Juego de espías

6 Feb

En esta segunda parte que vamos a analizar finaliza la historia de Buenos Aires y comienza la de Niza que transcurre en 1937. Entre ambas, y como en todo el libro, la historia que sucede en el presente de 1966 en Sorrento sigue su curso entrelazándose con los encuentros de Mecha y Max en el pasado.

Max y Mecha, después de su feroz encuentro sexual, pasean por el barrio de Barracas. La mujer quiere conocer los orígenes del hombre con el que acaba de hacer el amor y que, yo creo que queda claro, le gusta mucho. ¿Por qué yo?, le pregunta Max y Mecha contesta: hay hombres que tienen cosas en la mirada y en la sonrisa. Hombres que llevan una maleta invisible, cargada de cosas densas. Además, eres guapo y tranquilo. Endiabladamente apuesto… Me gusta esa cabeza fría que tienes, Max. Tan parecida a la mía, en cierto modo. Sí. Me gusta esa incapacidad mía para fiarme de ti. También creo que está claro que a Mecha le gusta el peligro, lo oscuro, transitar por el lado salvaje de la vida. Es joven, rica, algo soberbia, segura de sí misma y con todo el mundo a sus pies. ¿Creéis que a Mecha le interesa verdaderamente Max o es sólo un juego? Ella tiene verdadera curiosidad por su pasado y Max le cuenta algo de su paso por la Legión, obviando la incertidumbre, horror, muerte y miedo que sintió. Su inicio en el tango, en París, de manos de Boske, una bailarina húngara que fue su amante. Pero también le oculta que era heroinómana. Max es prudente, reservado, quiere mantener a toda costa su imagen de galán ante ella.

Mientras escribo este post escucho tangos, adoro el tango y esta lectura me lo ha vuelto a traer. Agradezco a Francisco sus videos sobre él. Además de “Mano a mano” y “Sur”, estoy escuchando “Las 40” cuya letra, creo yo que resume muy bien la esencia del tango. Escuchadlo. El tango es toda una lección de vida. ¿Alguno de vosotros baila el tango? Yo estoy pensando en aprenderlo. Siempre he querido. ¿Os imagináis a Max y a Mecha bailándolo en La Ferroviaria? Yo sí. El autor consigue esto y más con su prosa brillante. Después de ese tango, las cosas van a mayores. Todo se desborda. Drogas, sexo, el marido voyeur complacido (sonaba la risa gozosa del marido), hasta llegar a este diálogo: creo que me estoy enamorando de Max… ¿No te importa, Armando? – En absoluto, mujer. Yo también lo amo. Pero a Max le urge otro interés, no en vano el autor define su encuentro sexual con Mecha así: él se hundió en la carne de la mujer con desesperada violencia, más cercana a un ajuste de cuentas que a un acto de pasión, o de amor. ¿Qué opináis vosotros? Porque finalmente Max le roba el collar de perlas a Mecha y lo vende en Montevideo por tres mil libras esterlinas, y no pierde la ocasión de acostarse con otra mujer. ¿La verdadera esencia de Max? ¿Qué pensáis? Max pierde a Mecha por un puñado de dinero y se va lejos y continúa con su vida de ladrón de guante blanco hasta un nuevo encuentro, no esperado, con Mecha en Niza, año 1937.

Max coincide con Mecha en una situación complicada para él, pues en plena Guerra Civil española y a las puertas de la 2ª Guerra Mundial, unos espías del Duce, por un lado, y un espía de la República, por otro, le piden que consiga, por motivos diferentes, unas cartas comprometedoras de Tomás Ferriol (a todas luces, es un personaje basado en el banquero Juan March) sobre su apoyo monetario a la sublevación de Franco contra la República española. Max se ve atrapado por esta situación (hay amenazas de delación de su pasado turbio) y el encuentro con Mecha no viene más que a complicar las cosas ya que Mecha es íntima de la hermana de Ferriol. En ese encuentro Mecha le deja caer lo que significó Max para ella: y entonces apareciste tú. En el momento exacto en el que debías aparecer […] Qué estúpido fuiste, querido. Y Max no huye del lío que se le viene encima, aunque se lo plantea por un momento, en el fondo le gusta lo que está pasando. Recupera a Mecha pero es un mal momento para él y tiene que pensar, ante todo, en salvar su pellejo. Una vez más sus caminos se cruzan pero el horno no está para bollos.

Mientras tanto, en el tiempo presente, está teniendo lugar el Premio Campanella de ajedrez en Sorrento, un duelo entre Keller, el hijo de Mecha, y Sokolov, el campeón mundial de nacionalidad rusa. Un preámbulo del título mundial que se jugará cinco meses después en Irlanda, en el que serán ellos mismos los que se lo disputarán. Son tiempos de la guerra fría, de la amenaza de guerra nuclear, y los rusos quieren ganar, también en el ajedrez. Sus únicos rivales reales son el chileno Keller y el norteamericano Bobby Fischer. Las partidas se suceden mientras Mecha y Max van desgranando sus recuerdos ya en el declive de la vida. Max reflexiona, a través del autor, con sabiduría: durante la mayor parte de su vida intentó sobrevivir en ese mundo, adaptándose a un escenario que, al derrumbarse, acabaría arrastrándolo. Cuando eso ocurrió, era demasiado tarde para empezar de nuevo. Mecha introduce una duda en él: ¿es Max el verdadero padre de su hijo? No se aclara, por ahora, la cuestión. Pero a Max le espera una sorpresa, “la variante Max” como la llama Mecha. La variante Max. Y esa, querido, la jugarás tú. – ¿Por qué? – Tú sabes por qué… Aunque tal vez seas tan estúpido que resulte que no. Que no lo sabes. Ésta quiere algo de él, todavía no vamos a saber qué es pero tiene que ver con el ajedrez, con su hijo, que es ahora el motor de la vida de Mecha. Uno de sus dos ayudantes, la novia Irina y su entrenador de toda la vida, el armenio Emil Karapetian, le están traicionando. Al final de esta segunda parte de la lectura sabremos que es Irina quien le traiciona. ¿Qué prueba le tendrá preparada Mecha a Max? El ajedrez también es un juego de espías.

Plazos

Comentaremos esta segunda parte a lo largo de una semana mientras continuamos leyendo desde el capítulo 9-La variante Max, hasta el final de la novela. ¡Espero vuestros comentarios! Me gustaría que opinaráis sobre los diferentes personajes, tanto principales como secundarios.

 

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4 comentarios to “Juego de espías”

  1. Marta (two) 6 de febrero de 2014 a 15:34 #

    Respondiendo a la pregunta de Chus, los personajes, como dije en mi anterior comentario, parecen más basados en la frialdad, el orgullo, las ganas de aventuras y libertad que en la búsqueda de una relación. Hay una atracción física muy sexual, que cubre las expectativas respecto a la apariencia física, la pose, el vestuario, el misterio y la idea que uno se hace del otro, pero poco de sentimientos profundos. Está entendido más como una novela de aventuras que de interpretación psicológica. De hecho ambos son eso: unos aventureros. Él de origen humilde y reconvertido en elegante ladrón de guante blanco, ella, por el contrario, debido a la riqueza y la abundancia de la que parte, necesita el lado oscuro de la vida, otras emociones. Y la novela es muy entretenida en ese sentido, ¿será capaz el maduro ladrón de conseguir nuevos éxitos?
    El mundo del tango es, como cualquier otra danza, rico e interesante. Reconozco mi ignorancia respecto al tema, salvo una película de Saura que me encantó, como las que ha dedicado al fado o al flamenco, todas muy recomendables, como forma de expresión muy potente sin necesidad de palabras.

  2. kelly 8 de febrero de 2014 a 13:35 #

    Hola a todos,
    En primer lugar agradecer a jfbarral sus interesantes aportaciones, un placer escucharlas y verlas, dan un plus a la obra . Me ha sorprendido mucho que al principio fueran hombres los que bailaban puesto que me parece el baie más explícitamente sexual que conozco, y donde además uno de los dos miembros se rinde incondicionalmente al otro…
    Respecto a la obra cada vez me engancha más y me resulta más interesante al introducir elementos históricos en ellla.
    Como dice Chus, a Mecha le atrae mucho Max, por su belleza, su atractivo, su simpatía, su elegancia,…y también por un punto de curiosidad sobre una forma de vida tan diferente a todo lo que ella ha conocido.. A Max ella le gusta mucho más que todas las mujeres que ha conocido, sin embargo en Buenos Aires, dadas las circunstancias tan dispares de los dos no les queda más remedio que seguir cada uno su camino, pues su relación sería imposible. Al igual que en el siguiente encuentro en Niza, donde las circunstancias siguen siendo totalmente contrarias: ella en su maravillos mundo de lujo, despreocupación, etc, mientras que él sigue ganandose la vida con aventuras y desventuras siempre en la cuerda floja.
    Como dice jfbarral, encuentro perfecta la dosificación de la información y la forma de intercalar las épocas, de forma que siempre nos deja en suspense y deseando llegar a la siguiente evocación. Veo que también jfbarral entiende como yo el excesivo gusto por el detalle que nos lleva a la dispersión y que expone perfectamente en su comentario.
    Me gusta la referencia que hace a los tipos de inteligencia, porque tal como lo describe me la he encontrado en muchas ocasiones, personas tan brillantes y lúcidas, que efectivamente, parece que “emiten con otra longitud de onda”… y sempre están un paso por delante.
    Una pregunta, no sé si habré entendido mal, ¿El Frente Popular pagaba vacaciones a los obreros en Niza????, pág.241.
    Como acostumbra, deja traslucir lo que en el autor es tema recurrente. el paso del tiempo y las amarguras y desengaños que conlleva: “Solo que los hombres dudan, recuerdan y mueren”, “simplemente la vida con sus traiciones habituales”.. la decrepitud de los protagonistas,… que creo que lo describe estupendamente página a página..
    Respecto a sus personajes, no se caracterízan en ninguna de sus obras por su profundidad, son personajes de pinceladas que nos presenta en determinadas situaciones adversas y peligrosas, casi siempre de una forma u otra aventureros, y aquí no es distinto.
    Estoy deseando continuar…
    Saludos

  3. fjbarral 13 de febrero de 2014 a 16:04 #

    Saludos a tod@s,

    Me alegro que os hayan gustado los videos de tangos en sus diferentes facetas, creo que ayuda a entrar en la materia de los asuntos de la novela, a crear ambiente, y nos ayuda a involucrarnos mejor en la historia. La pena es que salvo los consiguientes comentarios posteriores, se acabó el tango y en la segunda parte de la lectura aparecen otros asuntos de forma más importante, el asunto de espías en Niza por una parte y por otra se va avanzando en cuanto a la partida de ajedrez (que parece que va tomando una importancia excesiva, al igual que lo del espionaje, de una forma hasta cierto punto que no tiene que ver con ninguna trama principal.

    Mantengo como dice Kelly (gracias por tus comentarios), que el exceso de detalle, y yo añadiría que sin una función clara, estorba, y aunque a ella no le impide meterse en la historia a mí me provoca cierto desconcierto que me impide centrarme y no dejo de ver el asunto como un conjunto de historias (algunas, las menos, con partes bastante acertadas y la mayoría inconexas). También es cierto, Kelly, que los personajes aunque definidos no tienen la suficiente profundidad. Y después de terminar la segunda parte sigo sin saber el porque de muchas cosas que hacen los personajes más allá de lo inmediato, entonces conocemos su fachada pero no mucho más allá. Creo que podría dejar algunos de los muchos detalles para profundizar en la psicología de los personajes, para permitirnos ir conociéndolos a medida que avanzáramos en la lectura. Hecho esto en falta. Sin embargo no comparto con Kelly, cuando dice que este autor no suele manejar personajes con profundidad, ya que hay obras suyas que lo consiguen, como “El pintor de batallas” o “El asedio”, y la colección del capitán Alatriste nos ha permitido ir conociéndolo cada vez mejor al avanzar en la serie (salvo la última, “El puente de los asesinos”, que no tiene ni pies ni cabeza).

    Aunque, por lo dicho, la lectura en su conjunto no ha conseguido engancharme, salvo partes muy honrosas, creo que sí me ha permitido conocer mejor la forma de ser de su autor, ya que no es, cómo creía, que fuera disperso y la temática de la guerra lo centrase, sino que puede que sea demasiado planificador, estudia el texto y nos lo presenta depurado de forma que lo ve perfecto (a su entender), pero considero que falto de sentimiento (por ejemplo las escenas de sexo son enunciativas y muy repetitivas, no veo que comuniquen pasión sino cierta violencia). Repite demasiadas expresiones: la línea de la nuca, el vestido que se adaptaba a sus formas … y hasta utiliza expresiones hechas o demasiados adjetivos que nos enredan en otros asuntos, incluso nos presenta actitudes, comentarios o acciones que no tienen que ver con lo que está pasando, que en su conjunto no es lo que debiera ser: una línea o líneas argumentales, sino claras al menos definidas. Por tanto ahora creo que se trata de un autor en exceso racional, que ha llegado a considerar que lo que él ve es lo real, y sólo cuando trata asuntos que le despiertan verdaderamente sentimientos (la guerra y la crítica a la forma de ser más tópica española), que hacen que sus historias sean mejores o al menos a mí me lo parecen. Trata el asunto de la literatura como el ajedrez, como un asunto estudiado que le permite hacer lo correcto y ganar. De esta forma se identifica con el protagonista Max, con sus modales medidos y adoptados, o con el ajedrecista ruso, e incluso con Mecha con su forma de buscar nuevas emociones imponiéndoselas a los demás. De todos, co el que más lo identifico es con el protagonista y con quién menos es con el papel del hijo de Mecha, que es más visceral y más arriesgado (para bien o para mal).
    Me parece muy interesante lo que expone en relación con la gran capacidad de análisis e inteligencia matemática, no nos hace mejores ni más listos, son pues otros tipos de inteligencia. Esto me lleva compartir el asunto de las inteligencias múltiples, teoría de 1983 (hace ya 30 años) en la que se plantea que existen varios tipos de inteligencia, unos 8, a la que luego se añadió otra (parece mentira que mientras nos encontramos manejando sólo dos: la intelectual y la emocional, desde hace tanto tiempo se contemplaran al menos nueve), desde las más analíticas hasta las más emocionales, y que la inteligencia o ausencia de ella de cada uno resulta de una mezcla de éstas, en función de nuestras capacidades y experiencias (lo que las desarrollemos): “(…) Todos los seres humanos son capaces de conocer el mundo de nueve modos diferentes por lo menos, ya que Gardner no descarta que pueda haber incluso más, aunque la novena inteligencia aún está por terminar de analizar. Según el análisis de las nueve inteligencias todos somos capaces de conocer el mundo a través del lenguaje, del análisis lógico-matemático, de la representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo para resolver problemas o hacer cosas, de una comprensión de los demás individuos, de una comprensión de nosotros mismos, de un análisis de los elementos del entorno natural y desde la no tan aclarada novena inteligencia nombrada como la inteligencia espiritual o existencial. Donde los individuos se diferencian es en la intensidad de estas inteligencias y en las formas en que recurre a esas mismas y se les combina para llevar a cabo diferentes labores, para solucionar diversos problemas y progresar en distintos ámbitos. (…)” (http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_inteligencias_m%C3%BAltiples)

  4. Susana 14 de febrero de 2014 a 9:58 #

    Respecto a esta última parte, las tramas paralelas parece que se van desvaneciendo casi sin querer, ya que a pesar de las pródigas descripciones sobre el ajedrez, pasa de puntillas por el desenlace de la partida. Lo mismo ocurre con la trama de espionaje en Niza, que se cuela de soslayo en la novela y de igual manera se resuelve, sin darnos pistas del porqué el autor la ha querido incluir en una historia a la que apenas aporta y que, como dicen mis compañeros, mas bien “estorba”, impidiéndo centrarse en la narración. Tal es así, que los personajes secundarios apenas aparecen esbozados y sin profundizar en su personalidad no hace que el lector se implique con ellos. Qué es de Irina, la novia de Keller, y por qué traiciona a su pareja….Por qué Max decide involucrarse en una historia de robo con tintes políticos…
    En cambio la columna vertebral de la novela, en cuanto a los personajes protagonistas sí creo que está bien resuelta, define magistralmente la evolución de ambos, Max y Mecha, juntos y por separado, los encuentros a lo largo de sus vidas y los interrogantes sobre el verdaero sentido de su relación, su presunto hijo secreto, sus sentimientos y sus angustias, sus deseos y sus desvelos. La relevancia de sus encuentros sexuales, apasionados, pero como bien dice FJBarral, reiterativamente descritos, son más bien un choque violento de quienes incapaces de asumir su destino se resisten a reconocer que además de su atración visceral, tienen algún otro sentimiento implícito que no se atreven a explorar. Esta vez el autor sí ha conseguido interesarme hasta el final, y a pesar de las disgresiones de esas historias inconexas creo que la narración mantiene su pulso hasta el final.
    En todo caso percibo entre líneas el narcisismo de un escritor que escribe presumiendo de sus conocimientos sobre temas que de una manera u otra no puede evitar colar en todas sus novelas; la guerra, el ajedrez, los ambientes sórdidos de la mafia…Como Chus opino que es su novela más redonda y, al menos a mí, la que más me ha gustado.

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