmeda nieve.

Mo Yan nos relata en sus libros las historias de la comarca campesina donde nació con la intención, a través de su literatura, de que hechos locales se conviertan en universales para que todos sus lectores, de cualquier lugar del mundo, podamos hacerlos nuestros. Así se escribe la historia, y la historia se repite en cualquier rincón del planeta, al margen de las idiosincrasias particulares de cada país.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios generales sobre la novela, ahora que ya la hemos terminado. Animaos a escribir sobre lo que os ha supuesto su lectura, sea esto lo que sea. Disponemos de una semana más o menos, así daremos tiempo a los más rezagados.

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13 comentarios to “El aire fresco de la libertad le envolvía como las olas sobre los campos nevados”

  1. Mercedes 30 de marzo de 2014 a 23:44 #

    La verdad es que no lo he podido leer. Comencé tres o cuatro veces y lo tuve que dejar, me “aburría”, no me metia en la lectura . Y así me resulta muy difícil poder leer . Así que espero el siguiente con ilusión.

  2. Luisa 31 de marzo de 2014 a 0:05 #

    Hola a todos, me gustaría comentaros brevemente lo que fue mi experiencia con este libro. Chus, perdón por no haber hecho antes ningún comentario, pero la verdad nunca estuve segura de mi opinión a lo largo de toda la lectura.

    En primer lugar, la elección de esta lectura me aportó otro enfoque distinto acerca de este escritor chino. Anteriormente no había leído ningún libro suyo pero recuerdo que cuando la academia sueca lo nombró para el premio nobel se creó bastante polémica porque decían que era un escritor del régimen. Por ello esperaba encontrarme con una lectura más panfletaria o que al menos ensalzara o justificara los principios y actuaciones del mismo. En ese sentido, me resultó gratificante la crítica, al menos, de los funcionarios corruptos, de las estructuras de poder, de la ausencia de derechos humanos fundamentales y de la opresión del proletariado campesino chino a manos de una especie de casta política feudal, parasitaria, sanguinaria y muy extensa.

    Por otro lado, pienso que es indiscutible el valor literario de la obra, el dominio del lenguaje, la capacidad de descripción, la precisión en el detalle y la maestría narrativa. Sin embargo, un aspecto negativo creo que es la obsesión del autor por todo lo escatológico y nauseabundo de la existencia humana llegando a regodearse en numerosas partes del libro, página a página y párrafo a párrafo en la descripción de lo más fétido y hediondo que uno pueda imaginarse. La máxima expresión de esta inmundicia se centra especialmente en el sentido del olfato, recurrente a lo largo de toda la obra.

    En cuanto a mi percepción, sufrí a menudo leyendo el libro, me produjo con frecuencia sensaciones que no me resultaron agradables, rozando a veces lo repulsivo. Confieso que si no lo estuviera leyendo en el contexto de un club de lectura es probable que lo abandonara en el segundo tercio. Hace años era incapaz de no leer un libro hasta el final pero hace ya tiempo que me concedí la licencia de que si un libro o una película no me gusta o siento que no me aporta nada bueno, simplemente lo dejo. Soy consciente que uno de los objetivos de cualquier expresión artística es remover emociones y provocar reacciones de todo tipo en el destinatario de la misma que no siempre han de resultar placenteras para todos. En este sentido, el objetivo fue sobradamente alcanzado por Mo Yan en “Las baladas del ajo”.

    Ahora creo que hubiera hecho mal dejando la lectura inacabada porque al final, superado ese estado casi constante de estómago revuelto, pasada la mitad del libro, supe disfrutarlo algo más, conseguí que los árboles no me impidieran ver el bosque, saboreé la fluidez de la narración, la facilidad para imaginar todo lo descrito, hasta fui capaz de ver fugazmente algún instante de ternura, de camaradería, de lealtad y en definitiva de ver las aristas más suaves de la naturaleza humana.

    Si alguien me preguntara por el libro, le recomendaría leerlo, por supuesto. Creo que es importante juzgarlo por uno mismo pero le advertiría, como ocurre cuando se exponen algunas imágenes, que puede herir la sensibilidad del lector.

  3. Marta (two) 31 de marzo de 2014 a 15:46 #

    Yo también pido disculpas, Chus, por no haber comentado la segunda parte, ando muy corta de tiempo, y decidí leerlo primero y comentarlo después, no tenemos excusa, es verdad.
    A mi particularmente, me ha gustado mucho.
    Inicialmente cuesta enfrentarse a toda esa escatología (y es cierto que se recrea y mucho en los olores, lo nauseabundo, la porquería…). Pero también había curiosidad por conocer una China distinta de la rica y exquisita de las películas de Zang Yimou o “El último emperador”.
    Yo tenía la idea, por una amiga que hizo un viaje a China, que los chinos son bastante sucios. Que escupen ruidosamente delante de todo el mundo (después leí que había una creencia en su cultura de que la saliva contiene impurezas, por eso escupían continuamente, habían intentado que dejaran de hacerlo de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín, pero no lo habían conseguido).
    A pesar de toda la pobreza y suciedad que describe, hay una riqueza de matices y de poesía en lo que relata, en las relaciones entre Jiujiu y Gao Ma, en los campos y la naturaleza que los rodea, el párrafo final que has recogido es muy hermoso, dentro de su dureza.
    También encuentro una mezcla entre realidad y magia (toda la relación con el niño no nacido, muy dura, pero absolutamente subjetiva, con una madre que imagina un bebé, varón, “con dientes”, que no es realista). La imagen es muy potente, te está diciendo el terror con que esa mujer está viviendo su embarazo.
    Jiujiu no es capaz de escapar de la cultura en que la han educado, se entrega sin lucha a su sino, encima sintiéndose culpable por haber querido a un hombre, sin derecho a decidir o a ser feliz.
    Es autor también es crítico, no con el sistema político, sino con su corrupción, con los que se aprovechan del débil, del pobre, del mísero y eso es común a todos los sistemas políticos y lo hace universal.
    Me ha gustado también la humanidad de sus personajes, sujetos a las pasiones, las envidias, los miedos, en un nivel muy básico de la vida, en el que lo importante es subsistir… Dentro de su pobreza de recursos, hay una dignidad y una honradez que los salva.
    También entiendo que la novela se va comprendiendo mejor a medida que se llega a los nuevos capítulos, funciona como una espiral que vuelve a los mismos acontecimientos para irlos desvelando poco a poco.
    Me han dado ganas de leer otras novelas de este autor, así que ha sido un descubrimiento, pero entiendo que es bueno que haya libros de todos los tipos.
    Que sigáis disfrutando con la lectura y un saludo a todos.

  4. eire 31 de marzo de 2014 a 21:49 #

    Yo también voy muy lenta con esta lectura, aún estoy ahora llegando al final de la segunda parte. Mi problema es que leo por las noches, que es cuando tengo tiempo y cuando más disfruto de la lectura, pero este libro no se presta como compañía para esos momentos previos al sueño.
    Lo que puedo comentar hasta ahora es que a mí sí me está gustando, o más que gustar, me resulta muy interesante, por lo que supone de acercarnos a una cultura y una sociedad tan lejana a la nuestra en la forma, la China más recóndita y rural, que sigue manteniendo tradiciones milenarias y en las que el abuso de poder en todas sus formas y la “inhumanidad” de la mayoría de sus personajes nos pueden y deben escandalizar. Y, sin embargo, hay ciertas partes que me hacen pensar y me traen a la cabeza algunas obras de nuestra literatura y de la historia, no tan lejana, de nuestro rural, de matrimonios concertados, de sociedades tremendamente machistas, de abusos de poder…Sin embargo, esta novela, además de hacernos sufrir por la historia que se nos relata, también lo hace (y en mi caso, sobre todo lo hace) por la forma de contárnoslos, por ese duro y grotesco realismo, por una brutalidad que resulta insoportable, por toda esa retahíla continua de detalles escatológicos que nos hacen movernos en nuestros cómodos asientos y nos resulta tan repugnante.
    Tengo que confesaros algo un poco surrealista y es que, al principio, cuando avanzaba en los primeros capítulos, no podía sacarme de la cabeza un cuadro que me produjo una sensación muy similar la primera vez que lo vi, ese cuadro es el “Guernica” y es que cada vez que en el libro salía el caballo, mi representación mental se correspondía con ese otro caballo dibujado por Picasso para plasmar también una situación de un tremendo dolor e injusticia. Y, supongo, que eso mismo es lo que pretende nuestro autor con todas esas situaciones que pensamos que podía perfectamente ahorrarse y que no lo ha hecho, porque quiere que recreemos mentalmente hasta el último de esos olores, de esa putrefacción, de ese dolor, de esa injusticia, de esas barbarie…de ese horror.
    Tengo muchas ganas de acabarlo, sobre todo, para poder leer los comentarios de Chus y de los demás compañer@s, que estoy evitando para no adelantarme a la lectura.

  5. Kelly 31 de marzo de 2014 a 23:17 #

    Hola a todos,
    veo que a pesar de la exagerada utilización de ciertas descripciones aberrantes, a los demás compañeros parece que les ha interesado, y también su narrativa y poesía, en lo que a mí respecta, como ya había comentado, todo lo supera la repugnancia y el asco y no he conseguido meterme en la obra.
    Entiendo que sea una obra importante para la población china por las críticas que hace al sistema, en el que han pasado de una rígidas costumbres feudales a unas igualmente insoportables por los nuevos señores feudales que son los funcionarios del partido, y supongo que todo ese mar de humillación, miseria, abusos, dolor étc. son completamente reales en la vida actual, a pesar de las magníficas ciudades superdesarrolladas, lujosas, y con las últimas tendencias en arte, tecnología, etc. que nos muestran en la televisión.
    Pero para mí, como dice Chus, “más de lo mismo,” una y otra vez, una página tras otra, un personaje tras otro, se me hizo insoportable. A pesar de todo he llegado al final, aunque saltando párrafos e incluso páginas, y en todo momento me ha podido la repugnancia antes que los terribles problemas y miserias de esa pobre gente.
    Os aseguro que soy lectora desde hace muchos años, suelo leer unos cuatro libros al mes habitualmente de muy diversos autores, temas y países y nunca había encontrado nada tan desagradable
    Tengo curiosidad por saber de sus otras obras, ¿alguien las ha leído?. ¿Sorgo rojo o Grandes pechos y anchas caderas? ¿Son como ésta o más comedidas en sus descripciones?. Tratan más de la historia de China?. Os agradecería la información, pues en mi ignorancia y leyendo ésta me resulta inconcebible el Nobel.
    Saludos

  6. rosario sanchez 1 de abril de 2014 a 2:42 #

    hola como estan? este ha sido mi primer libro en este circulo de lectura, ha sido un estreno complicado. Nunca habia leido nada de Mo Yan y no era un autor que me hubiera propuesto leer a corto plazo, por lo cual agradezco que de entrada me ayudaran a ampliar mis horizontes de lectura con una propuesta diferente. Al principio el libro se me torno muy dificil de leer creo que a todos nos resultaba dificil acostumbrarnos al realismo extremo de este autor , aunque tengo que concederle que la la lectura era tan realista que casi sentia el olor a a podredumbre. Mo yan nos plantea una mezcla de temas en una obra que me parecio imponente como tratar todos esos temas juntos. La naturaleza humana, la corrupcion , la lucha de opresores y oprimidos. la opresion de la mujer, la miseria humana enmarcando en la descripcion de la china rural y encima lo contextualiza en un hecho real , creo que ha medida que avanza la obra el realismo va perdiendo fuerza y vemos como la realidad se hace mas borrosa, los fantasmas de cuarto tio, la despedida de jinju a go ma en sueños. Tambien me ha parecido muy interesante como se plantea a traves de la oposicion go ma. go yang la actitud humana frente a la injusticia. Las decisiones que tomamos frente a cada situacion, creo que ellos representan al pueblo chino y sus dos actitudes frente a situaciones de opresión. Aun asi Mo yan no es un optimista perdido pues parece que por las dos vias terminas en la carcel. El destino de jinju y go ma me ha sublevado un poco no soy una ilusa que espera finales felices y bellos cuentos, pero insisto en que merecian otro destino, mo ya se resigna a que no importa el camino que se siga siempre se pierde frente al sistema. sinceramente me ha aportado mucho esta lectura aunque me costo agarrar el ritmo, un libro muy interesante recomendable.

  7. Susana 1 de abril de 2014 a 16:24 #

    Como muchos comentais este libro se me ha hecho muy duro, tanto que he sido incapaz de acabarlo y como dice Luisa me ha costado el tener que abandonarlo porque yo tampoco me permitía antes dejar la lectura sin llegar al final de una novela. Por ello intenté recoger información variada que me motivara para continuar. Leí comentarios de quienes veían en él un autor cuyo alter ego podía encarnarse en el oficial del ejército que denuncia con su actitud las corrupciones en la cárcel, de otros que opinaban que su velada adhesión al régimen es la que le permite publicar en su país sin sufrir el exilio de otros autores chinos, y de aquellos que encontraban en su disidencia la manera en que el poder de ese país tolera de puertas afuera una cierta democracia permisiva de opiniones levemente contestatarias…. También he recogido las reflexiones de autores sobre el hecho de que el acceso a la novela nos llega a través de la doble traducción, ya que no existe úna directa del chino, sino que es vehicular desde otros idiomas como inglés o francés. En su opinión ello puede distorsionar nuestro análisis literario al no recoger el sentir directo del autor en la elección de sus palabras… A pesar de reconocer su dominio del lenguaje, que nos transporta a una sociedad tan desconocida para nosotros, la narración en sí no me han atrapado en ningún momento. Siento no poder aportar más. Espero tu próxima propuesta Chus y agradezco tus esfuerzos por incitarnos a una mayor participación en el Club porque es cierto que a pesar de no haber acabado la lectura los comentarios de los compañeros me han dado una resumen final de la novela muy interesante.

  8. Yago. 1 de abril de 2014 a 20:48 #

    Buenos días, buenas tardes o buenas noches.

    Ante todo quiero disculparme a Chus y a todas aquellas personas que hacen posible el funcionamiento del Club, pero en la vida del ser humano hay semanas y “semanas”…y estas últimas no suelen dejar libre a la mente para que saque conclusiones a propósito de un libro.

    Me gustaría iniciar este comentario destacando que si bien el autor forma parte de la literatura china actual no sólo él es representante de ésta. Así, puede que no guste esta obra pero tal vez sí nos guste otra obra del mismo autor o nos gusten otros autores chinos.

    La novela que estamos terminando de leer pienso que ha pasado de un crudo realismo hacia un nivel superior que, en ocasiones, podría describir como morboso o de mal gusto. Pero, al menos en esta obra, es lo que propone el autor y aunque no sea agradable el ambiente irrespirable al que se llega en ocasiones también pienso que sería criticable si el autor tratara el “tema chino” con ese “buenismo” que tan de moda se ha puesto en muchas obras al tratar temas como la Shoah hebrea.

    Me encuentro ya en la pag. 345 cuando Gao Yang sufre ese “vuelva usted mañana” que tan bien describió José Manuel de Larra…pero en este caso con mayor crueldad. Por ello y como no entré a comentar la segunda parte en su momento sí me gustaría de cualquier manera destacar la feminidad que esconden esos capítulos intermedios. Su personaje central es Jinju y el autor no se reserva a la hora de describir la situación de esta mujer. Reconozco que su suicidio me impactó y es que con éste ella se negaba y le negaba el futuro a su hijo de la misma manera que su sociedad le negaba la felicidad a Jinju. ¿no incurre ella en la misma falta de la que acusa a su familia y a los comisarios políticos?

    Prefiero no profundizar más en la historia porque me faltan varios capítulos que quiero leer aunque sé que por momentos transmite la misma sensación que se siente cuando dejas caer una pequeña gota de alcohol sobre una herida abierta.

    Si creo que el autor debería haber centrado la historia sobre un solo personaje en el que fusionara todas las tristezas, felicidades, presentes, pasados, futuros…porque la dualidad que utiliza a lo largo de su obra ha tendido a desorientarme como lector.

    Y por el momento me gustaría finalizar con uno de los temas que ya traté al comienzo,…puede que la novela no haya sido del gusto general (yo sólo invitaría a otra persona a leer “Las baladas del ajo” luego de hacerle ciertas matizaciones…no es plan tampoco perder una amistad por un escritor ,…por muy premio Nobel que sea éste) pero podríamos entenderla como el primer paso para profundizar en otros mundos literarios que no solemos tocar mucho en occidente. Yo he leído obras de autores orientales (japoneses, hindúes,…) y lo hermoso de hacerlo es descubrir que compartimos los mismos miedos y las mismas alegrías pero con tradiciones y perspectivas distintas…o quizás no tanto.

    Aunque todos los comentarios los he leído muy superficialmente para disfrutar por mi cuenta del desenlace de la novela sí quiero destacar que me parece acertada la similitud que establece eire con el “Guernica”.

    un saludo

  9. fjbarral 1 de abril de 2014 a 23:56 #

    No puedo más que estar de acuerdo con los demás, en cuanto no a la dureza de las situaciones que se nos describen sino con lo escatológico y el asco que nos comunica, y que los propios personajes reconocen aunque no puede al parecer evitar verse envueltos en las mismas.
    Esto, indudablemente, provoca el que la lectura se vuelva más lenta y nos cueste involucrarnos voluntariamente en esta historia, pero es un recurso que utiliza el autor para comunicarnos su esperiencia de sometimiento, sufrimiento y vejaciones que pudo presenciar e incluso sufrir. Y que ademas nos muestra una sociedad hundida en sus penalidades, si ser comunidad ni compartir y sometida a una clase dirigente que busca unicamente su bien propio, por lo que se induce el sentido de que cada cual busque no sól su sustento sino su ventaja, propiciando al pretender quedar unos por encima de los otros, donde reina la desconfianza.
    No me encuentro muy avanzado en la lectura y en lo que llevo se aprecian pocos detalles de una historia, sino retazos de situaciones que por mucha intención que se le ponga acaba revolviendonos el estomago. Sin embargo, sospeco que más adelante (cumplido ya el objetivo de ser testigos de tanta vejación) podamos apreciar una historia con el fondo que esta primera parte nos ha transmitido. Y éste es su objetivo principal, el crear una ambiente y una situación, con unas sensaciones fuertes que nos predispongan convenientemente. Además, encuentro que cundo el autor os decribe escenarios o situaciones naturales, el tono cambia y es más poético, e igualmente cuando los personajes se integran en esta naturaleza. Entiendo pues, que considera que esa sociadad está corrompida y que más que por pobreza material existe una pobreza moral, que por una parte busca en las tradiciones y también en el medio natural.
    Creo que esta historia nos describe un pueblo que nos se ha liberado o rescatado, sino que ha encontrado una nueva forma de opresión habiéndosele quitado su salvaguarda, que eran sus tradiciones y el compartir penurias con sus semejantes para hacerlas más llevaderas. Describe los resultados que pudo atestiguar de la llamada revolución cultural o, más bien limpieza cultural.

  10. Marta (one) 2 de abril de 2014 a 11:55 #

    Desde el primer momento me fascinó. Su lenguaje es directo, sin concesiones y, aunque su apariencia sea tan cruda, su esencia no deja de estar llena de poesía, como ya apunté en mi primera opinión sobre esta lectura.

    En cualquier régimen totalitario las pasiones tienen poca cabida. Y eso es precisamente lo que les sucede a los protagonistas de esta novela, cuyo amor resulta imposible, tanto por la influencia de las antiguas tradiciones como en las imposiciones del régimen comunista que les toca vivir.

    Un respiro a tanta desgracia y escatología lo representan las coloristas descripciones de paisajes.

    Por último , dos grandes aciertos de la novela: su compleja y elaborada estructura, con sus continuos saltos temporales hacia atrás y adelante, y su soberbia escena final con la huida en la nieve.

    Nos guste o no, es imposible que esta novela nos deje indiferente.

    Sino hubiera sido por el club de lectura no creo que hubiera leído este libro o a este autor. Los escritores que son premiados con el Nobel siempre se me han atragantado y nunca han sido lecturas gratificantes . Si a eso sumamos que es un escritor oriental tenía todos los componentes para fracasar la lectura.

    Muchas gracias por la recomendación y el descubrimiento de este escritor.

  11. Yago. 4 de abril de 2014 a 0:34 #

    Buenos días, tardes o noches…ahora que llego al final del libro parece que surgen pequeños momentos por lo que bien puede valer la pena leer este libro…aunque mantengo mi opinión general.

    Quiero destacar 2 fragmentos del capítulo 18 -al final de éste aproximadamente- que pienso resumen muy bien algo en lo que siempre he querido hacer hincapié…la mujer y los derechos de ésta.

    Así, cuando están los hombres aguardando a que sus esposas tengan sus niños en el “centro de salud” (llamar así a lo que parece un lugar falto de asepsia y que da a entender que se asemeja más a una clínica veterinaria rural tiene un cierto tono de sarcarmo) se producen brevísimos pero intensos momentos que tal vez también están a lo largo del resto de la obra, pero yo sinceramente no descubrí con la misma claridad.

    “El hombre le entregó el bebé envuelto en el fardo…La mujer se sentó frente a una cesta llena de estiercol. (…) La mujer gemía, el bebé berrreaba y el hombre lloraba desconsoladamente”

    y después:
    “Eres la madre de mis hijos, así que deberías sentirte feliz. “Las personas especiales tienen rasgos especiales”. Quién sabe, a lo mejor llega a ser un importante oficial”

    El primero es el comportamiento del marido que entiende que su esposa “le falló” al traer al mundo a una niña físicamente sana…el segundo es el comportamiento de Gao Yang al saberse padre de un varón con una pequeña malformación.

    El primero considera que su mujer lo ha traicionado, Gao Yang se siente interiormente entristecido,…pero no duda en animar a su esposa y en aceptar a su hijo.

    Un saludo,

  12. Ciberclub de lectura 4 de abril de 2014 a 0:45 #

    Gracias a todos por vuestros numerosos e interesantes comentarios! Con ellos hacéis que el club esté vivo. De eso es de lo que se trata. Un abrazo

  13. Lore 5 de abril de 2014 a 20:15 #

    Hola a todos, siento también no haber comentado nada sobre el libro, pero al igual que algunos de vosotros me ha costado meterme en la lectura junto con el poco tiempo de éstas últimas semanas que no me han ayudado a centrarme en el como creo que el libro necesita. Me parecía una propuesta muy interesante cuando lo cogí pero reconozco que en estos momentos no se si conseguiré acabarlo muy a mi pesar.

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