El palacio azul de los ingenieros belgas: una bellísima narración de inicio a la vida

6 Dic

Esta mágnifica novela que vamos a comenzar a leer fue publicada en 2003 y reeditada de nuevo en 2008. Para mí ha sido un gran descubrimiento leer a Fulgencio Argüelles. Es autor de otras tres novelas que han recibido diversos premios y de un libro de relatos. El palacio azul de los ingenieros belgas es, por ahora, su última novela. Detrás de este hermosísimo título se esconde una no menos hermosísima historia de iniciación a la vida.

Las citas que abren el libro son toda una declaración de intenciones. Dos escritores como Torga y Berger nos dan claves de lo que nos vamos a encontrar más adelante. Nada es casual. Atentos sobre todo a la frase de Torga: la abdicación de lo esencial ante lo circunstancial. Cuando nos metamos de lleno en el análisis del libro volveremos a esta frase. Por ahora es sólo una llamada de atención para que leáis el libro teniéndola en cuenta.

El libro narra un periodo de la vida del joven Nalo. El que va de septiembre de 1927, en plena dictadura de Primo de Rivera, a la Revolución de 1934 en Asturias. Siete años de maduración y descubrimiento del mundo. Narrado en primera persona por el propio Nalo tiempo después (no se precisa cuando y tampoco es necesario), esta es la historia de un chaval que comienza cuando su padre muere en la mina y entra a trabajar como aprendiz de jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas que son los dueños de todo. En palabras del autor Nalo es un aprendiz de jardinero empeñado en buscar y alcanzar la sabiduría y añade: he querido reflejar la búsqueda constante del conocimiento y la perfección, el ansia por la transformación de las cosas, el amor como la manifestación más humana del conocimiento compartido, la convivencia y la confrontación de dos mundos coincidentes y divergentes: ricos y pobres, y, en definitiva, la visión personal y ausente de rencor, de un momento de revoluciones que confundió definitivamente el curso de nuestra historia. Creo que en estas palabras de Fulgencio Argüelles está condensada la esencia de la novela.

La caracterización de personajes es espléndida: el padre, la madre, la hermana, Lucía, una mujer especial que lee poemas y vive en un mundo propio. Lucía será la que le introduzca, con infinito amor, en los misterios del cuerpo y la poesía. El abuelo Cosme, fundamental en el aprendizaje de Nalo, la abuela Angustias que habla con refranes, el jefe jardinero Eneka, un personaje extraordinaro que ha leído toda la Enciclopedia Universal y que introducirá a Nalo en los misterios del mundo. Los ingenieros belgas, Jacob y su hermano Hendrik, sus esposas, en especial Geertghe, que tendrá un papel clave en la historia, la niñera Julia, Aida, la hija de Eneka… Todos tienen un papel importante en la vida de Nalo y forman parte de los dos mundos que habita: los humildes y los poderosos. Dos mundos enfrentados, como dice el autor, que componen el universo de Nalo e influirán en su camino de aprendizaje de la vida, del amor, del sexo y de la muerte, ya que comparte sentimientos con los personajes de ambos lados. Argüelles construye su Macondo particular en tierras asturianas. Un mundo donde la tierra y sus manifestaciones tienen una gran importancia y que están matizadas con elementos mágicos y poéticos. Una mezcla de realismo y poesía en una atmósfera mágica de exaltación de la vida. Argüelles tiene un estilo poderoso y único. Nos recuerda, a veces, a la novela del XIX pero también a la literatura del boom latinoaméricano, pero el autor sabe crear un estilo propio y único que nos envuelve.

Tan importante es en esta novela lo que cuenta como la manera de contarlo. Su estilo se impone y crea la historia. Para mí esto es fundamental en la maestría de un escritor, y muy difícil de conseguir. Largas oraciones subordinadas, pocos puntos, ausencias de diálogos pero claridad en la exposición. No nos perdemos en la historia, al contrario, nos atrapa, nos incita a seguir, nos maravillamos con su prosa vigorosa, sus descripciones, su simbolismo y, muy importante, con las reflexiones que contiene sobre la violencia, el amor, el sexo, la muerte, la política. Los acontecimientos históricos aparecen como telón de fondo, no es una novela histórica ni política, pero, a la vez, son decisivos para el proceso de maduración de Nalo. Éste contempla el mundo con ingenuidad y asombro, absorbe todo y no juzga pues está ausente de rencor. Dicho con palabras del autor: Nalo es un personaje con el corazón dispuesto para el asombro, situado en un mundo contradictorio en el que la sabiduría y el amor son la márgenes del camino para la libertad. Y en el fondo un escenario social complejo y definitivo para el desarrollo de la historia.

Os dejo el enlace a una entrevista realizada a Fulguencio Argüelles para que podáis comprender mejor su obra.

Plazos

La novela se compone de nuevo largos capítulos. Dividiremos nuestra lectura en tres partes. La primera incluye los tres primeros capítulos (hasta la pág. 87). A lo largo de una semana la leeremos y podréis ir dejando vuestras impresiones iniciales.

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13 comentarios to “El palacio azul de los ingenieros belgas: una bellísima narración de inicio a la vida”

  1. Fulgencio Argüelles 6 de diciembre de 2013 a 1:20 #

    Con vuestro permiso, a parte de agradeceros esta atenta lectura, quiero hacer unas breves aclaraciones. “El palacio azul de los ingenieros belgas” es mi cuarta novela, pero no la última. Hace dos años se publicó “A la sombra de los abedules” (TREA) Se publicó en 2003 y han salido, de momento, seis ediciones. Vuestros comentarios son muy acertados. gracias.

  2. Ciberclub de lectura 6 de diciembre de 2013 a 2:51 #

    Gracias, Fulgencio, por tu aclaración. Imperdonable error que he cometido por no documentarme lo suficiente.
    Gracias también por participar en nuestra lectura de “El palacio azul de los ingenieros belgas” que comenzamos hoy mismo.
    Para nosotros es una experiencia única que el propio autor participe con sus comentarios, y también un honor. Nunca había sucedido antes. Así que es una novedad y espero que los miembros del club no se pongan “nerviosos” 🙂 Al revés, es un incentivo y podemos aprender mucho de lo que tú nos cuentes.
    Sugiero aquí, que además de los comentarios, los participantes puedan hacerte preguntas.
    Chicos, esto es algo que no suele pasar y hay que aprovecharlo al máximo: leer un libro y, a la vez, tener al propio autor a “nuestra disposición”, ¡un lujo!
    Muchísimas gracias, Fulgencio, por tu rápida “aparición” y bienvenido a nuestro Club Virtual de Lectura.

  3. Mercedes F. Jover 8 de diciembre de 2013 a 0:48 #

    Sólo comentar una cosa, nada más ir a recoger el libro al Forum, empecé a leerlo y me está atrapando. Enhorabuena y espero que la lectura del libro nos haga disfrutar mucho.

  4. kelly 9 de diciembre de 2013 a 21:15 #

    Hola a todos,
    En primer lugar decir que estoy muy sorprendida con la obra, hacía tiempo que no tenía en mis manos una escritura tan elaborada y deliciosa que produce una sensación como de ir deslizándose por la lectura, es un verdadero placer. como dice Chus nos recuerda las novelas del siglo XIX.
    Los personajes me resultan muy entrañables y tiernos y con una bondad a la que ya no estamos acostumbrados, una visión muy optimista de las personas, especialmente por su afán de conocimiento y de superación, el deseo de ayudar a los demás, el compartir los buenos deseos, los triunfos de otros,…
    Me parece terrible la normalidad con la que nos presenta los malos tratos como algo habitual en las familias, tan natural como si llueve, incluso de la madre a los hijos,…qué desgracia; aunque supongo que era resultado de la miseria y de la ignorancia. Por desgracia los restos de todo eso llegan a nosotros, aunque felizmente no tan generalizado y “natural” como se ve en la obra,
    Nalo me parece una creación muy interesante, es la ingenuidad misma, la inocencia, la objetividad y el asombro ante todo lo nuevo que se le presenta, vive el presente sin plantearse en ning´n momento lo que sucederá mañana o en los próximos años. También supongo que un ejercicio muy difícil para el autor ya que obliga a volver a ver todo desde su ingenuidad, cuando estamos ya condicionados por nuestra experiencia y carecemos de esa frescura al interpretar lo que nos rodea y al expresarlo, como cuando le “suceden dos cosas”.
    Al mismo tiempo lo sitúa en una atalaya privilegiada desde la que puede observar absolutamente todo lo que sucede en los dos mundos antagónicos que le rodean, lo que supongo que nos deparará agradables sorpresas a lo largo de la obra. Contrasta más todavía al tener a su hermana y su primo al lado que parecen más realistas y que de verdad se dan cuenta de la situación en que se encuentran.
    Estoy deseando saber cómo les irá en la vida, aunque supongo que nada será tan feliz como hasta ahora.
    Me gustaría preguntar al autor cómo consigue crear el efecto en el lenguaje; si posee esa facilidad o la ha aprendido a lo largo del tiempo, y cuando va pensando la historia le van surgiendo las frases prácticamente construidas, o si por el contrario, escribe y después va elaborándolas y buscando las palabras más adecuadas, como hacía Nabokov que dedicaba semanas hasta encontrar una palabra o frase que le satisfacía. Gracias

  5. Euni 10 de diciembre de 2013 a 10:36 #

    La verdad es que es todo un honor poder contar con Fulgencio Argüelles. Toda una experiencia. Muchísimas gracias!

  6. Sira González 10 de diciembre de 2013 a 13:44 #

    Hola a todos,

    Qué privilegio tener a Fulgencio en el blog! Qué ilusión :O)

    Soy Sira González. Bibliotecaria de la Biblioteca Os Rosales y coordinadora de los clubs de lectura presenciales de la biblioteca en la que trabajo junto a dos compañeras más. El curso pasado leímos El palacio azul, y este nuevo curso, en el que creamos un nuevo grupo, volvimos a proponer esta lectura. ¿Y por qué? Desde luego es mi libro favorito en esta etapa como coordinadora. Hemos disfrutado muchísimo con la novela. Por la prosa, tan cuidada, tan poética, por lo que dice y por cómo lo dice. Y por la exquisitez de los personajes. Entusiasmados con Nalo, Eneka, Lucía, Cosme, Angustias…

    En el blog de los clubs presenciales ya hablamos sobre este libro (http://clublecturacoruna.wordpress.com/tag/el-palacio-azul-de-los-ingenieros-belgas/) y os seguiré para compartir nuevas impresiones de la novela.

    Nos leemos! Un abrazo, Sira

  7. Fulgencio Argüelles 11 de diciembre de 2013 a 0:23 #

    Kelly, hay frases que surgen de pronto, como un chorro de agua repentina, y otras exigen tiempo, se resisten. La creación no es amiga de las prisas. Tardé seis años en escribir el libro y, a veces, una frase duraba semanas. No me basta con que las palabras digan lo que quiero decir, también necesito que me suenen bien, que respondan a un ritmo narrativo que se asemeja a la música. Son cosas mías. Lo que sí te digo es que el argumento nunca está previsto. Son las frases, una a una, quienes van construyendo el argumento. Cada personaje, una vez que ha sido concebido y conocido por mí y que ya es un compañero más, me va apuntando posibilidades y caminos. Es como un juego maravilloso.

    Sira, muchas gracias por tu atención.

  8. Ciberclub de lectura 11 de diciembre de 2013 a 1:47 #

    Me gusta mucho saber que Fulgencio Argüelles escribe sin saber el argumento, que sean las frases las que van construyéndolo. Ese es el tipo de escritor con el que disfruto, al que devoro y con el que me identifico más. Pienso en Lobo Antunes y sobre todo en Coeetze que dice: “uno no empieza por tener algo de lo que escribir y entonces escribe sobre ello. Es el proceso de escribir propiamente dicho el que permite al autor descubrir lo que quiere decir”. Esa manera de escribir es la que, en mi opinión, comparten los buenos escritores de estos dos últimos siglos. Hay algo en común en todos ellos, la reflexión, la precisión, la poesía en sus palabras… y en la construcción de los personajes también se percibe esta manera de escribir. Debe ser mágico cómo un personaje te lleva de la mano en la historia.
    ¡Qué envidida da Fulgencio cuando dice que es como un juego maravilloso! Tiene que serlo. También es un don, y afortunado el que lo posee. Porque dejarse llevar por el proceso de escritura no debe ser fácil, a pesar del juego, no lo podría lograr cualquiera. Hay que saber entregarse a la historia, vivirla con pasión, para que te guíe, pero, a la vez, con una gran precisión. Un difícil equilibrio.
    El resultado de esta escritura para el lector es, como dice Kelly, irse deslizando por la palabra escrita. Hay música, por eso, la facilidad, pero también hay verdad. Y es normal que algunas frases salgan solas y otras cuesten y que Fulgencio haya tardado seis años en escribirlo. Hay mucho trabajo detrás de una novela como ésta. Eso también se percibe.
    Es, como dice Sira, lo que se dice y cómo se dice. A menudo pienso que es más importante el cómo se dice. ¿Qué piensas de esto, Fulgencio?
    Gracias, Fulgencio, por contestar a nuestras preguntas. Animo a todos los demás a que vayan planteando todas aquellas cuestiones sobre las que quieran saber más. No quiero atosigar a Fulgencio, pero, si de vez en cuando entra en nuestro blog, espero que vaya contestándonoslas 🙂
    Gracias, Sira, por seguirnos en la lectura. Tu aportación, como coordinadora y lectora de este libro, nos puede ser muy valiosa.

    ,

  9. Fulgencio Argüelles 11 de diciembre de 2013 a 20:06 #

    El fondo o la forma. El eterno dilema. Van juntos, son inseparables. Sólo un apunte. Las instrucciones de la batidora no son literatura. A mí me gusta leer libros que puedo leer varias veces. Si sólo tienen argumento, con una me basta, y entonces apenas me interesan. Es lo que quiero leer y es lo que intento escribir.

  10. Sira González 11 de diciembre de 2013 a 21:21 #

    Desde luego, lo que más me gusta de la novela es la forma bonita de decir las cosas. El cómo se dicen como ya apunté más arriba. Se trata de una prosa, tan poética, que envuelve al lector. Y eso, a pesar de la falta de puntos y aparte, de grandes frases subordinadas, de palabras que en realidad tendríamos que estar buscando el significado en el diccionario. Es una lectura muy enriquecedora.

    Yo, que antes leía todo seguido, ahora que me toca coordinar clubs, cogí la costumbre de leer con libreta para ir anotado las cosas que quiero comentar en las tertulias. Con El palacio azul de los ingenieros belgas no me cansaba de anotar frases que, además de lo que me sugerían por la manera de contarlas, me parecían reflexiones muy acertadas.

    Seguro que ya lo comentareis a lo largo de estas semanas, pero a mi lo de las “circunstancias” de Nalo me tiene enamorada… ;O)

  11. susana 12 de diciembre de 2013 a 9:32 #

    Cuando un libro como este cae en mis manos lo disfruto como un bombón que ansío morder pero por temor a acabarlo voy saboreando lentamente. Así la lectura va absorbiéndome poco a poco.Su lenguaje es tan rico y sus frases interminables, donde la pausa esta casi ausente, me evocan a la literatura sudamericana con sus descripciones casi sensitivas de olores y sensaciones. Sin embargo la historia nos trae a Asturias, al paisaje verde y negro del carbón donde podemos oler la pobreza y el destino oscuro de los habitantes del pueblo.
    Disfruto enormemente de cada palabra que el autor elige, cada adjetivo que funde como un matrimonio perfecto que suma y potencia la esencia….su ritmo va calándome despacio….ya llegará el adónde, aquello que se nos va a contar…como el viaje perfecto en el que se disfruta cada etapa sin pensar en el destino final. Paulatinamente los personajes se nos van presentando…Nalo, tan ingenuo y sabio a a vez, es el guía con el que volvemos a vernos en la niñez, con su insaciable curiosidad e inocencia ante el despertar de su aprendizaje de la vida….Tengo ganas de más…

  12. Marta 12 de diciembre de 2013 a 15:04 #

    Buenos días:
    Es cierto que esta novela que nos habéis propuesto es todo un descubrimiento. Perdonad mi ignorancia pero no conocía a Fulgencio Argüelles y ha sido muy revelador, y que él participe aumenta aún más el interés.
    En primer lugar hablar de la forma: me sorprendieron y me costaron inicialmente las frases largas y encadenadas, como nuestro propio pensamiento, sin apenas puntuación ni párrafos. Pero en cuanto uno se mete en ese lenguaje concreto e intencionado, entra a participar en ese mundo particular de la narración que fluye perfectamente y consigue transmitir poéticamente la unidad de fondo y forma.
    En los primeros capítulos se nos presenta a Nalo (inocente y abierto a todo tipo de aprendizajes y experiencias), a su hermana Lucía (que va por libre, sin importarle los convencionalismos, defensora de las palabras, la belleza y maestra del sexo sano y bueno, en un regalo a su querido hermano), el fallecimiento de sus progenitores, y las peculiaridades de sus abuelos. La inocencia no impide ver el duro mundo de la mina y la lucha por la supervivencia del humilde en un entorno húmedo y verde que una imagina envuelto en bruma y miseria, que Nalo puentea porque entra a servir de aprendiz de jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas.
    Conoce al servicio y a los dueños, inevitable referencia a los de arriba y los de abajo: el jardinero sabio y poeta Eneko, el mayordomo Félix, Basilio, la señorita Julia por un lado y los ingenieros, sus esposas y sus hijas, por otro. Y todos los personajes tienen matices, que Nalo aprecia sin prejuicios.
    Toda la historia transmite optimismo y vitalidad, humildad (el verdadero sabio siempre sabe que queda muchísimo por aprender y la soberbia sobra) y serenidad, aunque tampoco esconde la dureza y el dramatismo de tantas vidas, y la injusticia que eso representa. Fragmentos que me han enganchado:
    “Ante una pregunta suya sobre la felicidad le expliqué que a mí me hacían feliz las pequeñas cosas, tomar una sopa caliente…, ayudar a mi abuelo…, contemplar la crecida del rio… imaginar las tetas de la señorita Julia…o encontrar con mi primo Alipio un nido de tordos repleto de huevos”.
    “Ella se acercó más a mí y apreté su cabeza entre mis manos y la traje hacia mí, y luego me tumbé y la tumbé a ella conmigo, y sentía su respiración agitada junto a la mía, y después de un tiempo ella dijo, espero que no te atrevas a nada más, y dije, estoy bien de esta manera, y ella dijo, gracias, y se acercó aún más a mí y me sentí grande en medio de otro momento feliz, tanto que no quise moverme, no quise volver a ahuyentar la energía de aquel silencio con ninguna palabra, no fui capaz de hacer nada más que aquello que estaba haciendo.”
    Y muchos más…

  13. fjbarral 18 de diciembre de 2013 a 0:49 #

    Un saludo a tod@s
    Me he incorporado tarde a esta lectura pero ya voy recuperando terreno, por eso comienzo por comentar desde el principio para ir cogiendo el ritmo adecuado y llegar a las cumbres que esta novela apunta, trabajandolas desde todo el recorrido desde sus partes llanas y primeras.
    En primer lugar la novela sorprende por esa forma de narrar, tan rápida (con frases cortas y encadenadas, sumatorias de hechos y opiniones, con tanto “y” que se alarga y cambia de tema), es una forma impactante de presentarnos a los personajes, la situación se va descubriendo un poca más lentamente.
    La forma de percepción de esta realidad es por cierto realismo mágico, que entiendo no representa ninguna metáfora sino que constituye, por si, una verdadera interpretación de la realidad misma. Así en la valoración o discusión que habitualmente se hace sobre contenido o forma, muchas veces no existe tal diferencia (habitualmente diría yo) y el verdadero conocimiento puede ser la forma o la mezcla adecuada de ambas. Lo que ocurre es que estamos acostumbrados a destacar el conocimiento y priorizarlo, ignorando otras formas tanto o más válidas. Cuando se aprende a valorar otras formas de expresión que la palabra directa, se encuentran que son capaces de comunicar otros tipos de sensaciones con información tan válida, sino más, que aquel.
    Y por último, en esta primera parte, y no por ello menos, sino lo más importante, es una experiencia interesante y agradable contar con la participación del autor, y poder conocer directamente opiniones, motivos y recursos utilizados. Un saludo afectuoso pues al autor y un reconocimiento por esta obra que desde sus comienzos se encuentra mágica.

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