Listo otra vez para encarar la vida

16 Feb

Llegamos a la tercera y última parte en la que hemos dividido nuestra lectura. Por fin vamos a saber cómo terminan las dos historias, los dos encuentros de nuestros protagonistas, que dejamos inacabadas en la segunda parte: Niza, 1937 y Sorrento, 1966. Hay una frase que podría resumir ambos: cierta clase de hombres –y él era uno de ellos- no tenía más alternativa que los caminos sin retorno. Del lío en el que se ve envuelto en Niza, Max sale huyendo camino a Nueva York (abandonando a Mecha de nuevo debido a un incierto futuro en el que peligra su vida), y del presente en Sorrento se aleja hacia la nada, silbando “El hombre que desbancó Montecarlo”. Hay varias menciones a este tema musical que silba cuando, arruinado en sucesivas veces, se marcha hacia otro lugar con aparente indiferencia (y con elegancia, añadiría yo. Algo que nunca abandona a Max, tanto en sus maneras como en su esencia). La última mención, que cierra el libro, le conduce hacia la nada, abandonando de nuevo, e imaginamos que ya para siempre, a Mecha. Es el destino de los hombres como Max. Hombres que vienen de un barrio humilde, de la pobreza, de la nada, y que se inventan a sí mismos saliendo de ese agujero como pueden. Hombres que si, por el camino, se les cruza una mujer como Mecha Inzunza, que proviene del otro extremo del escalafón social, saben que nunca podrán estar con ella. La diferencia de clases es insalvable: eras un sueño hecho carne –él medita la respuesta, esforzándose en ser preciso -. Un misterio de otro mundo. Jamás imaginé que tuviera derecho. Pero a esto hay que añadir también el rencor, el rencor de clase que nunca le abandona: De pronto, él siente el impulso de explicar de nuevo lo que ella sabe de sobra. De permitir que aflore un poco del antiguo rencor. –Nunca te preguntaste cómo ve el mundo la gente sin dinero, ¿verdad?… Cómo abre cada mañana los ojos y se enfrenta a la vida. Lo mira sorprendida. No hay aspereza en el tono de Max, sino una certeza fría. Objetiva. – Tú nunca sentiste la tentación – sigue diciendo él – de hacer una guerra particular contra los que duermen tranquilos sin angustiarse por lo que comerán mañana… Contra los que se acercan cuando te necesitan, te elevan cuando les conviene y luego no te dejan mantener erguida la cabeza. – Yo sí tuve la tentación. Y hubo un tiempo en que creí poder ganar. Dejar de verme zarandeado en mitad de este carnaval absurdo… Tocar cuero de calidad en los asientos de los automóviles de lujo, beber champaña en copas de cristal fino, acariciar a mujeres bellas… Todo lo que tus dos maridos y tú misma tuvisteis desde el principio, por simple y estúpido azar. Por eso nunca tuvo la menor importancia que te amara, o no. – Para mí la habría tenido. – Podías permitirte ese lujo. También ése. Yo tenía otras cosas de qué ocuparme. Amar  no era la más urgente.

Me he permitido transcribir este largo diálogo entre Max y Mecha porque creo que contiene la verdad de la imposibilidad de este amor. De la imposibilidad, sobre todo, de Max de hacer real ese amor: – Sí – ella apoya de nuevo la cabeza-. Esta noche te creo. Quizá también tú me amaste toda tu vida. – Es posible. Quizá te ame ahora… ¿Cómo saberlo? – Claro… ¿cómo saberlo?.  En lo que respecta a Mecha, a lo largo de la novela, y sobre todo en esta tercera parte, creo que queda claro lo que siente por Max. Siempre estuvo enamorada de él (Por el amor de Dios. Estuve enamorada de ti desde que bailamos aquel tango… Durante casi toda mi vida). Y perpetúa ese amor en el hijo que ha tenido de él. Porque no hay duda, aunque Max no se lo quiera creer, de que Jorge es su hijo: – Cada vez que acariciaba a mi hijo, cuando era pequeño, creía estar acariciándote a ti. Y aún me ocurre cuando lo miro. Te veo en él. Su sonrisa, Max… ¿De verdad no reconoces esa sonrisa?.

El tema principal de esta novela, y el más logrado, junto con la historia del tango, es el amor entre los dos protagonistas, por ese  motivo me extiendo en ello. El asunto de los espías en Niza y el reto final que le plantea Mecha en Sorrento (con el que da la oportunidad de recuperar los viejos tiempos): robar los cuadernos de ajedrez del jugador ruso, con desastrosas consecuencias, son meras excusas para desarrollar este amor y su imposibilidad y para darle acción, aventura e intriga a la novela. Está muy lograda la estructura a manera de acciones paralelas y muy semejantes: trepar hasta llegar al botín, conseguirlo y terminar envuelto en sendas escenas muy violentas de las que consigue salir ileso. El final de la novela es hermoso, sublime, romántico, a la altura de un perdedor del tamaño de Max. Quizá algo irreal pues  no es muy creíble que a sus sesenta y cuatro años pueda resistir semejante tortura, pero, bueno, son licencias del autor que podemos permitirle. Al fin y al cabo es literatura.  

El tango que da nombre al título, el que compone Armando de Troeye con gran éxito, había perseguido a Max por medio mundo, causándole siempre una sensación de vacío, ausencia o pérdida: una nostalgia feroz, agudamente física, del cuerpo de Mecha Inzunza. De sus ojos dorados mirándolo muy próximos y muy abiertos, petrificados por el placer. De la carne deliciosa que seguía siendo tibia y húmeda en su memoria, que con tanta intensidad recordaba. El sexo, el placer. Tan importantes en su relación. Porque Max es todo lo que se puede permitir en este amor imposible. Placer y peligro ha sido su vida. Algunos habéis comentado ese sexo tan violento y con ausencia de amor. Pero, insisto, el amor a Max le está prohibido en esa relación tan desigual, así que lo canaliza a través de algo en lo que es experto, no en vano es un hombre muy atractivo que ha seducido a miles de mujeres a lo largo de su vida. Un placer puesto al servicio de tocar el cielo de los que lo tienen todo y, de paso, aprovecharse de algo de sus fortunas para poder vivir. Max es un aventurero que vive de su sable y su caballo. A punto de irse de Niza le dice a Mecha: creo que en el mundo de hoy la única libertad posible es la indiferencia. Por eso seguiré viviendo con mi sable y mi caballo.

Me gustaría que opinarais, a modo de conclusiones finales, sobre todo lo que he escrito acerca de este amor imposible. Y sobre los personajes, las acciones paralelas, lo que os ha gustado y lo que no y sobre todo lo que queráis. Le dedicaremos, más o menos, una semana a vuestros comentarios, que espero que sean muy numerosos.

Para terminar, os dejo un enlace de Youtube en el que podréis escuchar la larga e interesantísima entrevista que le hizo Cayetana Guillén Cuervo a Arturo Pérez Reverte en el Teatro Español, con motivo de la salida al mercado de El tango de la Guardia Vieja, el 26 de noviembre de 2012, ¡con tango en directo incluido! No os la perdáis, y, de paso, la podemos comentar. 

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11 comentarios to “Listo otra vez para encarar la vida”

  1. fjbarral 17 de febrero de 2014 a 12:39 #

    Para poder ambientarnos adecuadamente qué mejor que una vista (en tiempo real que se acualiza cada vez que entremos) de Sorrento …

    El Vesubio no se ve, quedaría a la izquierda de la imagen … pero en esta otra vista se aprecia completamente.

    • ciberclublectura 18 de febrero de 2014 a 13:59 #

      H
      Gracias por las imágenes Francisco, en esta novela son fundamentales para ambientarnos. Yo, mientras la leía he buscado muchas en google. A mí sí me ha gustado, y me ha servido, la labor de documentacion del autor.

  2. fjbarral 17 de febrero de 2014 a 12:45 #

    Y otra, ¡como no!, de Niza de Promenade des Anglais …

  3. Marta (two) 17 de febrero de 2014 a 16:46 #

    Buenos días:
    gracias a Chus por su atinado resumen, gracias a fjbarral por las fotos de localización para ponernos en situación, y gracias sobre todo por la entrevista a Pérez Reverte, que me ha permitido comprender mucho mejor las intenciones del autor y sus propias referencias.
    Ante el trabajo de documentación, de la elaboración de los personajes y los dos años que le llevó escribir la novela, no nos queda sino respetar el esfuerzo del que intenta comunicar su vida y sus experiencias de forma novelada.
    La entrevista me ha gustado mucho, ya os digo que me interesa más el Pérez Reverte columnista u orador que el escritor. Y debe ser por algo que ha definido él magistralmente: se define a sí mismo como un profesional de la escritura que busca la eficacia, no como un artista, sino como un artesano que vive de la venta de sus novelas. Quiere que la entiendan y la disfruten, que la compren.
    Y eso es lo que trataba de explicar en mi entrada anterior: es una novela entretenida, eficaz, que muestra muy documentadamente una época (la de las clases sociales marcadas, donde las formas aún eran importantes), y en medio de ese entorno, una historia de amor imposible, elegante y pasional, donde el autor trata de decir que lo mejor que un hombre puede tener en su vida es la mirada admirativa de una mujer de solera, inteligente, de una mujer con mayúsculas, comme il faut.
    Aunque se podría entender que lo mejor que le puede pasar a alguien en la vida es encontrar que alguien que uno admira, lo admira a uno recíprocamente. Y eso nos pasa cuando nos enamoramos, o encontramos un amigo/a muy especial con el que “conectamos”. El resto es envoltorio… ;-).
    Reconozco que el envoltorio (los grandes hoteles franceses e italianos, el tango argentino, el lado oscuro del sexo femenino, menos evidente antes que ahora, los modales corteses, los buenos coches, los buenos vinos, las buenas marcas de ropa…) es atractivo y Reverte se lo ha trabajado. Pero me falta… ¿emoción? ¿profundidad?
    Saludos.

  4. fjbarral 19 de febrero de 2014 a 15:41 #

    Estoy de acuerdo con Marta (two) 🙂 , creo que se puede desprender de los comentarios que he venido haciendo que la novela en su conjunto me parece floja y mucha fachada, sin profundizar ni en motivos ni en consecuencias. La idea es buena, la documentación sobre épocas y momentos exhaustiva, la relación del tango con una época, el glamour (que todavía se busca), muchos momentos descritos y, sobre todo, las miradas y la plasticidad de las escenas, en las que salta la chispa pero que enseguida apaga perdiéndose enrevesadamente en palabras y situaciones que distraen. El caso es que podía no haberse quedado en fachada a poco que hubiera profundizado y hace un flaco favor idealizándola al mismo tiempo que apunta los bajos fondos que siempre han existido, quizás especialmente en los lugares de mayor lujo. Pero no lo aprovecha ya que prefiere quedarse con el ambiente descafeinado como si de un cuento de hadas se tratara.
    La última parte es la que desarrolla una historia más consecuente, y me parece que tarda en exceso para ir definiendo aspectos que de esta forma parece que ocurren demasiado deprisa. La historia de Niza es completamente de transición, hecha para confluir con el robo del libro y para demostrar que se ha visto en situaciones peligrosas. Corre el riesgo que algunos no lleguen al final. Yo no he apreciado el enamoramiento ya que aparece muy confundido con la atracción física y encubierto con la capa de formas sociales aprendidas y las extrañas formas de buscar placer de los protagonistas. Sin embargo, cunado en la primera parte Max dudaba entre el collar o la persona de ella, ya se apunta (y así lo entendí) que la historia iría de decidir entre el dinero o el cuerpo (entonces quedaba muy lejos la palabra amor, y creo que el cariño no se ha visto en toda la novela). Es más ella le reprocha que no le quitara el guante, en la segunda parte o principio de la tercera, por lo que el final estaba ya cantado.
    Este autor me gusta más cuando se le escapa la emoción, ya que hace que focalice su forma de narrar certera aunque normalmente dispersa. En esta novela se muestra quizás más comedido y sólo apunta pero no desarrolla los motivos, los antecedentes, las opiniones ni las formas de apreciar lo que está ocurriendo, tan sólo lo apunta todo y lo deja todo como envuelto en gasa … pero el caso es que falla en la fachada, quizás porque le pierde su pasión por los detalles. No ha permitido una construcción inteligente de la historia por los lectores ya que se ha estancado en momentos en vez de avanzar manteniéndolos.
    Por mi parte me quedo con el tango, ciertos momentos, como he dicho de complicidad de miradas y de compartir momentos, la descripción de unas épocas. Cosas interesantes, y que por sí mismas justifican la lectura, pero que no constituyen una unidad para formar una obra única aunque fuera multiplicadora, de la novela.

  5. Marta (one) 20 de febrero de 2014 a 10:40 #

    Hola a todos,
    Aunque en un principio esta novela pintaba mejor y como dije anteriormente, estuvo a nadita de reconciliarme con el autor, siento decir que de nuevo, me ha fallado.
    Una tórrida histórica de amor, salpicada de sus topicazos: “España triste y con olor a iglesia”, sus personajes liberados y al mismo tiempo también tristes y cansados, con ingredientes pintorescos, aventuriles y revertianos: el tango, el ajedrez y los espías.
    Este tango se me ha hecho muy largo y la última parte del libro la he leído con muy pocas ganas.

    Lo mejor: una ambientación impecable, rica en detalles, muy bien documentado y cuidado en su redacción.

  6. kelly 22 de febrero de 2014 a 22:06 #

    Hola a todos,
    la novela me ha resultado entretenida, pero el desenlace final me ha decepcionado bastante.
    Respecto a la historia de amor,que comenta Chus, creo que ella ha estado enamorada de él desde el principio, como demuestra además cuando de los hombres que ha tenido, decide tener un hijo de él que se lo recuerde para siempre. Para él creo que es más el alcance de un ideal que ha tenido desde su infancia como algo inalcanzable que al final consigue, pero que como él mismo dice , sabe que no le corresponde y que no lo puede mantener. Él tiene que ocuparse de sobrevivir que es su primera necesidad.
    Me gusta mucho el personaje que ha creado, como dice Chus un hombre que se inventa a sí mismo, creo que hay que tener mucho valor para conseguir lo que él hace, saliendo de la nada conseguir llegar a los más altos ambientes, eso sí, incapaz de mantener un equilibrio en su vida que le permita mantenerse en una posición estable hasta el final de sus días, quizás porque también cree que nada de eso le pertenece.
    La estructura me parece muy interesante al ir equilibrando las situaciones del pasado y del presente con gran agilidad , consiguiendo así un cierto suspense que nos hace desear saber algo más, que es lo que consigue mantener la historia.
    Como dice Marta, el ambiente está muy documentado y muy logrado, y consigue con ello envolvernos en aquella época de glamour y buen vivir, con todos sus modas, costumbres, perfumes, bebidas, hoteles,…como era la que vivían ellos.
    Encuentro como dice jfbarral, que la historia de Niza es de transición, y es una pena, porque creo que es una historia muy interesante que está desaprovechada y daría por si sola para una buena novela.
    Para mi el tema de la novela, más que la historia de amor, es la irreconciliable separación de las clases sociales y el paso de tiempo que nos convierte en otras personas que ni siquiera nosotros mismos reconocemos., como dice en algunas frases muy significativas : “olvidar lo que en otro tiempo fue, asumir lo que ahora mismo es y aceptar lo que nunca podrá ser.”
    El final me parece insatisfactorio, precipitado e increíble, no puedo creer nada de lo que nos cuenta. Ni que un jugador ruso con la kgb tenga su casa sin una vigilancia adecuada, que si el libro es tan importante estuviera al alcance , que un señor de sesenta y cinco años sea capaz de esas proezas, que pueda salir por la puerta, que los rusos no lo tuvieran vigilado sabiendo quien es y a los miembros del otro equipo, que lo capturen y lo dejen ir, etc…un cúmulo de imposibilidades…..
    Por no hablar de todas los temas que deja sin solución, como que los rusos iríqn a recuperar el libro, cómo se resuelve la traición de Irina, cómo acaba lo del torneo de aquí y de Dublín..
    Eso sí, las páginas finales acaban como corresponde al personaje, con un melancólico repaso de su vida y un final bizarro,elegante, distinguido, vuelve a encarar la vida con coraje y sin ayuda de nadie como ha hecho siempre, y con su propio código de honor.
    Me quedo con una frase:” antes el mundo era de los ricos,y ahora va a ser de los resentidos”.

  7. fjbarral 25 de febrero de 2014 a 1:28 #

    Creo que no se ha tratado el asunto de la pitillera con las iniciales “MC”, que aunque coinciden, no son suyas. Esta referencia que aparece desde el inicio de la novela, constiuye, como el collar de perlas, un símbolo. En esta caso sobre un artículo que podría haber adquirido por sí mismo, pero que creo que mantiene ajeno, por la coincidencia de las iniciales y para recordarse que la vida que lleva no es la suya, sino una simulada. Si desde el principio la pitillera se hubiera ido con el collar de perlas, nos hubiesemos quedado sin historia ya que el autor no estaba dispuesto, desde el principio, a contar una historia feliz. ¿no creéis?

  8. SUSANA 26 de febrero de 2014 a 11:23 #

    Después de ver la interesante entrevista que Cayetana Guillen-Cuervo hace al autor me quedo con la idea de que lo maravilloso de la literatura es que cada lector haga su interpretación de la novela, “el libro ya no es mío sino de cada uno de ellos que hará su propia lectura y escuchará la melodía de su propio tango”. Esa es la magia universal del leer, la aportación personal que enriquece el texto que se nos regala como instrumento para la reflexión y para la imaginación, para el disfrute y para ser compartido, como es el caso de los grupos de lectura.
    A lo largo de toda la conversación Pérez Reverte se reafirma en la importancia que él da a la cultura, a los modales, a la elegancia…una especie de clasismo cultural no exento de cierta pretenciosidad y prepotencia. Repite en el diálogo abundantemente los adjetivos guapura, galantería, truhanería…los sustantivos inteligencia, superioridad,…describe a Max como un caballero donjuanesco y elogia la belleza y elegancia de Mecha…de alguna manera se percibe en la sombra la consolidación de los arquetipos machistas de belleza en la mujer, con su prestancia y la picaresca distinguida del hombre que sabe buscarse la vida. Quizás en la entrevista atisbamos a un autor ególatra que gusta de escucharse y saberse elogiado y que vanamente intenta justificar su admiración a la mujer,a la que define constantemente como “ser superior”, cuando realmente lo que pone en valor de ella apenas va mas alla de la belleza , ensordeciendo aquellas otras que quizá sin la fortuna de verse agraciadas por un status social alto, luchan en sus esferas por defender su dignidad.

    • fjbarral 26 de febrero de 2014 a 22:23 #

      Me parece muy interesante lo que dices, Susana. Es lo que pasa cuando nos quedamos con lo superficial, sin ver más allá ni profundizar. Las formas no son suficiente sin que se acompañen con el respeto y una forma de vida consecuente con la forma de pensar de cada uno … lo bello sólo no es bastante. 🙂

  9. Luisa Adriana CasasC 3 de abril de 2016 a 4:09 #

    Buena noche, Me ha gustado encontrar este blog. Recién terminamos de leer este libro en un grupo de debate con algunos amigos, y me intereso buscar otras ideas, otras perspectivas y acá están. Muy bueno.
    El libro es muy entretenido, aprecie muchísimo el juego del autor con los tiempos, nos lleva del pasado al presente en un cambio de párrafo, nos mantiene alertas. En algún momento las descripciones me parecían lentas, pero luego fui comprendiendo que eran todo el escenario, el montaje para cada momento. Ha sido muy cuidadoso en detalles históricos, en dejar en cada época un suceso que verifique su temporalidad.
    Me pareció un libro de simbolismos, un manera de mostrar el paso de los años, tanto en lo individual, como socialmente. Una muestra de una opulencia, de un momento entre los años 30, cuando las soledades se entregaban a disfrutar del dinero, la elegancia, el caballero y la dama , hacían parte del mundo cotidiano. La misma fuerza con que las guerras llegan y se llevan, costumbres y vidas, en la personas de Max y Mecha, los mismos sucesos les plantean nuevas maneras de vivir. El hecho a fuerza de sortearse entre robos y peripecias para tener algo, que en su niñez parece que no, aprendió el arte de ser galán, de atribuirle a la elegancia el porte de ir admirado y con ello el recurso para ganar espacios y dinero por su puesto. De otro lado Mecha, que a mí me pareció, egoísta, hecha de apariencia, incrédula de sí misma, pero segura de vivir bien, de obtener lo que desea, se muestra como un ser posesivo, una dama de buen vestir y detalles de coquetería y sensualidad. Sin embargo su guia, el mundo social que la arropa y mantiene.
    Como han descrito acá, la trama se sostiene en cada momento por una historia paralela, la creación de un tango, desde su sensualidad describe la sexualidad, la droga, los vicios mundanos. El acecho de la vida del humilde frente al adinerado y poderoso.
    Los espías, la trama entreguerras y la búsqueda personal, por ser uno de los trasgresores de la inminencia desastrosa que llegara con otra guerra.
    Y por último la sórdida manera de ver el entorno del ajedrez y la necesidad de pueblos porque cada uno a tres de esta obtenga un poder, cada cual quiere verse como inicio, y el autor de nuevo ordenadamente nos entromete en un mundo donde la importancia de grabar no abarca ni siquiera el amor filial y leal; es un juego y la meta es una. Allí de nuevo la angustiante necesidad de Max, de mostrarse a sí mismo que nunca dejara de ser él; y de nuevo el amor un segundo plano. Consecuencias fuertes, para el cuerpo, pero el alma de hombre intacta en su esencia pretende seguir por la vida a sus anchas.
    El final, para mí era, el que debía de ser, abierto espontaneo, dejando claro quién es quién, y podría decir el que ha sido, nunca deja de ser.

    Yo veo acá el amor, como esa marca indeleble, que se nos queda en el cuerpo, y solo espera un segundo para renacer, como ceniza de hoguera.

    Y bueno, ha sido muy grato leerlo, una trama que te mantiene expectante, y quiero decir donde el amor pierde el romanticismo habitual, empalagoso y tan solo fluye desde la vivacidad de los cuerpos en sus recordaciones.

    Un saludo
    Luisa Adriana

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