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Esa materia de la que están hechos los sueños

23 Sep

Levitar // LevitateTitulo este post con la frase que finaliza el relato Qué paladar tienes, muñeca y, aunque se refiere al bocadillo de pastrami, pepinillos y mostaza con pan de centeno, bien podría referirse a la esencia de la literatura. Muy “budialen” que el autor asemeje un simple bocadillo (y no las delicias por las que pujan en ese delirante relato) con los sueños, pero ¿cuántas veces no nos hemos sentido en la gloria comiendo algo que nos encanta? Lo mismo puede pasar con la lectura, esta nos lleva a otros mundos, nos empuja a soñar, a volar muy lejos de donde estamos.

Este “atadillo de relatos” (palabras de nuestra nueva miembro Carlo) que nos ocupa son ocho historias a cada cual más disparatada e ingeniosa. En palabras muy certeras de Francisco estos textos se asemejan más bien a ideas donde lo absurdo nos enfrenta a situaciones que podríamos considerar normales e importantes en las que basta cambiar algunos de sus elementos más básicos para resultar finalmente extrañas, cómicas e irreales…, incluso lo hace con las que están inspiradas en situaciones reales para dar más verisimilitud a sus absurdos (noticias curiosas, incluso surrealistas, que todos alguna vez hemos encontrado en la prensa. Un recurso muy utilizado por los cómicos para desplegar su humor). Da a la realidad un giro de 180º para resaltar la sinrazón de ésta. Pero el humor de Allen tiene una finalidad: reflexionar con una sonrisa en la boca, o una carcajada, sobre los grandes temas o sacarle punta de una forma satírica y crítica a costumbres de nuestra sociedad.

El primer relato Errar es humano; flotar, divino es una crítica de las corrientes esotéricas tan en boga en nuestros días. Soluciones surrealistas que el mercado New Age ofrece a una sociedad enferma. A resaltar los nombres de los personajes que el autor utiliza en todos los relatos, nombres con doble sentido, cómicos, relacionados con el tema que se está tratando.

Rescate tandoori es una sátira al mundo del cine que el autor tan bien conoce. Esta vez en la piel de un doble de iluminación (lo último de lo último) que aspira a ser un gran actor. Rocambolesco secuestro, con alguna carcajada incluida (me han propuesto para la voz de Vaflia en una versión de “Tío Vania” en giñol. -¿Vaflia, ese que no tiene ninguna frase…?) que, desde mi punto de vista, no está muy bien resuelto.

Sam le has puesto demasiado aroma a ese pantalón, basado en una noticia real, nos habla de los tejidos posmodernos, hasta donde puede llegar el delirio de la originalidad en la moda. El final, a mi parecer, no cumple las expectativas del relato.

Pluma de alquiler, una parodia de las novelizaciones de las películas y de los guionistas de alquiler (Faulkner, Fitzgerald) en la que un escritor que sueña con el Nobel se ve obligado a alquilarse para  no morir de hambre. Destellos como el siguiente: -Coli, García Márquez al teléfono. Dice que se ha quedado sin provisiones en la despensa. Quiere saber si podrías hacerle llegar más encargos de novelizaciones. –Nena, dile a Gabo que ya lo llamaré, salvan el relato. Crítica a la industria de Hollywood.

Calistenia, urticaria, montaje final es el mejor relato de esta primera tanda. Un hombre que de niño sufrió la tortura de los campamentos especializados de verano, imagina una delirante correspondencia entre el padre de un niño que ha dirigido una película gracias a lo aprendido en el campamento y el responsable de dicho campamento en su lucha por llevarse los derechos del film. La sarta de insultos y el ataque frontal va in crescendo con las carcajadas consiguientes.

Querida niñera es una ácida crítica social a la clase alta neoyorkina con la excusa de “qué mal está el servicio”. Hay destellos (fingiendo la enfermedad de Whipple, salí antes del trabajo) y mucho humor, pero el final, de nuevo, no está a la altura del resto del relato.

Qué paladar tienes, muñeca es muy ingenioso. Crítica hasta el rídiculo y muchas risas sobre el mundo de las subastas y los compradores que llegan a extremos insospechados. Trivialización del arte al compararlo a las “delicatessen”, y crítica también a los nuevas costumbres refinadas de la nueva cocina. Asimismo, es un homenaje al cine negro de los años 50, con mujer despampanante y detective duro incluidos.

Y, por último, en Gloria aleluya ¡adjudicada! el autor mezcla el mundo de la religión con el de las subastas en Internet, donde todo se puede vender y comprar. La mercantilización de la religión llevada hasta el delirio. Y joyas como esta: pese al escepticismo que dominó mi adolescencia, en los últimos tiempos, tras hojear un catálogo de Victoria’s Secret, había empezado a creer en un ser supremo.

Ya hemos comentado que no todos los relatos están a la misma altura pero se pasa un buen rato leyéndolos, a mi lo que más me sorprende es la imaginación del autor para tratar temas tan variados y de una manera tan original.

Os recomiendo que veáis el vídeo que nos envía Francisco de un monólogo de un Woody Allen muy joven. Para mí es mucho mejor que los relatos que estamos leyendo. Además de que cuenta con la ventaja de su comicidad a la hora de contarlo, el contenido es mucho más desternillante. Me he reído con ganas. Gracias, Francisco.

Bueno, es vuestro turno de comentar qué os han parecido estos ocho relatos y cuál es vuestro preferido y el porqué.

Plazos

A lo largo de esta semana leeremos el resto de los relatos a partir de Peligro, caída de magnates hasta el final.