La mano invisible: una inmensa reflexión sobre el trabajo

11 Jun

Trabajos en alturaVoy a utilizar palabras del propio Isaac Rosa concedidas en una entrevista a Europa Press, con motivo de la presentación de su libro, para comenzar este post. El autor es rotundo cuando dice que el trabajo no dignifica, sino que pervierte, que obliga a mentir o a comportarse de manera diferente. Rosa realiza un retrato del mundo laboral y de cómo la percepción del trabajo ha ido deteriorándose a medido que las condiciones de los trabajadores han empeorado en los últimos tiempos. El autor afirma que lo que ha pretendido con su obra ha sido incitar al lector a una reflexión sobre el trabajo y sus condiciones. Sus conclusiones son claras: desde pequeños nos adoctrinan respecto al trabajo y, en el momento de incorporación al mundo laboral, nos volvemos dóciles, sobre todo cuando nos aprietan. Continúa diciendo que esta situación implica que el trabajador no se cuestione jamás el funcionamiento del sistema y no vea que otros modos de trabajar son posibles.

Así que en esta novela sorprendente el mundo laboral es el protagonista absoluto, no hay lugar para el mundo personal. Sólo el trabajo alienante, desgastante. Rosa utiliza a varios representantes del colectivo de trabajadores a cada uno de los cuales les dedica un capítulo. No tienen nombre, sólo tienen su profesión como única identificación: un albañil, una operaria, un carnicero, un mozo, una teleoperadora, una limpiadora, un mecánico, una costurera, un camarero, una administrativa, un informático y un vigilante. Todos ellos representan a los millones de personas que componen la clase trabajadora. No hay lugar para los arquitectos, abogados, artistas, actores, profesores… las supuestas profesiones vocacionales y, por lo tanto, satisfactorias.

Estos trabajadores han sido reunidos en un trabajo extraño, muy extraño. Les han contratado para que realicen su trabajo de cara a un público en una nave abandonada. No saben, y no sabemos, quienes están detrás de sus contratos, ahí está la parte de intriga de la novela que se mantendrá hasta el final. Ellos realizan el mismo trabajo que realizarían si estuvieran en fábricas o empresas pero con la diferencia que, por una vez, lo importante no es la producción sino el proceso en sí mismo y el esfuerzo humano que hay detrás de él. El producto de su trabajo no va dirigido a nadie. Se destruye lo que se hace. Sólo trabajan para que unos espectadores les contemplen. El espectáculo del trabajo, muy propio en este mundo-espectáculo en el que vivimos donde todo se ha convertido en algo susceptible de ser filmado y contemplado.

El autor quiere que el lector reflexione, que piense que las cosas no se hacen solas, desvelar la cara oculta del trabajo, la cara invisible, la que no queremos ver. Que cuando entramos en un edificio pensemos en los albañiles que lo han construido ladrillo a ladrillo, o que cuando utilizamos los baños de unos grandes almacenes pensemos en la limpiadora que ha limpiado la mierda que dejamos todos, o que cuando conducimos un coche pensemos en la cadena de montaje de una empresa de automóviles donde cada trabajador cumple una misión, siempre la misma: colocar los espejos retrovisores, o las puertas… pero Rosa quiere ir aún más allá, porque en esta novela hay una crítica social muy fuerte al sistema de trabajo capitalista en el que vivimos en el que el trabajador consagra su vida a los intereses de otros y destruye todo rastro de solidaridad con los de su especie. Y ¿quién es la mano invisible? ¿El que se lleva las máximas ganancias y que maneja desde arriba los hilos o las manos invisibles de esos millones de personas intercambiables, prescindibles, que quedan ocultas e ignoradas bajo todo lo que nos rodea: los objetos que consumimos, los edificios a los que entramos…? Lo iremos descubriendo en nuestra lectura.

Es muy apropiada y simbólica la cita inicial, con que se abre el libro, de Simone Weil  (1909-1943) una personalidad fascinante. Filósofa, deja su profesión a los 25 años para trabajar como obrera, primero en la Renault (allí recibí la marca del esclavo) y después como obrera agrícola. Pensaba que el trabajo manual debía considerarse como el centro de la cultura y sostenía que la separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la actividad intelectual había sido la causa de la relación de dominio y poder  que ejercen los que manejan la palabra sobre los que se ocupan de las cosas (fuente: Wikipedia).  Weil habla en esta cita inicial sobre la docilidad (una docilidad de bestia de tiro resignada), que no rebelión, que le ha suscitado trabajar como obrera. Estos trabajadores de La mano invisible nos van a hablar también (el texto está plagado de estas reflexiones a modo de monólogos interiores. Junto con la descripción es casi la única estructura del libro. Hay poca acción) de lo que sienten ellos trabajando de esa manera: de su rutina laboral, de su resignación, de su humillación, de su explotación, también de su rabia, son conscientes de lo que hacen (algunos de ellos) y para qué lo hacen pero tambén necesitan el dinero que ganan. Pero no se rebelan, sufren dócilmente, soportan la deshumanización. Son como robots. Como si fueran una prolongación de las máquinas que manejan. Esto está muy presente en todo el libro.

El estilo es muy descriptivo, detalla todo al milímetro (el autor se ha documentado a conciencia sobre los diversos trabajos), muy repetitivo, como si quisiera reflejar con ello la monotonía de estos trabajos.

Es literatura, no deja de serlo, a pesar de la reiteración de los temas, es literatura poderosamente escrita y estructurada. Cuando llevas tres o cuatro capítulos piensas si no te va aburrir tanta reiteración, pero, en mi caso, no ha sido así. Consigue de una forma hipnótica, y con una profunda reflexión incluida, atraparte. Llegas a sentir su agotamiento, sus dolores, su tedio, su rutina. Es pesimista pero no desoladora, porque yo siento una dignidad por debajo de lo escrito que alza a todos estos trabajadores a la categoría de ángeles.

Plazos

Vamos a dividir la lectura en dos partes. La primera nos llevará hasta la página 180, más o menos la mitad del libro. Como son bastantes páginas dedicaremos entre una semana y diez días a su lectura.

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11 comentarios to “La mano invisible: una inmensa reflexión sobre el trabajo”

  1. fjbarral 17 de junio de 2012 a 1:02 #

    Bueno, estamos ante el tema del trabajo … Quién ya me va conociendo sabe que me gusta se exacta, por lo que antes que nada habría que saber a lo que nos referimos, según un diccionario etimológico conocido (http://etimologias.dechile.net):

    TRABAJO, la palabra trabajo viene de trabajar y esta del latín tripaliare. Tripaliare viene de tripalium (tres palos). Tripalium era un yugo hecho con tres (tri) palos (palium) en los cuales amarraban a los esclavos para azotarlos. Con razón en Chile, al trabajo le decimos “pega”.
    Bueno, la relación de “trabajo”; con “tripalium” no es de “pegar” sino de “sufrir”. Se aplicaba a cualquier actividad que producía dolor en el cuerpo. Cuando se inventó esta palabra la mayoría de la población trabajaba en el campo haciendo esfuerzo físico, lo cual los hacía sentir como si hubieran sido apaleados. La relación de trabajo y dolor también se refleja en la palabra “labor” (del latín), la cual, en inglés significa trabajar, y también cuando una mujer esta a punto de parto, que según entiendo es la experiencia más dolorosa del mundo.

    Pero es que hay más, una parte de una entrevista con nuestro autor, Isaac Rosa, sobre el tema del trabajo y el libro que estamos leyendo (La mano invisible), también enontré los enlaces a la entrevista completa pero creo que desvela demasiadas cosas de la novela, por lo que de ponerlos lo haría más adelante.

  2. Ciberclub de lectura 19 de junio de 2012 a 0:06 #

    Hace una semana que dejé el post y sólo un comentario. ¿Dónde estáis? Venga animaos a dejad vuestras impresiones, ¿no lo estáis leyendo? espero vuestros comentarios

  3. CARMEN 19 de junio de 2012 a 11:17 #

    Desde luego el libro propone una experiencia “inquietante”. Estar trabajando ocho horas y ser observado, eso pasa muy a menudo, pero no por público. Creo que realmente que lo que se dispone en el libro es una historia de la realización personal con el trabajo, enfocado desde luego por el sector servicios. Yo siempre he creído que esta clase de trabajos influyen en la persona hasta el punto que ésta se deje influir, aunque son realmente duros dado que implican desgaste físico y emocional. El carnicero es quizás hasta ahora el que se ve con mayor autoestima y más fuerte frente a las condiciones laborales de su trabajo-espectáculo, claro que para ser carnicero y haber pasado por mataderos la persona tiene que ser sí o sí dura. En el otro extremo está la limpiadora que ni siquiera cree que su trabajo forme parte del “espectáculo” y en sus pensamientos vemos como está cargada de culpa por hacer lo que hace. También se muestra como la emigración forma parte del “sirvo para todo” englobado en la categoría de mozo de almacén, que hasta ahora es el que muestra por lo menos curiosidad en saber cómo se ve desde el público su experiencia. Con todo se buscan las diversas opiniones que se suscitan en los medios y sus reacciones, que en mayor o menor medida no son más que fruto de la curiosidad. ¿No hay ningún trabajador que sea preguntado por su función y por lo que siente en su puesto?
    Imagino que en el desarrollo del libro, aparecerá alguién que realmente sea el controlador y nos explique el porqué de todo esto.

  4. fjbarral 19 de junio de 2012 a 13:43 #

    Saludos,
    La verdad es que voy un poco atrasado con la lectura, estoy un poco liado y leyendo a trozos aunque no lo dejo, reconozco que todavía estoy con el albañil (bueno, dejándolo ya) … seguramente a partir de mañana pueda poner la directa y hasta alcanzaros. Mientras, me aventuro a hacer un comentario, ya que mientras creía que el título se refería a alguien oculto que maneja, desde ya me parece que se refiere al trabajo de las personas que contribuyen a que todo funcione y de los que en esta sociedad no somos totalmente conscientes de su importancia. ¿De dónde sale la comida? Parece que nos da igual ya que siempre está disponible en el supermercado. Sin embargo, me queda una cierta ambivalencia entre ambos significados del título, por lo que no abandono totalmente ninguna de las interpretaciones todavía.

  5. Lui 19 de junio de 2012 a 23:03 #

    Reconozco que en un principio me costó meterme en el libro, me parecía repetitivo y pesado y no entendía muy bien lo que estaba pasando, pero poco a poco me fue conquistando, y sobre todo haciéndome reflexionar un poco. Confieso que fue la historia de la limpiadora la artífice del cambio, quizá porque ya le había cogido el tranquillo al modo de escribir del autor, a su minuciosidad descriptiva, o quizá porque la historia me llegó al corazón, el caso es que ahora estoy fascinada con el libro (de hecho ya casi lo he terrminado). Creo que es una muy buena reflexión sobre el mundo del trabajo, y vaya si me ha hecho reflexionar. Parece raro, pero nunca me había parado a pensar en todo lo que hay detrás del trabajo, del tipo de trabajo del que se habla en el libro, trabajos agotadores, a veces poco valorados pero que estoy viendo ver con otros ojos, no por nada, sino por el simple hecho de que nunca me había parado a pensar en ellos. Yo realmente tengo la suerte de tener uno de esos trabajos vocacionales de los que habla Chus, y realmente aunque a veces acabe harta (como todos supongo), nunca me había planteado ni por asomo como sería estar horas y horas en una cadena de montaje, o delante de una máquina de coser…. Creo que el autor ha conseguido no sólo que me lo plantee, sino que lo viva, durante el tiempo que estoy leyendo , y lo que es más importante, que siga reflexionando sobre ello una vez cierro el libro.

  6. CARMEN 20 de junio de 2012 a 10:30 #

    Realmente Isaac Rosa hace que nos pongamos en la piel de esos trabajadores pero también nos demuestra, tal y como la administrativa plasma, que sus trabajos les afectan emocionalmente hasta el punto que ellos quieren. Es muy interesante desde luego un libro sobre el trabajo en sí mismo.

  7. Fatty 20 de junio de 2012 a 18:02 #

    Coincido con Lui en que me está costando meterme en las historias individuales de los protagonistas. El albañil me parece que hace una narración en exceso meticulosa y repetitiva del trabajo diario, sin aportar nada más. Con la siguiente trabajadora todavía tuve menos interés por su historia. En cambio con el carnicero, creo que el autor acertó al describir su trabajo vinculado a la emoción del asco. Un asco que el operario percibe más en los espectadores que le observan trabajar que en el que él mismo siente. Aquí sí que creo que Rosa le aporta un plus a la narración.
    Además creo que en la vida real el trabajador de una cadena de montaje no se hace tantas reflexiones como parece entender el autor. Se fijará en el tiempo del aprendizaje únicamente para evitar errores, pero una vez aprendida la dinámica el operario entra en una espiral de trabajo repetitivo y rutinario que permite que la mente se evada. Es como conducir por una autopista. De ahí que con este tipo de trabajos tan robotizados y poco motivadores los accidentes laborales sean mucho más frecuentes. Precisamente porque llega un momento en que desaparece la atención a los detalles de la tarea.

  8. Ciberclub de lectura 21 de junio de 2012 a 0:31 #

    Muy interesantes comentarios todos ellos. Gracias a Francisco por la etimología de la palabra trabajo. En un momento del libro también se explica. Es muy, pero que muy significativo el origen de dicha palabra y da mucho que pensar. También gracias a Francisco por el video de la entrevista de Rosa. Ya pondrás el resto más adelante. Estoy muy de acuerdo con la opinión de Lui sobre que el libro,al principio parece que va a ser aburrido: ¿qué podemos sacar en limpio de tanta repetición tan detallada de unos trabajos tan monótonos?, pero a medida que avanzas te atrapa su ritmo y sus historias y reflexiones ya que, poco a poco, el autor consigue que vayamos planteándonos y cuestionándonos lo que significa trabajar de esa manera, lo imprescindible que es para que el mundo siga andando y lo injusto que es para estos trabajadores la manera en que está montado todo este tinglado, pudiendo ser de otra manera, si no primara la producción antes que la persona.
    Estoy con Fatty, yo también lo pensé, que no creo que los trabajadores se planteen tantas cosas (¿o sí? Desconozco este mundo laboral como para saberlo. Aunque un dia pillé una conversación entre unas trabajadoras de talleres de confección y decían cosas muy, pero que muy interesantes, eran perfectamente conscientes de la explotación a la que eran sometidas, y me quedé impresionada de cosas que dijeron sobre lo que hacían los encargados para presionarlas. Pero no sé si todos los trabajadores tienen tan alta conciencia de su explotación) pero yo creo que el autor persigue un objetivo claro con este libro que es la denuncia de mundo laboral tal como está organizado y utiliza todos los recursos que considera necesarios para denunciarlos, así como que seamos conscientes de lo que está detrás de todo lo que consumimos o utilizamos sin pensar, como si saliera de la nada y no del esfuerzo, y de trabajos alienantes y nada motivadores, de millones de personas en el mundo. Eso me parece un logro en este libro. Algo que antes nadie había hecho en una novela.

  9. Maite 23 de junio de 2012 a 16:17 #

    El principio aburre pero a medida que vas leyendo,engancha y te identificas con los trabajadores.
    Impresionante la descripción del accidente del muchacho ecuatoriano.
    La representación de la limpiadora muy tierna y divertida
    La novela me parece muy original,no había leído nada de Isaac Rosa.

  10. Kelly 25 de junio de 2012 a 0:52 #

    Saludos a todos.
    Como ha sucedido a varios compañeros, en principio tuve un poco de temor al aburrimiento y la monotonía que podía suponer una obra donde todo se refiere a la realización de trabjaos manuales sin que suceda realmente nada, pero una vez que empecé, me enganchó al momento, a pesar delas múltiples reiteraciones del autor, que creo que ha hecho una labor increíble para documentarse tan minuciosamente sobre cada uno de los trabajos de que nos habla.
    Resulta impresionante cómo sin darnos ningún dato personal de los personajes, ni su aspecto, ni sus nombres…, consigue con unos monólogos tan intensos meternos totalmente en la mente de esas personas, a pesar de no saber nada de ellas, excepto que necesitan ganarse la vida de alguna manera.
    Me parece además de una gran originalidad el tema de la obra , dedicada a tareas y personas que nos rodean cada minuto, que no son ya necesarias, si no imprescindibles y jamás se nos ocurre pararnos a pensar en ellas, tema que antes de comenzar a leer incluso parece absurdo : ¿qué se puede decir de esto?, cuando ahora veo cómo el autor lo exprime al máximo; haciendonos reflexionar y profundizar tanto, que incluso al dejar el libro en mi mente continúa la reflexión sobre el tema e incluso las conversaciones con los demás, temas que no se me hubieran ocurrido jamás.
    Como indican todos, sí resulta pesada la reiteración continua de la descripción de los trabajos a realizar, pero supongo que es el recurso narrativo necesario del autor para que realmente sintamos como que lo estamos haciendo y agotandonos sólo de pensarlo., recuerda ligeramente los “catalogos” de Perec, pero a pesar de esto, consigue mantener la atención constantemente de un modo muy eficaz.
    Lo más importante me parecen las reflexiones de los trabajadores, más aún que la intriga de qué pueda ser lo que está sucediendo con ellos.
    El personaje que más me ha interesado es el albañil por su especial interés en la necesidad de utilizar su cerebro, de alguna actividad intelectual para dignificarse como persona, mejorar y crecer, y no sentirse un robot, en un trabajo como él dice tan rutinario e ingrato; con sus” pensamientos enladrillados”, una exprexión muy curiosa y muy acertada, y también vemos como su interés por mejorar como persona parece excepcional en su ambiente y es motivo de burla por parte de dus compañeros.
    Él también se da cuenta que hace lo mismo con muchos otros trabajos que le rodean y tampoco se ha planteado nunca nada swobre ellos, pág. 32.
    Me parece muy curiosa y con carga de profundidad la pregunta que realiza al doctor en la pág. 29, ¿lo ayuda por su bien o para que siga siendo rentable para la empresa y la sociedad?
    La reflexión sobre la imposibilidad de los robots para realizar algunos trabajos .
    Con la operaria,
    interesante como los estudios de productividad mantienen que el trabajado r furioso rinde más, incluso el los momentos de rabia; rabia que poco a poco se va convirtiendo en frustración y finalmente en apatía.
    Quizás sea más fácil para sobrevivir la actitud de su compañera, que sólo va allí cumple su trabajo y cuando sale se olvida de todo y tiene una vida totalmente aparte y más gratificante , sin “comerse la cabeza”, pero eso es cuestión de carácter y para algunas personas es imposible.(pág. 70)
    El carnicero parece ser el que se encuentra más a gusto en su papel, incluso le hace sentir un trabajado superior como para dar órdenes a la limpiadora. Curioso que poco a poco queda fascinado por la magnífica manera en que todo está organizado para obtener el máximo rendimiento, por alguién que seguramente no había visto una vaca en su cvida, además como le dice su compañero :así es mejor, ellos no tienen que pensar en nada, sólo hacer lo que les manden. Tan bien le parece que acaba adaptando su vida exterior a un plan de organización similar, para aprovechar al máximo su tiempo, ¡y realmente le da resultado!, consigue hacer muchas más cosas a lo largo del día, parece que con esto se siente satisfecho.
    Mozo de almacén,
    presenta el tema de la inmigración, de candente actualidad, con su desarraigo y su sentimiento de “chico para todo”, cualquier trabajo es bueno para ganarse la vida, no tiene opción a elegir, ni sabe dónde estará mañana, sólo donde ofrezcan trabajo.Parece muy curioso qu el personaje más inestable laboralmente sea el único que siente curiosidad por saber qué es lo que están haciendo con ellos, y después de oir a los asistentes “que van a ver los que es el trabajo”, y la amenaza del profesor a sus alumnos de que si no estudian acabarán así, concluy que parece un zoológico, ´donde el tigre enjaulado pasea de lado al ado de la celda con expresión aburrida hora tras hora.
    La teleoperadora, llama la atención porque además de sentir la monotonía insoportable de su trabajo, su conciencia sufre también por lo que está haciendo, pues sabe que todo lo que dice es mentira y falsedad, en realidad se siente como una estafadora con esas personas que habla, pero su trabajo sólo es hablar, no puede pensar para poder soportarlo.
    La limpiadora
    me parece el personaje más terrible de todos, porque además de limpiar todo lo que dejamos los demás, incluso los descuidos o barbad¡’ridades que hacen los demás , observa la humillación de sentirse el último escalafón del estamento laboral, sintiendose tan mal,no sólo en su trabajo, sino en todos los ámbitos ; familiar, social, … con lo cual la humillación continua al salir de allí; mientras los demás pueden olvidarse y desconectar al salir í, su sufrimiento continúa las veinticuatro horas .Ela misma se martiriza, porque da igual la actitud que tengan ante ella, siempre desconfía en el fondo de lo que realmente están pensando, le resulta inevitable ese pensamiento de doblez de los demás, tanto si le hablan casi “por caridad” o si “es un trabajo como otro culaquiera”, le resulta frustrante y doloroso.
    En fín, creo que en cada personaje trata unos temas tan interesantes que daría mucho de sí.
    Respecto a la pregunta de los trabajos más importantes para la sociedad, creo que todos son necesarios, qué haría un albañil sin arquitectos, y a la inversa;qué haría un empresario sin operarios,qué haría una médico sin el que reparte los medicamentos,…
    Sobre al sistema soy muy pesimista, creo que todos estos trabajos son sumamente necesarios y siempre habá alguien que tenga que hacerlos, y como les explica el jefe al comité de empresa en la pág. 63, todo está analizado y optimizado hasta el extremo más ínfimo, con lo cual puede que tenga razón yque no haya otros medios para una producción más eficaz yrentable, por más que nos duela.
    Saludos.

  11. CARMEN 29 de junio de 2012 a 15:44 #

    El final logicamente tan bueno como a la altura del libro.

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