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Pura anarquía: humor inteligente y surrealista

12 Sep

Woody Allen cor 02El título, Pura anarquía, ya indica por dónde van los tiros de lo que nos vamos a encontrar en este libro. Porque estos 18 relatos (10 de ellos ya publicados anteriormente en The New Yorker) son anárquicos en su contenido, que no en su forma. “Desconcierto, incoherencia, barullo”, es una de las definiciones que nos da el diccionario de la palabra anarquía. Allen se desmadra en unas historias desternillantes, surrealistas, absurdas, excéntricas, satíricas, delirantes, críticas, ácidas… donde los protagonistas (muchos de ellos reales pero distorsionados) son detectives, gourmets, yuppies, personajes de dibujos animados, constructores sin escrúpulos, modistos embaucadores, ladrones, artistas, mujeres objetos, actores fracasados, posmodernos que buscan terapias alternativas en las que encontrar la felicidad, neuróticos varios… Ninguno de ellos escapa a la crítica ácida pero con humor a la que nos tiene acostumbrados Allen en sus películas. Al igual que en ellas, en estos relatos el autor se burla en clave de humor de la sociedad que le ha tocado vivir, y critica abiertamente diferentes aspectos esenciales de la cultura occidental. Y todos ellos están narrados desde un punto de vista único, original, extremo, que es marca de la casa.

Los relatos están escritos todos en 1ª persona, con una prosa rica, fluida y divertida pero no exenta de múltiples referencias culturales y sesudas. Hay que ser muy culto y haber leído mucho para entender algunos de los relatos. También abundan los vocablos igualmente cultos que nos obligan, a veces, a echar mano del diccionario. Por otro lado, hay numerosas referencias a personajes de la cultura estadounidense que no conocemos, pero, por lo general, no obstaculizan el entendimiento de la historia. Quiero hacer mención a la labor del traductor que no ha debido de tener fácil plasmar la ironía y el surrealismo que el autor utiliza en sus historias.

No todos los relatos, desde mi punto de vista, poseen la misma calidad. El nivel es desigual. Ya lo iremos comentando a lo largo de la lectura. Y, sobre todo, muchos de los finales decaen, no estando a la altura del resto del relato. Pero imaginación y originalidad en las historias y en los personajes no le faltan. Para mí, es lo más destacable del libro junto con el humor que en múltiples ocasiones nos hace lanzar una carcajada.

Woody Allen parece decirnos que realidad y absurdo se dan la mano ya que cuatro de los relatos surgen de noticias reales publicadas en la prensa norteamericana lo que nos indica que lo surrealista y disparatado de los relatos no se aleja tanto de la realidad.

Para finalizar, dos comentarios hechos por autores españoles sobre el autor y su obra. Uno es del guionista Rafael Azcona que dice que Woody Allen debería recibir el Premio Nobel de Literatura (¿qué opináis al respecto?) y otra del cineasta Fernando Trueba que afirma que los tres libros de relatos y ensayos de Woody Allen son las obras que más veces he leído en mi vida. Siguen siendo una fuente inagotable de carcajadas que, a veces, despiertan a mi mujer violentamente en medio de la noche.

¿Preparados para sumergirnos en el caótico y divertido mundo de este genial autor? Pues adelante con las risas. La diversión está garantizada.

Plazos

Dividiremos la lectura del libro en dos partes. La primera nos llevará hasta el relato titulado Gloria, aleluya, ¡adjudicada! incluido (página 99) que leeremos y comentermos a lo largo, más o menos, de una semana.