Para que veamos cómo trabajan, para que veamos qué es el trabajo

23 Jun

the butchers / los carniceros (3)Estos siete primeros capítulos se centran cada uno de ellos en el albañil, la operaria, el carnicero, el mozo de almacen, la teleoperadora y la limpiadora.

Con el albañil empieza el espéctaculo. Desde las primeras líneas asistimos algo que no sabemos que es pero que parece una representación teatral, algo que constataremos a medida que avancemos en la lectura. Pero, ¿por qué una representación teatral de trabajadores que realizan su trabajo? Es extraño, muy extraño. El albañil hace muy bien su trabajo, sin prisas, con esmero, como si de una obra de arte se tratara, parece que el autor quiere elevar el trabajo a la categoría de arte, dignificar una rutina, un homenaje al bendito ladrillo, un objeto que no es un cuadro, o una escultura, es simplemente un ladrillo, algo que no nos hemos parado nunca a contemplar. Pienso en Bertolt Brecht cuando el autor en boca del albañil afirma  el escaso reconocimiento que tiene pese a ser la base de nuestra civilización. Brecht, y siguiendo su estela, Luis Sepúlveda, hablaban de lo poco que pensábamos en los obreros que habían alzado con sus manos y su sudor catedrales, o construído una vía del tren o un puente, y, en cambio si sabíamos el nombre de los arquitectos o ingenieros encargados de esos proyectos. Y, al hilo de estas reflexiones, yo os pregunto ¿quién es más importante, quién realiza el trabajo más importante: el obrero o el arquitecto o el ingeniero o el artista? Ahí está el quid de la cuestión.

El albañil, como después los otros trabajadores, tiene lo que él llama “pensamientos enladrillados” (verdaderas reflexiones que el autor utiliza para darnos su opinión) que le distraen de su trabajo tedioso y le ayudan a sentirse más persona, más cerebro, menos animal, menos máquina, y que son como una llamada de atención: “¡eh! Que estamos aquí, que existimos”. El autor también recalca la condición de robots de estos trabajadores: conducir sin pensar, como un robot que repite una y otra vez la misma operación […] no hay nada que pensar porque todo es de una sencillez animal. Tampoco hay vida personal en estos trabajadores, no se habla de ella porque Rosa ha querido que sólo el trabajo sea el protagonista, al contrario de otras novelas donde la vida personal de los protagonistas es el eje alrededor del cual gira todo y sus trabajos no dejan de ser meras circunstancias añadidas.

Hay una reflexión interesante de la cual quería pediros vuestra opinión en la que el autor afirma alguien tendrá que hacerlo […], la pregunta entonces es por qué siempre tiene que tocarle a los mismos, por qué no puede repartirse ese trabajo, por turnos, que a todos les tocase alguna vez en la vida poner ladrillos, limpiar culos o picar en la mina, o hacerlo todos juntos. Cuando Rosa dice que este sistema de producción implica que el trabajador no vea que otros modos de trabajar son posibles, se está refiriendo a esto, a que es posible cambiar las cosas y hacerlo de otra manera más humana y más justa. ¿Qué opináis?

Y enlazando con lo anterior, hay otro momento en el que el autor afirma que los ejecutivos estresados se quitan las tensiones haciendo cosas manuales, ¿Por qué no pueden hacer lo mismo los trabajadores manales, quitarse las tensiones haciendo en sus ratos libres el trabajo de un ejecutivo? Aquí hay ironía, mucha ironía porque esto jamás ocurre. De eso se trataría el reparto del trabajo, que todos hiciésemos de todo.

El autor va desgranando los diversos trabajos con toda minuciosidad, tediosa incluso (algo buscado, claramente, a próposito), todos se basan en lo mismo: rutina, repetición, prolongación de máquinas o de fregonas y, en un momento dado, comprobamos que su trabajo no sirve para nada, que destruyen lo hecho cada día mientras unos espectadores asisten al “espectáculo”. A estas alturas de la lectura, ¿qué pensáis que está detrás de todo esto? ¿Cuál es el propósito del autor en mostrarnos este “teatro” del trabajo? ¿Lo sabremos al final o no lo sabremos porque da igual? Lo que está claro es que nos mantiene la atención, hay una intriga que durará toda la novela o irá más allá de ella para que saquemos nosotros nuestras propias conclusiones.

Hay una crítica continua que nos invita a reflexionar y también a indignarnos ante lo que vamos leyendo. La operaria afirma en un momento dado todo es trabajo, esfuerzo, cansancio, atención y un sueldo necesario para vivir. Aparece el dinero, absolutamente necesario para poder vivir, se hace por dinero, no se hace porque te guste. Al final hay un sueldo que es el motivo por lo que lo has hecho, pero, y aquí entra otro factor en juego, no suelen ser sueldos dignos los de estos trabajadores, normalmente son muy escasos y nada equivalentes al trabajo realizado. ¿Por qué un abogado o un empresario (y ya no digo un actor o un futbolista famoso) tiene que ganar más? Otra oportuna pregunta que pone en entredicho el funcionamiento de esta sociedad.

En las tertulias televisivas comienzan a cuestionarse si el “espectáculo del trabajo” que está ya en boca de todos es teatro (circo, arte, experimento, broma, zoológico) o es trabajo en realidad, si son actores que hacen que trabajan o son trabajadores que trabajan realmente. La operaria se ríe de semejante desfachatez: ya te quería ver a ti llenando y vaciando cajas durante siete  horas para que luego me contases si estás trabajando o haces como que trabajas.

El carnicero añade otra reflexión sobre la ignorancia de lo que hay detrás de lo que consumimos: mucha pena por el perrito abandonado pero nunca se les ocurre pensar, cuando se comen un filete o un muslo de pollo de dónde ha salido eso, cómo ha llegado hasta su plato […], no lo piensa, claro que no, pero tampoco quieren saberlo […], prefieren pensar que todo es limpio, indoloro, humano […], qué proceso mental elabora quien siente espanto al ver cómo destrozan la cabeza de una vaca muerta o le cortan las patas, y sin embargo luego mete el tenedor en la costilla sin acordarse del animal de donde fue arrancada. Hay mucha ironía en el capítulo del carnicero y mucha verdad y desconocimiento respecto a esta hipocresía sobre “pobrecitos animales pero qué buena está la chuleta”. Me ha hecho reflexionar mucho el capítulo del carnicero, además es brutal la descripción del despiece de animales. ¿Qué pensáis vosotros?

En el capítulo del mozo del almacén entra en juego el tema de la inmigración, inevitable cuando hablamos de trabajo en la actualidad. El primer mundo “invadido” por el tercer mundo que viene a buscar una posibilidad de mejora y que se lleva los peores y pero pagados puestos, lo que nadie quiere hacer. El mozo dice: soy rumano, esa es mi profesión. Es decir, hago de todo y por poco dinero, no puedo escoger. Soy el último eslabón en esta cadena de trabajo.

Me he extendido demasiado, pero queda la teleoperadora: la falsedad de la venta, las mentiras para vender lo que sea y la invisibilidad de la limpiadora. Os lo dejo a vosotros, es vuestro turno de comentarios.

Plazos

Leeremos hasta el final del libro y en el post iremos dejando nuestros comentarios sobre esta parte y las conclusiones finales de la novela. Lo haremos a partir de ahora y hasta finales de mes. Una semana más o menos, ya que se acercan las vacaciones.

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18 comentarios to “Para que veamos cómo trabajan, para que veamos qué es el trabajo”

  1. Ciberclub de lectura 25 de junio de 2012 a 10:13 #

    DEJO AQUÍ EL COMENTARIO QUE KELLY HA DEJADO EN EL POST ANTERIOR YA QUE ME PARECE MÁS ADECUADO PARA ESTE POST:

    Saludos a todos.
    Como ha sucedido a varios compañeros, en principio tuve un poco de temor al aburrimiento y la monotonía que podía suponer una obra donde todo se refiere a la realización de trabjaos manuales sin que suceda realmente nada, pero una vez que empecé, me enganchó al momento, a pesar delas múltiples reiteraciones del autor, que creo que ha hecho una labor increíble para documentarse tan minuciosamente sobre cada uno de los trabajos de que nos habla.
    Resulta impresionante cómo sin darnos ningún dato personal de los personajes, ni su aspecto, ni sus nombres…, consigue con unos monólogos tan intensos meternos totalmente en la mente de esas personas, a pesar de no saber nada de ellas, excepto que necesitan ganarse la vida de alguna manera.
    Me parece además de una gran originalidad el tema de la obra , dedicada a tareas y personas que nos rodean cada minuto, que no son ya necesarias, si no imprescindibles y jamás se nos ocurre pararnos a pensar en ellas, tema que antes de comenzar a leer incluso parece absurdo : ¿qué se puede decir de esto?, cuando ahora veo cómo el autor lo exprime al máximo; haciendonos reflexionar y profundizar tanto, que incluso al dejar el libro en mi mente continúa la reflexión sobre el tema e incluso las conversaciones con los demás, temas que no se me hubieran ocurrido jamás.
    Como indican todos, sí resulta pesada la reiteración continua de la descripción de los trabajos a realizar, pero supongo que es el recurso narrativo necesario del autor para que realmente sintamos como que lo estamos haciendo y agotandonos sólo de pensarlo., recuerda ligeramente los “catalogos” de Perec, pero a pesar de esto, consigue mantener la atención constantemente de un modo muy eficaz.
    Lo más importante me parecen las reflexiones de los trabajadores, más aún que la intriga de qué pueda ser lo que está sucediendo con ellos.
    El personaje que más me ha interesado es el albañil por su especial interés en la necesidad de utilizar su cerebro, de alguna actividad intelectual para dignificarse como persona, mejorar y crecer, y no sentirse un robot, en un trabajo como él dice tan rutinario e ingrato; con sus” pensamientos enladrillados”, una exprexión muy curiosa y muy acertada, y también vemos como su interés por mejorar como persona parece excepcional en su ambiente y es motivo de burla por parte de dus compañeros.
    Él también se da cuenta que hace lo mismo con muchos otros trabajos que le rodean y tampoco se ha planteado nunca nada swobre ellos, pág. 32.
    Me parece muy curiosa y con carga de profundidad la pregunta que realiza al doctor en la pág. 29, ¿lo ayuda por su bien o para que siga siendo rentable para la empresa y la sociedad?
    La reflexión sobre la imposibilidad de los robots para realizar algunos trabajos .
    Con la operaria,
    interesante como los estudios de productividad mantienen que el trabajado r furioso rinde más, incluso el los momentos de rabia; rabia que poco a poco se va convirtiendo en frustración y finalmente en apatía.
    Quizás sea más fácil para sobrevivir la actitud de su compañera, que sólo va allí cumple su trabajo y cuando sale se olvida de todo y tiene una vida totalmente aparte y más gratificante , sin “comerse la cabeza”, pero eso es cuestión de carácter y para algunas personas es imposible.(pág. 70)
    El carnicero parece ser el que se encuentra más a gusto en su papel, incluso le hace sentir un trabajado superior como para dar órdenes a la limpiadora. Curioso que poco a poco queda fascinado por la magnífica manera en que todo está organizado para obtener el máximo rendimiento, por alguién que seguramente no había visto una vaca en su cvida, además como le dice su compañero :así es mejor, ellos no tienen que pensar en nada, sólo hacer lo que les manden. Tan bien le parece que acaba adaptando su vida exterior a un plan de organización similar, para aprovechar al máximo su tiempo, ¡y realmente le da resultado!, consigue hacer muchas más cosas a lo largo del día, parece que con esto se siente satisfecho.
    Mozo de almacén,
    presenta el tema de la inmigración, de candente actualidad, con su desarraigo y su sentimiento de “chico para todo”, cualquier trabajo es bueno para ganarse la vida, no tiene opción a elegir, ni sabe dónde estará mañana, sólo donde ofrezcan trabajo.Parece muy curioso qu el personaje más inestable laboralmente sea el único que siente curiosidad por saber qué es lo que están haciendo con ellos, y después de oir a los asistentes “que van a ver los que es el trabajo”, y la amenaza del profesor a sus alumnos de que si no estudian acabarán así, concluy que parece un zoológico, ´donde el tigre enjaulado pasea de lado al ado de la celda con expresión aburrida hora tras hora.
    La teleoperadora, llama la atención porque además de sentir la monotonía insoportable de su trabajo, su conciencia sufre también por lo que está haciendo, pues sabe que todo lo que dice es mentira y falsedad, en realidad se siente como una estafadora con esas personas que habla, pero su trabajo sólo es hablar, no puede pensar para poder soportarlo.
    La limpiadora
    me parece el personaje más terrible de todos, porque además de limpiar todo lo que dejamos los demás, incluso los descuidos o barbad¡’ridades que hacen los demás , observa la humillación de sentirse el último escalafón del estamento laboral, sintiendose tan mal,no sólo en su trabajo, sino en todos los ámbitos ; familiar, social, … con lo cual la humillación continua al salir de allí; mientras los demás pueden olvidarse y desconectar al salir í, su sufrimiento continúa las veinticuatro horas .Ela misma se martiriza, porque da igual la actitud que tengan ante ella, siempre desconfía en el fondo de lo que realmente están pensando, le resulta inevitable ese pensamiento de doblez de los demás, tanto si le hablan casi “por caridad” o si “es un trabajo como otro culaquiera”, le resulta frustrante y doloroso.
    En fín, creo que en cada personaje trata unos temas tan interesantes que daría mucho de sí.
    Respecto a la pregunta de los trabajos más importantes para la sociedad, creo que todos son necesarios, qué haría un albañil sin arquitectos, y a la inversa;qué haría un empresario sin operarios,qué haría una médico sin el que reparte los medicamentos,…
    Sobre al sistema soy muy pesimista, creo que todos estos trabajos son sumamente necesarios y siempre habá alguien que tenga que hacerlos, y como les explica el jefe al comité de empresa en la pág. 63, todo está analizado y optimizado hasta el extremo más ínfimo, con lo cual puede que tenga razón yque no haya otros medios para una producción más eficaz yrentable, por más que nos duela.
    Saludos.

  2. fjbarral 27 de junio de 2012 a 13:16 #

    Recuperado ya el terreno de la lectura de la primera parte, descubro que estoy ya atrasado en la nueva … Cosas normales que ocurren.
    En relación con la primera parte del libro se han dicho muchas cosas, especialmente Kelly, que lo ha abordado con detalle, y estando en general de acuerdo con todos creo que debo hacer algunas matizaciones en lo que a mí respecta no me ha parecido tediosa la lectura en el detalle de los trabajos que relata, y efectivamente se trata de un recurso para que vivamos más de cerca lo que representan, lo cual unido a las opiniones de los trabajadores, pienso que nos lleva en general hacia la frustración. Éste es el principal riesgo que le veo al libro, empezar creando frustración para que nos involucremos en lo que sienten los trabajadores que describe, y que creo es el principal escollo para avanzar en la primera parte, más que la monotonía.
    La novela va introduciendo a los personajes primero individualmente, aunque va aumentando las referencias de cada uno hacia los demás, y no es hasta el final de la primera parte que no se juntan todos. La presentación de los trabajos y las opiniones de los trabajadores, ya que las presenta algo separadas: cómo es el trabajo y como sienta a las personas, se hace desde la sensación de un mundo especializado dónde conocemos lo cercano pero casi nada de lo que no tiene relación directa con nosotros. Actualmente, se nos presentan los productos finales y muchas veces no sabemos cómo se obtienen ni dónde se producen, sólo sabemos que están ahí para adquirirlos si podemos comprarlos, porque la necesidad en muchos casos nos viene impuesta socialmente … tenemos que consumir, viviremos mejor (nos dicen) aunque para eso tengamos que trabajar más y tener menos tiempo para disfrutar lo que adquirimos. Estamos en un mundo de posesiones, ya que tenemos esto o aquello, lo usemos o no, incluso poseemos nuestros recuerdos y compramos no sólo los medios de un viaje sino su propio disfrute; en vez de un mundo de disfrutar o usar las cosas, ya que de esta última forma hasta podríamos disfrutar trabajando en la mayoría de los casos.
    El trabajo es una forma de conseguir el dinero que nos posibilita ser alguien y tener cosas, en vez de una actividad más que además nos permitiera disfrutar de cierta independencia económica. Es la trampa del sistema de consumo, y estamos en medio de ella. Cuando se pregunta si estos personajes trabajan, la respuesta es sin duda que sí, con su esfuerzo, e independientemente de que sea útil lo que hagan, esto es otro asunto. La situación de todos es anómala, hacen un trabajo que es inútil, y con esto se consigue recalcar que en muchos casos su trabajo parcial es inútil, sólo contaría el final realizados por varios tipos de trabajadores y nos resalta su trabajo en sí al no ser práctico, y además la obediencia de los trabajadores y por extensión de todos nosotros, en este sistema de vida. Porque el sistema productivo afecta a las vidas de todos.
    En todos los trabajos se vislumbra que podían estar mejor, quizás menos la limpiadora, si variasen las condiciones del mismo y se priorizara a la persona que trabaja. Incluso muchos estando sometidos se mostrarían de forma despótica con los demás, y algunos lo hacen. En algunos se dan similitudes: albañil y limpiadora, sin invisibles; carnicero y mecánico, despiezan y son los más felices; operaria de cadena y teleoperadora;
    Creo que ya me he alargado bastante, por lo que seguiremos más adelante.

  3. fjbarral 27 de junio de 2012 a 14:22 #

    Como he comentado, creo que el libro en su primera parte nos presenta y nos hace sentir las situaciones que después en su segunda pare sin duda se abordarán, de forma que estaremos más dispuestos a sentirlas como propias. Lo extraño del espectáculo del trabajo (además gratuito) deberá ser resuelto en la segunda parte. Ninguno de los trabajadores realiza un trabajo real menos la limpiadora y el guardia de seguridad.
    Sigo considerando que su título, se refiere tanto a que no conocemos ni apreciamos el trabajo realizado por lo demás, simplemente están ahí sus productos, y además, quién controla los trabajos actúa organizando de forma encubierta para obtener más beneficios no sólo el trabajo sino la vida de todos. Se dice que enfadados trabajan mejor porque son capaces de trabajar más y durante más tiempo, y es cierto también que nosotros insatisfechos compramos más ya que si fuésemos felices nos dedicaríamos a disfrutar y no a tener. Se nos dice que todo esta pensado para obtener el mayor beneficio, pero se sabe internamente que esto no es así, ya que algunos obtienen más dinero y otros, lo más, se llevan más problemas.
    En la programación de actividades se considera como debería ser para una mayor rentabilidad, y no se tiene en cuenta como somos los seres humanos. Se sabe que nos sentimos insatisfechos si no terminamos una tarea o vemos su utilidad, y se nos corta el trabajo y vemos sólo a una parte, lógicamente se nos compra con algo de dinero pero no es suficiente y no elimina el malestar. Los ritmos impuestos son casi siempre por necesidad para la producción y no se tiene casi nunca en cuenta a las personas. Son varias las referencias a esto: se nos cura para que tengamos una vida mejor o para que no dejemos de producir.
    Se sabe que nuestro cerebro deja de atender ante tareas repetitivas, de forma que cuando identificamos situaciones conocidas empezamos a actuar en automático, con una supervisión mínima (como cuando el albañil conduce y no lo hace conscientemente), es así, somos así, no tiene que explicarse. Además, las personas se manejan laboralmente con lo que se conoce como sueldo efectivo, dónde además del dinero o retribuciones, se tienen en cuenta el ambiente, el interés en el trabajo, consideración social y otros aspectos que en conjunto nos hacen ver buenos trabajos no tan bien pagados. En el libro se introduce además la idea de la oferta y la demanda laboral, los trabajos para los que no se considera necesaria especialización, existe una gran demanda por lo que si alguien no lo quiere se encontrará a otro que lo hará, mientras que otros especializados, al ser menos y tener más formación, hay más exigencia propia y del grupo de trabajadores, suelen tener mejores condiciones. Ésto es así en general, más que por realizar un trabajo que pueda llamarse vocacional. El mecánico tiene vocación por su trabajo, pero si le cambian mucho las condiciones no estará contento en él, la vocación es para las personas, mientras que para los trabajos importan más las condiciones en que se realiza.
    Vuelvo a dejarlo, por ahora, y para suavizar el tema que estamos tratando, pero sin abandonarlo nada mejor que un vídeo de la película “tiempos modernos” de Charles Chaplin

  4. fjbarral 28 de junio de 2012 a 14:40 #

    Dos notas complementarias sobre el mundo del trabajo, especialmente el sistema organizado en niveles en la escala productiva empresarial, de los últimos años, o más bien siglos (se empezó en el XIX o finales del XVIII). Estos dos principios son del siglo XX, y no se corresponden con sesudas y extensas teorías ya que son más bien una llamada (satírica) de atención sobre malas prácticas empresariales … las situaciones normales que se presentan frente a las teorías:
    Principio de Peter (1969): “también conocido como el principio de incompetencia de Peter, está basado en el «estudio de las jerarquías en las organizaciones modernas», o lo que Laurence J. Peter denomina «hierachiology» («jeraquiología»). Afirma que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. Este principio, formulado por el catedrático de ciencias de la educación de la Universidad del Sur de California en su libro The Peter Principle, de 1969, afirma que: «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse». (Laurence J. Peter)” (es.wikipedia.org)
    Principio de Dilbert (1996): “alude a una observación satírica de los años 1990 que afirma que las compañías tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar. El término fue acuñado por Scott Adams, un graduado MBA de la Universidad de Berkeley y creador de la tira cómica Dilbert. Adams explicó el principio en un artículo del Wall Street Journal de 1996. Adams amplió entonces su estudio del principio de Dilbert en un libro satírico de 1996 con el mismo título, que es lectura obligatoria o recomendada en algunos cursos de gestión y MBA. (…) El principio de Dilbert es una variación del principio de Peter, que trata sobre la práctica de las organizaciones jerárquicas de usar los ascensos como forma de recompensar a los empleados que demuestran ser competentes en sus puestos actuales, afirmando que, debido a esta práctica, un empleado competente terminará siendo ascendido a un puesto en el que será incompetente, y donde permanecerá. El principio de Dilbert, de otra forma, indica que los empleados incompetentes son ascendidos intencionadamente para evitar que produzcan daños (como reducir la calidad del producto, ofender a los clientes, a los empleados, etcétera). El Principio de Dilbert utiliza la idea de que en determinadas situaciones, los puestos superiores de una organización pueden tener muy poca relevancia en la producción real y que la mayoría del trabajo productivo y real en una compañía se hace por personas de la parte baja de la escala de poder. Es también posible ver ambos principios simultáneamente en una misma organización.” (es.wikipedia.org)
    En este último caso Scott Adams, tomó como referencia su propio trabajo en un “cubículo” de una gran empresa, contemplando las deshumanización y los lastres que casi siempre se producen en el sistema productivo aspectos no contemplados en las teorías como son: autojustificación del trabajo, directrices erróneas, formación de equipos de trabajo incompatibles, burocracia (también existe en la empresa) y otros que suelen entorpecen la buena marcha de organizaciones.
    Y en relación con este último, unas tiras cómicas:
    http://blog.meta4.es/2009/08/18/%C2%BFpeter-o-dilbert-como-diria-groucho-marx-%E2%80%9Cestos-son-mis-principios-si-no-le-gustan-tengo-otros%E2%80%9D/

  5. Ciberclub de lectura 30 de junio de 2012 a 22:35 #

    Gracias a kelly y a Francisco por el exhaustivo análisis que realizan sobre el libro. Todo lo que dicen es muy acertado, muy interesante. Se han metido de lleno en el libro y es que este libro nos hace pensar mucho, hasta incorporamos en nuestras conversaciones el tema porque estamos pensando en él después de cerrarlo. Porque todo lo que nos rodea nos lo recuerda, ¿no lo habéis pensado? Tanto en casa como en la calle o en el lugar de trabajo o de ocio, todo, todo nos lleva a ese mundo laboral que con su trabajo hace que el mundo funcione. Desde la silla en la que nos sentamos hasta el filete que nos comemos. Y es un trabajo invisible la mayoría de las veces. Este libro nos hace conscientes de ese trabajo que existe para que el mundo siga girando. Pero, ay, está basado en la explotación, en la mayoría de los casos (y no hablo ya del tercer mundo que trabaja para el primero, desde que muchas fábricas se han trasladado allí para tener mano de obra barata), en el sudor que dejan las manos de millones de personas en un trabajo que no es digno, no, porque no tienen condiciones laborales dignas, porque se vive para trabajar y no se trabaja para vivir.
    El libro está tan plagado de reflexiones tan jugosas que no damos abasto para pensar en todas ellas, pero el autor, quiere, de una manera exhaustiva que pensemos en ellas. Y gracias a este libro, lo hacemos. Nos cambia la manera de ver el mundo laboral, sobre todo los que no estamos inmersos en él. Nos hace que adquiramos consciencia de lo que existe y no conocemos.
    Carmen comenta que el final del libro está a la altura del resto, de lo bueno que es el libro. ¿Qué opináis de este final que no desvela quien está detrás de este espectáculo? Yo me lo esperaba porque en realidad da igual quien esté detrás, lo que importa es lo que hemos presenciado, lo que hemos reflexionado junto a estos trabajadores anónimos. Porque sean unos u otros, siempre sabemos quienes están detrás.
    ¿Dónde están los comentarios de los demás? Comentarios propios y contestación a los comentarios de los compañeros. Venga, animaos.

  6. kelly 1 de julio de 2012 a 21:28 #

    Hola a todos,
    Gracias por recolocar mi comentario, soy un desastre con la informática.
    En principio señalar que ,como hombre que es, el autor se ha olvidado del trabajo más sacrificado que hay, uno en el que además de hacer todo lo que hacen estos que nos presenta, no tiene horario, ni calendario, ni sueldo, ni vacacio0nes:
    El ama de casa o “mamá”, ordena como la operaria, prepara y sirve como el camarero, despieza carne y limpia pescado como el carnicero, hace notas o curriculums o cualquier documento en el ordenador para que los niños lo lleven al colegio… De monotonía no digamos, cuando deja todo limpio, la casa recogida, todo a punto, mientras… el polvo sigue cayendo…y todos siguen manchando….
    Cuando se levanta al día siguiente…los baños están igual que ayer, la cocina del desayuno, recoger y a la comida otra vez manchar y volver a recoger, y todo así.
    Y cuando los demás llegan cansados del colegio, del trabajo…. ella continúa de profesora ayudando a los niños con los deberes, cuando no están enfermos en casa , entonces se convierte en enfermera, y repito… cuando todos llegan cansados ella, ella tiene que ponerse a hacer la cena para servirlos a todos, volver a recoger hasta que se acuesta, y a veces hacer de “gheisa” también…para ella no hay horarios…y cuando llega el fin de semana , las vacaciones, o puentes, resulta que todos siguen manchando, comiendo, desordenando….ella tiene que seguir cocinando, ordenando, limpiando, organizando la compra para tres o cuatro dias… y sin sueldo!
    ¿quién da más?.
    Respecto al libro ,como indiqué anteriormente me impresiona su originalidad,el exhaustivo análisis del autor de todos y cada uno de los trabajos, sus herramientas, sus pasos uno a uno, un gran trabajo;no sé si bien valorado, quizás nos hubiéramos conformado con menos los lectores.
    Y también como se dice en el final del libro, una obra sobre el trabajo que en principio me parecía inenarrable y no sólo lo ha conseguido sino que nos ha llevado a un profundo grado de reflexión sobre el tema.
    No había observado, como señala jfbarral , que efectivamente al presentarlos indvidualmente, se ve lo absurdo de su trabajo si no tiene continuación, si no están “encadenados” a otros trabajos subsiguientes o anteriores.
    Genial el vídeo que nos pasa jfbarral de Chaplin, se le trató siempre de cómico y no sé si sería más bien filósofo, como pensados y crítico de la época que le tocó vivir.
    Creo que en esta obra el final es lo de menos, lo importante son todas las reflexiones que nos ofrece o que nos provoca, a mi me parece mucho más importante desde el principio ir metiendose en materia que el suspense que pretende crear.
    A mi modo de ver creo que es una especie de Gran Hermano laboral, un experimento social, que se retransmite en la televisión, con el fín de evaluar las diferentes conductas de los individuos; respecto a los diversos cambios de presión, de trabajo, de compañeros que se suceden, lo que da lugar a muchas situaciones curiosas; como por ejemplo, cuando todos reconocen que trabajan menos y mejor que en ningún empresa que hubieran estado antes, sin embargo el ser humano es insatisfecho por naturaleza y muchos de ellos de rebelan reconociendo su relativo bienestar respecto al mundo laboral exterior. También las diferencia de carácter; como el carnicero con su actitud prepotente y su afán de protagonismo que acaba ganando siempre y controlando a los demás. También como aumenta la crispación a medida que aumenta la presión, algo que vivimos todos en algún momento de nuestras vidas, como les lleva a enfrentarse unos con otros; como el informático con su actitud saca partido e la situación al contrario de todos los demás, es el único que se lleva algún beneficio.
    ¡Qué terrible la gente que modifica su conducta y solo vive por y para el trabajo! pág. 304, que reserva lo mejor de sí mismo para eso; lo peor es que realmente es bastante común.
    Es verdad que la sociedad industrial modificó los sistemas de trabajo, pero no estoy de acuerdo con los que comenta en la pág.317, en ningún caso creo que antes la gente trabajase menos, y el trabajo fuese más humano, efectivamente no había maquinaria o grandes fábricas, pero los campesinos trabajaron siempre de sol a sol y durante todo el año, sin maquinaria de ayuda, a sus espaldas;los artesanos nunca habían tenido mecanismos que les ayudasen en su labor, los o comerciantes nunca antes habían tenido horario o vacaciones, ni seguridad social, por ejemplo, creo que ahora no es el ideal, pero no creo aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, no hay más que leer cualquier libro de historia y ver las condiciones laborales a lo largo de la historia.
    Me pareció muy acertada la comparación con la bailarina de la caja de música y lo del trabajo en cadena por sentirse “encadenados”.
    La meta del guardia de seguridad creo que es el ideal de más de medio mundo en, para eso se trabaja en realidad, ya no tanto el vivir sin trabajar, si no poder darnos algún placer a cuenta de nuestro trabajo y no sólo poder sobrevivir, creo cierto además todo lo que cuenta en la pág. 373; el dinero no da la felicidad, pero sí quita la infelicidad y la preocupación y desgraciadamente en estos momentos podemos verlo todos los días a nuestro alrededor.
    No he entendido cuando aquellos desconocidos entran a trabajar allí,pág. 360, ¿es por el interés de la gente de imitar sin sentido todo lo que se ve en la telvisión?, ¿me lo podéis aclarar?.
    En fin, un libro realmente original, por su contenido, su temática, su variedad de puntos de vista y una escritura increíble para que nos haga interesar en ese tema, quedo con gaas de leer algo más del autor.
    Saludos

  7. fjbarral 3 de julio de 2012 a 15:14 #

    Continuando los comentarios, aunque primero quiero agradecer a Kelly que me incluya entre los suyos, pero es que como primera apreciación creo que el libro consigue que de alguna manera “veamos” los trabajos que hay a nuestro alrededor, esa conexión que hace que las cosas lleguen a nosotros elaboradas. Quizás penséis que ya lo haciais, pero no es así, como la conducción desatendida, los procesos repetidos hacen que nuestra atención los ignore, además y cada vez más somos de ciudad, hoy en día hasta el campo es de ciudad, y cada vez menos se participa en procesos naturales domésticos: la confección de ropa, la cría de animales, el huerto, la matanza, los arreglos en la vivienda y otros, no los hacemos ya con tanta frecuencia sino que los encargamos a otros; alguién que lo resuelve se va y nos olvidamos. Es más ya no reparamos, porque es más caro que comprarlo nuevo, para reparar quedan si acaso los zapateros.
    Tenernos entretenidos con nuestra escasez de tiempo, hace que no podamos deternos (perder el tiempo? Se dice) para fijarnos en lo que ocurre a nuestro alrededor, y sin un referente nuestra vida no puedda más que ir en caida libre, está es una trampa que conocen bien los publicistas y también los magos: te entretienen con detalles sin importancia para que no veas el truco … y entonces se produce el milagro aparece el pañuelo, el conejo, la flor y también el coche, el televisor, la comida; o bien desaparece la azafata, la cuerda, la carta; y también, la basura, los resíduos … Otra manera de tenernos entretenidos es darnos mucha información, tanta que no podamos pararnos a pensar: y por eso las guerras aparecen y desaparecen en las noticias sin que descubramos verdaderamente que es la misma que todavía no ha terminado, que los trabajadores son personas, que vivimos en un planeta que se mueve y que se descubrió hace tiempo que no era plano sino redondo (bueno, más bien se redescubrió), aunque finalmente parece que el universo si que es plano … o puede que tampoco lo será finalmente.
    Aprendamos y tengamos tiempo para mirar a nuestro alrededor (esto último es la primera condición), tanto lo bonito como lo feo (a estas alturas ya deberiamos haber aprendido que no nos podemos quedar solo con uno de ellos), no corramos para llegar a donde se juntan los railes o termina el arcoíris (ya se sabe que allí se guarda un tesoro), para descubrir que siempre está algo más allá, hágamoslo pero despacio para poder disfrutar del paisaje, y algo tendremos cuando también descubramos que está más allá, pero no nos importe tanto.
    Por eso ¿qué hay detrás del espectáculo laboral que nos presenta la novela? ¿Qué hay al final de la novela? son preguntas que nos impulsan a leerla pero que en realidad no son tan importantes … lo importante es lo que hemos leído y el tiempo compartido con los personajes (da igual que sea perdido o ganado, ya que el tiempo no se pierde ni se gana solo se usa bien o mal, y en este caso creo que ha sido para bien).
    En mi caso todo esto ya lo sabía, ya que mi (ya conocida) afición a la fotografía me ha permitido fijarme continuamente en mi alrededor primero buscándo una buena foto, luego buscando momentos que fotografíar o sólo para ver y finalmente sentirme parte de algo que es la naturaleza de lo que vamos viendo partes, por las que podemos intuir algo más grande … ¿Cuanto? No se sabe, y en realidad creo que no importa tanto.
    To be continued (continuará) …

  8. fjbarral 3 de julio de 2012 a 18:42 #

    Acabo prácticamente de terminar mi pequeño discurso anterior cuando, creo, que me ha venido la inspiración o bien he enlazado las ideas que siempre vamos tomando y nos rondan en ocasiones, indicándonos que hay algo que está pendiente, que falta o no cuadra.
    Creo que ya sé lo que hay detrás de toda la novela, del espectáculo y del por qué aunque nos contentaríamos con el final propuesto, aparece alguién de la organización y nos pregunta a través del vigilante, pero a todos nosotros: ¿no queréis saber de que va ésto?

    Tengo pendiente responder las preguntas que se nos han planteado y que me parecen interesantes, también son interesantes las opiniones mostradas por los trabajadores y sin embargo me pareció más necesario abordar el objeto o fin de la novela, porque como ya apunté en mis primeros comentarios, siendo interesantes las descripciones y opiniones de los diferentes trabajos, llega un momento que se hacen repetitivos y, aún siendo diferentes, es de alguna manera lo mismo … creí que se había perdido la oportunidad de aprovechar la segunda mitad de la novela para presentarnos problemas de la organización, de la jerarquia y de los que se enriquecen en la sombra, a los que hace referencia pero que no aborda. También está pendiente la entrevista completa al autor, que tampoco yo he visto, ya que no me gusta tener demasiada información cuando estoy leyendo, sólo la que nos proporciona la lectura. Una vez terminada, si me gusta indagar si me quedan algunas dudas o me interesa conocer más … Pero que en este caso parecía que no hacía falta, que no había nada más. E igual, finalmente, puede que sea así, pero no me cuadra.

    A la primera pregunta planteada: ¿quién es más importante el obrero o el ingeniero? se debe responder con otra pregunta, ¿para que? Porque si hablamos de hacer un muro el albañil se basta y todo lo demás estorba, pero si queremos construir un gran edificio sus capacidades se verán desbordadas y necesitará de alguién que con la idea y, el detalle general y de cada parte necesaria, establezca cómo debe hacerse cada trabajo. Quién realiza el trabajo final es pues el obrero pero en muchos casos alquién tiene que decirle cómo, cuándo y dónde debe hacerlo; y coordinarlo con el de otros obreros: albañiles, electricistas, encofradores, escayolistas, carpinteros, fontaneros y otros. La respuesta exacta será que ambos son necesarios.
    ¿Es posible un trabajo más humano? ¿Intercambiarse los trabajos? Sí, es posible, ya que muchas veces parece que el objetivo en vez de producir o ganar dinero es el de incordiar. No os parece que en muchas ocasiones, cuando el ambiente laboral y el rabajo marcha bien, siempre tiene que aparecer alguién que consiga estropearlo incluso provocando una pérdida de la productividad. Intercambiarse no parece la solución ya que cada trabajo que se nos muestra es el peor para cada uno (menos para el mecánico y, quizás el carnicero), pero el mozo nos demuestra que con una pequeña preparación puede realizar diferentes trabajos, aunque según la opinión de los demás, sin que realice bien ninguno de ellos, y se supone que el asunto consiste en hacerlo bien ¿no?

    Y antes de seguir, la posible solución, he pensado que los trabajadores trabajan juntos en un escenario pero cada uno sólo, a lo suyo. No son productivos porque no interrelacionan. Sólo la limpiadora, el camarero, el vigilante, el mozo y el informatico (y además la prostituta), hacen un trabajo efectivo, para los demás, aunque todos cobran. Pero es que también el publico que serían los usuarios o compradores de los productos o servicios, entran sin pagar por lo que no son los que posibilitan los sueldos de los trabajadores. no se ponen de acuerdo los trabajadores entre sí, ni con los posibles compradores … Se ha dejado pues lugar a una verdadera mano invisible: los intermediarios, que son quizás los que no aparecen en toda la novela. En el capítulo dedicado al mecánico se hace ver que el trabajo de todos constituye una armonía y lo muestra como onomatopéyas o una partitura musical, y es también lo que escucha el vigilante cuando se cuelan en la nave los espontáneos. Y lo que lleva al publico a asistir es la novead de conocer cómo trabajan pero también quizás que se conocen parte importante del proceso: son los compradores o cunsumidores, aunque no ejercen como tales.

    Bueno buscando la entrevista con el autor, para colocarla ahora, he encontrado esta otra sobre este libro, de 9 minutos de duración, y al principio (sólo he visto eso) habla de tres manos invisibles (veamos cuáles son, por lo pronto no coinciden en número con las mias): http://cervantestv.es/2011/11/02/entrevista-a-isaac-rosa/

    Y además la entrevista completa prometida (58 minutos):
    Primera parte – http://www.bvemedia.tv/index.php?mapa=webtv&accion=clip&id=800
    Segunda parte – http://www.bvemedia.tv/index.php?mapa=webtv&accion=clip&id=801

    Continuará (todavía me quedan tres preguntas y alguna cosilla más)

    PD.- que conste que no he visto todavía ninguno de los vídeos. Y me gustaría añadir, en la línea de lo apuntado por Kelly sobre las amas de casa (y aunque no se consideran trabajadoras por no cobrar sueldo) que en los demás trabajos cumple los estereotipos: la limpiadora, la operaria, la costurera, el albañil, el carnicero, el vigilante, el camarero y el mozo: cada oficio con su sexo.

  9. Ciberclub de lectura 4 de julio de 2012 a 15:35 #

    Antes de comentar adecuadamente los extensos comentarios de Kelly y Francisco, quiero dar un toque de atención a todos los demás miembros del Club que no estáis participando en este libro. Sabéis que la esencia del club, y una de sus reglas principales, es la PARTICIPACIÓN activa con vuestros comentarios. Kelly y Francisco (y también Carmen y Maite en menor medidia) son dos ejemplos de lo que consiste ser miembro de un Club de Lectura virtual: extensos y jugosos comentarios, dar la réplica uno al otro y a las cuestiones que yo planteo… participar de pleno, en definitiva. Las vacaciones del Club ya están ahí, siempre paramos en julio y agosto, y estoy dejando estos días para que os pronunciéis por lo menos respecto a vuestras conclusiones finales, así que venga, en breve daremos descanso a nuestras lecturas compartidas y antes os agradecería que comentaseis lo que os ha parecido este libro tan interesante.

  10. maite 5 de julio de 2012 a 18:38 #

    Estoy de acuerdo con Kelly, faltan las amas de casa o los amos de casa también los hay, yo conozco algunos,con las mamás ypapás se podría añadir al libro varios oficios más por ejemplo :economista, sicologo,decoradora,educadora, payaso … no terminaríamos nunca y todo esto después de haber desempeñado su otro oficio fuera de casa.

  11. maite 5 de julio de 2012 a 18:56 #

    Se me olvidaba,la novela es genial y me ha dejado con ganas de leer algo más de este autor.También quiero decir que no me interesa de que va esto,me pasa lo mismo que al vigilante, no me importa quien está detrás, no tengo la sensación de que la novela este incompleta al contrario,su fin es el que debe ser.

  12. Ciberclub de lectura 5 de julio de 2012 a 22:41 #

    Muy acertado, Kelly, tu comentario sobre trabajo “anónimo” de las amas de casa. Un trabajo que no tiene fin, que no tiene vacaciones, que no tiene sueldo… un olvido del autor porque es un trabajo anómalo ya que no cuenta en el mundo laboral, pero es un trabajo como los demás, el más oculto e infravalorado. También muy acertado la denominación de “Gran Hermano Laboral”, el gran espectáculo que todos contemplan con muy diversas reflexiones entre el público, la repercusión mediática que suscita, los comentarios pedantes y exentos de realidad que provoca, y frente a estas reacciones, la realidad pura y dura de los que trabajan en ese escenario, da igual que sea ahí o en un fábrica, da igual que sea productivo o no. El autor al ponerlos en un escenario a trabajar sin productividad real, introduce el elemento de los “mass media” que tan omnipresente está en nuestro mundo para hacer también una crítica de estos y su realidad obscena y falta de crítica. Si os dais cuenta, actualmente, existen múltiples programas donde nos muestran las vidas de muy diversas personas: desde los ricos y sus mansiones hasta las chicas de barrio y sus sueños. O ese programa en el que una periodista se hace pasar por indigente por una semana, o por drogadicta, o por gitana… El espectáculo está servido. Pero no hay nunca reflexión ni crítica, es el espectáculo por el espectáculo. Todo superficial para que la gente se entretenga y no piense mucho no sea que todo se vaya a trastocar y eso no interesa. Dopados, dormidos, dóciles para que el mundo de la explotación siga adelante.
    Si, Francisco, ambos son necesarios, el obrero y el ingeniero, pero ¿por qué se le da más importancia al ingeniero que al obrero? ¿Por qué su nombre figura y el del obrero no? Esa es la injusticia. En el mundo que vivimos todos los trabajos son necesarios, pero me parece injusto que los nombres que figuren sean sólo los de los arquitectos, ingenieros, abogados, economistas, artistas… y también la diferencia de sueldo entre unos y otros. ¿Por qué? ¿Es que un trabajo es más difícil o importante que el otro para que sea mejor pagado? No lo creo, me parece una injusticia. Porque todos son necesarios y todos deberían ganar lo
    mismo.
    Yo creo que estaría bien que todos trabajásemos en trabajos muy diferentes a lo largo de nuestra vida, sería muy enriquecedor y más justo, nos ayudaría a conocer más a nuestros semejantes. Ser limpiadora, ingeniero, informático, vigilante, carnicero, arquitecto, abogado, operario… Todos los trabajos se pueden aprender y así sabríamos mejor de qué va el mundo y las diferencias entre un trabajo y otro. Y, sobre todo, nos ayudaría a valorar más aquellos trabajos en los que ni siquiera nos paramos a pensar que existen, los peores, los más infravalorados, los que nadie quiere hacer.
    Por último hacer un comentario sobre la cita del filósofo José Luis Pardo que aparece al final del libro. Pardo se cuestiona si la brutalidad y monotonía de los trabajos son susceptibles de ser narrados como literatura, porque son inhumanos e inenarrables debido a que señalan un límite en la narratividad. Afirma: “¿cómo contar algo allí donde no hay nadie, donde cada uno deja de ser alguien?”. Pues, bien, Isaac Rosa, lo ha hecho, ha hecho literatura de este tema tan inhumano e inenarrable, y la ha hecho de la buena, no nos ha aburrido, nos ha hecho reflexionar, como toda literatura de la buena debe hacer, lo hemos leído con avidez, ha hecho una pirueta, dándole la vuelta a lo que nadie se había atrevido a hacer hasta ahora. Hacer literatura con la monotonía y la brutalidad del trabajo. Enhorabuena, pues, a Rosa y su logro.

  13. CARMEN 6 de julio de 2012 a 10:34 #

    El libro hace que te pares a pensar en el trabajo monótono y aburrido que hacen los protagonistas, las condiciones laborales, horarios, incluso como se forja la relación con los compañeros. Todo lo que se nos cuenta es de una humanidad “terrible”, dado que día a día hay miles de carniceros, administrativas, costureras, etc…, que desempeñan su labor, su misma labor, de igual manera a la semana pasada, al mes pasado…Nos hace pensar como todo está relacionado con el trabajo….Claro que se ha dejado formas de trabajo,(muchas veces rayando la esclavitud), como el de las amas de casa, pero también ha dejado de lado el trabajo de ama de casa de la costurera, administrativa, y demás trabajadores. Por suerte no es mi experiencia personal, pero las mujeres además también trabajamos en casa. Buenos creo, de todos modos, que es desviarse del tema.

    El autor desde luego nos presenta en un principio el trabajo como “CIRCO”, para ir adentrándose cada vez más en la realización del mismo por una persona. Persona que siente y padece el trabajo. El dinero, ese realmente es el protagonista para los trabajadores del libro.

  14. Lui 6 de julio de 2012 a 18:22 #

    Yo también estoy con Kelly en la necesidad de reivindicar el trabajo de las amas de casa, muchas de las cuales hacen doble jornada…. Me ha parecido un libro fantástico, que invita a la reflexión. Pienso como Chus que el autor tiene un mérito tremendo pues ha conseguido no sólo hacer que el lector reflexione, sino también abordar un tema tan poco atractivo como el trabajo , y sobre todo trabajos tan pesados, y hacerlo de un modo fantástico, elevando el trabajo a la categoría de literatura. Me ha encantado, tanto en la forma como en el fondo. Fantástico

  15. Lui 6 de julio de 2012 a 18:25 #

    Por cierto, coincido con Maite en lo que respecta el final de la novela, es el que debería ser, el que pide tal y como está planteada. No es necesaria ninguna explicación, o por lo menos yo tampoco no la necesito.

  16. fjbarral 7 de julio de 2012 a 23:42 #

    Volvamos al tema, y continuemos con las preguntas. En cuanto a que si los ejecutivos se entretienen haciendo manualidades … Entiendo que para los seres humanos es importante las tareas manuales, por lo que aquellos que tienen una actividad más cerebral, sedentaria o que involucren ciertos movimientos limitados, tienen necesidad de ejercitar otros tipos de movimientos, y para ello son importante las llamadas manualidades, que sirven tanto para un ejecutivo como para un operador de una cadena de montaje. Verdaderamente no creo que para quién realiza un trabajo manual sea un descanso ejercitar una actividad más cerebral, ya que no es una necesidad de la especie como la anterior y como he comentado no se aplica sólo a los ejecutivos.
    En cuanto a la opinión del carnicero: efectivamente no queremos saber como se obtiene la comida … por una parte no soportamos la muerte de los animales pero los comemos gustosos. Ésto no es una contradicción, en términos generales, ya que por una parte creo que nos sentimos identificados con los animales, pero cuando pierden su forma se convierten en comida, y ya no los vemos de la misma forma, sino como carne y chuletas. Sin embargo, una cosa es matar a los animales para alimentarnos y otra masacrarlos, y someternos a sufrimientos innecesarios, sólo para que la carne sepa mejor, y no queremos saber nada sobre esto … Por lo que el carnicero tiene algo de razón, pero no tiene motivos para ensañarse con los animales.
    Hay un aspecto que no se ha comentado aún, y es que cuando aparece la prostituta, el camarero resuelve que todos son como ella, se venden por dinero, su dignidad, su tiempo y su autonomía. Este comentario resuelve que detrás de todos los trabajos se encuentra el sistema actual que ejerce la explotación de los trabajadores, consentida o no por ellos, ya que como comenté prácticamente todos comentan lo ingrato de sus labores. Antiguamente la gente se quejaba del trabajo, del esfuerzo, pero de alguna manera muchos estaban satisfechos por su labor, se sentían parte de algo, y que con su esfuerzo ayudaban a construir la sociedad.
    Una noción muy española es la del agradecimiento por el trabajo, el servilismo. Hace tiempo trabajé (a finales delos ochenta), con un grupo de trabajadores franceses y me comentaron que en España estábamos muy atrasados en materia laboral: el trabajador no tienen porque agradecer nada por su trabajo (en la novela se habla de este servilismo) ya que él lo realiza, se obtienen un beneficio y se le da una parte, por lo que está en paz con el sistema productivo.
    El objetivo principal de la novela es mostrar diferentes tipos de trabajo, pero casi siempre de forma negativa, se muestra la pérdida de humanidad, y creo que pretende resaltar que debería ser posible otra forma de trabajar. En este sistema los trabajadores, tanto los operarios como los ingenieros en muchos casos, están en las manos de los que verdaderamente se llevan la gran parte de los beneficios: los intermediarios. Por lo que sigo pensando que aunque en la novela no se aborda el tema de quién es el culpable del malestar por los trabajos, deja suficientes pistas para conocer que la verdadera mano invisible son ellos.

  17. fjbarral 8 de julio de 2012 a 13:57 #

    Tampoco se ha comentado el caso de los trabajos heredados, como es el caso descrito por la limpiadora y la costurera, de cómo fueron acompañando a sus padres, ayudándolos en sus trabajos para luego verse desarrollándolos, ésto crea un árbol genealógico laboral pero sin “pedigrí”, de forma que se descubre que muchos antepasados ejercieron todos el mismo trabajo que se lo iban pasando de generación en generación: agricultores, porteros, costureras, limpiadoras, camareros y otros.
    Con respecto al final creo que cualquiera de los trabajadores habría mostrado interés por conocer lo que había detrás, o quizás ya que habían terminado no les interesaba (era ya agua pasada). El vigilante, cuyo objetivo era poder vivir bien, más bien estupendamente, aprovechando todo lo que se puede comprar con dinero, por lo menos un tiempo aunque tenga que fastidiarse todo el tiempo que haga falta, no podía mostrar interés por lo que había detrás del espectáculo.
    Bueno, estamos finalizando, yo ya estoy en mi primer periodo vacacional por lo que estaré de aquí para allá, y puede que no pueda conectarme con tanta asiduidad para seguir los comentarios que queden por poner, lo haré a medida que vaya pudiendo. Por lo que buen verano para todos y todas (más vale despedirse dos veces que ninguna), y no trabajéis mucho, y si no queda más remedio hacedlo con ganas como si fuera divertido 🙂

  18. Maite 10 de julio de 2012 a 21:09 #

    ¿Me podéis recomendar libros ?según parece, nos viene un verano fatal y yo no voy a salir de Coruña y me apetece quedarme en casa leyendo. Si tenéis la suerte de iros al SOL, disfrutarlo mucho. Saludos.

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