La cabeza roja del potro

22 Mar

Excelentes comentarios de parte de todos. Muchas gracias. A pesar de que la violencia es extrema, podemos apreciar otras características muy interesantes de esta cultura que nos resulta tan lejana, y aprender. A algunos, como a Kelly, a Susana y a mí misma también, nos cuesta leer tanto horror. A otros no tanto. Es una literatura muy diferente a la que estamos acostumbrados. Hay que cambiar el registro como lectores para asimilarla en su totalidad. Pero todo el mundo tiene el derecho de no seguir leyendo pues, la verdad, es duro, muy duro. Os pido un esfuerzo, pues debajo de toda esa violencia hay muchas otras cosas e, insisto, podemos aprender y enriquecernos con otras culturas. Agradecer a Francisco su información sobre la importancia del color rojo en China y sobre los números. Así hemos aclarado dudas. ¿Veis el valor qué tiene la simbología en esta cultura? Me llamó la atención lo de los capítulos pares, no parecía un mero capricho del autor. Ahora ya sabemos el porqué.

Gao Yang ya está en la cárcel. De nuevo, el autor, no escatima detalles sobre la vida allí. De nuevo la violencia, la repugnancia, la ausencia de humanidad. Todo es sórdido. Las vivencias de la cárcel le llevan al autor a recordar experiencias de su juventud, en plena Revolución Cultural, similares. Su padre era terrateniente y sufrían por eso una situación de doblegamiento: el padre de Gao Yang era un antiguo terrateniente al que habían obligado a trabajar bajo la supervisión de los campesinos pobres y de clase media baja. Hay una frase que me ha llamado la atención: las personas tienen que aprender a comportarse gentilmente con humillación. Yo creo que dice mucho sobre esta cultura: la sumisión, no perder las formas incluso en los peores momentos. ¿Qué opináis?

Jinju, mientras, camina bajo el peso de su embarazo, sola, sufriendo. Contempla la belleza de los trabajos del campo bajo el sol abrasador del verano y se dirige a casa de Gao Ma. En su casa, de la que ha sido expulsada, ya no está ni su padre, muerto en un accidente, ni su madre, arrestada. Mientras camina, siente a su bebé que quiere salir y habla con él. Echa de menos a Gao Ma, lo necesita. Es hermosísimo este capítulo a pesar de la tristeza que emana. Así como el siguiente en el que volvemos a la huida de Gao Ma y Jinju por los campos de yute: las plantas de yute temblaban inquietas. Al principio sólo lo hacían unas cuantas, pero pronto se le unieron las demás a medida que el viento aumentaba, y todos los sonidos del mundo fueron engullidos por el ruido intenso y sorprendentemente dulce de las hojas y de las ramas de yute frotándose entre sí. Jinju y Ma llegan a la estación de autobuses en su huída, quieren llegar a Lanji. La estación es hostil, sucia y contrasta con lo vivido en los campos, el descubrimiento del sexo que mantiene a Jinju como a una herida abierta (el punto de vista es el de ella, no el de Gao Ma). En este deslumbramiento se mezcla el remordimiento y la inseguridad, así como la realidad del mundo exterior que Jinju no conoce. Pero, finalmente, sus hermanos y el adjunto Yang los dan alcance y los llevan de vuelta al pueblo. La violencia se desata de nuevo. Es terrible, inhumana. Me ahorro las descripciones.

Volvemos a la cárcel, ahora en la celda de Cuarta Tía (la madre de Jinju). Más de lo mismo: el mundo no se ha hecho para personas como nosotras. Debemos aceptar nuestro sino. Algunas personas nacen para ser ministros y generales y otras para ser esclavos y lacayos, y no se puede hacer nada para cambiarlo. Resignación, sumisión. Es curioso que lo que recuerda Cuarta Tía, para evadirse de su realidad, sean escenas, casi cómicas relacionadas con la caza de piojos. Los tiempos felices son esos aunque a nosotros nos extrañen.

Paralelamente a estos hechos, vamos sabiendo, por los extractos de las baladas de Zhang Kou que dan inicio a los capítulos, lo que va ocurriendo con el cultivo del ajo. La sobreabundancia del ajo, y la imposibilidad de su venta, ha obligado a miles de agricultores a ir a protestar a casa del administrador local. Pronto se desatarán los disturbios.

Más flash back y más violencia por parte, esta vez, de la familia de Jinju cuando se enteran de que está embarazada. Llegan incluso a colgarla de una viga y a azotarla. Pero, al final, obligados por la realidad del embarazo, aceptan entregarla a Gao Ma si éste les da diez mil yuan. A pesar del dolor, del sufrimiento, de la vejación, Jinju sonríe. Ha ganado. Volvemos al presente en el que Jinju está en casa de Gao Ma y el feto habla con ella. Quiere salir y se dirige a su madre con reproches. Jinju le cuenta cómo es el mundo exterior: cuando era como tú, mi niño, también quería salir y ver el mundo exterior pero, después de llegar aquí, me daban gachas para cerdos y comida para perros, y trabajé como un buey y un caballo juntos, me golpearon y me dieron patadas, tu abuelo incluso me colgó y azotó con el látigo. ¿Todavía quieres salir mi niño? El bebé se asusta y se retrae hacia el interior lleno de temor. Finalmente, Jinju se suicida colgándose de una viga. Antes ha aparecido el potro del que Jinju dice que no es más que una aparición. Este capítulo me ha recordado a Pedro Páramo de Juan Rulfo. Posee una atmósfera cercana a la Comala de Rulfo, a los  muertos que hablan, al realismo mágico, a la miseria y al dolor.

Leyendo la huida de Gao Ma por el campo he pensado que a estos personajes sólo les salva la naturaleza. Ésta aparece intercalada entre tanta miseria y les salva, les purifica, les devuelve su humanidad y la fe en el hombre que en semejante escenario es difícil de tener. Creo que Mo Yan nos quiere transmitir esto haciendo presente tan a menudo a esta naturaleza hermosísima que se convierte en un personaje más. Hay docenas de ejemplos, os invito a entresacar alguno que os haya gustado especialmente.

Gao Ma vuelve a su casa, hay algo que le llama: el potro castaño, que daba la sensación de que nunca se hacía adulto, galopaba por el callejón y su lustrosa piel olía como un jabón de baño. Pero lo que encuentra es a Jinju muerta. El caballo volvió a sumergir lentamente la cabeza en la oscuridad envolvente. Gao Ma escuchó el ruido de sus cascos dirigiéndose hacia el sur, cada vez más lejos de él: al principio, el sonido era fuerte y agudo, luego se hizo más débil y apagado y, finalmente, la nada.

Gao Yang continúa en prisión sufriendo y huyendo de esa realidad a través de sus recuerdos, aunque su bondad le sigue diciendo que la vida merece la pena. Recuerda cómo lleva a su madre a enterrarla en secreto en medio del campo, contraviniendo las órdenes de llevar a todos los cadáveres al crematorio, para darle un entierro digno. Las autoridades locales le acosan pues su madre es una terrateniente y, por tanto, enemiga del pueblo. Pero Yang resiste y consigue salvar el alma de su madre muerta: madre, mientras vivías no fui un hijo afectuoso, pero al menos conseguí darte un entierro decente. Los campesinos de la clase media y baja acuden al crematorio cuando mueren, pero tú no. Ha merecido la pena.

Plazos

Continuaremos la lectura, a lo largo de más o menos una semana, a partir del capítulo 14 (Pág. 319) hasta el final de la novela. Espero que haya muchos comentarios sobre esta segunda parte.

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Una respuesta to “La cabeza roja del potro”

  1. rosario sanchez 24 de marzo de 2014 a 2:01 #

    hola a todos, yo he avanzado en la lectura esta segunda etapa se me ha echo mas llevadera creo que me he acostumbrado a moo yan. debo decir que es un libro impactante no nos da respiro. pero de esta segunda parte me ha impresionado un poco el personaje de jinju, ella hasta ahora a luchado contra lo que se espera de una mujer en la sociedad que le ha tocado, ha desafiado a su familia y se a escapado con su amor, ha conocido el placer que es un asunto bastante negado a las mujeres en esta sociedad y desafiado a sus padres, sufrido toda clase de atropellos para estar con su amor. Obviamente se nos hace complejo entender a este personaje desde la conciencia de una mujer occidental. Pero la charla de jinju con su hijo, es lo viejo y lo nuevo. Lo nuevo que puja por nacer, por ver el mundo porque es lo mejor de nosotros y lo viejo que es representado por jinju que tiene miedo, temor a enfrentar el desafio de construir lo nuevo. La decisión de quitarse la vida y de quitarle por ende el futuro a su hijo me dejo perpleja es un cambio radical en el personaje. sin embargo es una opción muy tomada en esas sociedades opresoras. creo que moo yan ha sido demasiado pesimista otorgándole esta suerte a jinju y en el fondo muestra que el no cree que la sociedad china pueda encontrar la síntesis a la revolución cultural= yo estoy convencida que una sociedad milenaria como esa evoluciona y que no le negara el futuro a las próximas generaciones.

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