El gran cuaderno: no hay lugar para la esperanza

5 Nov

El peso de tu ausenciaDicen los críticos que la mejor novela de las tres que componen esta trilogía es la primera: El gran cuaderno y que sólo por ella Agota Kristof merece estar entre los mejores escritores europeos del siglo XX. La verdad es que su lectura es impactante e hipnótica. Tanto por lo que cuenta como por la manera en que está contado alcanza cotas literarias difíciles de superar. Su punto de vista, sus personajes que no dejan lugar a ningún sentimiento, estos niños tan excepcionales en el buen y en el mal sentido: inteligentísimos, crueles pero también gentiles, pervesamente maduros, sádicos y amables, faltos de sentimientos hasta con respecto a su madre y a su padre, justos a su manera, fuertes, inhumanos… Y la guerra como telón de fondo de todos los acontecimientos. La guerra cruel, como todas, que convierte a las personas en animales. Ninguno de los que aquí participamos hemos vivido una guerra y no sabemos lo que es. Agota Kristof utiliza las palabras exactas para hablar de crueldad, identidad, guerra, soledad, supervivencia. La autora no esconde bajo las palabras todo el mal que el hombre es capaz de hacer. Está claro que el punto de vista de la autora y sus recuerdos son decisivos en la forma en que está narrada la historia. Otro autor hubiera escrito de otra manera. Agota Kristof no. Sus vivencias de la guerra en su infancia tuvieron que ser terribles y determinantes de su personalidad y, por lo tanto, de su manera de escribir, tanto como para crear a estos dos niños faltos de moral y sentimientos como una alegoría estremecedora de lo que una guerra puede hacer con los seres humanos. El hecho de que sean dos niños los protagonistas nos lleva a pensar en que la autora quiere desenmascarar de una vez por todas ese tópico tan manido de la inocencia de la infancia. Fue Freud quien dijo que los niños eran “perversos polimorfos”. Pues no hay más que imaginar a esos “perversos polimorfos” en tiempo de guerra con todas las carencias materiales y afectivas posibles. Todos los personajes viven en un desamparo total (el paradigma está en los personajes de Cara de liebre y su madre y su terrible final) y desarrollan sus instintos más primarios: la abuela avara y egoísta a la que solo le importa el dinero, inhumana, sucia hasta la saciedad (¿nos ha impactado la suciedad en la que vive?) y autora de la muerte de su marido; el oficial masoquista (impactante la escena de los latigazos: el cuerpo, los cabellos, la ropa del oficial, las sábanas, la alfombra, nuestras manos, nuestros brazos, todo está rojo. La sangre se nos mete incluso en los ojos, se mezcla con nuestro sudor y continuamos golpeando hasta que el hombre lanza un grito final, inhumano, y nosotros caemos, agotados, al pie de su cama).

Es un libro extraño, audaz, experimental, devastador, nihilista, sin ningún lugar para la esperanza. Asombra por la dureza, intensidad y crueldad de alguna de sus páginas. En esta primera parte no existen ni los nombres, ni de los personajes, ni del pueblo, ni del país. Todo aséptico, frío. Sí hay apodos descalificativos como “cara de libre”, “bruja”, “hijos de perra”. La ausencia de nominalización para darle un carácter global al horror. Esto puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier época. La deshumanización llevada hasta sus más altas consecuencias.

Son tiempos de guerra y los gemelos realizan una serie de estrictos y extraños ejercicios para hacerse fuertes y que nadie pueda con ellos si llega el momento: ejercicios de endurecimiento del cuerpo, de endurecimiento del espíritu, de mendicidad, de ceguera y sordera, de ayuno y de crueldad. Todo un compendio de disciplinas que los convierten en una especie de “superhombres” a los que nada puede afectar, unos seres capaces de resistir la locura de un mundo en guerra y destrucción para hacerlos indiferentes a todo. Así los chicos más mayores les tienen miedo y cuando los detienen y los torturan pueden soportarlo y sobreviven.

El libro está dividido en brevísimos capítulos compuestos de frases muy sencillas y cortas, las situaciones y los personajes sólo necesitan de unas líneas para cobrar vida. A lo largo de la lectura nos daremos cuenta de que estos capítulos están siendo escritos por los gemelos en un cuaderno como si de un diario se tratase donde los niños plasman sus vivencias. Necesitan de la escritura como necesitan del conocimento. Además de las labores de la casa, del huerto, de la pesca, los niños se entregan al conocimiento y a la escritura para dar rienda suelta a lo vivido y eso es lo que estamos leyendo nosotros los lectores: su diario, el gran cuaderno: Para decidir si algo está “bien” o está “mal” tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos. Por ejemplo está prohibido escribir: “la abuela se parece a una bruja”. Pero sí está permitido escribir: “la gente llama a la abuela “la  Bruja”. Está prohibido escribir: “el pueblo es bonito”, porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas. Del mismo modo, si escribimos: “el ordenanza es bueno”, no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: “el ordenanza nos ha dado unas mantas”. Escribiremos: “comemos muchas nueces”, y no: “nos gustan las nueces”, porque la palabra “gustar” no es una palabra segura, carece de precisión y objetividad. “Nos gustan las nueces” y “nos gusta nuestra madre” no puede querer decir lo mismo. La priemr designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento. Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos. Creo que este párrafo describe muy certeramente la esencia de esta novela.

Y para terminar, un pequeño apunte que podremos desarrollar cuando nos metamos en la segunda y tercera parte: el hecho de que los niños sean gemelos, de que sus nombres contengan las mismas letras, que escriban en primera persona de plural como si fueran uno parece indicar que son las dos caras de una misma persona. ¿Son dos o son uno? ¿Quiénes son Claus y Lucas? Lo iremos averiguando según avancemos en nuestra lectura.

Plazos

A lo largo de una semana-diez días leeremos el segundo relato de este libro “La prueba”. Dejad vuestros comentarios sobre esta primera parte los que todavía no lo habéis hecho o las réplicas a los míos o a los de los demás miembros del Club que sí se han manifestado.

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11 comentarios to “El gran cuaderno: no hay lugar para la esperanza”

  1. fjbarral 6 de noviembre de 2012 a 15:00 #

    Saludos a tod@s,
    Coincido con los comentarios de Kelly, sobre lo atroz de lo expuesto, tanto por lo hechos como por la falta de sentimientos que muestra. En cuanto a las escenas sexuales, si bien muestran sólo aspectos violentos y de sometimientos, si le rebajamos su intensidad considero que se pueden dar con cierta frecuencia, no hay más que recordar los cotilleos rurales, sobre todo en zonas apartadas, en momentos de escasez y con sometimiento a necesidades básicas.
    Además de lo que ya se ha dicho sobre la autora, creo interesante destacar ciertos aspectos de su vida y del carácter del pueblo húngaro (es curioso su origen de este pueblo orgulloso, nómada de las estepas, que participó en las grandes incursiones, invasiones o saqueos durante la época medieval, en forma parecida a como lo hicieron por fechas parecidas los vikingos o los sarracenos), y que necesariamente parece que se encuentran plasmados en su obra, aunque ésta en principio pudiera, por la falta de referencia considerarse no sujeta a un tiempo y lugar concreto.

    Me parece curioso comprobar que los magiares se autodominan a sí mismos como “seres humanos”, tal como lo hacen principalmente las poblaciones indígenas de forma unánime, cada una en su lengua y refiriendode a su propia etnia. Es quizás uno de los pocos pueblos que mantienen este nombre en Europa.

    «Kristof nació el 30 de octubre de 1935. A la edad de 21 años se marchó de su país cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Ella, su marido (profesor de historia en la escuela) y su hija de 4 meses de edad, escaparon a Neuchâtel, en Suiza. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica dejó su trabajo y se separó de su marido. Kristof empezó a estudiar francés, y comenzó a escribir novelas en ese idioma.» (http://es.wikipedia.org/wiki/Agota_Kristof)
    «Kristof llegó a Neuchâtel arrastrada por la política. Era 1956 y su marido había participado en Hungría en la revolución contra el régimen prosoviético. Cuando la revuelta fue sofocada, el matrimonio atravesó a pie la frontera con su hija recién nacida. Primero Austria, luego Suiza. “Mi marido se empeñó en que nos fuéramos”, recuerda ahora la escritora. “Muchas veces he pensado que más habría valido que él hubiera estado dos años en la cárcel que yo cinco en una fábrica. Suiza me parecía el desierto. Lo pasé mal”. Lo dice sin énfasis. En el fondo, habla como escribe: yendo al grano, sin circunloquios, sin subrayados.
    Cumpliendo con el tópico, la fábrica era de relojes. Ella se levantaba de madrugada y se pasaba las horas repitiendo el mismo gesto en una máquina. Mecánicamente. No sabía francés -“fue mi marido el que estudió. Yo no pude”, aclara-, y en una factoría en la que nadie hablaba era difícil aprender una lengua: “Tenía sus ventajas. La monotonía me permitía escribir poemas mentalmente. Los transcribía al llegar a casa después de acostar a la niña. En húngaro”.» (http://elpais.com/diario/2007/02/24/babelia/1172277550_850215.html)

    «HÚNGARO
    La palabra húngaro proviene probablemente del turco
    onogur, que en turco antiguo significaba “diez saetas” con el sentido figurativo de “diez tribus”. Se trataba de un etnónimo de una alianza turca, que más tarde los eslavos viejos aplicaban a todas las tribus o naciones de origen altáica o urálica, que encontraron. Aún más tarde esta palabra se difundió en toda Europa y ya se usaba para designar exclusivamente a los húngaros. La forma española corresponde regularmente al latino medieval hungarus.
    El autoetnónimo (el nombre, con el cual una etnia o nación se llama a sí misma) de los húngaros es magyar (desde aquí magiar en español). La forma antigua documentada de esta palabra era mogyeri, y es compuesta de dos palabras, mogy y eri, que hoy dia existen solamente como partes de otras palabras. El significado de estas palabras era aproximadamente “gente” y “hombre” o “ser humano”. Entonces, un húngaro sería “una persona que pertenece a la misma gente”.
    La lengua húngara forma parte del grupo ugro-fínico (la rama úgrica), un subgrupo del urálico.
    – Gracias: Francisco Csajka» (http://etimologias.dechile.net/?hu.ngaro)

    «Los actuales magiares provienen de tribus separadas de los grupos fino-ugrios asentados hasta el siglo V en las estepas que se extienden entre los ríos Volga y Kama, que se desplazaron hacia los territorios al norte del Cáucaso y de Crimea. Si bien están étnicamente relacionados con el grupo fino-ugrio, las diversas migraciones y la influencia de otros grupos asiáticos (ávaros, hunos, mongoles), así como la influencia de los pueblos otomanos e iraníes evidenciada en los modismos lingüísticos del idioma introducidos durante la migración magiar hacia el oeste de las estepas rusas, determinaron la diferenciación final del grupo étnico antes incluso de su asentamiento final en las regiones históricas de Panonia y Dacia.
    Los magiares iniciaron sus incursiones hacia Occidente a principios del siglo VII, ocuparon el vacío que los ávaros dejaron en los territorios de las actuales Eslovaquia y Hungría, hasta alcanzar Sajonia, la Lotaringia e incluso Francia. Durante la máxima expansión magiar (siglos XI y XII), la influencia de la tribu llegó a los montes Cárpatos y Transilvania, y al sur, hasta la región ubicada entre los ríos Sava y Drava.
    La derrota sufrida en la batalla de Lechfeld (junto al río Lech en Baviera) en el 955 supuso el fin de la época de incursiones y el principio de los asentamientos en las planicies de Hungría. El Principado de Hungría fue el predecesor del reino de Hungría, y sus primeras fronteras se extendían desde la Bohemia imperial hasta los lindes de los montes Dálmatas, los límites de la Bosnia Bizantina y la frontera norte de Eslovaquia.»( http://es.wikipedia.org/wiki/Magiares)

    «La Segunda Guerra Mundial
    Hungría entre 1941 y 1944.
    Tras cierta presión, Horthy, el regente húngaro, estableció una alianza con la Alemania nazi y los otros miembros de las Potencias del Eje (Italia y Japón) en los años 1930, donde le ofrecían revisar el Tratado de Trianon. Hungría fue recompensada por Alemania con territorios pertenecientes a Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía, y tomó parte activa en la Segunda Guerra Mundial, pudiendo así recuperar temporalmente unos territorios donde había húngaros (sur de Eslovaquia, Rutenia subcarpática, Transilvania septentrional y el norte de la Voivodina), y donde las autoridades húngaras pretendieron que los húngaros eran la mayoría, aunque los censos hechos por las autoridades rumanas, eslovacas o serbias pretendían lo contrario. En octubre de 1944, Adolf Hitler forzó la abdicación del no demasiado dócil Horthy, por un mayor colaboracionista pronazi húngaro, Ferenc Szálasi, con el fin de evitar así la defección de Hungría. La segunda guerra mundial afectó decisivamente a Hungría en el sitio de Budapest, donde perecieron unos 40.000 civiles además de 50.000 defensores y 70.000 atacantes del Ejército Rojo.[cita requerida]
    La Hungría comunista y la rebelión de 1956
    Artículo principal: República Popular de Hungría.
    Tras la caída de Hitler, Hungría fue ocupada por tropas rusas y, pese a que hubo un pequeño periodo liberal, en 1947 se instauró un gobierno comunista, liderado por el Partido de los Trabajadores Húngaros, estando a la cabeza de este Mátyás Rákosi. Por lo tanto el país pasaba a ser una parte importante del Bloque del Este. En 1949 Hungría ingresó en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON) patrocinado por la Unión Soviética, del que formó parte hasta 1991.
    (…)
    El 28 de octubre de 1956, una revolución que pedía la retirada del Pacto de Varsovia fue respondida con una intervención militar por la Unión Soviética y la deposición y ejecución del primer ministro Imre Nagy. A finales de los años 1980, Hungría encabezó el movimiento para disolver el Pacto de Varsovia y se encaminó hacia una economía orientada al mercado bajo el liderazgo de János Kádár, secretario general del Partido Socialista de los Trabajadores Húngaros hasta 1988, año en que dimitió. Durante su gobierno se impulsó una política reformista, permitiéndose el establecimiento de pequeñas empresas o PyMES particulares, aunque el gobierno defendía arduamente los derechos de los trabajadores y mantenía el control político del país.» (http://es.wikipedia.org/wiki/Hungr%C3%ADa)

  2. Ciberclub de lectura 12 de noviembre de 2012 a 19:13 #

    KELLY dejo tu comentario en esta parte que es la que le corresponde:

    Hola compañeros,
    Esta segunda parte me está resultando totalmente desconcertante, con tantas historias independientes y cada cual más terrible, verdaderamente las guerras y las catástrofes son un semillero de neuróticos y parece que aquí la autora los reúne a todos: vacíos, locos, trastornados, cobardes,…ya no hay distinción entre el bien y el mal con tal de conseguir sus propios objetivos, que en su mayoría son obsesiones personales como la posesión del otro, o escribir el libro de su vida. Como dice jf.barral “hechos desperdigados, incompletos, retazos …”
    Creo que continúa con los temas obsesión de la autora de la primera parte:
    .-los horrores de las dictaduras, el miedo, los libros prohibidos,sólo libros a mayor gloria del régimen, la gente no sale de sus casas, no poder pensar,como Peter en la pág. 233. “no pienso. No puedo permitirme ese lujo. Llevo el miedo en mi interior..”, “su marido era inocente, le matamos por error”.
    .-la imposibilidad de la paz para aquellos que han sufrido tanto,
    como le dice al cura en la pág.182.. La imposibilidad de la felicidad para todos, como le indica a Yasmine en la pág. 184, “tú también eres desgraciada , aunque no estés impedida”, o Víctor en la pág. 271: “En mi vida no pasaba nada, nunca en mi vida me había pasado absolutamente nada, ni tampoco a mi alrededor. Nada que valiese la pena escribir.”, o en la pág. 233.: !Pero, ¿la quieres?.- No sé lo que significa esa palabra. Nadie lo sabe.”
    .-el valor y la importancia de la inteligencia y de los libros:
    “la altura no tiene importancia sólo cuenta la inteligencia”,pág.197,
    “todo ser humano ha nacido para escribir un libro”..!pág.244…Escribir es lo más importante..”, pág. 265. “cuando tengas demasiado dolor, demasiado pesar, y si no quieres contárselo a nadie, escríbelo. Eso te ayudará” que supongo que es la catarsis que lleva a cabo la autora con esta obra..
    Me sorprende el niño, parece poseer una inteligencia innata similar a la que tenían lo gemelos en su infancia, descubre los secretos de Lucas, antes que éste se dé cuenta, como subir a su desván, descubrir los esqueletos; igual que habían hecho ellos de pequeños con la abuela, tiene el mismo interés en aprender e incluso en ir a la escuela a pesar de todos los problemas, le gusta tener los esqueletos arriba, en escribir todo en un cuaderno,y un sentimiento de posesión absoluta sobre la atención y el amor, como lo tiene Lucas ,que en cuanto piensa que van a abandonarlo llega al asesinato, si no puede evitarlo de otra manera como con el médico amante de Claras, como Yasmine, a la que entierra en el jardín… no deja a nadie escapar de sus garras,etc; sólo que en el niño ,quizás más complicado por su deformidad parece que al final se vuelve contra sí mismo y se suicida, puesto que todos los neuróticos que tienen buen fondo se vuelven contra sí mismos y no contra los demás como Lucas.
    Desvela La causa de la separación, pág. 208 “era necesario que aprendiésemos a vivir el uno sin el otro. Solos”.(si realmente son dos).
    Frases que me aproximan a la autora:
    “la diferencia algún día tendrá que reconocerla”
    “cada uno de nosotros comete en su vida un error mortal, y cuando nos damos cuenta, lo irreparable ya se ha producido”
    supongo que se refiere a sí misma después de la guerra.
    Las obras teatrales que recomienda jf.barral , si leídas me parecen horribles, visualmente me resultarían durísimas y más deprimentes todavía .Respecto a los Haikus, en mi desconocimiento siempre los había relacionado con la paz espiritual, con el asombro ante las maravillas de la Naturaleza y la elevación de espíritu que ésta provoca en el hombre, desde luego nada relacionado con el horror de esta obra, agradezco su información y me informaré mejor en las páginas que nos indica.
    Me parece muy interesante y digna de reflexión la observación que hace Manuel respecto al “delgado barniz de la civilización” que nos cubre y transforma en apariencia”, mientras ante las dificultades vuelve siempre nuestro instinto animal de supervivencia, como vemos a lo largo de la historia, especialmente cuando nos parecía que la civilización estaba llegando a su cumbre, como en el año 42, o en la más próxima guerra de los Balcanes, donde lo peor del hombre revive `por encima de todo lo demás.
    Y todavía más interesante y próximo me parece la reflexión que hace: “¿Cuántos de nuestros hijos están reparados para esto?, es para echarse a temblar,creo que daría para escribir un libro. aunque vale más no pensar que pueda `presentarse esa necesidad.
    Finalmente me quedo con dudas sobre si realmente existe o no Claus,¿es Lucas que se ha ido y es el mismo que regresa?,
    No me queda claro si su interés por Clara es porque le recuerda a su madre, o bien porque sufre el mismo sentimiento de pérdida por Thomas que él por su madre y por Claus.
    Continúo

  3. Ciberclub de lectura 12 de noviembre de 2012 a 19:15 #

    Gracias a Francisco y a Kelly por sus extensos comentarios… Pero ¿y los demás? Ha pasado una semana y no hay más que dos comentarios. Daos prisa en dejarlos, venga, ánimo, aunque sólo sea contestar a todo lo que plantean nuestros dos compañeros…

  4. fjbarral 13 de noviembre de 2012 a 14:43 #

    Kelly, nos dejas ya sin palabras y casi sin temas por tratar, se nota que esta obra no puede dejar indiferente.
    En cuanto a los haikus, tienes toda la razón ya que tradicionalmente se refieren a la naturaleza, lo que he querido indicar es sobre la forma en que están construidos, ya que para propiciar la contemplación y cierto desasosiego interior, utilizan frases cortas (según la métrica correspondiente) y en cierto modo inconexas.
    En cierta medida se aprecia que esta obra ha estado en periodo de rectificación constante para obtener la esencia, no de los hechos que son los que se exponen, sino de los sentimientos (especialmente de la autora). Tal como se indica: “(…) Él tenía muchos más al principio, pero los rehacía, los corregía, eliminando todo lo que no era indispensable. Si hubiese tenido tiempo suficiente, creo que lo habría eliminado todo. Claus menea la cabeza. -No, todo no. Habría dejado sólo lo esencial. Para mí.
    Para confirmar mi opinión sobre el caracter eminentemente simbólico, al final de esta parte parece indicar que todo es falso que no existe lo que se cuenta, que no pasó o no hay constancia oficial … y plante pues una posible discrepancia entre lo oficial y lo que pudo haber pasado, o incluso entro lo que se creyó que pasaba y lo que pudo haber pasado o, finalmente, lo que pudo ser sentido lo que verdaderamente afectó a todos.

    La novela, se perfila desde los primeros momentos como un conglomerado de focos que si los tenemos en cuenta, cada uno nos permite desarrollar multitud de espectos. Como ya he comentado se trata del armazón de una novela, con la esencia de lo que interesa, sin los adornos ni los entretenimientos a los que se nos tiene acostumbrados, aunque en muchos casos éstos sean necesarios e incluso puedan constituir la verdadera esencia en este otro tipo de lecturas.

  5. Ciberclub de lectura 15 de noviembre de 2012 a 1:16 #

    Estoy realmente entusiasmada con los comentarios tan certeros de los dos máximes participantes del club: kelly y francisco. Muchísimas gracias por vuestras palabras, me han completado mi lectura y mi visión de la obra. Primero, gracias a Francisco por los enlaces a las obras de teatro, resulta interesante ver las visiones tan diferentes (danza incluida) de una misma obra cuando se la lleva al teatro y cómo este medio es ideal para mostrar el simbolismo de la novela. También es muy interesante la comparación de la forma en que está escrita la obra con la estructura de los haikus: frases cortas que quieren decir mucho con muy poco, desnudez y limpieza en las palabras, la mínima expresión. Toda la información que nos dejas sobre Hungría, los húngaros y sus orígenes completa la lectura y nos acerca a un pueblo que no conocemos mucho así como la biografía de Agota Kristof. Yo ya dejé en el primer post del libro un enlace a la entrevista concedida por la autora al diario El País en 2007 de la que tú entresacas frases.
    Kelly observa y nos comunica a través de su lectura minuciosa y entregada cómo la autora está detrás del libro en frases como estas: “…Escribir es lo más importante..”, pág. 265. “cuando tengas demasiado dolor, demasiado pesar, y si no quieres contárselo a nadie, escríbelo. Eso te ayudará” que supongo que es la catarsis que lleva a cabo la autora con esta obra”.
    Se nota que te está gustando el libro Kelly y comentas muchas cosas muy interesantes, además haces algo (también Francisco) que yo quiero conseguir en este club virtual y que te agradezco: das las réplica a los comentarios de tus compañeros. Os pediría a todos que hicieseis lo mismo, así sería como si estuviéramos hablando unos enfrente de otros. Sé que es un mayor esfuerzo hacerlo por escrito pero vale la pena y es la esencia de todo club de lectura.
    Los comentarios de kelly te han superado esta vez, Francisco, lo que es casi imposible, pero kelly está sembrada y como tú bien dices: “Kelly, nos dejas ya sin palabras y casi sin temas por tratar, se nota que esta obra no puede dejar indiferente”.
    Quiero pediros a todos los demás que por favor dejéis vuestros comentarios lo más pronto posible, que os animéis a comentar esta obra tan interesante. Esperaré hasta el fin de semana para dejar mi post con mis comentarios sobre esta segunda parte que supone un giro con respecto a la primera aunque es una clara continuación: ya no están juntos los gemelos, sólo permanece Lucas en el pueblo, y al final aparece Claus (pero ya no está Lucas), el punto de vista cambia a tercera persona de singular, Lucas se ha humanizado, aparecen más personajes con sus nombres y sus historias, hay incluso una pequeña novela dentro de esta (la historia de Victor) y sobre todo ese final sorprendente que nos deja perplejos ante lo leído hasta ahora: ¿qué es verdad y qué es mentira? ¿Lo que hemos leído hasta ahora no ha exisitido más que en la imaginación de Claus (¿o de Lucas?)? ¿Qué pretende la autora demostrarnos con semejante giro? ¿lo aclararemos en la tercera parte? Pero no nos adelantemos y comentemos primero esta segunda parte que tiene mucho que comentar: los personajes (ese niño deforme, Mathias, que es como la continuación de los gemelos, no en vano es Lucas quien le educa), la personalidad de Lucas en su nueva vida, los acontecimientos, el final… VENGA, ¡¡¡¡ANIMAOS!!!!

  6. Maite 17 de noviembre de 2012 a 14:32 #

    Que gran exposición hacéis de la obra Kelly y Francisco, os felicito, es difícil igualaros, pero, agregaré lo que me parece esta segunda parte, creo que es más floja que la primera,sigue siendo cruda pero juegan más los sentimientos aunque sean extremos.
    Efectivamente Mathias sorprende por su gran inteligencia e inspira sentimientos de compasión,pena,ternura…un niño destinado a ser infeliz desde su nacimiento.La obsesión insana de Lucas por el niño,su deformidad, la visión de los esqueletos en el desván, la falta de su madre y de su padre(abuelo), forman un caldo de cultivo para su trágico final.
    Continuaremos con Claus.

  7. Lui 18 de noviembre de 2012 a 11:18 #

    Ante todo, al igual que Chus y Maite, felicitar a Kelly y Francisco por sus fantásticas aportaciones… la mía es mucho más pobre, pero ahí va: la verdad es que continuo impactada con el relato de la autora,,,, impactada, aterrada, fascinada…. pocos libros han despertado en mi sentimientos tan encontrados; por un lado un horror ante lo que cuenta, un rechazo ante las historias que forman parte de él, historias que preferiría no leer, porque, lo confieso, no me gusta pensar en la cruda y horrible realidad que esconden detrás. Pero por otro lado estoy fascinada con la manera que tiene la autora de contar lo que pasa, de narrar esas horribles historias…. y fascinada por saber que va a ocurrir al final…

  8. susana 18 de noviembre de 2012 a 22:00 #

    Estoy de acuerdo con Maite en que para mí en esta segunda parte ha caído un poco el ritmo respecto de la primera, donde con su narración en capítulos cortos y descarnados nos daba pequeñas puntadas de una historia cruda de dos hermanos sobreviviendo en un entorno feroz de ausencia de valores. Aquí profundiza más en el personaje, aparecen por primera vez narrados los sentimientos, aunque eso sí en tercera persona, como tomando algo de distancia en el relato.Percibimos cierta empatía en Lucas en su relación con Yasmine, le une el abandono con el hijo de ella ,Mathias, enfatizado incluso con su deformidad y el rechazo que esto provoca en los demás. La propia conciencia del niño de su “fealdad” le condena a no ser merecedor alguno de cariño, eso me ha resultado tremendamente trágico, y su final, … como si el destino no pudiera haberle deparado una vida mejor. La amistad que establece con Clara es confusa, aparece el recuerdo a la figura de su madre pero al mismo tiempo surge entre ellos una sexualidad tortuosa, ella reviviendo en él el recuerdo de su marido y él dejándose llevar, sin ser capaz de reconocer si siente o no amor por ella. Parece cruel pensar que de su infancia se borró la posibilidad de amar y ser amado, como si fuera algo imposible de aprender después. También se entremezcla la historia de Victor, el horror de un “perdedor” incapaz de conducir su vida y que culpa a su hermana de sus fracasos, acabando con ella de una forma brutal…en definitica la autora nos conduce en esta segunda parte a una sucesión de historias marcadas por el sino fatal que aparece en las tragedias griegas, la incapacidad de salvar a ninguno de sus personajes de su drama, dibujando con crueldad extrema la desesperanza y derrotando a cada uno de ellos sin darles ninguna posibilidad de salvar su alma…

  9. fjbarral 19 de noviembre de 2012 a 0:22 #

    Saludos,
    Antes que nada, deciros que quisiera hacer un comentario con banda sonora, para lo que he encontrado esta bonita canción (húngara), que podéis poner de fondo mientras leéis ésto.

    Y para quién le guste algo más actual, menos tradicional, pero sin perder el espíritu:

    He leído comentarios de la autora de nuestra lectura sobre en una entrevista, su forma de escribir que creo que son interesantes:
    “¿Cuando escribía en húngaro también era tan cruda, o la crudeza de su estilo viene del hecho de que el francés no sea su lengua materna? “No, no. En húngaro era muy poética. Demasiado. Por eso no me gustan aquellos poemas. Creo que si hubiera seguido escribiendo en húngaro habría ido quitando y quitando, diciendo sólo lo estrictamente necesario. Seguramente mi forma de escribir viene del teatro. Diálogo puro. Lo justo, sin relleno, sin grasa. ¿Para qué dar vueltas? ¿Para hacer literatura? No me interesa la literatura”.
    (…)
    En las novelas de Kristof no hay mucho espacio para la esperanza. Sus personajes no creen en los sentimientos. ¿Y ella? ¿Cree en los sentimientos? Cuando escucha la pregunta levanta las cejas, guarda un largo silencio y, con la misma cordialidad con que abrió la puerta, responde: “No”.”

    He aportado que en sus escritos la autora no deja plasmado sus sentimientos, aunque creo que nos deja ver perfectamente su ausencia, como huella en la nieve: son hechos pero que nos permiten intuir la forma y peso de quién las ha dejado, y aspectos como su dirección y otras cualidades. En esta segunda parte se nos muestra al final un relato oficial, sobre hechos y sin contar los sentimientos y que nos permite descubrir hasta qué punto los de la autora sí nos hace llegar, aunque no directamente (quizás porque no se pueda completamente o verdaderamente) su sentir, sus estados de ánimo.
    No olvidemos que esta novela está constituida por tres que inicialmente fueron escritas y publicadas de forma independiente, por lo que no constituyen una unidad completa inicialmente, sino que se ha construido a medida que se han ido elaborando. Estoy de acuerdo con los demás que, sin desmerecer esta segunda parte, la mejor el la primera … ya veremos la siguiente y cómo queda el conjunto.
    No es ni remotamente cierto que ya se hayan tratado todos los temas (perdona Kelly por decir que habías abordado casi todo, ha sido una manera de mostrar la sorpresa del detalle alcanzado por tus comentarios y su amplitud … por cierto, si tengo que considerarme vencido lo consideraría honrosamente en esta ocasión, pero todos sabemos que sólo estamos compartiendo nuestras opiniones y visiones sobre esta lectura, por tanto sólo ganamos lo que obtenemos de nuestra lectura directamente, por el esfuerzo interior de resumir y explicar nuestras impresiones, y también por lo que vosotros nos hacéis ver que no comprendimos por nosotros mismos; también aprendemos sobre cómo nos afectan las lectura, a colaborar y sobre todo a compartir: conocimientos, impresiones y sensaciones). Aunque es bueno poder llegar a conocernos mejor y poder dirigirnos comentarios más personales de una forma que esta forma de expresarnos ayuda a dar calidez a nuestras opiniones e introduce una forma más amigable de abordarlos. 😉

  10. Manuel 28 de noviembre de 2012 a 23:24 #

    En esta segunda parte sigue la crudeza habitual en la narración. Atrapa menos al lector que en la primera. La atmósfera es más tenebrosa y la narración más aburrida.
    Uno de los hermanos, Lucas, se queda solo y tiene que aprender a vivir así. Las circunstancias le obligan a buscar soluciones a problemas que van surgiendo en su vida. Hay una atmósfera triste y apesadumbrada. Las vidas de los personajes se ven marcadas por la guerra y la falta de libertad. Son como fantasmas atormentados en su existencia. Sin embargo, aún hay espacio para las buenas obras. Es como un mundo de extremos. La frase de Víctor de que todo el mundo debería escribir un libro para dejar huella, quizás refleje la razón de la autora por escribir, a pesar de que reconoce que le causa dolor y de que ya no vuelve a leer lo que escribe.
    Este relato refleja también la falta de justicia para los vencidos, los abusos impunes de los vencedores y su acaparación de las propiedades de aquellos.
    Sin embargo, hay intentos por parte de los personajes para buscar la felicidad. Esa busqueda es como una necesidad y la mente recurre a cualquier cosa para lograrlo, como refugiarse en los recuerdos de tiempos felices. También terminan aceptando la desgracia como algo inevitable, adaptándose a las circunstancias para sobrellevarlo…. A pesar de todo esto, “el dolor disminuye, los recuerdos se difuminan”, (pero no desaparecen).
    El relato también muestra la vergüenza de los propios compatriotas que forman la clase política del país a las órdenes del ejército invasor, a veces, como en el caso de Peter, por miedo (lo tuvo toda su vida) y me recuerda aquella frase de un jugador de fútbol que comentaba que de niño fue pobre y aunque ahora tiene millones no puede quitarse de la mente el miedo a volver a serlo. Este retrato de la élite lo podemos extrapolar a cualquiera situación actual y nos puede indicar uno de los motivos por el que algunas personas se comportan de determinada manera cuando están en ciertos puestos de mando (en la política, en la empresa …etc.).
    Constatamos de nuevo que cuando no hay justicia ni protección para los más débiles, estos son explotados, muertos…. pero sobre todo y siempre atormentados.(Debería sacar conclusiones nuestro ministro Gallardón con su plan de “justicia para ricos”. Siendo conscientes de las diferencias entre nuestra sociedad y la del relato, por supuesto).
    En fin es como si la autora viviera una etapa especialmente trágica en su vida y ese estado de ánimo lo pasara a la novela. Si fué así, entonces creo que Agota Kristof tambien se “adaptó” para mitigar su dolor.
    Si conseguimos empatizar con los personajes y guardamos en nuestro cerebro su experiencia podría sernos útil en un futuro que desconocemos cómo vendrá.
    Bueno es saber el camino por si un día necesitamos recorrerlo.

  11. Ciberclub de lectura 28 de noviembre de 2012 a 23:36 #

    MANUEL dejo tu comentario en esta segunda parte del libro que es la que le corresponde:

    En esta segunda parte sigue la crudeza habitual en la narración. Atrapa menos al lector que en la primera. La atmósfera es más tenebrosa y la narración más aburrida.
    Uno de los hermanos, Lucas, se queda solo y tiene que aprender a vivir así. Las circunstancias le obligan a buscar soluciones a problemas que van surgiendo en su vida. Hay una atmósfera triste y apesadumbrada. Las vidas de los personajes se ven marcadas por la guerra y la falta de libertad. Son como fantasmas atormentados en su existencia. Sin embargo, aún hay espacio para las buenas obras. Es como un mundo de extremos. La frase de Víctor de que todo el mundo debería escribir un libro para dejar huella, quizás refleje la razón de la autora por escribir, a pesar de que reconoce que le causa dolor y de que ya no vuelve a leer lo que escribe.
    Este relato refleja también la falta de justicia para los vencidos, los abusos impunes de los vencedores y su acaparación de las propiedades de aquellos.
    Sin embargo, hay intentos por parte de los personajes para buscar la felicidad. Esa busqueda es como una necesidad y la mente recurre a cualquier cosa para lograrlo, como refugiarse en los recuerdos de tiempos felices. También terminan aceptando la desgracia como algo inevitable, adaptándose a las circunstancias para sobrellevarlo…. A pesar de todo esto, “el dolor disminuye, los recuerdos se difuminan”, (pero no desaparecen).
    El relato también muestra la vergüenza de los propios compatriotas que forman la clase política del país a las órdenes del ejército invasor, a veces, como en el caso de Peter, por miedo (lo tuvo toda su vida) y me recuerda aquella frase de un jugador de fútbol que comentaba que de niño fue pobre y aunque ahora tiene millones no puede quitarse de la mente el miedo a volver a serlo. Este retrato de la élite lo podemos extrapolar a cualquiera situación actual y nos puede indicar uno de los motivos por el que algunas personas se comportan de determinada manera cuando están en ciertos puestos de mando (en la política, en la empresa …etc.).
    Constatamos de nuevo que cuando no hay justicia ni protección para los más débiles, estos son explotados, muertos…. pero sobre todo y siempre atormentados.(Debería sacar conclusiones nuestro ministro Gallardón con su plan de “justicia para ricos”. Siendo conscientes de las diferencias entre nuestra sociedad y la del relato, por supuesto).
    En fin es como si la autora viviera una etapa especialmente trágica en su vida y ese estado de ánimo lo pasara a la novela. Si fué así, entonces creo que Agota Kristof tambien se “adaptó” para mitigar su dolor.
    Si conseguimos empatizar con los personajes y guardamos en nuestro cerebro su experiencia podría sernos útil en un futuro que desconocemos cómo vendrá.
    Bueno es saber el camino por si un día necesitamos recorrerlo.
    MANUEL

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