La paz maravillosa del verano dormido entraba en mí como una marea

18 Ene

carcelComenzamos esta segunda parte con la curiosidad de saber qué le pasará al ahora asesino Meursault. Hemos conocido a un hombre en la primera parte con el que no empatizamos en absoluto y queremos descubrir la causa de su proceder, ahora aún más que es encarcelado y va a ser juzgado. ¿Reaccionará Meursault?

Al principio no, continúa su indiferencia, su aburrimiento, no se toma en serio sus visitas al juez, no se cuestiona en ningún momento el porqué de su asesinato y le extraña que le pregunten sobre sus sentimientos el día del entierro de su madre: Esa pregunta me sorprendió mucho. Contesté que había perdido la costumbre de interrogarme y que me resultaba difícil informarle. Por supuesto que yo quería a mamá, pero eso no quería decir nada. […] Yo era de tal naturaleza que mis necesidades físicas alteraban con frecuencia mis sentimientos. El día que enterré a mamá, estaba muy cansado y tenía sueño. De modo que no me di cuenta de lo que pasaba. Meursault comienza a explicarse. Aunque seguimos sorprendidos. Meursault no colabora con su abogado defensor, parece que le da igual salvarse o no. Y no es capaz de decir nada cuando el juez le pregunta una y otra vez por qué mató al árabe. Parece que no hay respuesta, que ni él mismo lo sabe (más tarde, en el juicio, dirá que fue por causa del sol. Más de lo mismo.). Le cuesta creer que él es un criminal. Después de visitarle Marie, el siente, por primera vez, que mi casa era mi celda y que mi vida entera se detenía allí.  Durante la visita de Marie, Meursault observa como un hijo y una madre que le ha ido a visitar se miran intensamente y no dicen nada. Es emotivo cómo está narrado ese encuentro madre-hijo y lo diferente que es a la relación de Meursault con su madre. No es casual que él se fije.

Durante los meses que pasa en prisión va desarrollándose una evolución. Al principio no lo lleva mal, después comienza a sentir la falta de una mujer, de los cigarrillos, lo pasa mal hasta que llega a la conclusión de que todo el problema consistía, una vez más, en matar el tiempo (como ha hecho toda su vida). Y comienza a recordar y de esa manera consigue no aburrirse.

El tiempo transcurre del verano al verano (siempre el sol, el calor… ¿por qué creéis que será?) y llega el momento del juicio. El juicio es como una farsa a lo largo del cual se intuye cuál será el veredicto final. El protagonista siente que se habla más de él que de su crimen, que se le juzga igual por haber matado que por no haber sido un buen hijo. Es su vida entera la que se juzga. A Meursault le parece que habla con más lógica el fiscal que su abogado defensor. Los testigos de la defensa son manejados fácilmente por el fiscal y Meursault comienza a sentir que todo está perdido: por vez primera, al cabo de muchos años, sentí un deseo estúpido de llorar, porque comprendí hasta qué punto toda aquella gente me detestaba. Meursault comienza a humanizarse y al salir del juicio en el furgón volví a encontrar uno a uno, como desde el fondo de mi cansancio, todos los ruidos familiares de una ciudad que amaba y de una cierta hora en la que solía sentirme contento. El grito de los vendedores de periódicos en el aire ya sosegado, los últimos pájaros en la plazoleta, el reclamo de los mercaderes de bocadillos, el lamento de los tranvías en los altos virajes de la ciudad y este rumor del cielo antes de que la noche caiga sobre el puerto, todo recomponía para mí un itinerario de ciego, que conocía perfectamente antes de entrar en la cárcel. Sí, era la hora en la que, hacía ya mucho tiempo, me sentía feliz. Lo que me esperaba entonces era un sueño ligero y sin imágenes. Y, no obstante, algo había cambiado, pues en la espera del siguiente día, fue mi celda lo que volví a encontrar. Como si los caminos familiares trazados en los cielos del estío pudieran llevar lo mismo a las prisiones que a los sueños inocentes.

Meursault no se siente culpable yo no lamentaba gran cosa mi acto, y explica: yo nunca había podido lamentar nada verdaderamente. Estaba siempre acaparado por lo que iba a suceder, por hoy o por mañana. Poco a poco vamos conociendo sus razones y sintiéndolo más humano: me asaltaron los recuerdos de una vida que ya no me pertenecía, pero en la que había encontrado mis alegrías más simples y más tenaces: los olores del verano [el olor, siempre el olor del verano. Camus tiene un libro muy recomendable que se titula El verano], el barrio que amaba, cierto cielo de la tarde, la risa y los vestidos de Marie. Bueno, parece que tiene sentimientos, que puede sentir, que puede amar.

Pero Meursault está ya perdido: le condenan a muerte. Encerrado en la cárcel, durante sus últimos meses de vida, vamos conociendo más el mundo interior del protagonista ya que éste comienza a reflexionar: sobre la pena capital, sobre la muerte, sobre la vida: pues bien, habré de morir. Antes que otros, era evidente. Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena ser vivida […] Desde el momento en que se muere, el cómo y el cuándo, no importan, es evidente.

Meursault se enfrenta a su muerte. La muerte para él se convertirá en la única opción posible de reencontrar un sentido a su propia existencia. De esto se da cuenta tras el diálogo que mantiene con el capellán. Meursault estalla: Ninguna de sus certidumbres valía un cabello de mujer. Ni siquiera tenía la certeza de estar vivo porque vivía como un muerto. Yo parecía tener las manos vacías. Pero yo estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esa muerte que iba a llegar. Sí, era lo único que tenía. Pero, al menos, yo tenía esa verdad tanto como ella me tenía a mí. Yo había tenido razón, seguía teniendo razón, tenía siempre razón.

Y llega la redención, la paz, la bondad. Cuando se fue, recuperé la calma […] Los ruidos del campo llegaban hasta mí. Olores de noche, de tierra y de sal refrescaban mis sienes. La paz maravillosa del verano dormido entraba en mí como una marea […] Como si esa gran cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, ante esta noche cargada de signos y de estrellas me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía. Reconciliación en sus palabras llenas de poesía (en ellas sale el poeta que llevaba dentro Camus). Y fin de la novela.

¿Pensáis igual que yo que el protagonista se reconcilia con su vida y encuentra un sentido a ésta en su propia muerte?

¿Si tuvierais que calificar al libro con un adjetivo (o con varios), con cuál lo haríais?

Es hora de los comentarios finales, de vuestras opiniones.

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17 comentarios to “La paz maravillosa del verano dormido entraba en mí como una marea”

  1. fjbarral 23 de enero de 2013 a 23:34 #

    Saludos a tod@s
    He comprobado que mi último comentario lo he colocado erróneamente en: “Toda una playa vibrante de sol …“, por lo que, para subsanarlo en cierta manera, coloco aquí el enlace al mismo.
    https://ciberclublectura.wordpress.com/2013/01/08/toda-una-playa-vibrante-de-sol-se-apretaba-a-mi-espalda/#comment-283

  2. Ciberclub de lectura 25 de enero de 2013 a 19:23 #

    ¡¡¡ chicos!!! ¡¡¡Que el lunes edito un post con el nuevo libro y todavía no habéis dejado los comentarios sobre este!!! Aprovechad este fin de semana lluvioso que se nos presenta para hacerlo. ¡¡Ánimo!! Gracias.

  3. kelly 27 de enero de 2013 a 21:15 #

    Hola a todos:
    Continuamos esta segunda parte de la obra en la misma tónica de la primera, la apatía, la falta de sentimientos, el absurdo de la situación, el desinterés por todo, incluso por defenderse en el juicio,”no lamenta nada”(pág.103) y nada humano encontraron en él…
    Curiosamente en su juicio y después de once meses de ver y hablar con las mismas personas consigue por primera vez en su vida “sentirse parte de algo: “miembro de una familia”(pág.75), quizá porque era la primera vez que otras personas se interesaban por su vida, por primera vez era el centro de atención de la gente que le rodea…
    Al mismo tiempo interesado “porque nunca había visto un juicio”
    ( pág.86) como si él estuviera al margen de todo ello.
    Volvemos a ver como lo único que parece interesarle es mantener una rutina, es lo único que valora, todo lo hace como por inercia, la que sea,”uno se acostumbra a todo” (pág.80), además tampoco puede sentirlo mucho, porque como él mismo dice “no tenía nada que hacer en sociedad”(pág.104), pues su vida era igual de vacía e inútil en la calle que en la cárcel, y “la vida no vale la pena”(pág.115), “nada era más importante que una ejecución capital, que era la única cosa verdaderamente importante para un hombre”, “nada tenía importancia” puesto que “todos eramos condenados”.
    Creo que lo que nos quiere transmitir el autor con toda esta historia, y también con la terrible del checoslovaco del periódico, es el absurdo de la existencia humana, donde los hechos se vuelven contra el individuo y lo aplastan, la patética condición del ser humano cuya suerte depende de fuerzas arbitrarias e incontrolables que le sobrevienen sin que pueda hacer nada , no podemos valorar nada porque nada depende de nosotros, no vale la pena los sentimientos porque mañana puede ser de otra manera, no podemos ilusionarnos con metas porque no depende de nosotros para nada el consguirlas, todo depende ddel azar y mañana todo puede ser de otra manera, a esto sólo se puede responder con la indiferencia y el vacío total.
    Tanto es así que rehúsa en cualquier caso la mentira, ni siquiera para salvarse, ni para complacer a sus vecinos, a su jefe, a su novia,.. sin ningún coste moral o social para él.
    Además tampoco se rebela, en ningún momento protesta, o intenta influir en los demás, incitarlos a a hacer algo, nada.
    En realidad creo que la condena más que por el asesinato es por ser antisocial, diferente, por negarse a participar de todo lo qie conlleva la vida en sociedad, incluyendo la hipocresía, la empatía, las mentiras piadosas, la amabilidad forzada,… y no fingir que es como todos los demás, como dice jfbarral una “Venganza de la sociedad”.
    No me parece que el final sea su redención y reconciliación con la vida, sino mas bien una reafirmación de su idea del absurdo de la vida, como viene se va sin que podamos hacer nada, y es también la mejor forma de acabar con esa angustia existencial y ese vacío que siente, es como un alivio dejar de una vez todo este sinsentido que le rodea.
    Adjetivos…., angustiosa,reflexiva, existencialismo ateo, absurda,…

  4. FJ Barral 28 de enero de 2013 a 1:13 #

    Saludos,
    Verdaderamente asombra que encontrar en una obra tan corta la cantidad de detalles y posibles interpretaciones. Nos muestra una relación de hechos incompleta y sobre éstos comienza a emitir juicios, y nos lleva a que seamos partícipes de los mismos sin que sepamos y nos preguntemos siquiera por los datos que faltan. La moraleja que encuentro es la de un verdadero juicio hacia la sociedad, sus prejuicios y su hipocresía.

  5. susana 28 de enero de 2013 a 12:07 #

    El final de esta historia cierra el círculo iniciado por el autor al elegir deliberadamente la manera de narrarnosla. Elige los hechos que marcan y condenan al protagonista al desenlace final..diría yo que le prejuzga y nos hace que los lectores nos posicionemos contra él ya desde la primera pagina…con la primera frase ” hoy ha muerto mama. O quizá ayer.No lo sé” Realzando su inhumanidad, su desapego..a continuación en su descripción de este sujeto asocial y profundamente pasivo en su existencia va adjetivando la fuerza de su insensibilidad, su NO empatía, que le lleva a asesinar “casi sin querer a alguien” que se le cruza en su camino a ninguna parte…El calor..siempre el calor, que nos pone malhumorados, que nos hace sentirnos incómodos, es el fatal compañero de viaje de esta fatídica vida de Meursault. Se ve reducido a una celda, soportando un tedioso interrogatorio con el abogado, ante quien ni siquiera se molesta en defenderse, en explicarse.,..el temido “para qué”..como si no hubiera forma de evitar lo inevitable, su terrible final. La farsa del juicio, donde no se juzgan los hechos, como se ha comentado, si no que se juzga la vida del protagonista, se le condena no por asesinato, sino por su actitud irredenta, por su no arrepentimiento no sólo respecto al crimen, sino respecto a su insensibilidad ante el entierro de su madre, (“yo acuso a este hombre de haber enterrado a su madre con corazón de criminal”-pag 112) la manera en la que aparta toda reflexión sensible que le provocan sus iguales, María..aparece sólo como sujeto del deseo, apenas le conmueven los sentimientos que ella le manifiesta..solo hacia el final de la novela el autor nos permite introducirnos de puntillas en su psique, se siente por primera vez importante, protagonista en el momento en que empieza el juicio,parece que incluso comprende el porqué de su condena, (“sin duda no podía dejar de reconocer que tenía razón”-pag 117), mostrando desgarradoramente el sinsentido de su vida, (“todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida, desde que uno debe morir es evidente que no importa ni cómo ni cuándo”-pag 118), eso resume su final, quizá en este último instante él encuentra que tiene una situación de supremacía sobre los demás, sabe de su muerte cierta y del momento en que ocurrirá lo que le permite despedirse de los olores y los ruidos familiares que le dan sosiego al enfrentarse a su destino. Es un libro deprimente, desgarrador y terrriblemente pesimista sobre la esencia del ser humano que luchar por vivir y encontrar una razón para su existencia.

  6. eva g. 28 de enero de 2013 a 22:05 #

    Calificativos para el libro: pesimista,vacío.
    Desde mi punto de vista el protagonista es feliz con su vida aunque al lector nos parezca hueca,sin metas ,sin sentimientos, enganchada a la rutina.
    Con respecto al ateismo del protagonista,en el libro se le juzga,¿por qué no tiene derecho a no creer en Dios?.Al menos no es hipocrita ni mentiroso,tiene una manera de vivir que no comparte la mayoría de la sociedad pero él no trata de cambiar a nadie ni de justificar sus actos.

  7. maite 28 de enero de 2013 a 22:49 #

    Triste historia la de Meursault, en los últimos días de su vida parece feliz , es como si su próxima muerte le humanizara, él desea morir, es feliz porque va a desaparecer.
    “Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, no me queda más que desear en el día de mi ejecución la presencia de muchos espectadores que me acojan con gritos de odio.” Que absurdo , triste ,deprimente me ha parecido este libro.

  8. fjbarral 29 de enero de 2013 a 1:22 #

    Pienso que el autor de este libro (Camus), ha conseguido el logro de que todos nos predispongamos contra el protagonista: al mostrarlo apático, asocial, insensible y otras cosas más. Sin embargo cuando está preso encontramos a una persona sensible que disfruta de las pequeñas cosas de la vida y sobre todo de su libertad de usar su vida como quiera. Lo primero lo consigue mostrándonos sólo una parte de su forma de ser y manipulándonos contra él, pese a que nos hace nada malo … hasta cometer el asesinato, mientras tanto pasaba desapercibido, y por este (como él llama casualidad o azar), queda expuesto a los ojos de la sociedad que lo condena por ser diferente (aquí encontramos la suspicacia de toda especie animal hacia lo diferente), queda patente una subjetividad completa.
    Sin embargo no parece bien que siguamos juzgándolo cuando comprobamos que no lo hacen sobre sus hechos sino su forma de ser.
    Unos aspectos que me han llamado la atención es sus pensamientos sobre la pérdida de la libertad como castigo e incluso los motivos que puede haber para esto. Además se hace extraño cuando dice que en el momento de su ejecución debería hacerse con una posibilidad de salvación (una inyección que algunas veces fallase y fuese posible la salvación o rednción), y se queja de la eficiencia de la guillotina que quizás representa el desarrollo técnico imparable frente a las personas y lo implacable de la sociedad, que pese a estar constituidad por personas no se comporta como tales sino basándose en aspectos y figuraciones, conveniencias y convenciones, que nos atan y obligan a ser diferentes de lo que somos individualmente.
    Por lo que no estoy de acuerdo con la mayoría de las críticas al protagonista (tampoco lo considero inocente pero tampoco completamente culpable) y encuentro que Eva g. defienda su derecho a su ateismo y a ser como es, cuando no molesta a nadie.
    Resumiendo: considero un ejercicio de maestria del autor conseguir que estemos contra el protagonista, cuando no nos muestra verdaderamente motivos, y nos predispone a considerar quizás justa su condena durante un juicio que no juzga los hechos, y que no nos deja que nos sintamos conmovidos por la sensibilidad y cierta pena durante su prisión, y que finalmente se extinga sin que nos lleve a hecharlo de menos … toda una fábula sobre la vida en sociedad.

  9. Lui 29 de enero de 2013 a 17:15 #

    Estoy totalmente de acuerdo con Maite sobre lo deprimente que resulta el libro. Realmente es triste que el protagonista sea realmente feliz cuando está a punto de acabar su vida, y que no haya disfrutado ni uno de los momentos y personas que pasaron por ella.

  10. Lourdes Alonso 29 de enero de 2013 a 19:42 #

    Estoy de acuerdo con Eva G., yo definiría el libro como “vacío” porque es en definitiva lo que el protagonista siente que es su vida. Reconozco que a mí no me parece antipático él ni deprimente el libro, quizás porque la primera vez que lo leí tenía 17 años y en plena adolescencia yo también me sentía “extranjera” en en el mundo,, sólo que Camus lo lleva al extremo.

  11. carmen 30 de enero de 2013 a 13:03 #

    A mi el libro me ha gustado sobre todo por la interpretación que da el protagonista en su relación con lo que le rodea. Da la sensación de que el escritor nos quiere predisponer sobre la no conciencia del protagonista haciéndolo un ser insensible. De todos modos a mi me da la sensación que es una crítica feroz a la sociedad por la falta de sentimientos que se demuestra, por eso se significa la asistencia de público a su fin.

  12. charlot 3 de febrero de 2013 a 22:32 #

    He leído el libro hace ahora un mes y al principio no le encontraba mucho sentido. Sin embargo, con el transcurso del tiempo y tras una larga reflexión, me parece que el autor se adelantaba a su època y realiza una brillante descripción de la sociedad actual, absurda, insensible y egoista. Un individuo capaz de disparar un arma para acabar con una situación que le resulta insoportable; el calor cegador

    […] En el mismo instante, el sudor acumulado en mis cejas corrió de pronto sobre los párpados y los cubrió con un velo tibio y espeso. Cegaba mis ojos ese telón de lágrimas y de sal […] Me pareció que el cielo se abría en toda su extensión para vomitar fuego. Todo mi ser se tensó y mi mano se crispó sobre el revolver […].

    En resumen, muy deprimente.

    Porfa, tras estos últimos libros, algo ligerito que nos levante el ánimo….

  13. fjbarral 4 de febrero de 2013 a 13:33 #

    Saludos,
    Parece que las posturas frente a esta lectura están muy polarizadas: o bien hemos condenado al protagonista por sus actos y ser antisocial (que parece que gana por amplia mayoria) o bien sin justificar sus actos pensamos que no debe condenársele por ningún añadido y más si son del tipo subjetivo como si era un buen hijo. De todas formas creo que la lectura no ha dejado indiferente a nadie lo cual es un logro del autor, ya que aunque no nos guste lo que se nos muestra deberíamos ser conscientes de que ocurre y ante comportamientos como los que se nos muestran en este libro puede haber opiniones para todos los gustos, pero indudablemente aquellos son factibles y perfectamente válidos en muchos casos, aunque quizás pensemos que no los mejores.
    Los aspectos sociales deberían servir para comprender y conseguir que podamos convivir en mejor armonía de forma que nos respetemos mutuamente tanto como podamos. No debe ser pues una forma de camuflar nuestra verdadera forma de ser que pretenda dar la impresión de un mundo idealizado y correcto, que pueda llegar a imponerse sobre nuestros propios intereses, válidos, sólo por una mejor corrección. Creo que este último es uno de los principales mensajes de esta lectura, el de una doble moral: una para figurar y hacer ver que todo marcha correctamente (social) y otra donde se plasmen nuestros instintos (individual), y sus relaciones de poder.

  14. Ciberclub de lectura 4 de febrero de 2013 a 18:58 #

    Gracias a todos-as por vuestra participación que ha sido muy numerosa y con gran capacidad de análisis y también con opiniones opuestas. Bien, de eso se trata de que participéis y os deis la réplica. Enhorabuena.
    Todos son interesantes pero entresaco de vuestros comentarios los siguientes:
    critica feroz a la sociedad (carmen)
    Y en todo momento el hecho que debería ser primordial (el posible asesinato) queda anulado y sin importancia constituyendo sólo una justificación para castigar la no sociabilidad del protagonista (francisco)
    Creo que lo que nos quiere transmitir el autor con toda esta historia, y también con la terrible del checoslovaco del periódico, es el absurdo de la existencia humana, donde los hechos se vuelven contra el individuo y lo aplastan, la patética condición del ser humano cuya suerte depende de fuerzas arbitrarias e incontrolables que le sobrevienen sin que pueda hacer nada (kelly)
    realiza una brillante descripción de la sociedad actual, absurda, insensible y egoista. Un individuo capaz de disparar un arma para acabar con una situación que le resulta insoportable; el calor cegador (charlot)
    Todos van por el mismo sitio que yo creo que es el correcto: un análisis crítico de la sociedad, por un lado, y por otro resaltar lo absurdo, lo patético, lo arbitrario de la existencia humana en este mundo tal como lo hemos construido los humanos.
    Y mi opinión, como ya dije, es que el protagonista sí que de alguna manera se reconcilcia con su vida, a la que le encuentra un sentido (“sentí que había sido feliz y que lo era todavía”), al estallar ante la presión del sacerdote y al sacar fuera todo lo que piensa. Se amansa y humaniza y acepta su destino .
    Charlot: espero que te guste el próximo libro y que te parezca más ligerito…

    • Silvia Beatriz Schejtman 1 de febrero de 2017 a 18:07 #

      Hola a todos, me alegra haber encontrado esta estación donde compartir diversas lecturas de las mismas lecturas, aunque por las fechas que veo tal vez llego tarde, como un vagón suelto del resto del tren (ojalá no sea tarde).
      Leí mucho a Camus; El Extranjero hace varios años; coincido con los extractos que hace “Ciberclub de lectura”, agregaría ahora algo que siempre me llamó la atención, porque aparece como un detalle, como hilacha suelta pero que, tomándola entre los dedos, da pista al andar del personaje a lo largo de su vida (según me pareció a mí…): su madre es la que le relata un episodio por el que su padre -a quien él no conoció- se había visto fuertemente ‘conmovido’ : el haber presenciado la ejecución pública de un hombre.
      Eso entonces me hizo preguntarme si (-podríamos decir que “insensiblemente”, o sea sin saberlo él mismo-) el protagonista halló la forma de terminar ejecutado como un modo (fallido) de hallar por un lado la “emoción” en su padre, siendo visto por él -por ese padre- (como lo fue ese otro hombre condenado y ejecutado, según el relato materno), y por otro lado como un modo de “tenerlo” al fin (‘al fin’ en los 2 sentidos del término).
      Gracias a todos por la oportunidad de este intercambio.
      Silvia.

      • Ciberclub de lectura 2 de febrero de 2017 a 23:23 #

        Hola Silvia, muchísimas gracias por tu comentario, muy acertado, por cierto. Es muy interesante lo que sugieres. Este libro lo leímos justo ahora hace cuatro años. ¡Cómo pasa el tiempo! Es un excelente libro. Te animo a que te unas a nuestro club y participes de nuestras lecturas actuales. En el blog está el link para hacerte miembro. Un saludo.

  15. Albertini1990 5 de julio de 2017 a 6:36 #

    Adjetivo: densa.

    Cómo resumiría en tres palabras la obra de Camus y su significado: “sudor de piedra”. Ahí está todo.

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