La tercera mentira: hay vidas que son más tristes que el más triste de los libros

28 Nov

FOLHA DE MENTIRAYa estamos en la tercera y última parte. Estoy con Kelly cuando dice que esta parte narra lo que sucedió en realidad. Todo lo que nos ha contado hasta ahora Agota Kristof era mentira. De ahí el giro de 360º que da la narración. Pero hay que ir avanzando en la lectura para ir recomponiendo poco a poco el rompecabezas y, sólo al final del libro, llegar a entender lo que ha pasado en realidad. Pasemos a analizarlo.

Lo primero quisiera preguntaros sobre el porqué del título La tercera mentira. Si esta historia es la verdadera, ¿por qué entonces la autora la titula así? Otro descoloque más. ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Será que en realidad cualquiera de las dos historias puede ser mentira o puede ser verdad? ¿Un cuestionamiento sobre lo relativos que son estos dos conceptos? Hay una posible explicación de la que hablaré más adelante, pero no estoy convencida, no sé qué opináis vosotros. Creo que este título va más allá de esta explicación.

Este tercer relato está dividido en dos partes. La primera parte está narrada en presente y en primera persona por Claus (que luego resulta ser Lucas, pero esto lo descubriremos al final. Digamos que es el Claus de la segunda parte). En ella hay saltos de tiempo del presente al pasado estratégicamente situados para recomponer la historia real. Como en La prueba, aquí también la autora retoma la historia donde la dejó en la segunda parte. Claus está en la cárcel porque su visado ha caducado. Muy pronto comenzamos a descubrir que nada es como nos lo han contado. Cuando la dueña de la librería (que ya no es Peter, éste resulta ser otro personaje) le pregunta sobre si lo que escribe es verdad o mentira, él responde: le contesto que trato de escribir cosas que han ocurrido de verdad pero que, en un momento dado, la historia se hace insoportable por su misma verdad y entonces me veo obligado a modificarla. Le digo que intento contar mi historia pero no puedo, no tengo valor, me hace mucho daño. Entonces lo embellezco todo y describo las cosas no como sucedieron sino como yo querría que hubieran sucedido. En otro momento se dice en boca de otro niño: la verdad no me gusta. Doy por hecho que todos habéis leído ya esta parte y no os voy a descubrir nada. En esta revelación de Claus se encuentra la verdad de toda esta  historia. Aunque sí existe Lucas, es Claus el que ha escrito la primera y segunda parte cambiándolo todo como a él le hubiera gustado que fuera. Los gemelos fueron separados a los cuatro años de edad al inicio de la guerra por un hecho terrible (la madre asesinó al padre de un tiro delante de sus hijos) y fue sólo Claus el que vivió con la abuela (que no era su abuela) en la ciudad de K. añorando toda su vida a su hermano, soñando con él (sueños que se nos narran) y sin saber qué había sido de Lucas ni de sus padres.

Claus resultó herido en una pierna cuando la madre asesina al padre, y pasa cinco años en un hospital. Ha borrado en su mente todo lo sucedido aunque recuerda vagamente la infancia feliz junto a sus padres y hermano. En el hospital, ante su abandono total, se convierte en un niño “malo”.  Después de un bombardeo, Claus es enviado a la ciudad de K. al cuidado de una anciana (“la abuela”). Allí comienza a escribir sus primeras mentiras (¿por qué lo hace?, ¿para poder sobrevivir ante tanta desolación?, ¿qué opináis?).  Después de la muerte de la abuela, acabada la guerra y convertido el país en un país comunista, Claus ya con quince años, cruza la frontera gracias a un desconocido (que no es su padre como nos contaron en la primera parte) al que utiliza.  Como en La prueba, Claus vuelve a K. después de cuarenta años de ausencia. Parece que ha llegado a creerse sus propias mentiras escritas en el gran cuaderno y espera a que su hermano vuelva a reunirse con él: Todo es mentira. Sé perfectamente que en esta ciudad, en casa de la abuela, yo vivía solo, que ya entonces imaginaba que éramos dos, mi hermano y yo, para hacer soportable la insoportable soledad. En esta frase tenemos otra gran verdad revelada que nos aclara el porqué de la necesidad de escribir ese cuaderno plagado de mentiras.  Un policía le dice: confunde la realidad con la literatura. Con su literatura.

A partir de ahí, hay un cambio en la narración a 3ª persona durante dos capítulos en los que se nos narra la huída del país de Claus a los quince años a partir de la cual comienza a contar a todo el mundo no la historia verdadera sino la que ha escrito en sus cuadernos y, en ella, encontramos una posible explicación al título La tercera mentira: El niño firma el atestado verbal en el que hay tres mentiras. El hombre que cruzó con él la frontera no era su padre. No tiene dieciocho años, sino quince. No se llama Claus. A partir de ahí la verdad se desvela completamente. Claus es Lucas (pero ¿por qué se ha cambiado el nombre? Todo es un juego de espejos en su confusa memoria. Claus y Lucas eran uno antes de separarse, tan unidos estaban) y aparece un Klaus, un poeta muy importante, que es el que retoma la narración en primera persona en la segunda parte de La tercera mentira. En ella desvelaremos toda la verdad de lo ocurrido a partir del asesinato del padre por parte de la madre y la vida de Klaus (el verdadero, el que creíamos que era Lucas). Lucas encuentra a Klaus por fin pero éste no quiere saber nada de él y en su encuentro, miente (de nuevo la mentira), inventa una vida falsa, finge no conocerle: tengo que defenderme. Tengo que defender a mi madre. No quiero que Lucas destruya nuestra tranquilidad, nuestras costumbres, nuestra felicidad. No quiero trastornos en nuestra vida. Ni mi madre ni yo podríamos soportar que Lucas volviera a remover el pasado, a resucitar recuerdos […] Tengo que apartar a Lucas a un lado cueste lo que cueste, impedirle que ponga de nuevo al descubierto la espantosa herida. Y la espantosa herida nos la descubre en su narración Klaus. Éste tampoco ha sido feliz, y, cuando recupera a su madre, ésta le compara continuamente con Lucas, el desaparecido, el perfecto, el mejor.

El final es terrible. Lucas se suicida tirándose a un tren después del fallido encuentro con Klaus y es enterrado junto a su padre con el nombre que utilizó toda su vida a petición suya. Klaus termina esta desoladora historia con estas palabras: pienso también que pronto volveremos a estar todos juntos. Cuando muera mi madre no habrá ya razón para seguir. El tren… es una buena idea. El final es redondo, cierra el ciclo. Todos de nuevo juntos después de la muerte como cuando eran felices antes de “la espantosa herida” que truncó sus vidas. Pero este libro es muchas cosas más. ¡Contiene tanto sobre lo que reflexionar!: la identidad, el dolor, la muerte, la vida, la guerra, la literatura, el amor, el sexo… Es vuestro turno de hacerlo. Sobre esta tercera parte y sobre todo el libro en general. Es un magnífico libro, uno de los mejores que he leído.

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14 comentarios to “La tercera mentira: hay vidas que son más tristes que el más triste de los libros”

  1. fjbarral 30 de noviembre de 2012 a 12:45 #

    Saludos a tod@s,

    Hemos llegado al final de esta interesante trilogía, que hemos leído en su versión completa, ya que la relativa brevedad de los libros que la componen permite que la abordemos de esta forma (como un único libro, considerándola entonces, más como un único texto dividido en tres capítulos). Sin embargo, creo que de esta manera no apreciamos tan claramente el efecto de los cambios en la trama después que se permitiera que la lectura de cada libro se asentara y lo asimilásemos convenientemente, como ocurrió en su momento con los tiempo pasados entre las distintas publicaciones(lógicamente el club no se podría permitir leerlo así, dejando unos periodos largo entre libro y libro, el hecho de disponer del texto completo hace que la situación no sea ya la misma y además nosotros no tendríamos tampoco paciencia para hacerlo así 😉 ). En este caso los cambios en la narración serían más impactantes y nos obligarían quizás a la relectura de los anteriores libros. Igual que en el caso de novelas por entregas o una serie, cada una nos va permitiendo conocer y acompañar a los protagonistas, profundizar en la historia … aunque en este caso ocurra lo contrario a medida que avanzamos sabemos menos por los radicales cambios y no profundizamos porque lo nuevo anula a lo anterior.
    El texto sigue siendo breve y conciso, aunque en cada libro es algo menos escueto y va componiendo más una historia. Una brevedad como si cada frase fuese la esencia de un texto mayor que nos describiera alguna situación o momento, y casi siempre apunta (sin nombrarlo) a un sentimiento o sensaciones (por esto me recordó a los haikus, como forma de poesía breve). Por eso podemos abrir cualquiera de los libros y leer cualquier frase de forma que la comprobemos llena de significado y nos lleve a evocar situaciones más completas. Esta forma de escribir considero que es el principal punto fuerte de la obra y que si además, como es el caso en este libro, se aplica a una trama interesante y que nos apunta siempre a profundizar por nosotros mismos en la historia, componen en su conjunto una lectura enriquecedora y que nos deja un sabor peculiar que perdura durante cierto tiempo, aunque sea amargo y terrible.
    En cuanto a la interpretación de la historia, siento estar desacuerdo … en realidad me gusta, ya que es mejor que haya opiniones diferentes, porque de esta forma profundizamos más en la obra: cada uno revisando sus impresiones a la luz de sus propias opiniones y las de los demás … y no en pocas ocasiones resulta que muchas posibles interpretaciones son válidas o resulta que lo más acertado es una composición de partes de las opiniones de todos, en todo caso este aspecto es uno de los más interesantes de pertenecer a un club de lectura: el debate de la misma.
    Por lo tanto para mí la tercera mentira a que se refiere el último libro es la última historia que cuenta, y esto apuntaría a que todos los relatos son mentira, de forma que resultaría que es la realidad la que es una mentira. La última historia es la menos extraña, la que podemos percibir como más real. Sin embargo hemos pasado por muchos cambios: dos hermanos juntos que se separan, el que se va en realidad es el que se ha quedado, puede que sólo hubiera uno sólo, aunque finalmente se separaron antes de la guerra y se criaron de forma independiente. En todos casos se nos apunta a la separación y la búsqueda de la unidad, a un mundo a veces sensible pero muchas veces terrible, a la soledad, a los problemas de la compañía aunque se busque, las injusticias, los deseos insatisfechos, las expectativas inalcanzadas y al final la muerte como una posible liberación … y puede que esto último sea lo verdadero y si nos fijamos está de alguna manera en todas las historias, por tanto lo verdadero sería lo que apunta o sugiere cada aspecto de nuestras vidas y no ella misma, lo que ocurre son hechos pero no son reales o al menos no la realidad que importa.
    Hay un detalle en la historia cuando el “abuelo” recibe al nieto adoptivo reclamando que por fin tiene un hijo para apreciar su mundo (de una belleza única), y este punto de exclusión de la mujer constituye de alguna manera el fondo de la insatisfacción que la autora muestra en esta obra, ya que parece que ella (con su carácter escueto) se considera de alguna manera masculina, y puede que a su entender capaz, y aquí surge la dualidad que se plasma en la obra que construye lógicamente con diversos hechos, opiniones y sentimientos. En la historia, desde los mitos, las leyendas, cuentos y tradiciones los gemelos ha representado la dualidad del mundo en la persona, son dos mismos aspectos de uno mismo pero diferentes que necesitamos buscar para unirlos, pero que en realidad son incompatibles (se buscan pero no pueden ser uno).

    PD.- Como la realidad puede ser en realidad menos real de lo que puede parecernos, os acompaño un página web donde hace referencia al trabajo de un fotógrafo argentino, Martín Caezza (criado en la tierra del fuego, la Patagonia, y que nos trae recuerdos de aquella otra lectura sobre el mundo del fin del mundo… vamos que como sabemos es un pañuelo).
    http://www.martincaezza.com/le-quatrieme-mensonge-es
    Dónde nos presenta su exposición fotográfica titulada “la cuarta mentira” (parece que no habría sólo tres), con su trabajo basado en la trilogía de Kristoff Ágota (para los húngaros o mejor, magyares, el apellido se pone antes del nombre), con fotografías en el supuesto pueblo donde se desarrolla la infancia de los gemelos K. (que al parecer sería Köszeg, en la frontera al noroeste de Hungría (y cerca de la localidad de Szombathely). Y que aunque en esta historia el escenario no es tan importante, aquí os pongo enlace a google-map para poder recorrerlo e incluso un enlace a una cámara web que toma imágenes en tiempo real en el mismo cada vez que entramos en esa dirección … Es sólo una curiosidad, ya que puede que nos sea éste el lugar real, pueda que no exista y también puede que la realidad sea una mentira, ya que a nosotros no nos interesa en lugar sino lo que se nos ha contado ocurrido en un lugar que a dejado esas creo que profundas impresiones.
    https://maps.google.es/maps?q=k%C3%B6szeg,+hungr%C3%ADa&hl=es&ie=UTF8&ll=47.34208,16.603775&spn=0.246134,0.438766&sll=48.91432,8.95027&sspn=3.819291,7.020264&t=h&hnear=K%C5%91szeg,+Hungr%C3%ADa&z=11

    Köszeg:
    http://www.koszeg.hu/webcam/ww.jpg?
    Szombathely:
    http://77.221.39.163/axis-cgi/jpg/image.cgi?resolution=640×480&compression=70&dummy=1354271194848
    http://77.221.39.162/axis-cgi/jpg/image.cgi?resolution=640×480&compression=70&dummy=1354271248380

  2. fjbarral 1 de diciembre de 2012 a 0:36 #

    Saludos a tod@s,
    (como al parecer mi comentario completo está pendiente … coloco la primera parte del mismo para ir avanzando) 🙂

    Hemos llegado al final de esta interesante trilogía, que hemos leído en su versión completa, ya que la relativa brevedad de los libros que la componen permite que la abordemos de esta forma (como un único libro, considerándola entonces, más como un único texto dividido en tres capítulos). Sin embargo, creo que de esta manera no apreciamos tan claramente el efecto de los cambios en la trama después que se permitiera que la lectura de cada libro se asentara y lo asimilásemos convenientemente, como ocurrió en su momento con los tiempo pasados entre las distintas publicaciones(lógicamente el club no se podría permitir leerlo así, dejando unos periodos largo entre libro y libro, el hecho de disponer del texto completo hace que la situación no sea ya la misma y además nosotros no tendríamos tampoco paciencia para hacerlo así 😉 ). En este caso los cambios en la narración serían más impactantes y nos obligarían quizás a la relectura de los anteriores libros. Igual que en el caso de novelas por entregas o una serie, cada una nos va permitiendo conocer y acompañar a los protagonistas, profundizar en la historia … aunque en este caso ocurra lo contrario a medida que avanzamos sabemos menos por los radicales cambios y no profundizamos porque lo nuevo anula a lo anterior.
    El texto sigue siendo breve y conciso, aunque en cada libro es algo menos escueto y va componiendo más una historia. Una brevedad como si cada frase fuese la esencia de un texto mayor que nos describiera alguna situación o momento, y casi siempre apunta (sin nombrarlo) a un sentimiento o sensaciones (por esto me recordó a los haikus, como forma de poesía breve). Por eso podemos abrir cualquiera de los libros y leer cualquier frase de forma que la comprobemos llena de significado y nos lleve a evocar situaciones más completas. Esta forma de escribir considero que es el principal punto fuerte de la obra y que si además, como es el caso en este libro, se aplica a una trama interesante y que nos apunta siempre a profundizar por nosotros mismos en la historia, componen en su conjunto una lectura enriquecedora y que nos deja un sabor peculiar que perdura durante cierto tiempo, aunque sea amargo y terrible.
    En cuanto a la interpretación de la historia, siento estar desacuerdo … bueno, en realidad me gusta, ya que es mejor que haya opiniones diferentes, porque de esta forma profundizamos más en la obra: cada uno revisando sus impresiones a la luz de sus propias opiniones y las de los demás … y no en pocas ocasiones resulta que muchas posibles interpretaciones son válidas o resulta que lo más acertado es una composición de partes de las opiniones de todos, en todo caso este aspecto es uno más interesantes de pertenecer a un club de lectura: el debate de la misma.
    Por lo tanto para mí la tercera mentira a que se refiere el último libro es la última historia que cuenta, y esto apuntaría a que todos los relatos son mentira, de forma que resultaría que es la realidad la que es una mentira. La última historia es la menos extraña, la que podemos percibir como más real. Sin embargo hemos pasado por muchos cambios: dos hermanos juntos que se separan, el que se va en realidad es el que se ha quedado, puede que sólo hubiera uno sólo, aunque finalmente se separaron antes de la guerra y se criaron de forma independiente. En todos casos se nos apunta a la separación y la búsqueda de la unidad, a un mundo a veces sensible pero muchas veces terrible, a la soledad, a los problemas de la compañía aunque se busque, las injusticias, los deseos insatisfechos, las expectativas inalcanzadas y al final la muerte como una posible liberación … y puede que esto último sea lo verdadero y si nos fijamos está de alguna manera en todas las historias, por tanto lo verdadero sería lo que apunta o sugiere cada aspecto de nuestras vidas y no ella misma, lo que ocurre son hechos pero no son reales o al menos no la realidad que importa.

  3. fjbarral 1 de diciembre de 2012 a 0:39 #

    Y aquí os pongo la segunda parte …

    Hay un detalle en la historia cuando el “abuelo” recibe al nieto adoptivo reclamando que por fin tiene un hijo para apreciar su mundo (de una belleza única), y este punto de exclusión de la mujer constituye de alguna manera el fondo de la insatisfacción que la autora muestra en esta obra, ya que parece que ella (con su carácter escueto) se considera de alguna manera masculina, y puede que a su entender capaz, y aquí surge la dualidad que se plasma en la obra que construye lógicamente con diversos hechos, opiniones y sentimientos. En la historia, desde los mitos, las leyendas, cuentos y tradiciones los gemelos ha representado la dualidad del mundo en la persona, son dos mismos aspectos de uno mismo pero diferentes que necesitamos buscar para unirlos, pero que en realidad son incompatibles (se buscan pero no pueden ser uno).

    PD.- Como la realidad puede ser en realidad menos real de lo que puede parecernos, os acompaño un página web donde hace referencia al trabajo de un fotógrafo argentino, Martín Caezza (criado en la tierra del fuego, la Patagonia, y que nos trae recuerdos de aquella otra lectura sobre el mundo del fin del mundo… vamos que como sabemos es un pañuelo).
    http://www.martincaezza.com/le-quatrieme-mensonge-es
    Dónde nos presenta su exposición fotográfica titulada “la cuarta mentira” (parece que no habría sólo tres), con su trabajo basado en la trilogía de Kristoff Ágota (para los húngaros o mejor, magyares, el apellido se pone antes del nombre), con fotografías en el supuesto pueblo donde se desarrolla la infancia de los gemelos K. (que al parecer sería Köszeg, en la frontera al noroeste de Hungría (y cerca de la localidad de Szombathely). Y que aunque en esta historia el escenario no es tan importante, aquí os pongo enlace a google-map para poder recorrerlo e incluso un enlace a una cámara web que toma imágenes en tiempo real en el mismo cada vez que entramos en esa dirección … Es sólo una curiosidad, ya que puede que nos sea éste el lugar real, pueda que no exista y también puede que la realidad sea una mentira, ya que a nosotros no nos interesa en lugar sino lo que se nos ha contado ocurrido en un lugar que a dejado esas creo que profundas impresiones.
    https://maps.google.es/maps?q=k%C3%B6szeg,+hungr%C3%ADa&hl=es&ie=UTF8&ll=47.34208,16.603775&spn=0.246134,0.438766&sll=48.91432,8.95027&sspn=3.819291,7.020264&t=h&hnear=K%C5%91szeg,+Hungr%C3%ADa&z=11

    Köszeg:
    http://www.koszeg.hu/webcam/ww.jpg?
    Szombathely:
    http://www.iseum.hu/cam2live.html
    http://www.iseum.hu/cam1live.html

  4. fjbarral 4 de diciembre de 2012 a 14:39 #

    Saludos,
    Está visto, por los anteriores comentarios, que yo también me duplico … como los gemelos 😉
    Es el mismo título del comentario de este último libro el que parece nos puede definir o, más bien, apuntar la dirección de los intereses de la autora (¿qué pretente comunicar o compartir?), aunque además a nosotros también nos interesan o nos afectan también otras cosas (¿qué nos hace sentir?), y por eso lo transcribo a continuación en su contexto:
    “(…) Dígame, ¿qué cosas escribe?
    – Lo que escribo no tiene importancia.
    Ella insiste:
    – Lo que quisiera saber es si escribe cosas que han ocurrido de verdad o cosas inventadas.
    Le contesto que trato de escribir cosas que han ocurrido de verdad pero que, en un momento dado, la historia se hace insoportable por su misma verdad y entonces me veo obligado a modificarla. Le digo que intento contar mi historia pero no puedo, no tengo valor, me hace mucho daño. Entonces lo embellezco todo y describo las cosas no como sucedieron sino como yo querría que hubieran sucedido.
    Ella dice:
    – Sí. Hay vidas que son más tristes que el más triste de todos los libros.
    Yo digo:
    Exactamente. Por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida.
    Después de un silencio, pregunta:
    – ¿Esa ligera cojera suya es resultado de un accidente?
    – No, es por una enfermedad que tuve en la infancia.
    Ella añade:
    – Apenas se nota.
    Me río un poco.”

    Por ésto, supongo que ninguna de las historias es real (¿qué es real?) y, es más, a medida que la retoma la va embelleciendo y justificando los hechos (de esta forma se disminuye el dolor: si era inevitable o necesario) … Por eso la tercera historia es la tercera mentira del título de este libro. No conocemos entonces los hechos y puede que si los conociéramos no nos harían sentir lo mismo que a la autora, por eso, es mejor así, que nos cuente una historia diferente pero que apunte completamente a lo que ella siente … de esta forma podrá disminuir su intensidad al compartirlos y, para nosotros, enlazará con aquellos que sin duda tenemos, quizás no tan trágicos o intensos (¿quién sabe?), pero sin duda más cercanos.
    Además quiero compartir la letra de una balada húngara que, me parece guarda alguna relación con nuestros relatos, porque quizás sea el lenguaje poético el que tiene más posibilidades de conseguir hacernos compartir sensaciones, y que he encontrado en un libro (interesante, junto con otros dedicados a cultura de las tradiciones) disponible libremente e esta dirección: http://www.eljardindelavoz.com/libros/fluyedanubio.pdf
    4. A kegyetlen anya
    LA MADRE CRUEL
    4.1. ILONA BUDAI

    Ilona Budai estaba llorando apoyada sobre la ventana,
    escuchó que el enemigo estaba saqueando al vecindario,
    recordó su barnizado cofre
    e inmediatamente se lo llevó.
    Cogió a su hijita con la mano derecha,
    y a su hijito corretón, con la izquierda,
    caminó y caminó a través del frondoso abetal,
    por una senda perdida del oscuro bosque.
    En cuanto escuchó [un ruido de] cascos de caballo,
    abandonó a su hijita. Su hijita se puso a llorar:
    – ¡Madre, madre! ¡No me abandones en el camino!
    ¡Apiádate de mí! ¡No me abandones aquí!
    – ¡Claro que voy a dejarte aquí, hija mía!
    Dios me dará otra hija,
    pero no me devolverá el dinero.
    Caminó y caminó por el frondoso abetal,
    por una senda perdida del oscuro bosque.
    En cuanto escuchó [un ruido de] cascos de caballos,
    abandonó a su hijito. Su hijito se puso a llorar:
    – ¡Madre, madre! ¡No me abandones aquí!
    ¡Apiádate de mí! ¡No me abandones aquí!
    – ¡Claro que voy a dejarte aquí, hijo mío!
    Dios me dará otro hijo,
    pero no me devolverá el dinero.
    Siguió caminando por el frondoso abetal,
    por la perdida senda, por el oscuro bosque.
    Llegó a una hermosa y vasta pradera por donde pasaba una vaca
    que llevaba su becerro entre los cuernos. Su becerro de un año la seguía de cerca.
    Cuando Ilona Budai lo vio, se cayó al suelo, echó a llorar,
    y se dijo a sí misma:
    – Ese estúpido animal no abandona a su becerro.
    ¡Dios mío, Dios mío, mi dulce Dios!
    Si yo tengo alma, ¿cómo he podido abandonar a mi hijo?
    Volvió al frondoso abetal,
    atravesó la perdida senda del oscuro bosque,
    llegó [adonde estaba su hijito] y, con la mano extendida,
    empezó a llamarlo.
    – No voy a ir contigo, porque no fuiste una [verdadera] madre.
    Si lo hubieras sido, no me habrías abandonado aquí.
    Caminó y caminó por el frondoso abetal,
    por la perdida senda, por el oscuro bosque,
    llegó [adonde estaba su hija] y, con la mano extendida,
    empezó a llamarla.
    – No voy a ir contigo, porque no fuiste una [verdadera] madre.
    Si lo hubieras sido, no me habrías abandonado aquí.
    En cuanto escuchó aquello, comenzó a llorar:
    – Ahora ya soy como el árbol al lado de la carretera,
    quien pase por allí puede romperme las ramas, puede romperme las ramas,
    puede romperme las ramas y hundirlas en el barro.”

    Y para finalizar, otro texto de 1890, en gallego, obtenido del libro “Contos, leendas e tradiciós” de Heraclio Pérez Placer (1891, Imp. De EL ECO DE ORENSE), que se encuentra disponible, completo, en la Biblioteca Nacional de España, en la dirección:
    http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es/view/action/singleViewer.do?dvs=1354623979216~872&locale=es&VIEWER_URL=/view/action/singleViewer.do?&DELIVERY_RULE_ID=10&frameId=1&usePid1=true&usePid2=true
    (pulsando en el icono del disquete para guardar).
    Frol muscha
    Er’ a frol mais fermosa d’ o xardin; pregábase coquetoa o bico d’ os paxariños, bambeábase fantasiosa o paso d’ a bris y-entreabría a branca corol’ o primeiro ray d’ o Sol.
    N-as noites de luar er’ a preferida pol-as rayoliñas d’ a Lua, que tolas d’ alegria c’ o recendente cheiro d’ a fermosa frol, brincaban troudeantes entr’ os seus pétalos.
    Pro a pesar de sere tan fermosa que sobresaía por riba de todal-as demais froles, sempr’ estaba triste e melancóneca e mais d’ unha vez sacudíun’ a bris enrabexad’ e ceosa por subir suspirar sin saber por quen.
    ¡Probe frol! Estaba namorada, ela misma llo contón á unha volvoreta amiga sua.
    Sí, estaba namorada d’ unha nena que todal-as mañás viñ’ á paseyar pol-o xardin.
    Er’ a nena Elvira, a nena de cabelos de sol y-ollos de ceo.
    ¡Que olladas lle botaba cando pasaba diante d’ ela!
    Enton borreante foncha movía as follas para lle chamar a atención, espallab’ os mais recendentes cheiros para obsequiala e cuasemente se sentía muschar de pena o véla marchar.
    Por fin un dia creu estremecerse de pracer o ver a fermosa nena parase diante d’ ela e tembaleóu emocionada o sentir baix’ o seu cáliz unhos dedos de nacre qu’ apreixaban cariñosos.
    N-o medio d’ a sua dicha sintíu o dor que lle producía o ser separada d’ o tall’ onde se criara, pro aquel deixo d’ amargura que sempre se sinte o abandoar o sito ond’ un nace, pronto doi esquencid`o sentirse bicar por dous roxos beizos que somellaban os mais hermosos carabelas d’ o xardin.
    ¡Como se borreaba fantasiosa riba d’ o peito d’ a nena de cabelos roxos!
    Alí n-aquil siteo sentía os latexos d’ o curazon d’ a sua dona y-oubía a sua fala que lle somellab’ o gorxear d’ os rousiñoles que tantas veces oubira n-as noites de luar.
    Sí, a nena falaba c’ un garrido mozo y-a probe frol axitábase tremante d’ o que’ oubía.
    – Amote – decía il – nena d’ o roxo pelo, ten sollos son o ceo que me da espranza, teu alent’ é a bris que me da vida – e pasándoll’ un brazo pol-a cintura trataba d’ apreixala contra sí en tanto qu’ ela casi nin forza tiña para rechazalo.
    – Déixame, déixame – decía con voz debre, muy debre – déixame mozo d’ os ollos negros que me quiemas co-eles, eu tamen t’ amo, pro déixame que ven a noit’ e teño medo …
    Pro il sin maguer caso apreixaba contra sí e latexante xuntóu seus beizos de fogo c’ os da fermosa nena e soóu un bico, ardente, amoroso, prongado.
    A probe frol sintíus’ apreixada, apreizada, dobráronsell’ as follas, rompéusell’ o cáliz, pro tivo antes de morrer o consolo d’ ouzar a nena que tanto quixo, que decía o ver as brancas follas n-o chan, con voz entre risoña e doida:
    -¡Croel, desfollaches a mais fermosa frol que tiven!…”

  5. fjbarral 5 de diciembre de 2012 a 13:55 #

    Saludos,
    Me gustaría destacar un recurso importante que utiliza la autora de esta novela o trilogía, de forma que el protagonista es en primer lugar gemelos considerados como una unidad, y posteriormente va alternando, al diferenciarlos con nombres diferentes pero que los forman las mismas letras, de forma que los intercambian, se esperan se buscan se ignoran. La historia va cambiando pero siempre son los hermanos y unos pocos personajes que también van cambiando, dando a entender quizás que lo que importa no son sus actos sino su presencia y su carácter que normalmente sí permanece normalmente más fijo. ¿Será pues una manera de representar el sufrimiento de la persona con sus contradicciones en el mundo tomando como base la experiencia de la propia autora?
    Una forma habitual de presentar la lucha interna de aspectos opuestos de nuestra personalidad, de nosotros con nosotros mismos, es su idealización en relatos de hermanos e incluso gemelos (de forma que se aprecie que el daño que se infringen en sus luchas es para sí mismos). Normalmente se representa el origen del mundo como una unidad caótica, de la que surge o nace primero como una dualidad, para a partir de ésta procrearse una multitud de cosas y seres.
    Este concepto tiene pues una carga mítica importante que representa nuestros orígenes y que literariamente puede constituir una forma de constatar nuestro caos interior como la lucha de opuestos (mientras somos uno podemos enfrentarnos al mundo, pero cuando estamos incompletos o en lucha con nosotros mismos, este dolor nos hace vulnerables).
    Mientras que el concepto de hermandad nos identifica con lo social, el de gemelos nos identifica con nosotros mismos y nuestras contradicciones. Esto se aplica con carácter individual a cada persona, o con carácter general, a un pueblo o nación que se considere como un todo:
    Una de las leyendas húngaras más importantes es la del Ciervo Mágico (“Csodaszarvas”): cuenta la historia de Hunor y Magor, hijos de Enech, que llegan a la región de Meotis persiguiendo a un ciervo. La región parece fértil y rica, así que deciden quedarse allí, roban las mujeres de Belár y de Dula y crean así su estirpe. La leyenda parece haberse creado durante la época de contacto entre húngaros y tribus turcas, de hecho, Hunor se referirían en realidad al pueblo turco-onogur, creador de una federación de tribus en la que habrían estado integrados los húngaros, hasta el punto de que cuando éstos llegaron a Europa, se les confundiría con los onogures, de esta denominación proviene el nombre de los húngaros en la mayoría de las lenguas: onogur>húngaro, frente a la denominación endoétnica: magyar – húngaro, Magyarország- país de los húngaros, que parece relacionada con el nombre Magor. También se destacan los contactos con otras tribus turcas (Belár se refiere a los búlgaros, que eran entonces una tribu de origen turco), e iranias (Dula se refiere a los alanos). Aún así, se observan elementos más antiguos: por ejemplo la persecución del ciervo o la presencia de Enech (esta palabra se relaciona con ünő – ciervo hembra)” (http://cronicashungaras.blogspot.com.es/2009/01/la-antigua-literatura-oral-hungara.html)
    Como ya he comentado es interesante conocer estos aspectos:
    En todas las mitologías, el significado inicial de la creación es la aparición de la diferenciación y la pluralidad en lugar de la indiferenciación y la unidad.
    La primera etapa suele coincidir con la forma de distinción más elemental, es decir, la dualidad. En la mitología china, cuando el divino antepasado Pangu llevaba 18.000 años creciendo en el interior del huevo cósmico, éste eclosionó y se dividió en dos partes: la mitad iluminada formó el cielo y la oscura la tierra.
    Según el mito de la creación maorí, el mundo comenzó a existir cuando los dos seres creadores, Rangi, el ciclo, elemento masculino, y Papa, la tierra, elemento femenino, se desasieron del abrazo que los inmovilizaba en el vacío y adoptaron posturas opuestas y complementarias en el cosmos. La misma idea aparece en las creencias del antiguo México: la creación comenzó cuando Ometecuhtli, señor autocreado de la Dualidad, se dividió en sus dos aspectos, el masculino y el femenino, bajo la forma de Ometeotl y Omecihuatl, padres de los dioses.
    Encontramos una variante curiosa en el mito de la creación de los bambaras del África occidental, según el cual el huevo cósmico emitió una voz que originó su propio doble, del sexo opuesto, dando vida a los gemelos primordiales y divinos progenitores del mundo.
    El tema de la dualidad primordial también aparece en algunas versiones del mito de la creación griego, en las que los primeros dioses que surgieron fueron Urano, el cielo, de carácter masculino, y Gea, la tierra, de carácter femenino.
    ” (http://www.historiayleyendas.com/Mitos_mundo/La_dualidad.htm)
    En esta dirección (http://www.encolombia.com/medicina/ginecologia/obste52101-gemelos.htm) pueden encontrarse las historias de varios mitos relacionados con los gemelos como dualidad del bien y el mal. El día y la noche, la divinidad y lo humano, lo masculino y lo femenino, como son: Zeus y Hera, Artemisa y Apolo, Cástor y Pólux, Rómulo y remo, Caín y Abel, Esaú y Jacob, muchos más, incluso como el caso de Narciso y su reflejo, que constituyen la representación de aspectos enfrentados de la humanidad como luchas entre personajes distintos, que son diferentes pero también son uno.
    Así tenemos este curioso mito africano:
    LOS GEMELOS CON UNA SOLA CABEZA
    Una vez había unos gemelos que solo tenían una cabeza para los dos.
    Sus nombres eran Sainey y Sana. A pesar de tener una sola cabeza no
    estaban de acuerdo. Sana era fuerte pero obstinado. Sainey era débil
    pero agudo.
    Un día Sana le dijo a su hermano: “Quiero ir a la guerra.” Sainey sabía
    que su hermano era tozudo y no quiso escucharle. Por lo tanto le dijo:
    “Deja que primero lo consultemos con nuestros padres y nos den su
    opinión.Sana les contó su plan. Su madre dijo: “No debéis ir.” Su padre
    dijo: “No debéis ir.” Pero Sana estaba decidido a ir. Y Sainey fue forzado
    a ir.
    A pesar de sus esfuerzos no pudo salvar a su hermano: Sana murió en el
    campo de batalla. Y con dolor Sainey cantaba:
    Sana, tu madre te lo dijo
    Pero no quisiste escuchar
    Tu padre te lo dijo
    Pero no quisiste escuchar
    Ahora el muerto y el vivo
    deben ir en una sola tumba
    Oh gente del pueblo
    Esto es extraño.
    Cogió el cuerpo de su hermano desde el campo de batalla hasta el
    camino. Débil, Sainey tuvo que arrastrar el cuerpo. Y de este modo lo
    llevó hasta su casa. Los padres se acercaron a ellos. Cuando vieron lo
    que había ocurrido, su madre lloró, su padre lloró. La gente del pueblo
    fue a consolarles. Y Sainey cantó su canción:
    Sana, tu madre te lo dijo
    Pero no quisiste escuchar
    Tu padre te lo dijo
    Pero no quisiste escuchar
    Ahora el muerto y el vivo
    deben ir en una sola tumba
    Oh gente del pueblo
    Esto es extraño.
    La gente del pueblo cargó con ellos hasta su campamento. Donde fueron
    enterrados en una sola tumba.
    ” (Cuento africano – anónimo, http://www.librear.com/mobile/fichas.php?id=893)

    PD.- En la fotografía de la hoja (como sabéis me gusta comentarla, cuando representa algo), se observa que está divida en dos colores, dos mitades, una verde y otra seca … al fondo dos líneas de camino pasan sobre la segunda por donde también está rota. Y la interpretación … esta vez la dejo en el aire ya que es bastante directa en el contexto de nuestra historia.

  6. Manuel 5 de diciembre de 2012 a 14:26 #

    Hola.
    Esta tercera parte no me gustó mucho, me descolocó y me dejó confuso. Pero no deja de ser una historia más de las posibles que a la autora se le ocurrió.
    En cuanto a los personajes, el mensaje principal sería que a partir de cierto momento, o edad, en la vida de algunas personas, es más importante el mundo que se han creado y su tranquilidad y seguridad, que ninguna otra cosa, incluyendo la verdad. Y lo que amenace esa “paz” es dificilmente aceptado.
    Sigue la atmosfera triste. Yo me imagino la narración en blanco y negro y como en una tarde oscura de invierno entrando la noche. Me cuesta visualizarla en color.
    De nuevo esa losa en la personalidad de la autora. La veo como a alguién que lo debió de pasar mal y una parte de ella se endureció y aceptó la fatalidad como algo con lo que tiene que convivir. Por otro lado busca comunicar sus sentimientos, necesita dar salida a lo que le oprime, hacer que la gente participe y comprenda sus emociones y lo hace a traves de sus escritos. (No sé si le sirve de algo, porque parece que interiormente ella sigue igual, aunque puede que con eso consiga un equilibrio emocional que le impida escorarse aún más hacia la fatalidad)
    Con una escritora como Agota, (y con casi todos) nunca sabes que es verdad o mentira, al fín y al cabo, es literatura y aunque describiera un hecho real siempre puede llegar un momento en que la fantasía se imponga. Como le decía la esposa de un autor (no recuerdo el nombre), a su hija pequeña en cierta ocasión. “Las mentiras de tu padre no las tomes a mal, porque en esta casa vivimos de ellas”.

  7. carmen 7 de diciembre de 2012 a 13:39 #

    Bueno, a mi el final también me ha decepcionado un poco porque contaba con algo más definido. Quizás sea esa parte de cada uno que nos pide poner un fin cuanto más concreto mejor. La escritora a veces, casi parece escribir en la línea que separa lo cuerdo con la locura. De todos modos a mí éste libro me ha enriquecido ya que he podido ver el resultado tan bestial que tiene una experiencia como la vivida por la autora, en su manera de ver el mundo. A todos en un momento o en otro nos hubiera gustado que nuestra vida fuese de otra manera, por eso creo que de ahí viene este final. Si se mira detenidamente hasta es lógico dar esas opciones a la historia.

  8. maite 7 de diciembre de 2012 a 15:12 #

    Hola a todos.
    Tienes mucha razón Manuel, yo también veo esta obra en blanco y negro no sólo por lo triste de la narración, también por la época en la que se desarrolla, tiempos de carencias y tristeza.
    Creo que es un libro brillante, me ha encantado leerlo pero también es raro y un poco decepcionante el final.
    Agota ha tenido que sufrir mucho en su vida, para escribir un libro tan triste y excepcional como éste.

  9. susana 7 de diciembre de 2012 a 19:54 #

    Para mí esta tercera parte ha perdido el ritmo y la característica que más me impactó del primer relato, su narración seca, cruel, desprovista de adjetivos y sin embargo tan profundamente descriptiva de la deshumanización de dos gemelos, al menos así lo creímos en un principio, en un entorno sin esperanza. Creo que en el desenlace se pierde la pulsión de la historia, como en un delirio fébril de personajes que no son lo que creíamos, de identidades confundidas, de explicaciones que quizá no añaden nada al relato…la autora nos deja descolocados, nada es verdad o quizá todo lo que ha pasado podría serlo..quizá hemos creído la historia que ella necesitaba narrar para dejar salir su yo, su angustia, su descreimiento y nos ha llevado a un callejón en el que una vez más sólo la muerte de todos, puede cerrar el círculo, de los hermanos que nunca se encontraron, del afecto y calor de su madre con el que nunca crecieron, de los amores, de los sentimientos acallados…solo al morir podrán reencontrarse y por fin ser libres. Me quedo con un libro único, una autora que he descubierto con mucho agrado y una historia que me ha dejado muchas cosas en las que pensar…

  10. Lui 11 de diciembre de 2012 a 18:50 #

    Realmente se trata de un libro único e impactante. Pienso que quizá de los tres el primero es el mejor, tanto por el tipo de narración como por ser el inicio de la historia…. quizás el desenlace en el tercero me haya decepcionado un poco. Realmente en conjunto, se trata de un libro fantástico, pero también perturbador y cruel, y que me ha gustado leer y también me hubiera gustado no haber leído… ojalá nadie tuviera una vida tan dura…

  11. fjbarral 13 de diciembre de 2012 a 22:45 #

    Saludos,
    Primero indicar que me uno perfectamente a la recomendación de nuestra compañera Kelly: Sandor Márai (del que he leído su libro “el último encuentro”, donde nos muestra aspectos de la amistad y la traición, a través de un monólogo, sobre el triángulo formado por dos hombres amigos pero con diferente carácter y una mujer), además de una vida interesante hasta su suicidio cuando enfermo prefirió la muerte a mantenerse con vida dependiendo de otros, escribía y hablaba en húngaro pese a que ésto evitaba que fuera conocido por una especie de honor hacía su país perdido. Su escritura es intensa y sosegada, de forma que nos acompaña en un viaje hacia el interior de los personajes, sus vidas y sus razones, y aunque al principio puede parecer que usa un lenguaje algo recargado y espeso, al ir avanzando se nos muestra que consigue una atmósfera que nos rodea llenándonos con las sensaciones y las vidas que nos relata.
    Obtengo como conclusión que estos autores se muestran orgullosos y cuidadosos con el honor que enfrentan en sus vidas, a las maneras de un pueblo nómada de las estepas, como parece que (sin querer caer en estereotipos) se desprende del pueblo húngaro y sus orígenes.
    En cuanto a las leyendas … qué son sino historias antiguas y narraciones de los deseos de un pueblo. expresiones de la forma de ser. Según Carlos García Gual (http://www.culturaclasica.com/?q=node/5271) “Toda cultura alberga una tradición mítica. Según Georges Dumézil: “Un país sin leyendas se moriría de frío. Un pueblo sin mitos está muerto”. Desde siempre, “los mitos viven en el país de la memoria” (Marcel Detienne). Es decir, pertenecen a la memoria comunitaria y, como señaló el antropólogo Malinowski, ofrecen a la sociedad que los alberga, venera y difunde “una carta de fundación” utilitaria. Son, en sus orígenes, las fundamentales “historias de la tribu”; ofrecen a sus creyentes una interpretación del sentido del mundo.“, y ésto es lo que pretendí plasmar en mis comentarios sobre mitología y leyendas, que a poco que se investigue incluyen aspectos distintos a una mera narrativa folclórica o infantil que se encuentra tan arraigada en nuestra sociedad occidental que desprecia a pueblos que se acogen a distintos dioses como una forma de incultura mientras ellos mismos (nosotros) se acogen a una multitud de santos revestidos de una serie de cualidades que los hacen más serios y cultos (??). Si os interesa conocer algo más sobre mitología, este enlace que expone cronológicamente sus teorias más destacadas es bastante interesante y que concluye aseverando que: “Recordemos sólo que el primer ejemplo del método estructural, originario de los estudios lingüísticos, aplicado a un mito griego, es de 1955. C.Lévi-Strauss tomó entonces como ejemplo el famoso mito de Edipo, para destacar en un análisis sus secuencias mínimas fundamentales (los mitemas) y destacar cómo, por debajo de la narración aparente, el mito revelaba otra significación en su estructura profunda. El mito es, pues, un lenguaje, de segundo orden, un tanto ambiguo, que presenta internamente un modelo lógico, que plantea los problemas y los dilemas fundamentales de una sociedad. Para Lévi-Strauss los mitos son expresión de una manera lógica de concebir el mundo, sólo que es ésta una lógica centrada sobre la clasificación de lo concreto y por tanto un tanto distinta de nuestra lógica científica centrada en los sistemas abstractos y en la clasificación de lo general, por eso la denominó El pensamiento salvaje (1962).“.
    Por lo expuesto en relación con la mitología es por lo que pienso que en nuestra lectura se aprecia características de este tipo de lenguaje mítico donde a través de personajes, sus vidas y relaciones, se pretende en realidad de hablarnos sobre otros valores, en este caso personales. Y en este sentido se trata de una narración simbólica, en la que mientras que la historia entretiene a nuestra razón, su verdadero significado como son los sentimientos y las ideas se nos cuelan directamente hacia nuestro entendimiento más primario, más sentido. Es esta pues la sensación que aprecio nos deja esta lectura de Ágota Kristof.

  12. fjbarral 13 de diciembre de 2012 a 23:21 #

    Saludos a todos de nuevo,
    En mi anterior comentario no aparece el enlace relativo a las teorías sobre la mitología: http://www.monografias.com/trabajos910/teorias-mitologia/teorias-mitologia.shtml. Además creo que no quedó completamente claro que me refería en cuanto a los pensamientos de la sociedad occidental sobre ésta, a los prejuicios negativos que existen: atacándola como fantasiosa, irreal y aceptándola sólo como folclore irrelevante o cuentos de pueblos incultos. Mientras que constituye en realidad una forma de expresar sentimientos básicos que los seres humanos necesitamos atesorar o utilizar para expresarnos en estos niveles básicos, donde lo social y la razón quedan un poco en segundo plano. En la poesía sabemos que hay un simbolismo, y sin embargo en este caso nos quedamos con los cuentos sin ver que detrás de ellos existe una importante y extensa comunicación.
    Por cierto aprovecho esta nueva intervención para aportar una referencia a un libro que ya he citado. “El arte de amargarse la vida” de PAUL WATZLAWICK (psicólogo polaco bastante irónico), y que en su prólogo dice: “En el corazón de Europa hubo una vez un gran imperio. Lo formaban tantas y tan diversas culturas, que no siempre podía alcanzarse una solución razonable para un problema cualquiera y el absurdo resultaba ser el único camino viable de la vida. Sus habitantes -los austrohúngaros, como el lector ya habrá sospechado- llegaron a ser proverbiales, no por su inhabilidad en enfrentarse de un modo razonable con los problemas más simples, sino por su habilidad en conseguir lo imposible de algún modo casi por descuido. Inglaterra, como dice un proverbio, siempre pierde la batalla menos la única decisiva; Austria siempre pierde la batalla menos la única desesperanza. (No es de extrañar que desde entonces la máxima condecoración militar se reserve para oficiales que arrebatan la victoria de las garras de una derrota con alguna acción que está en crasa contradicción con el plan general de batalla.)
    El gran imperio se ha convertido en una pequeña región, pero el absurdo ha quedado en el concepto de vida de sus habitantes, y el autor de estas páginas no es ninguna excepción. Para ellos, la situación es desesperada, pero no seria.

    Y para quienes no comprendan el título del libro … en su introducción dice: “«¿Qué puede esperarse de un hombre? Cólmelo usted de todos los bienes de la tierra, sumérjalo en la felicidad hasta el cuello, hasta encima de su cabeza, de forma
    que a la superficie de su dicha, como en el nivel del agua, suban las burbujas, déle unos ingresos que no tenga más que dormir, ingerir pasteles y mirar por la permanencia de la especie humana; a pesar de todo, este mismo hombre de puro desagradecido, por simple descaro, le jugará a usted en el acto una mala pasada. A lo
    mejor comprometerá los mismos pasteles y llegará a desear que le sobrevenga el mal más disparatado, la estupidez más antieconómica, sólo para poner a esta situación totalmente razonable su propio elemento fantástico de mal agüero. Justamente, sus ideas fantásticas, su estupidez trivial, es lo que querrá conservar…»
    Estas palabras proceden de la pluma de un hombre, que Friedrich Nietzsche consideraba el más grande de los psicólogos de todos los tiempos: Feodor Mijailovich Dostoievski. En realidad sólo dicen, bien que en un tono más elocuente, lo que la sabiduría popular sabe desde siempre: no hay nada más difícil de soportar que una serie de días buenos.
    Ya es hora de acabar con los milenarios cuentos de viejas que presentan la felicidad, la dicha, la buena fortuna como objetivos apetecibles. Demasiado tiempo se ha tratado de convencernos -y lo hemos creído de buena gana- de que la búsqueda de la felicidad al fin nos deparará felicidad.
    “, y sigue ya en este todo dándonos consejos para que consigamos a lo que parece que dedicamos en realidad nuestras fuerzas, que es a ser generalmente infelices, quizás como una forma de vengarnos de nosotros mismos por conseguir hacernos intrascendentes e insustanciales con nuestro ámbito natural más básico y natural … y es que en realidad seguimos siendo bastante animales, lo que no es malo en cuanto sea de forma natural ya que cada vez que intentamos ser una gran civilización acaba muriendo mucha gente. 😉

  13. fjbarral 18 de diciembre de 2012 a 1:29 #

    Como he podido apreciar, y que he ido compartiendo en algunos de mis comentarios, la autora de esta novela nos cuenta un aspecto fundamental de su forma de ser, que nos la presenta en base a sucesos acaecidos en su vida y cómo los fue asimilando. De esta forma se nos presenta una suma de penalidades y una forma de entender la vida poco vital ya que nos la presenta como una sucesión de situaciones donde el sufrimiento y el desánimo toman importancia.
    Éstos aspectos que he encontrado con más o menos arraigo en el carácter general del pueblo húngaro (magyar), para el que entiendo que se da la dualidad de su pesimismo unido a cierto empuje para vivir, y que podría entenderse como vivir plenamente una vida incompleta (hay quién asume ésto perfectamente y quienes se encuentran siempre con ese poso de desánimo, que en muchos casos llega a agriarles la existencia).
    Cambiando de aspecto y no creo que sea irrespetuoso sino una forma de acercarnos al folclore y tradición de este pueblo, por el carácter expuesto que supongo contradictorio y dadas las fechas que se acercan, me animo a compartir una de las recetas húngaras más típicas: “Goulash con spaetzel”. Que de forma más tradicional se cocinan en una olla cónica colgada directamente sobre la lumbre, y que en muchas ocasiones puede observarse en reuniones campestres o competiciones organizadas.

  14. fjbarral 18 de marzo de 2014 a 22:51 #

    Después de tanto tiempo, he encontrado esta referencia a este libro leido, “Claus y Lucas”, sobre el asombro por las circunstancias de la crueldad que tan claramente se muestra en esta novela. Ya lo hemos comentado, creo que en todos sus aspectos, pero lo comparto porque siempre es posible encontrar alguna novedad. 🙂
    http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2014/03/agota-kristof-la-crueldad-como-arte-literario.html

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