El túnel: retrato de una obsesión

27 Jun

Foto de Natharael en flickr. Algunos derechos reservados.Antes de nada, quiero empezar diciendo que la edición de El túnel que vamos a leer viene con una amplia y detallada introducción a cargo de Ángel Leiva que os recomiendo que leáis para situaros en la obra, en su contexto y en la figura de Ernesto Sábato.

Sábato, Doctor en Físicas, vivió en París becado por un laboratorio en los años previos a la 2ª Guerra Mundial. En aquel otoño que precedió a la guerra comprendí que mi vocación era definitivamente la literatura. A ello le empujó su amistada con escritores y pintores del movimiento surrealista, especialmente André Bretón. Pero no será hasta 1948, ya instalado en Argentina, que publica su primera novela, El túnel.

Esta nouvelle es, a la vez, una novela psicológica (se le ha comparado con Dostoievsky) y existencialista. En aquellos tiempos la corriente filosófica existencialista de Sartre y Camus estaba en pleno apogeo. Este último dijo cuando la leyó: admiré su sequedad, su intensidad y aconsejé a Gallimard su traducción al francés. Espero que encuentre en Francia todo el éxito que merece

La novela es una introspección psicológica del protagonista, Juan Pablo Castel, hecha por él mismo ya que está escrita en primera persona. Desde el momento que el autor escoge para la narración la primera persona sabemos que sólo podremos tener ese punto de vista subjetivo de todo lo ocurrido que es, ni más ni menos, que un crimen perpetrado por él. A través de un magistral monólogo, Sábato se pone en la piel de un asesino obsesivo hasta rayar lo paranoico, enfermizo en su pasión amorosa, tortuoso, asocial y destructivo. Pero también, más allá de la introspección psicológica, hay un cuestionamiento existencial sobre el ser humano que vive inmerso en una sociedad muy imperfecta (personificada en la vida en las ciudades, en oposición al campo, que enajena a los que la habitan y que conduce al hombre a la incomunicación) que le lleva a la soledad, al miedo, a la angustia, a la desesperanza, al absurdo de estar vivos: ¿toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes? Y en medio de todo esto está el amor. El amor entendido por el protagonista como una pasión absoluta e intensa que dé sentido a todo y que pueda ser la respuesta a todo. Pero el amor también termina por ser imposible entendido de esa manera tan total. Castel está en un túnel desde su infancia y no puede salir de él: en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío.

Desde la primera línea sabemos quién es el asesino, pero eso no quita ni un ápice de intriga a la historia porque lo que nos motiva a seguir la lectura es saber las razones que han llevado a éste a cometer ese crimen. Y eso es lo que  nos va a contar Castel. Y eso es lo que vamos a leer nosotros. Según Alfred Hayes, crítico del New York Herald de la época, el protagonista vive dentro de una prisión de alucinada lógica. Esa “alucinada lógica” es la que vamos a intentar analizar en nuestra lectura.  

Ernesto Sábato escribió solo tres novelas que componen una trilogía: El túnel (1948); Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón, el Exteminador (1974). El resto de su obra, mucho más extensa, son ensayos sobre temas políticos, filosóficos y literarios. 

Entre los admiradores de su obra encontramos al ya citado Albert Camus, a Thomas Mann y a Graham Greene que afirmó: tengo gran admiración por El túnel, por su magnífico análisis psicológico. No puedo decir que lo haya leído con placer, pero sí con absoluta absorción.

El Lexington Herald dijo en el momento de la publicación en inglés: una sucesión de treinta y cuatro palabras es todo el fulminante que necesita para hacer estallar uno de los libros más explosivos de la temporada literaria. El túnel es una hechizante novela comparable a relatos de Poe y Dostoievsky. Termino, pues, con las treinta y cuatro palabras:

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.

Plazos

Al ser una obra no muy extensa, vamos a dividir la lectura de El túnel en dos partes. Leeremos la primera, que nos llevará hasta el final del capítulo XX, a lo largo de una semana.

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Una respuesta to “El túnel: retrato de una obsesión”

  1. Zutano 3 de junio de 2015 a 22:51 #

    Hola a todos, me parece interesante este espacio, quisiera saber un poco más de este club. Yo lidero un club de lectura en Colombia y quisiera nutrirme con nuevas experiencias.

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