Toda una playa vibrante de sol se apretaba a mi espalda

8 Ene

Sol PoenteComienza esta primera parte con la muerte de la madre del protagonista y la narración minuciosa de cómo éste se pone en camino hacia el lugar donde ha muerto (Marengo, a 80 km de Argel). Los hechos están narrados con objetividad (y eso que está narrada en primera persona, no lo olvidemos), con un estilo sencillo, claro que va al grano. El protagonista no expresa sus sentimientos, se muestra, incluso, egoísta: durante el último año apenas vine aquí. Y también porque venir anulaba mi domingo, sin contar el esfuerzo de ir al autobús, de tomar los billetes y de hacer dos horas de viaje […] Cuánto me habría gustado pasearme de no haber sido por mamá […] y mi alegría cuando el autobús entró en el nido de luces de Argel. Pronto aparece su actitud de desinterés por todo lo que está ocurriendo. Un primer “no sé” (expresión que, junto a “me da igual”, aparecerá en el texto reiterativamente) ante la pregunta de por qué no quiere ver a su madre muerta. Indiferencia (no sabía la edad exacta), cansancio, aburrimiento, sueño. Eso es lo que siente el protagonista ante su madre muerta. Meursault describe el velatorio, el entierro con gran detalle, es un buen observador, pero continúa sin mostrar sus sentimientos, su postura es por momentos de perplejidad, de duda ante lo que debe hacer. Las observaciones sobre la naturaleza (el paisaje, el calor…) están siempre presentes. Meursault de vuelta a Argel, y como si nada hubiera ocurrido, se va a bañar y se encuentra con una amiga, Marie Cardona, con la que acaba pasando la noche. Repite dos veces, a su jefe y a Marie, que no es culpa suya que su madre haya muerto y afirma: nada significaba eso. De todos modos, uno siempre es un poco culpable. Deja el tiempo pasar, un sentimiento de vacío nos empieza a invadir a medida que avanzamos en la lectura: pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado.  Van apareciendo otros personajes: su compañero de trabajo Emmanuel, el dueño del restaurante donde come, Celeste, los vecinos: Salamano y su perro y Raymond, el “almacenero” que vive de las mujeres y que tanta importancia tendrá en el desarrollo de los hechos. Meursault normalmente no manifiesta su opinión cuando se la piden, sólo el silencio o la indiferencia por respuesta. Incluso cuando Marie le pregunta si la quiere, el responde que eso no significa nada, pero que le parece que no, y cuando más tarde le pregunta si quiere casarse con ella, él responde que le da igual y que pueden hacerlo si ese es su deseo. O cuando su jefe le propone un ascenso en el trabajo, yéndose a París a vivir dice: dije que sí, pero en el fondo me daba igual. Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio de vida. Contesté que no se cambia nunca de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo y que la mía aquí estaba lejos de disgustarme. Pareció descontento, me dijo que nunca respondía directamente, que no tenía ambición y que eso era desastroso en los negocios. Hubiera preferido no decepcionarlo, pero no veía razón alguna para cambiar de vida. Pensándolo bien, no me sentía desgraciado. Cuando era estudiante, tenía yo muchas ambiciones de ese tipo. Luego, cuando tuve que abandonar mis estudios, comprendí muy pronto que todo eso carecía de verdadera importancia. Parece que no hay motivos en lo que hace y decide, sólo una gran desidia que invade todos sus actos. ¿Qué opináis? ¿Y por qué creéis que es así?

En el último capítulo de la primera parte se desencadena la tragedia. Unos moros con los que Raymond ha tenido problemas a causa de sus relaciones con la hermana de uno de ellos, les siguen a una playa donde están pasando el día. El sol es cegador, hace mucho calor, hay un primer encontronazo en el que pegan a los moros que tienen una navaja. Se alejan. Pero Raymond tiene una pistola y Meursault se la coge y de la manera más absurda vuelve al lugar sin saber muy bien el porqué: era el mismo resplandor rojizo. Sobre la arena, el sol jadeaba con toda la respiración rápida y ahogada de sus pequeñas olas. Caminé lentamente hacia las rocas y sentí que mi frente se inflamaba bajo el sol. Todo ese calor se apoyaba en mí y se oponía a mi avance. Cada vez que sentía su poderoso hálito en mi rostro apretaba los dientes, cerraba los puños en los bolsillos de mi pantalón y me tensaba por entero para triunfar del sol y de aquella ebriedad opaca con la que me invadía. A cada espada de luz surgida de la arena, de una concha blanqueada o de un trozo de vidrio, mis mandíbulas se crispaban.  Se encuentra al árabe. Para mí, era una historia terminada y había venido sin pensarlo […] Pensé que me bastaba dar la vuelta y el incidente habría terminado. Pero toda una playa vibrante de sol se apretaba a mi espalda […] Era el mismo sol del día que enterré a mamá y, como entonces, me dolía sobre todo la frente y todas sus venas batían a un tiempo bajo la piel. Esa quemadura que no podía soportar me hizo dar un paso hacia adelante. Sabía que era estúpido, que no me desembarazaría del sol desplazándome un paso. El árabe saca el cuchillo. En el mismo instante, el sudor acumulado en mis cejas corrió de pronto sobre los párpados y los cubrió con un velo tibio y espeso. Cegaba mis ojos ese telón de lágrimas y de sal […]  Me pareció que el cielo se abría en toda su extensión para vomitar fuego. Todo mi ser se tensó y mi mano se crispó sobre el revolver […] Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces, disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia.

He transcrito casi todo el párrafo porque me parece clave para entender (si es que se puede entender) el desencadenamiento de los hechos. No hay motivo aparente para volver al lugar con una pistola y después disparar sobre el árabe. Todo gira alrededor del sol cegador que parece dirigir sus actos de una forma irracional. Todo es absurdo, gratuito, como lo es su propia vida.

¿Qué opináis sobre este acto irracional? ¿Qué es lo que creéis que le empuja a Meursault a realizarlo?

Plazos

Comentaremos esta primera parte a lo largo de una semana y seguiremos con la lectura de la segunda parte al unísono.

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11 comentarios to “Toda una playa vibrante de sol se apretaba a mi espalda”

  1. susana 9 de enero de 2013 a 23:14 #

    La primera parte de este libro nos presenta un sujeto que se manifiesta indiferente hacia la vida, apático en su existencia, a la que deja fluir según sus palabras “de forma natural”. Contrasta su aparente dejadez con la profusión descriptiva que adorna el relato, como un narrador imparcial, que no aporta sentimientos, pero reflejando un individuo observador y reflexivo, que sin embargo no cuestiona ni el más mínimo detalle que se le presenta en su día a día. Ajeno a cualquier cambio, a cualquier juicio , sin saberlo se está posicionando respecto a su destino. El final de esta parte nos conduce a un desenlace imprevisto pero en todo caso congruente con su ” no saber poner freno a tiempo” a los acontecimientos que van sucediéndole. Apenas emite juicio alguno sobre los personajes que le rodean; el terrible maltratador, con el que establece una relación de connivencia pasiva, el cruel vecino que también castiga físicamente a su perro, emitiendo un paralelismo de inhumanidad tolerada en todos ellos. Me recuerda al libro de Herman Mellville, Bartleby el escribiente, donde el protagonista también con su desidia condena a los personajes que en él aparecen a la frustración continua ante sus vanos intentos por comprender un comportamiento asocial realmente llamativo y sorprendente.
    Intuyo que este final puede igualmente resultar determinado por un fatum inevitable. Resultan destacables las infructuosas provocaciones de quienes están con él, pretendiendo conseguir una respuesta o reacción ; la chica que le propone matrimonio, el maltratador que le pide ser su amigo, el jefe que le ofrece una promoción profesional para motivarle…
    Empiezo con curiosidad la segunda parte para ver qué nos depara este personaje, incapaz de conducir su propia existencia.

  2. Manuel 13 de enero de 2013 a 22:59 #

    Hola.
    Yo voy a hacer el comentario integral porque ya lo he leído todo. El comentario de Susana me parece acertadísimo: “indiferencia hacia la vida”. A éste le da igual cinco que cincuenta, blanco que negro, bueno que malo. Se adapta a lo que le echen: “si tuviera que vivir en un tronco de árbol me adaptaría” , ” termina uno por acostumbrarse a todo”. Son frases que va diciendo . No veo al protagonista en una manifestación contra el gobierno ni aunque instauraran los latigazos en el trabajo. Puede que como él haya muchos en nuestro tiempo. Sabemos lo que está mal y lo que debemos de cambiar, pero la pereza nos puede. Imaginamos pequeños o grandes proyectos, pero acostados en la cama…. Me asalta una duda : a fuerza de aceptarlo todo y sofocar nuestros deseos y sueños, ¿no mataremos también los sentimientos?, ¿No será esta sociedad a veces tan poco solidaria el resultado de reprimirlos?….¿Comenzará así la decadencia?….Curiosamente es la imaginación de este individuo lo que le ayuda a adaptarse, los recuerdos de las cosas que ha vivido le hacen mas llevadero el cautiverio…. Y es para un tratado de filosofía el ver como al adaptarse al castigo que le imponen, éste deja de tener efectividad. O sea, que quizás la adaptación es una necesidad y las consecuencias que yo menciono el efecto secundario. Surge la pregunta: ¿Es mejor adaptarse o luchar?.
    Para otro tratado es lo del juicio. Mucha oratoria, mucha demagogia, todo menos buscar la verdad. Al fiscal hay que echarle de comer aparte: su sobreactuación para lucirse sabiendo que hay periodistas en la sala y el juicio se volvió mediático, intentando imponer sus tesis por encima de la verdad, incluso distorsionando ésta. La presión a los testigos, arrinconándolos, abusando de su experiencia y logrando confundirlos de tal manera que algunos salían con la sensación de no haber dicho lo que querían decir. Haciendo que el jurado tenga en cuenta la moral del protagonista, más que los hechos, (moral que él se encargó de envilecer con los más variopintos argumentos), etc. En fin, ¿el individuo vulnerable frente a la sociedad?.
    La verdad es que un libro tan corto abre muchos frentes.
    A la pregunta de ¿por qué mata al árabe? un paisano nuestro diría “estaba para él”, como algo que no tiene explicación y a lo que el destino nos empuja sin que podamos hacer nada. Igual que cuando nos sentimos atraídos por alguien y no lo podemos evitar, o el cleptómano que no puede resistir la emoción que le produce el robar. Va hacia el lugar cuando no debería ir, se enfrenta a la víctima pudiendo marcharse, le dispara varias veces cuando bastaba con herirlo (si fuera para defenderse), etc. Y todo sin tener un porqué claro. Si hubiese resistido la primera tentación que era ir al lugar, podría evitar el resto, pero con ese pensar: ” no pasa nada por hacer esto” que a todos nos habrá pasado, los acontecimientos se desencadenan como la caída por un barranco que ya no controlas.
    Hay un momento cerca del final en que se siente tan injustamente tratado que hay un conato de rebelión, viendo que puede ser ejecutado, pero la costumbre se impone y ni siquiera la posibilidad de la muerte le hace reaccionar con determinación.

  3. Ciberclub de lectura 15 de enero de 2013 a 21:51 #

    Es cierto Susana lo que comentas acerca del contraste entre la dejadez e indiferencia del narrador sobre lo que acontece, que no cuestiona ni analiza, y la descripción tan minuciosa que realiza sobre los hechos cotidianos, el paisaje, la atmósfera. Podría estar narrado en tercera persona debido a la objetividad, pero no es casual que esté en primera persona pues así el autor incide más en ese contraste que refleja un ser desapasionado y autómata que no se cuestiona nada pero que sí observa lo más superficial. Y sí, el protagonista tiene “un comportamiento asocial realmente llamativo y sorprendente”. ¿Y por qué? ¿Qué opináis?
    Hay un contraste también provocado con los demás personajes que si demuestran tener sentimientos, sean estos negativos o positivos.
    Toda esta primera parte sirve para mostrarnos al protagonista, su forma de ser, de vivir, de actuar que llega a su cenit de “sorprendente” cuando mata sin saber realmente por qué. En la segunda parte ya veremos cuales son las consecuencias de su acto y cómo va reaccionando.
    Me gustan mucho, Manuel, tus comentarios sobre el porqué mata al árabe porque contienen la esencia de la novela, de lo que nos quiere mostrar el autor sobre este personaje como reflejo de un comportamiento humano propio de la sociedad contemporánea. Tú hablas de destino, un fatum, como dice Susana. Yo añadiría el absurdo de la vida, de cómo todo se trastoca sin saber porqué. Va en la esencia del personaje, en su idiosincrasia. A otro no le habría pasado lo mismo.
    Respecto a tus comentarios sobre el juicio los dejaremos para la segunda parte, cuando la hayamos leído.
    Llevamos ya una semana de lectura y sólo dos comentarios. ¿Por dónde andáis los demás? Venga, animaos y dejad vuestros comentarios.

  4. FJ Barral 15 de enero de 2013 a 22:52 #

    Saludos a tod@s,
    Iniciamos el año con la misma lectura con que dejamos el anterior, y casi en el mismo punto … de hecho yo he tenido que reiniciar la lectura, lo que me ha venido bien ya que he podido apreciar de esta forma bastante mejor los aspectos que la definen.
    Es curioso que la historia, que se narra en tiempo pasado relatando los hechos desde el punto del protagonista en un tiempo presente que no se hace constar y en unas circunstancias que desconocemos, comienza con la muerte de la madre y termina su primera parte también con otra muerte. En el primer caso es un hecho sobrevenido que se ha presentado en la vida del protagonista, mientras que en el segundo es una consecuencia de sus actos y las circunstancias del entorno que aunque débiles provocan unas reacciones fuertes en las decisiones que afronta el personaje que orientan su vida. Podemos constatar que aunque marcado por el entorno y los sucesos que se van produciendo a su alrededor, son los actos del protagonista los que marcan su vida.
    Como bien dice Susana, su actitud es indiferente ya que aunque muestra preferencias ante situaciones, hechos y personas, siempre acaba determinando que da igual una cosa que otra. Y que indica perfectamente en lo dicho por el enfermera en el momento del entierro:”Si uno anda despacio, corre el riesgo de una insolación. Pero si anda demasiado aprisa, transpira y, en la iglesia, pesca un resfriado.
    Parece que el protagonista quiere evitar los comportamientos sociales, por eso la muerte de la madre nos la presenta como un hecho que lo marca frente a los demás y pide perdón por las molestias que esto puede causar, por destacar y por no poder reaccionar como se espera de él. Para nosotros se nos destaca por el motivo de que no debería ser posible considerar que se molesta por morirse. En el resto de historias que relata muestra un resumen, creo, de comportamientos fundamentales que se nos quieren plantear sobre diferentes temas como compartir la vida en el caso del vecino y el perro, el trato con las mujeres de su otro vecino, su falta de aspiraciones en el trabajo, su falta de integración en la vida del barrio, y otros que nos van mostrando el carácter del personaje, y en general de lo que puede significar la vida que creemos que dominamos. Es más, en el momento que se involucra socialmente con un grupo en su visita a la playa es cuando ocurre la desgracia y se deja arrastrar por su decisión más errónea … y el caso es que lo sabe: “Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia.” Le dijo a Raymond que no podía disparar si el otro no sacaba el cuchillo y quizás por eso él lo hizo, por ser consecuente con lo que dijo … tampoco tenía sentido lo que hizó el árabe al sacar el cuchillo, pero todo determinó lo que ocurrió. Se nos presenta pues, no que estemos determinados por el destino, sino que estamos determinados por nuestro entorno, y en cierta medida iríamos tan a la deriva como en el primer caso.
    Los temas que presenta el relato son interesantes y ricos en detalles e impresiones, dentro de su brevedad, pero he de decir que la forma de escribir no me llega del todo lo que hace que me sienta algo confundido en cuanto a la lectura … veremos como se presenta la segunda parte.

  5. FJ Barral 15 de enero de 2013 a 22:57 #

    Saludos “Ciberclub de lectura”,
    Ciertamente Chus hemos escrito casi al mismo tiempo nuestros comentarios, casualidades de la vida, tan sólo un minuto o menos de diferencia a la hora de pulsar sobre “Publicar comentario”.

  6. eva g. 16 de enero de 2013 a 2:13 #

    Hola a todos,comparto los anteriores comentarios en su totalidad.
    En esta 1ª parte observo que el protagonista no tiene sentimientos hacia nadie:
    -respecto a su madre no lamenta su muerte,al dia siguiente de su entierro retoma su vida como si nada(se va a bañar,al cine,tiene realciones sexuales);
    -respecto a su pareja,le dice que no la quiere cuando está se lo pregunta,le es indiferente casarse con ella o con otra;
    -no significa nada si es camarada o no de su vecino Raymond.
    No reacciona ante el maltrato(de Salamano hacia su perro y de Raymond hacia su amante).
    No tiene motivación en su trabajo,refleja dejadez,por ejemplo,en su casa vive en una habitación donde reunió todo lo que precisa.
    No hay causa que justifique que asesine al árabe,él es un ser racional ,no un animal,no puede obrar por impulsos,no está loco,es un hombre vacío (de afecto,amor,compasión,empatía),¿esto puede conducir a una persona al asesinato?

  7. maite 16 de enero de 2013 a 23:15 #

    Ya estamos de vuelta, saludos para todos y continuando con las reflexiones de eva g, yo preguntaría ¿el asesinato para el sujeto que nos ocupa es un hecho sin importancia? ¿algo parecido a la muerte de su madre ? ¿o a su boda ? ¿que se puede pensar de esta persona?.
    “Falta de empatía”, “estilo de vida parasitario”,”pobreza en las relaciones afectivas”etc, ¿os parece que nuestro personaje es un psicópata?

  8. kelly 17 de enero de 2013 a 15:43 #

    ¡¡Feliz Año Nuevo a todos!!
    Realmente empezar el año con éste personaje resulta bastante deprimente, pues es todo lo contrario de lo que necesitamos para un nuevo comienzo ; ¡¡esperemos que todos nosotros lo encaremos de manera distinta a la del personaje!!.
    Creo que en su primer párrafo ya define casi todo lo que va a ser el resto de la obra, cuando al comentar la muerte de su madre acaba con: “Nada quiere decir”.Con éste inicio ya nos muestra la incapacidad de cualquier sentimiento humano del personaje, su apatía, su incapacidad de amar, su incapacidad para valorar las relaciones humanas, la indiferencia hacia todo lo que le rodea, como luego va demostrando a lo largo de la obra. Por ejemplo , cuando no responde a los malos tratos de sus vecinos, de uno hacia su perro , de otro hacia su amante, e incluso le ayuda como testigo contra ella cuando se lo pide, pero al mismo tiempo dice:”me daba igual ser su camarada; cuando su jefe le propone el nuevo proyecto de la empresa en París, dice:”dije que sí, pero que en el fondo me daba igual”,”todo carecía de importancia”(pág.45.), ante la proposición de matrimonio de su amiga, contesta igual , no la quiere, pero le da igual casarse si ella quiere,…
    Como dice Susana las infructuosas provocaciones de los que le rodean no consiguen en ningún momento ninguna respuesta ni reacción,también dice Maite un estilo de vida parasitario, inútil para él y para los demás., incapaz de dar y de recibir.
    Las frases son muy cortas, lacónicas y anodinas, en el sentido de que son observaciones detalladas, pero que no aportan nada a los acontecimientos: sol. calor, sudor,cansancio, aburrimiento, desorden,…
    Estoy de acuerdo con Eva, en que no hay ninguna causa que justifique el asesinato, ni siquiera era un problema de él, si no de su vecino, nada tenía contra aquel hombre, parece de un absurdo total.
    Para mi. la idea central del personaje la vemos en la pág.45., cuando le ofrecen el ascenso en la empresa,ahí es donde creo que dice lo que realmente piensa, lo que significa la vida para él: “Contesté que no se cambia nunca de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo…no había razón alguna para cambiar de vida,…Cuando era estudiante, tenía yo muchas ambiciones de ese tipo…comprendí muy pronto que todo eso carecía de verdadera importancia”.
    Lo único que vemos que sí valora es la rutina, incluso no visitaba a su madre para no interrumpir su rutina , la muerte de su madre le interrumpe también su vida, también dice que odia los domingos, el único día en que no trabaja, que no sabe bien qué hacer, que le falta el orden y horario del trabajo, esa monotonía.
    De todos modos, como dice Manuel, ” la pereza nos puede y a fuerza de aceptarlo todo y sofocar nuestros deseos y sentimientos, estos van muriendo”, aunque en el caso del protagonista, no nos cuenta lo que le hizo cambiar desde su época de estudiante, cuando aún tenía sus ilusiones y ambiciones.
    En una vida tan vacía y carente de metas u objetivos, quizás la forma de cambiarla o de acabar de una vez con todo, sea el asesinato inútil y absurdo que comete, veremos….

  9. FJ Barral 18 de enero de 2013 a 1:02 #

    No sé si os pasa también a vosotros, pero me da la impresión que el hecho de no decirnos nada sobre las posibles causas (si acaso las hubiera), de su forma de ser y del propio asesinato, hace que caigamos en juzgar no sus hechos sino su forma de ser. De alguna manera no la entendemos, esa indiferencia, nos hace sentir extraños … y por tanto acabamos juzgando no el posible asesinato (del que tampoco se nos dice nada, al menos en los primeros momentos de la segunda parte). Es lógico que el autor pretende ponernos como lectores en ese papel: son causas circunstanciales, no conocemos las posibles causas de sus actos y el carácter del protagonista nos lleva a pensar que su aparente carencia de sentimientos nos puede parecer causa suficiente para justificar que una persona así bien puede cometer un asesinato sin más motivo, por lo que lo condenamos por eso: por su apatía, su falta aparente de sentimientos y otros aspectos que también nos resultan extraños.
    La mayoría de los personajes tienen un comportamiento social, en el cual son de una forma pero actúan de otra: el vecino con el perro (lo maltrata pero no puede vivir sin él, es su compañero), Raymond con su forma de vida que pretende normalizar indicando que tiene un trabajo normal, el juez con su búsqueda de la verdad divina (comprensivo e inflexible al mismo tiempo), el abogado en su papel de buscar las argucias para realizar su trabajo. Quizás solo María parece que no muestra doblez. Ante todo esto y las circunstancias que se van acumulando nuestro protagonista que debería permanecer inocente hasta que se analicen las pruebas, nos resulta culpable por su extrañeza, porque no lloró en el entierro de su madre y porque después del primer disparo hizo otros tres… Aunque al final pueda resultar completamente culpable ahora mismo resulta que es culpable por existir.

  10. Lui 18 de enero de 2013 a 17:33 #

    ¡Feliz año a todos! Realmente estamos ante un personaje de difícil clasificación, esa indiferencia ante todo (opino también que la manera de narrar tan objetiva, esas frases cortas, y el empleo de la primera persona, contribuyen a remarcar esa indiferencia), falta de sentimientos total, de empatía, lo absurdo del asesinato que comete y la total ausencia de cualquier explicación o muestra de arrepentimiento por lo que hizo…. Maite plantea la pregunta de si pensamos si se trata de un psicópata….. yo casi me atrevería a decir que si……

  11. fjbarral 22 de enero de 2013 a 22:55 #

    En primer lugar, intentaré responder a las preguntas que nos has planteado: Yo no creo que se reconcilie con la vida sino que acepta lo que el protagonista acepta lo que le toca (en esta ocasión con cierto trabajo, ya que no es fácil morirse sin más), y casi en la línea de su comportamiento durante la historia se deja llevar y le preocupa hacer un buen papel aunque en este caso juega en contra suya; en cuanto a un adjetivo que defina la obra se me ocurre esta serie “injusta casual vivida justicia social”, ya que el juicio se realiza sobre los valores de la persona no sobre los hechos, los hechos serían bien intencionados si la persona es buena (o más bien “de calidad”, entendida como que se ajusta a los convencionalismos sociales) o quizás que parezca buena: así un asesino tendrá buen corazón si se arrepiente.
    Entiendo que la obra se divide en tres partes: en la primera se detallan ciertos hechos que constituyen una descripción parcial de los sucesos, hasta que acaece la tragedia. En la segunda parte el juicio analiza los hechos descritos con una interpretación que sorprende al propio protagonista y nos demuestra que una sucesión de situaciones permite distintas interpretaciones o formas de hilvanarlas de forma más o menos lógica. Y finalmente una tercera parte, quizás la más interesantes, en la que se nos muestra las sensaciones y pensamientos del protagonista, sobre la justicia, los valores sociales, las conveniencias, las relaciones personales (y sus interpretaciones). Y en todo momento el hecho que debería ser primordial (el posible asesinato) queda anulado y sin importancia constituyendo sólo una justificación para castigar la no sociabilidad del protagonista.
    El sentimiento del protagonista de perdida de su libertad y del disfrute de las cosas que le hacían feliz, nos abre el debate de la necesidad de justicia y del castigo. Es el castigo pues pura venganza particular o social, debe cumplir la misión de escarmiento público para actuar como una forma de prevención del crimen por el miedo, es necesario quizás proteger a la sociedad de sus elementos “dañinos” y perturbadores que puedan afectar su funcionamiento … y en todo caso quién podría decidir estas necesidades y en qué grado. Si pensamos que es una utopía considerar una justicia libre de castigo, puede que no sea más idealista pensar que alguien o una institución pueda ser capaz de imponer castigos con justicia.

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